jueves, 7 de diciembre de 2023

"30 paisajes de la Historia de España", de Eladio Romero y Alberto de Frutos

 



Hay muchas maneras de contar la Historia de España. La elegida por los autores de este libro resulta muy amena, original y entretenida, pues su apuesta es a la vez un sabroso aperitivo para conocer después más en profundidad la historia de nuestro país. Los autores han seleccionado treinta paisajes con los que desgranar la historia de España desde la fundación de Tartessos, en el primer milenio antes de Cristo, hasta 1992, que califican como “El año de los prodigios”, con la celebración de la Expo en Sevilla y las Olimpiadas en Barcelona, acontecimientos que mostraron al mundo una España desarrollada, democrática y con una gran capacidad de gestión.  

            Entre medias, veintiocho capítulos en los que presentan destacados (y a veces poco conocidos) escenarios que han sido testigos del paso de la historia y de hechos que de alguna manera han marcado la idiosincrasia de nuestro país.

            El libro puede leerse seleccionando los capítulos que más atraigan o de manera cronológica, siguiendo la historia de España conociendo lugares tan interesantes como la fortificación íbera de Ullastret; el castro prerromano de Santa Trega, cerca de la desembocadura del río Miño; el proceso de construcción del Acueducto de Segovia, símbolo del nivel alcanzado por los romanos en la península ibérica en lo que a ingeniería civil se refiere; el desarrollo de las ciudades de Toledo, Córdoba, León, Palma de Mallorca, Ceuta en diferentes momentos históricos, así como el papel que desempeñó el Monasterio aragonés de San Juan de la Peña. 

            Santiago de Compostela ocupa un lugar destacado no sólo en la historia de España sino también en la de Europa con la popularización del Camino de Santiago, que atrajo a miles de peregrinos. Un buen sitio para empaparse de la historia de nuestro país es el Monasterio de Yuste, al que se retiró Carlos V. La historia de España está marcada por otros hitos históricos, como los sucesos de Barcelona en 1714, y el levantamiento de los madrileños en 1808 contra la invasión napoleónica. Pero hay también otras circunstancias culturales que merece tenerse en cuenta, como la calidad y el prestigio nacional e internacional del teatro español del Siglo de Oro, de la que es una excelente muestra el Teatro de Almagro, creado en 1629 y donde todos los años se celebra un espléndido festival que mantiene encendido el interés por la literatura del Siglo de Oro. O el descubrimiento en 1789 de las cuevas de Altamira. 





            Otros lugares elegidos tienen mucho valor simbólico, como la ciudad de Lisboa, protagonista en 1974 de la Revolución de los Claveles, un aviso de lo que estaba por llegar en España. De hecho, sólo cinco años después de la muerte de Franco, la Movida madrileña se convirtió en el escenario por excelencia de un nuevo tipo de cultura urbana, totalmente alejada del franquismo, como se cuenta también en otro capítulo de este libro. 

            30 paisajes de la Historia de España está, hay que destacarlo, muy bien editado e ilustrado. Además de contar de manera directa y divulgativa los hechos históricos vinculados a cada uno de los paisajes elegidos, abundan las conexiones con otros momentos de la historia de España, con jugosas anécdotas muy bien traídas a colación a propósito de la narración de diferentes hechos y sucesos. 

            Como escribe Iñaki Gabilondo en el prólogo, este libro tiene el “afán de acercar a la realidad actual episodios, lugares y momentos de especial relevancia para entender nuestro pasado”. Hay que resaltar, además, el oficio de los dos autores de este libro, el tercero que escriben de manera conjunta con una estructura parecida: los volúmenes anteriores estuvieron dedicados a la Guerra Civil (30 paisajes de la Guerra Civil) y a la crónica negra en España (En la escena del crimen). La fórmula elegida resulta muy atractiva, enhebra perfectamente el ayer y el hoy y, además, muestra de manera muy gráfica y sintética diferentes momentos significativos de la rica, variada y profunda historia de España.



30 paisajes de la Historia de España
Eladio Romero y Alberto de Frutos

Larousse. Barcelona (2023)

192 págs.

jueves, 23 de noviembre de 2023

"Subcampeón", de Ander Izagirre y Zuhaitz Gurrutxaga

 


Cuando Zuhaitz Gurrutxaga, exjugador de la Real Sociedad, se planteó escribir un libro sobre su vida pensó desde el primer momento en pedirle al escritor Ander Izagirre que le echase una mano. A Izagirre le entusiasmó el proyecto y entre los dos, a cuatro manos, han escrito este libro muy entretenido que combina las experiencias personales vividas por Gurrutxaga, algunas dolorosas, con muchísimos pasajes y anécdotas divertidas y hasta desternillantes que tienen que ver con su etapa como futbolista.

            Natural de Elgoibar, fichó por la Real Sociedad con trece años. A los dieciséis debutó en las categorías inferiores de la selección española y llegó a ser internacional en la sub-21. En el año 2000, con diecinueve, debutó en Primera División con el primer equipo. Militó durante varias temporadas y fue subcampeón de la Liga en la temporada 2002-2003. Más tarde siguió jugando en diferentes equipos de segunda y tercera división (Algeciras, Rayo Vallecano, Real Unión, S.D. Lemona, Zamora) hasta su retirada en el Beasain. 

Tras colgar las botas, se ha dedicado al mundo del espectáculo. Ya como jugador empezó a componer canciones que tenían que ver con su vida amorosa y sus actividades futbolísticas. En sus actuaciones, empezó a presentar sus canciones con un monólogo que solía levantar carcajadas. Llegó un momento en que se decidió por preparar un monólogo más largo, con el que obtuvo un increíble éxito. A partir de ahí, Gurrutxaga ha continuado con sus espectáculos en directo, además de ser actor, cantante y presentador de programas televisivos. 


