jueves, 28 de mayo de 2026

Libros para la Feria

 


Hemos publicado en Aceprensa una selección de libros que pueden venir bien para la Feria del Libro de Madrid. Son, sobre todo, novedades de los últimos meses. En la selección se ha intentado que aparezcan cuantos más géneros literarios, mejor. Hay de todo. Y, como pasa siempre, faltan muchos.

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sábado, 23 de mayo de 2026

Mis clásicos: "El baile", de Irène Némirovski

 


            La publicación en Francia de Suite francesa, a comienzos del siglo XXI, provocó un auténtico boom literario que colocó a la escritora de origen ruso Irène Némirovky, asesinada en Auschwitz en 1942 en la primera línea de las recuperaciones editoriales. Pronto apareció otra de sus grandes novelas, El baile, que la autora publicó en Francia en 1930, donde su familia había fijado su residencia después de la Revolución rusa. En España, la editorial Salamandra ha publicado la gran mayoría de sus obras. 

            Al parecer, la historia que se cuenta en El baile tiene su origen, en parte, en la propia biografía de la autora, que mantuvo durante toda su vida unas relaciones muy difíciles con su madre, quien educó a su hija a distancia. El bailecuenta la sibilina venganza de una hija hacia su madre. Antoinette tiene catorce años y tampoco se lleva muy bien con su madre. Ésta ha organizado un majestuoso baile para presentarse a la alta sociedad parisina. El matrimonio Kampf son unos nuevos ricos que, gracias a un golpe de suerte, han conseguido hacerse millonarios. Rosine, la madre de Antoninette, oculta como puede un pasado que no se corresponde con el ritmo de vida que ahora lleva, basado en el culto a las apariencias y la ostentación de las riquezas. 

El baile es para ella su carta de presentación en sociedad y, también, la orgullosa manera de decir a toda su familia y antigua amigas que ahora está en un nivel distinto. 

            La novela es breve pero muy intensa. Némirovsky acierta en la descripción de los personajes, en especial de la histérica Rosine, una arribista con sueños de grandeza. Todo en la historia está muy medido. Más que la sorpresa del argumento, que se ve venir, sorprende la habilidad de la autora para describir la psicología de un taimado, pero cruel enfrentamiento entre una madre enferma de éxito y una hija adolescente que sabe dónde herir a su caprichosa madre.




El baile

Iréne Némirovsky

Salamandra. Barcelona (2006)

94 págs. 

14 € (papel) / 5.99 € (digital)

viernes, 15 de mayo de 2026

Notas para un diario: "El zurullo vikingo"

 


No me lo pensé dos veces cuando me invitaron a ver una exposición que habían abierto en el llamado Huerto del Retiro, un espacio adaptado para actos culturales en una de las esquinas del parque del Retiro, cercano a la Plaza del Ángel Caído. La exposición se titulaba “Excreta”. Y en ella, como se dice en la publicidad, “no pretendemos que cambies tus hábitos higiénicos, pero sí esperamos que tengas una percepción diferente de tus excretas y de las que te rodean”. 

Y con esa sana y aperturista intención empezamos el recorrido por una exposición que llevaba por subtítulo “(in)odora, (in)colora e (in)sípida”, quizás lo más vanguardista de todo lo que vimos allí, que fue explícito, obvio y racionalista, pues al final, de una manera o de otra, la exposición consistía en reflexionar sobre diferentes aspectos de algo que nombramos en nuestro rico y variado argot con diferentes escatopalabras: caca, cagada, catalina, chorizo, ñorda, plasta, truño, boñiga, pino, zurullo, mojón, popó, zurraspa, moñigo... Estaba organizada por el Museo Nacional de Ciencias Naturales, que lleva el CSIC, y el fin era estudiar la variedad de residuos metabólicos que emanamos los humanos, los animales y las plantas. 

En el caso de los humanos, no se concentra la exposición –aunque sí ocupa un lugar primordial- solamente en los excrementos; también se habla de la orina, el sudor, las ventosidades, la caspa, el cerumen, los estornudos, las lágrimas, los granos, las costras… Analizan los aspectos médicos, históricos, científicos y culturales que tienen que ver con cosas que, parafraseando el folleto, tienen en la vida color marrón. 