Pero su vida no se traduce en un maravilloso y envidiable viaje al éxito futbolístico. Como escribe, “creo que preferiría no haber llegado nunca al fútbol profesional, porque cuando se cumplieron todos mis sueños mi vida se convirtió en infierno”. Y es que Gurrutxaga empezó a padecer en sus años como jugador de la Real Sociedad serios problemas mentales que derivaron en un progresivo Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) que se manifestaba tanto en su vida privada como en su desempeño como futbolista. Gracias a su madre, acudió a una psicóloga y desde entonces asimiló y encarriló la enfermedad. 

Con el paso de los años, ha conseguido mantener una higiénica distancia sobre estos hechos que le ha permitido reírse de sí mismo y de sus manías y obsesiones y que, también, ha convertido en sustancia narrativa de sus espectáculos, donde habla también de su trayectoria como futbolista con mucha sorna y con anécdotas descacharrantes. Durante la lectura del libro, he soltado bastantes veces la carcajada.

Este es, precisamente, el tono de este libro, que Ander Izagirre ha sabido modular perfectamente alternando las dosis de momentos y reflexiones serias, como los referidos a su enfermedad, con anécdotas que describen de manera juerguista sus años como futbolista en equipos tan distintos.



Hay muchos momentos inolvidables de sus actuaciones futbolísticas. Por ejemplo, su relación con Javier Clemente cuando fue entrenador de la Real Sociedad. O los marcajes marrulleros que realizaba en sus temporadas en el Zamora y Real Unión; o el año que pasó en el Rayo Vallecano cuando este equipo jugaba en Segunda B: “De lo único que me arrepiento en toda mi carrera deportiva -dice Gurrutxaga en el libro- es de no haberme esforzado más por seguir en el Rayo Vallecano, el equipo más especial que he conocido, el más divertido, el más popular, no sé cómo explicarlo”. Se agradecen estas palabras.

Personalmente, me han parecido muy amenas las páginas dedicadas a contar los entresijos del mundo del fútbol sin ponerse ni grave ni metafísico: la relación con sus compañeros, los entrenamientos, las vacaciones que pasa con otros futbolistas, los entrenadores que tuvo (como Toshack o Javier Clemente, entre otros muchos), el trato con la afición, anécdotas de los vestuarios y de las concentraciones, las peculiaridades de algunos futbolistas extranjeros…



Los pasajes dedicados a describir su enfermedad participan de esa variedad de tonos: se pasa de las observaciones serias a los golpes cómicos, a veces sin transición. Con el paso de los años, además, predomina en su caso la visión hilarante de aquellas manías y obsesiones. También destaco del libro los comentarios que hace sobre su vida doméstica y familiar, sus amigos de Elgoibar, sus juergas, sus novias… 

Excelente libro, pues, que cuenta una historia muy entretenida e interesante y que, además, está muy bien escrito. Se nota, y mucho, la mano de Ander Izagirre (San Sebastián, 1976), premio Euskadi de Ensayo 2023 por Una vuelta al país de Elkano y autor de otros libros sobre viajes, como Los sótanos del mundo,  de ciclismo (Plomo en los bolsillosCómo ganar el Giro bebiendo sangre de buey), además de reportajes como Potosí, sobre la vida de los mineros bolivianos.



Subcampeón

Ander Izagirre y Zuhaitz Gurrutxaga

Libros del K.O. Madrid (2023).

360 págs. 22,90 €.

miércoles, 25 de octubre de 2023

"Rayografía", de Nicolás Casariego

  

         

           Aficionado al fútbol desde que tuvo uso de razón, el escritor y guionista Nicolás Casariego (Madrid, 1970) intenta en este libro explicar la pasmosa influencia del fútbol actual en tantos millones de personas. En vez de recurrir al análisis teórico y ensayístico, se lanza a una aventura literaria que tiene unos objetivos muy concretos: asistir a todos los partidos de un equipo modesto de la Primera División de fútbol española, el Rayo Vallecano, y contar su experiencia personal atendiendo no sólo al desarrollo de los partidos de fútbol sino a todo el entramado sociológico, costumbrista, económico, sentimental y hasta político que rodea el mundo del fútbol, los jugadores, los aficionados, los equipos, los campos donde se juega y los barrios y ciudades donde están inmersos estos equipos. 

            A diferencia de los grandes clubes de fútbol españoles y extranjeros, el Rayo Vallecano, el equipo de mi barrio, no representa a una ciudad. El Rayo es un equipo singular, pues está incrustado en un popular barrio madrileño con sus propias señas de identidad. Esa es la primera dificultad que se encuentra Casariego para escribir este libro, pues siempre ha sido aficionado del Real Madrid, equipo al que ha visto jugar en muchas ocasiones. En la capital, el Rayo Vallecano es un equipo que suele caer bien, aunque se sea del Real Madrid o del Atlético. 

Lo primero que hace Casariego para empezar este libro es abonarse al Rayo Vallecano en la temporada 2022-2023, una de las mejores del equipo de la Franja, como también se le conoce. Ya sólo desplazarse a Vallecas para sacarse el abono, le supuso un surrealista choque con la realidad: ese año, en el caluroso mes de agosto, la entrega de abonos fue especialmente caótica y desastrosa, con colas kilométricas que provocaron incluso altercados de orden público. Casariego descubre pronto que la gestión del equipo, el ambiente, los aficionados de Vallecas… son diferentes.



La estructura del libro sigue la crónica de la mayoría de los partidos que disputó el Rayo esa temporada, en casa y como visitante. Al hilo de esos comentarios, muy acertados y con un gran dominio del mundo y el argot futbolístico, Casariego habla de otras muchísimas cuestiones que tienen que ver con el fútbol de manera directa e indirecta. Lo hace muy bien. Aprovecha cualquier excusa o ingrediente futbolístico para llenar su narración de múltiples anécdotas y breves historias que ayudan, y mucho, a entender el alcance planetario de este deporte y lo que pasa en las gradas del estadio de Vallecas. 


            A la vez, cala muy bien la idiosincrasia del barrio de Vallecas, esquivando los manidos estereotipos y los consabidos tópicos, quizás lo más difícil para alguien que no es del barrio y que, como les ha pasado a tantos otros periodistas, políticos y escritores, suelen sucumbir a una retórica uniforme basada en unos presupuestos sociológicos muy parciales y sectarios. Hablando de los Bukaneros, los hinchas más ultras del Rayo Vallecano, que utilizan el fútbol para mostrar un activismo político próximo a la extrema izquierda, escribe Casariego: “En el fútbol siempre hay quien se consideran los puros, los de verdad. Es algo que siempre me ha repateado. Nadie es dueño de un club, ni tampoco del barrio donde juega, por mucho que este haya forjado y forje buena parte de su carácter. Nadie es dueño de nada (…). El público que acude al Estadio de Vallecas no es uniforme, por suerte”. 




            Junto con múltiples detalles costumbristas que tienen que ver con el mundo, sus aficionados, las camisetas, los cánticos de los estadios, los viajes a otros estadios, Casariego, de manera muy entretenida, introduce muchos episodios personales y familiares, que hacen más ameno el relato y muestran cómo el fútbol es, por encima de todo, “pasión y sentimiento”, pues “no hay deporte que produzca más emociones que el fútbol”. Y todo ello a pesar de que, como apunta en el prólogo, se trata de una afición que a menudo no saca precisamente lo mejor de las personas. Además, el fútbol no es un deporte que destaque por su honradez, limpieza y honestidad, sino que muchas veces vive sumergido en una generalizada corrupción que, sin embargo, no parece afectar al negocio multimillonario que genera y a los comportamientos exaltados de buena parte de las hinchadas. 



Rayografía

Nicolás Casariego

Debate. Barcelona (2023)

392 págs. 20,90 €

jueves, 19 de octubre de 2023

Entrevista en el podcast "Una pregunta, literal", de Helena Farré.

 

    En Aceprensa, en el podcast "Una pregunta, literal", de Helena Farré, me han hecho una entrevista larga hablando de libros y de crítica literaria que comparto en este blog.

ESCUCHAR ENTREVISTA.

"Vagalume", de Julio Llamazares


César, un escritor de prestigio, recibe el aviso de que ha fallecido Manolo Castro, periodista en una ciudad de provincias y quien fuera “su maestro y su guía” cuando, al acabar la carrera, trabajaron junto en el mismo periódico unos años. Entre los dos se estableció incluso una fuerte amistad que se mantuvo con el paso del tiempo. La muerte de su amigo provoca en César una fuerte sacudida interior.

            Después del funeral, ya de regreso en el hotel en el que se hospeda, le entregan un paquete que alguien anónimo le ha dejado con la única novela que publicó en vida Manolo Castro, que fue requisada por la censura y de la que César no había visto ningún ejemplar. Desde entonces, aunque gran aficionado a la literatura, Manolo Castro, que supiera César, había renunciado a su carrera de escritor. Esta novela perdida, titulada también Vagalume, cuenta en clave literaria la historia del padre de Castro, perseguido por el franquismo y quien tuvo que refugiarse en la escritura de novelas populares del oeste y policiacas para sobrevivir y sacar adelante a su familia. 

Pero no acaban ahí las sorpresas para César. En el despacho de la casa familiar, la viuda ha encontrado los originales de una obra de teatro, dos libros de relatos y siete novelas ya concluidas y escritas por Manolo Castro. Nadie, ni los familiares directos, sabían nada de estos escritos que se los ceden a César para que los lea, a ver si encuentra alguna clave que pueda explicar esta actitud tan secreta de Castro.

         Vagalume cuenta la detenida lectura que hace César de estas novelas y los pequeños descubrimientos que va haciendo de la vida oculta de Manolo, una persona retraída y asocial. Sigue sin explicarse por qué no reveló a nadie la existencia de estas novelas. César habla con varios amigos de Castro, el periodista Carracedo y el pintor Santamaría, quienes le proporcionan alguna posible explicación, aunque tampoco sabían nada de esos libros. El examen que hace César de estos escritos es también un excelente ejercicio de crítica literaria y de análisis biográfico, pues le sirven para conocer más aspectos de la vida personal, familiar y profesional de Manolo en esa ciudad de provincias que nunca quiso abandonar.

        Pero la novela es también un doloroso ejercicio memorialístico para César, pues revive muchos momentos de su estancia en esa ciudad, que ahora ve “desangelada y gris”: “parecía como si la ciudad entera fuera un reflejo de lo que fue y que tanto me costaba reconocer”. También, de su relación con
Manolo y otros muchos momentos de sus años como periodista, donde surgió su vocación de escritor, gracias en parte a los consejos de Manolo.

            Poco a poco, Vagalume, nombre que se refiere a la luz que vaga en la noche y palabra con la que se quiere condensar que la vida de Manolo Castro ocultaba otras realidades que acaban saliendo a la luz, se convierte en una novela de suspense e intriga con unos ingredientes muy literarios que, en parte, recrean con mucha ficción la propia biografía del autor, Julio Llamazares (León, 1955), novelista, poeta y también autor de libros de viajes. 

        Relato realista, comedido, ajustado, bien llevado que pierde fuerza, sin embargo, a medida que se acerca el momento de la resolución. Antes, asistimos a la generosa semblanza que César hace de su amigo periodista, a la vez que descubre el secreto que esconde una parte oculta de su biografía que quizás explique muchas cosas de su pasado, de su vida y de su propia escritura.




Vagalume

Julio Llamazares

Alfaguara. Barcelona (2023)

224 páginas. 19,90 €.

lunes, 10 de julio de 2023

Selección de narrativa para las vacaciones

   

 Como todos los veranos, hemos publicado en Aceprensa una selección de diez novelas que destacamos de entre las publicadas en los últimos meses. Hay de todo: novelas políticas, policiacas, sociales, ambientadas en la Segunda Guerra Mundial y las que abordan cuestiones humanas y también de máxima actualidad, como la cultura woke.

"La guerra del general Escobar", de José Luis Olaizola



    La editorial Biblioteca Online ha rescatado la obra ganadora del Premio Planeta en 1983, La guerra del General Escobar, escrita por José Luis Olaziola (San Sebastián, 1927), ya en aquellos años escritor de reconocido prestigio, autor hasta ese momento de una decena de novelas de gran calidad, como Planicio y El señor del huerto, trayectoria que ha ampliado después con nuevas novelas, biografías, libros infantiles y juveniles, diarios, reportajes y ensayos biográficos. La novela está inspirada en hechos y personajes, reales.

            Su narrador y protagonista es el propio general Escobar, quien ha decidido escribir sus memorias poco antes de su fusilamiento en el Castillo de Montjuic, que tuvo lugar el 8 de febrero de 1940, meses después de acabar la guerra civil española, en la que el general desempeñó importantes destinos en el ejército republicano, al que decidió ser fiel tras el levantamiento armado del 18 de julio de 1936. El propio general, en aquel año coronel de la Guardia Civil en Barcelona, intervino para sofocar el levantamiento militar y mostrar así su rechazo a aquellos sucesos. 

Desde ese momento, Escobar fue uno de los militares más fieles a la República. Posteriormente fue trasladado al frente de Madrid, donde sufrió una grave herida en una misión, y de nuevo a Barcelona, donde fue víctima de un atentado de los anarquistas, en los peores meses de la guerra civil en Cataluña. Tras su recuperación, fue nombrado General en Jefe del Ejército de Extremadura, cargó que desempeñó hasta que se rindió al ejército de Franco. Rechazó huir de España en una avioneta rumbo a Portugal; detenido, fue trasladado primero a la cárcel del Cisne, en Madrid, y después a Montjuic, donde se celebró el juicio que dictó su sentencia de muerte. En esos años se relacionó con los políticos y militares más importantes de la República, como Azaña, Companys, Negrín, Besteiro, Miaja, Rojo…

En las páginas finales, Olaizola explica sus intenciones con esta novela: “Este libro no contiene el relato de una guerra, sino la historia de un hombre que vivió una guerra”. Y la vivió en un bando concreto y en unas circunstancias concretas. Lo que se cuenta es su punto de vista, con el que se puede o no coincidir, pues el autor, un coherente y férreo militar, defendió la República desde el compromiso con su conciencia, que le dictó cumplir con el servicio para el que había sido designado, sin pensar en otras razones. 

Con su relato, intimista, cordial, nada beligerante, siempre buscando la paz, el orden y el bien común, Olaizola ofrece un original punto de vista sobre la guerra de alguien que estuvo implicada en ella hasta las últimas consecuencias. Pero conviene no olvidar que se trata de una novela y no de un libro de historia. Es cierto que, como explica al final, su relato está apoyado en diferentes testimonios de personas muy cercanas al general, a otras investigaciones históricas y a la realizada por el propio autor para que su narración fuese lo más verosímil posible. Este realismo es uno de los principales rasgos de esta novela, un testimonio más de los muchos que se han publicado sobre la guerra civil. 

A pesar del paso de los años desde su publicación en 1983, el relato, escrito con un estilo sencillo y pausado, nada pretencioso, se lee con agrado porque Olaizola ha tenido el acierto de no caer en el maniqueísmo. Escobar es un personaje que no resulta fácil de encasillar, pues al hecho de ser militar republicano sin tacha hay que sumar su condición de católico practicante, que no oculta en ningún momento, arriesgando incluso su vida en un contexto beligerante contra la práctica religiosa. Tampoco es un fanático ideológico que le impide reconocer con detalle la evolución del ritmo de la guerra, pues no
esconde que la situación en el bando republicano, en especial del ejército, no es la mejor ni la más profesional. A pesar de todo lo que ve durante una guerra fratricida, Escobar intenta actuar con rectitud, sin dejarse llevar por el odio y empleando una ejemplar y reconocida profesionalidad. 



La guerra del General Escobar

José Luis Olaizola

Biblioteca Online. Madrid (2023)

156 págs. 

15 € (papel) / 4,99 € (digital).

jueves, 6 de julio de 2023

"De mis muñecas", de Juan Antonio Cebrián

 

        De mis muñecas es la continuación de Entre ratones (2022), un diario del autor que recoge anotaciones de los años 2000 al 2012 reelaboradas para esta edición. El género que emplea Cebrián encaja bien en lo que es hoy día el diario literario: un cajón de sastre en el que se almacenan recuerdos familiares, estampas costumbristas, reflexiones sobre lecturas, impresiones sobre sucesos, relatos de algunos acontecimientos que han quedado grabados en la memoria del autor, rememoraciones de amigos y viajes, muchos viajes profesionales que el autor, Doctor en Geografía por la Universidad Complutense de Madrid, ha realizado para impartir seminarios y conferencias relacionados con su especialidad: el Análisis Geográfico de las Migraciones Internacionales Contemporáneas. Cebrián es autor también de varios libros de poesía como Billete de ida y vueltaSi Garcilaso volvieraChiloé, entre otros.

            En la reseña que escribí en este blog de su anterior libro, Entre ratones, comentaba que muchas de las entradas de este diario se asemejan a poemas. En estos textos, el autor condensa el estilo y el mensaje, yendo al cogollo, a lo esencial. También muchos textos se asemejan a instantáneas, a fotografías en las que se ha captado un trozo significativo pero aislado de la realidad, sin que conozcamos muchos detalles ni del antes ni del después y sin que transcurra un relato cronológico de lo que se cuenta, como bien ha captado el autor de la portada y de las ilustraciones que acompañan al libro. Esta deliberada manera de contar las cosas, un tanto caótica, como suelen ser los recuerdos automáticos, hace que vayamos saltando de entrada en entrada a recuerdos y sucesos que han quedado grabados en la memoria del autor. Poco a poco, vamos así conociendo más cosas del autor, que también de manera deliberada vuelca sus narraciones hacia el exterior, mostrando las cualidades de amigos y de los lugares que ha recorrido.

            Pero de vez en cuando sale la intimidad del autor. Y, en esos momentos, pocos, lo que cuenta adquiere un valor muy especial. Avanzamos en una personal “topografía de las sensaciones”, en las que se aprecia la sensibilidad del autor para escribir sobre su mundo y su manera de estar en esa realidad. También son escasas las referencias al presente, pero en ellas puede estar la clave de esa mirada descriptiva y cariñosa del pasado. 

            Hay entradas en las que se aprecia su amor por la literatura, con referencias a la influencia que ha tenido en su vida como lector y escritor los libros de Albert Camus. También su agudeza musical, con alusiones a músicos con los que ha conectado especialmente, como Antoine Brumel. Son emotivos los recuerdos familiares sobre su madre. Menciona la aceptación de la enfermedad. En esta segunda parte de sus diarios, el título hace referencia a la abundante presencia de personajes femeninos, que aparecen en estas páginas de manera amable y cordial.

            “No sé consolar con palabras, solo puedo ofrecer, en suspenso (…), el tacto”, escribe a propósito de su deseo de llegar a los demás. Y aunque piense que lo que escribe son, sin más, “líneas de polvo”, hay en estas instantáneas jirones de mucho sentimiento y de mucha vida, compartida con los amigos y familiares. Hay, además, un deseo de profundidad, de esquivar lo epidérmico e ir a lo esencial.

            Echo de menos en algunos pasajes y momentos que el autor saque a pasear más a menudo su intimidad. Y algunas de las entradas necesitan también un poco más de contexto para entender mejor las observaciones del autor. Se nota mucho en estos textos su filiación poética. Esta mirada lírica sobre lo que le rodea, auténtica y personal, añade individualidad y personalidad a este diario. 



De mis muñecas

Juan Antonio Cebrián

Ediciones del Orto. Madrid (2023).

186 págs. 12 €.

Ver web.

 

martes, 20 de junio de 2023

"Ucrania, encrucijada de culturas", de Karl Schlögel

 


        Profesor de Historia del Este en la Universidad Europea de Viadrina (Fráncfort del Óder), Karl Schlögel (1948) es una de las voces más autorizadas en lo que a conocimiento de la historia contemporánea de la URSS y de Rusia se refiere. En España se han publicado dos de sus mejores obras, Terror y utopía (2015), sobre lo sucedido en la URSS en los peores años del estalinismo, y El siglo soviético (2021), una original recreación de muchos de los ingredientes que formaron parte de la cultura y la sociedad soviéticas. Ucrania, encrucijada de culturas reúne textos del autor escritos en diferentes momentos sobre ocho ciudades ucranianas con los que quiere explicar la compleja situación que ha vivido Ucrania a lo largo de la historia, un país multicultural sometido a los numerosos cambios geopolíticos que se han dado en la zona.

            Schlögel publicó este libro en Alemania en 2015, meses después de la anexión de Crimea en 2014 y la ocupación del Dombás, dando origen a una guerra soterrada que se ha mantenido durante años hasta la invasión de Ucrania en febrero de 2022. La parte final contiene algunos escritos del autor publicados después de los sucesos de febrero de 2022. En el libro, son muy importantes tanto los primeros capítulos como los últimos, donde el autor alemán realiza una reflexión sobre las causas de las guerras de 2014 y la actual y una disección de la cultura ucraniana y su relación con Rusia y con Europa. 



En estos textos, Karl Schlögel no oculta su decidido posicionamiento político a favor de la independencia de Ucrania y en contra de los deseos imperialistas de Putin. Para explicar su postura, nada oportunista, recurre a su exhaustivo conocimiento de la realidad de Ucrania, país que recorrió durante décadas y que, como demuestra en los capítulos del libro dedicados a las ciudades más importantes, conoce a la perfección.

            En el prólogo, denuncia Schlögel el desconocimiento de lo sucedido en Ucrania en los últimos años por parte de los países occidentales, que han aceptado en muchas ocasiones los posicionamientos y la propaganda de Rusia, como los clichés sobre el nazismo y el antisemitismo. En su crítica a la postura imperialista de la Rusia de Putin, reproduce unas palabras de la escritora rusa Liudmila Ulítskaia, ahora exiliada: “Se ha violado de un modo grosero el derecho internacional y se han destruido los principios de la seguridad y la estabilidad europea (…). Mi país está enfermo de incultura agresiva, de nacionalismo y de megalomanía imperial”.

            El libro de Schlögel no es una nueva historia de Ucrania. El autor emplea un método histórico que ya ha utilizado en otras obras: “las topografías históricas”. Para él, “en el espacio leemos el tiempo” y por eso es posible “leer las ciudades”, “descifrarlas como textura y palimpsestos” con el fin de “sacar a la luz sus estratos en una suerte de arqueología urbana que invita a hablar del pasado”. En este sentido, para Schlögel, las ciudades son “puntos de máxima condensación de los espacios y la experiencia histórica”.



    Con estos presupuestos, el historiador alemán introduce a los lectores en la historia y la evolución de las ocho ciudades que ha visitado y “leído”: Kiev, Odesa, Yalta, Járkov, Dnipropetrovsk, Donetsk, Czernowitz y Lvov, con un capítulo en las páginas finales dedicada a la matanza de Babi Yar. Cada una a su manera, todas son testigo de la complicada evolución histórica de Ucrania, de su intermitente relación con los imperios de la época, de las amables y en ocasiones tensas relaciones con Occidente, de invasiones de todo tipo, de fronteras movedizas... 


    

    En sus diferentes recorridos históricos, todas unen sus destinos con el terremoto de la Revolución soviética, la guerra civil, la victoria de los bolcheviques, la implantación de un severo estalinismo que provocó, como sucedió con el Holodomor, millones de muertos y la invasión de los nazis con la Segunda Guerra Mundial. A partir de la caída del comunismo en 1989, Ucrania logra su independencia y se inicia en estas ciudades, cada una con un estilo distinto y su propia “geografía cultural”, un proceso de reconstrucción histórica y democrática, siempre con la sospechosa actitud de los rusos, que no asimilaron ni su independencia ni su viraje hacia Occidente.





Ucrania, encrucijada de culturas

Karl Schlögel

Acantilado. Barcelona (2023).

448 págs. 32 € 

T.o.: Entscheidung in Kiew

Traducción: José Aníbal Campos.

viernes, 9 de junio de 2023

"Novelas que dejan huella", de Hilario Mendo

 

Es tal el volumen de novedades que aparecen en las librerías periódicamente que resulta difícil escoger y fijar la atención entre tanta oferta. Además, suelen ser los best-sellers y las novelas que buscan entretenimiento al por mayor las que se llevan la atención de la crítica literaria y las que ocupan los primeros puestos en las listas de libros más vendidos y en las selecciones que hacen los medios de comunicación y las propias librerías. Hoy más que nunca, resulta indispensable la labor de buenos lectores con prestigio y críticos literarios independientes que sepan distinguir el grano de la paja. No resulta fácil realizar esta tarea teniendo en cuenta el peso de las grandes editoriales, la fuerza de la publicidad y la velocidad a la que se suceden las novedades, lo que provoca que novelas originales, interesantes, exigentes, de calidad, pasen sin pena ni gloria y a las pocas semanas sean víctimas del olvido.

            Por eso hacen falta libros como este, Novelas que dejan huella, en el que el autor, experimentado crítico y riguroso lector, realiza una selección de “mis novelas preferidas de este siglo tan aburrido”. Hilario Mendo (Madrid, 1948) es también autor de otro volumen de características similares, Mis libros inolvidables (2006), en el que escribió sobre sus libros favoritos de los últimos decenios del siglo XX. Conviene aclarar que no estamos ante un libro académico ni un estudio sobre la literatura contemporánea actual. El autor mantiene una conversación con sus lectores en la que, como suele hacer de manera habitual en diferentes contextos, recomienda libros que le han gustado y llamado la atención. Eso sí, con unos criterios claros: “las ficciones de calidad, aunque escasean, mantienen todavía un nivel por encima de los productos culturales de esta sociedad del hiperconsumismo”. 

Basta con echar un vistazo al índice –e incluso a la lista de libros que figura en las páginas finales- para comprobar cómo Hilario Mendo tiene un sentido elevado de las posibilidades de la lectura como vehículo positivo de transformación humana, personal y hasta espiritual, sin reducir la misión de la literatura al mero pasatiempo. Libros, pues, que abordan muchas cuestiones de la condición humana desde perspectivas diferentes, con un sentido muy abierto de la cultura y sin reducir los mensajes literarios a solamente los “positivos”, pues en muchas ocasiones muchos de los libros seleccionados muestran las cicatrices, las dudas, las incertidumbres, los errores del hombre contemporáneo, siempre contados, eso sí, con elegancia y una sobresaliente calidad literaria. 

            De los cincuenta libros elegidos, menciona brevemente el lugar que ocupa en la trayectoria del autor, selecciona algunos pasajes significativos y analiza tanto sus contenidos literarios como sus mensajes de fondo, incorporando el autor en sus comentarios algunas reflexiones personales que interpelan a los lectores y que tienen que ver con aspectos culturales y existenciales de actualidad en el pensamiento contemporáneo.

            Sorprende la intuición de Hilario Mendo para descubrir títulos a los que apenas se les ha prestado atención, como Preparación para la próxima vida, de Atticus Lish, “novela descarnada y conmovedora, que ha tocado mis fibras más sensibles como pocas ficciones lo han hecho en las últimas décadas”. O En islas extrañas, de Amy Lyptrot, obra “de gran crudeza y honestidad” y “profundamente humana”. También merece destacarse su agudeza para rescatar Brooklyn, de Colm Tóibin; Paz, de Richard Bausch; La mujer de un solo hombre, de A.S.A. Harrison; Ahora me rindo y eso es todo, de Álvaro Enrigue; Tallo de hierro, de William Kennedy; Un tiempo para callar, de Patrick Leigh Fermor; Capital, de John Lanchester, y otros títulos muy interesantes.

            Abundan los autores norteamericanos (Raymond Carver, Tobías Wolff, Saul Bellow, William Saroyan, Wallace Stegner, Edgar L. Doctorow, Cormac McCarthy, Lucia Berlin…). Alaba las mejores novelas de un grupo de autores judíos, como Isaac Bashevis Singer, Abraham B. Yehoshúa, Israel Joshua Singer. Entre los españoles, aparecen autores de hace décadas (como Arturo Barea, de quien el autor rescata La forja de un rebelde) y otros contemporáneos como Javier Marías, Jesús Carrasco, Fernando Aramburu, Andrés Barba y Natalia Sanmartín. Entre los autores hispanoamericanos, destaca La fiesta del chivo, de Vargas Llosa, y El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura. Y el autor escribe también sobre autores europeos clásicos y modernos, como Antonio Tabucchi, Ian McEwan, Stefan Zweig, Vasili Grossman, Carlo Levi, Siri Hustved...

           Estamos, pues, ante un libro muy personal, no una mera guía, que puede servir a muchos lectores inquietos e interesados en la literatura actual para descubrir lecturas que “dejan huella”, como dice su título. Y también a salir de lo establecido, lo más vendido, lo que más se lee, etc., muchas veces lecturas insustanciales y sin alma. Merece la pena dejarse aconsejar por el autor: tiene un buen ojo clínico para descubrir novelas y ficciones que muestran los variados y contradictorios intereses del ser humano actual. 



Novelas que dejan huella

Hilario Mendo

Digital Reasons. Madrid (2023)

316 págs. 18 €.

lunes, 29 de mayo de 2023

Notas para un diario. Presentación de “Libro de familia”

      

Durante meses, he estado preparando un libro sobre mi familia que contiene recuerdos, anécdotas, historias y muchas fotografías. Lo he titulado Libro de familia. Me lo ha maquetado, diseñado y editado Pablo, compañero de trabajo, con su proverbial profesionalidad. Se trata de un libro doméstico, familiar, que sólo tiene recorrido entre mi familia, vecinos y amigos. 

Cuando lo preparé, con la colaboración de algunos de mis hermanos, decidimos mantener en secreto el proyecto y pensar en la presentación, que tendría que ser original y muy familiar. Porque este es un libro sobre todo para la presentación. Si conseguíamos reunir en un sencillo acto a toda la gente que conocía bien a nuestra familia, el trabajo habría merecido la pena.

La presentación fue el 19 de mayo, viernes.

El escenario, como nos han dicho tantos de los que acudieron, fue lo mejor. Por un lado, la fachada decadente, las ventanas de las casas, la ropa tendida, las escaleras que dan acceso al patio; en frente, la valla que recorre todo el patio y los edificios visibles de los vecinos de la calle de atrás, Rodríguez Espinosa. Cuando concretamos la fecha de la presentación, nos pusimos manos a la obra con los preparativos. Una presentación en toda regla, con el boato justo, pues de lo que se trataba era de vivir una fiesta cálida y familiar. Alquilamos unas sillas, encargamos una merienda y, en los últimos días, tuvimos la idea de invitar también a un grupo de música para que amenizase el acto con un popurrí de canciones de los años sesenta y setenta. 



Le dimos también vueltas a quién podía presentar el libro. Rechazamos a la primera que lo presentase alguien de renombre o un experto aséptico que no nos conocía de nada. Se lo propusimos a cuatro amigos de la familia: nuestra vecina de toda la vida, Carmen; Camacho, amigo de Ricardo y también de todos nosotros; Quique, vecino de Toñín pero que ya forma parte de nuestra familia, como sus hijos Rocío y Quique; y Pili, la gran Pili, amiga de toda la vida de Loli, que nos ha acompañado a todos desde siempre en los buenos momentos y en los malos. La elección estuvo muy acertada, pues los cuatro, en sus intervenciones, se ajustaron a lo que queríamos: una sencilla, emotiva y nostálgica evocación de su relación con nuestra familia, los Torrecilla Molinuevo.


Presentó el acto mi sobrina Andrea, a la que ya lié también para que se encargase de coordinar la presentación en Tajamar de La suerte de conocerte, mi libro anterior, unos diarios en los que también aparece mucho mi familia y que son el origen de este nuevo libro. Andrea lo hizo muy bien, dando a sus intervenciones el tono humano necesario, pues no estábamos en una presentación oficial. Andrea es también la autora del prólogo de Libro de Familia, que ha titulado  “La vida diaria en clave de humor” y del que destaco estas líneas: “En este libro encontraréis historias de una familia de Vallecas que se podría considerar, juzgando las mismas, de todo menos normal. La vida diaria contada en clave de humor, porque así es como nos hemos enseñado los unos a los otros a vivir. Dramas familiares que pierden todo el dramatismo al ser recordadas porque prima en ellos cualquier situación surrealista protagonizada por alguno de sus miembros, bien sea el sorpresivo ingreso en urgencias de un hospital, una prueba médica convertida en el epicentro de todos los chistes o un tanatorio siendo escenario de un auténtico “planazo” (…). Siete hermanos, y sus múltiples amigos, protagonistas de una vida digna de ser contada, de historias que dan incluso para escribir un libro”.




Andrea comenzó explicando algo el contenido del libro y resaltando que, en definitiva, este libro era un sentido homenaje que hacíamos nuestra familia a nuestra madre, sentada en las primeras sillas. Andrea leyó algunos pasajes del libro que hacen referencia a mi madre, que escuchó de manera muy atenta, incluso llevando la contraria a Andrea en alguna afirmación (como que a veces hacía trampas a las cartas). Copio un breve párrafo de lo que leyó Andrea: “La “señora Estupenda” [así la llamamos en clave de humor] hace todo lo que esté al alcance de su mano para que nosotros, sus hijos, no nos preocupemos por nada. «Dile a tus hermanos que estoy muy bien, que como bien, que duermo bien. Que estoy muy contenta y que aquí me tratan muy bien. Estoy estupendamente». «Y si no –dice a la vez que señala su bastón–, aquí tengo yo esto para poner la cosas en su sitio». Siempre saca el lado bueno de todo y siempre manifiesta una actitud abierta a disfrutar de lo que sea –un baile, una partida de cartas, el dominó, un bingo, etc.– porque de lo que se trata es de pasarlo bien, adaptarse a lo que venga y no dar la brasa. (…) Nunca fue una madre posesiva ni agonías, tampoco con las necesidades económicas que teníamos, que no eran pocas. Todos pusimos de nuestra parte para que cada uno fuera encontrando su sitio y facilitar las cosas a mi madre. Y ella llevó todo esto con ese carácter que tiene, despreocupado y viendo el lado positivo de todo”.






Al acabar este pequeño homenaje a mi madre, le entregamos un ramo de flores y un regalo que viene repitiéndose de manera sorpresiva en mi familia desde hace ya muchas décadas, más de treinta, una puñetera pistola que aparece siempre escondida en los sitios más insospechados (por ejemplo, a mi hermano Alberto, en su boda, antes del tradicional vals, los camareros le acercaron con mucha pompa una bandeja donde estaba la dichosa pistola). Una broma familiar con la que mi madre, que no se la esperaba, se rio bastante.


Luego, tuvo lugar la primera actuación musical del grupo de chavales. En este primer bloque, interpretaron canciones de Ducan Dhu, Nino Bravo, la canción de Heidi, una de Julio Iglesias, otra de Raphael y también de Mocedades. A continuación, Andrea presentó a cada uno de los intervinientes. Comenzó Carmen y después Camacho. En ese momento, el grupo musical volvió a entrar en escena con otra breve actuación, ahora con canciones de Palito Ortega, Fórmula V, Los Brincos, Luis Aguilé y, cómo no, no podía faltar el gran Georgie Dann con su ya mítica “La barbacoa”, coreada por todos los asistentes, como el resto de las canciones. Al acabar, intervino Quique y finalizaron las intervenciones con Pili. 


Hay que destacar el ánimo con el que los cuatro aceptaron el marrón de preparar un texto que, reconozco, no es nada fácil de escribir  pues se trataba de decir algo del libro y de la familia con un tono entre serio y divertido. Como colofón, Andrea les entregó a cada uno un regalo que, muy bien envueltos, escondían una broma para cada uno de ellos. Unas brevas para la Carmen (ella siempre llamaba a mi madre doña Higo y mi madre la trataba de doña Breva), una fotografía enmarcada y dedicada de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, para Camacho, atlético y antimadridista; a Quique, una lata de callos, uno de sus platos preferidos; y a Pili, muy bien camuflados, unos polvorones que, como la pistola, aparecen en los sitios más descabellados como sorprendente regalo. 

Antes de la clausura, yo dije unas palabras para agradecer a todas las personas que habían hecho posible este acto y el libro que empezaríamos a repartir al finalizar. Pero la clausura también tuvo su momento musical, pues los músicos nos animaron a ponernos a todos de pie para cantar de manera encendida el himno del Rayo Vallecano, el equipo de nuestro barrio.




Luego empezaron a circular los botellines. Gracias a la profesionalidad de María Alejandra y su equipo, disfrutamos de una generosa merienda, variada y muy bien preparada. A la merienda se añadieron unos cien filetes rusos que había traído mi hermana Mari Carmen sabiendo la debilidad que tenemos todos en la familia por este plato (y mas si los filetes los ha hecho ella).



Vinieron gente muy, muy querida y apreciada, como mi tía Inés, mi primo Carlos y también Isabel, su vecina de toda la vida, gran amiga también de mi madre. Mis primos Silvia y Pedrín que nos echaron un capote con los preparativos (en casa de Silvi nos fuimos a tomar algo después de recoger todas las cosas) y mi prima Mari Carmen, una de las hijas de mi tía Carmen. Apareció Jacinto, el camarero de toda la vida del bar Dones, ya jubilado, muy apreciado por todos nosotros. La Sole, muy amiga de todos, y que llevaba La Boutique del Pan, una tienda que hay justo enfrente del portal de mi casa. Muchos vecinos e hijos de los vecinos, como José Luis y su hermana Yoli, Lauri, Tere y Juan, su marido, las hijas de Carmen y Marcos, Elisabet y Elena, y Carmen, la mujer de Cuevas, otra vecina de toda la vida. 

Estuvieron César y Rafa, a quien tanto quiere toda mi familia. Rafa es el autor del epílogo, del que reproduzco un par de párrafos: “Conocí a la familia Torrecilla hace más de cuarenta años. (…) Era, es, una familia de lo que me gusta llamar el pueblo-pueblo, la gente que no va de nada, que se amolda a las grietas de la vida, agradables unas, dolorosas otras, pero siempre sin alzar el grito ni la pena. (…) Cuando existe esa felicidad que no se nombra nunca como tal, el primer resultado es la alegría y el buen humor. Y, como en un círculo virtuoso, ese buen humor contribuye a la felicidad. Ese era el ambiente que yo vi en aquellas veces que fui a comer a casa de Adolfo. Ese es el ambiente en el que me siento a gusto, con la naturalidad de la vida sin más, sin falsas cortesías, sin remilgos”.

           También estuvieron amigos de mi hermano Antonio (el Ruda, Rocío, Cristina, Antonio, Marta, Eduardo, Merche, Javi, Manuel y Óscar); amigas de mi hermana Loli, como María José,  Milagros y Daniel, su marido, a quienes hacía tiempo que no veía; Sonia y Samuel, la mujer y el hijo de Camacho; los hermanos y cuñados de José, quien, por el trabajo, llegó a la presentación casi al final: Mari, Fede, Antonio y Conchi. Y también Isra y Cris. Me dio mucha alegría ver a José Félix con su mujer Belén y Lorenzo, su hijo. Lo mismo que ver a Fernando, Alberto, Goyo, Pedro, José Luis, Enrique y a Arturo, que nos solucionó antes de empezar algunos problemas con los altavoces. Y mis compañeros de trabajo: Antonio (y su hijo Dani, buen amigo), Paco y Ana Isabel, Pablo y Miriam y Cristina. A todos estos hay que sumar algunos amigos de mi hermano Alberto, Jaime (vecino del 24), mis sobrinos (Álvaro, Candela, Rubén), Elisa, mi cuñada, David, el novio de Andrea (que hizo de cámara), y Mila, su madre. Dos vallecanos de pro, incondicionales en estas presentaciones, como son Carlos y Nano (el Percha). También Luis, mi vecino. Y dos personajes muy excepcionales, que hacía tiempo que no veíamos: Jorge y Merche, vecinos de toda la vida: Jorge era un asiduo a la San Silvestre vallecana en Dones y es el protagonista de las coplas que cantábamos en el bar cuando ya la carrera había finalizado, momento que sale en Libro de Familia.






Y dejo para el final a algunas personas que ocuparon un lugar muy especial en esta presentación: Rosa, la novia de mi hermano Ángel (ya fallecido hace muchos años): de los dos hablo en el libro; mis hermanos Mari Carmen, Antonio, Alberto, Loli y Ricardo (que me han ayudado en todos los preparativos) y, por supuesto, mi madre, a la que se veía subida en una nube y feliz, y más todavía cuando descubrió que la habíamos llevado también sus bollos preferidos. 

Nos lo pasamos muy bien, todo hay que decirlo, a lo que sin duda contribuyeron los botellines de Mahou que nos tomamos. Solo por la presentación, ha merecido la pena escribir este libro de recuerdos, historias, anécdotas. Me lo he pasado muy bien escribiendo muchos capítulos, aunque con otros los sentimientos han estado más a flor de piel, como los capítulos que dedico a mi padre y a mi hermano Ángel.

Un libro, quiero subrayarlo, sin pretensiones de nada, con el que lo único que he buscado ha sido pasar un buen rato para reconstruir un modelo y un estilo de vida familiar que se encuentra, quizás, en vías de extinción. Como escribo en el prólogo: “Intento no caer en la nostalgia, pero sé que no lo he conseguido. No resulta fácil esquivar estos sentimientos cuando uno regresa a su infancia y recupera muchos momentos del pasado, un pasado que no va a volver y que se agranda a medida que el futuro mengua. Sí, nos estamos haciendo mayores”.