Todo en la exposición estaba muy bien pensado y habían participado en su elaboración diferentes científicos y expertos en diseño, maquetas, dibujos, montajes y producción gráfica (enhorabuena por el trabajo realizado). El resultado es digno de admiración y suscribo su intención, que en mi caso lo han conseguido: “queremos que al finalizar el recorrido puedas tratar este asunto de una forma natural. Nos gustaría que te lleves una idea clara de la información que te puede aportar sobre tu salud, comportamiento y el papel que juega en el entorno natural y en nuestra cultura”. 



La exposición comenzaba ampliando el marco personal que podemos tener de todo este asunto escatológico. Y para ello no se centraban de entrada solamente en nuestras excretas sino en las de otros animales, como las ballenas. Dedicaban una atención especial a la codiciada excreta de los moluscos, las perlas, y también la del cachalote, que algunos llaman “ámbar gris”, muy valorada por la industria de los perfumes. En la exposición aparece una foto de una excreta ámbar gris que llegó a pesar 454 kg. Ahí es nada. Luego venían unas apetecibles explicaciones sobre la coprofagia y su relación con algunos animales, entre los que destaca el escarabajo pelotero. Y, de pronto, algo que me fascinó: la existencia de los coprolitos, “excrementos fosilizados que proporcionan pistas sobre los tiempos geológicos pasados”. 

En esta sección, la exposición habla del famoso “Zurullo vikingo”, coprolito que ha provocado que esté preparando un próximo viaje a York, al Reino Unido, para visitar el Museo Vikingo de esta ciudad que tiene como máxima atracción el zurullo que el vikingo Magnus Agnarsson dejó de regalo en un bosque en 1235 y que fue encontrado en el año 1972 en perfecto estado de mineralización. Es una lástima que no pueda reproducir aquí la imagen de este espléndido ejemplar, que estoy deseando ver en directo. 




Más curiosidades que aparecen en la exposición. Por ejemplo, para los aztecas, el oro, teocuitlatl, significa el excremento de los dioses. Y el budismo tibetano nombra de esta manera las deposiciones del Gran Lama: “La Gran Fragancia”, excrementos sólidos, y “La Pequeña Fragancia”, a la orina; por su estilo versallesco, parecen los nombres de un perfume francés. Paso por alto las secciones en las que se hablan de las enfermedades y los riesgos relacionados con las diferentes excretas, quizás sus aspectos más conocidos. Justo a continuación, encontré algo que llamó poderosamente mi atención. Se trata de “la escala de heces de Bristol”, ideada por los investigadores Heaton y Lewis de la Universidad de esa ciudad inglesa, clasificación que divide las heces en siete categorías, agrupadas en tres bloques: “estreñimiento”, “heces ideales” y “diarrea”. Las ilustraciones son esclarecedoras y muy útiles, de verdad. Es una lástima que sobre este asunto no hubiese más contenidos en la exposición. También me va a resultar muy útil la tabla de los colores más habituales de las heces, condicionados por el funcionamiento de nuestro tracto digestivo y lo que comemos. 

Después, un poco de cultura general: la “parcopresis” es la incapacidad para utilizar inodoros que no sean el propio, enfermedad que pasé sin saberlo durante la mili. Y la “paruresis”, también llamada vejiga tímida, que es la dificultad o imposibilidad de orinar en presencia de otros que, menos mal, no padecí durante la mili. De la exposición, quizás lo menor interesante es la sección sobre el humor negro, pues contiene mucho tópico sin gracia, aunque en uno de los paneles descubrí cómo Mozart practicaba el humor escatológico en Difficile lectu, canción que estoy utilizando como música de fondo mientras escribo estos recuerdos. 

También eché en falta un hueco para algunos refranes. Por ejemplo, el que me contó José Carlos G. en el trabajo el otro día: “Quien al campo va a cagar y no lleva una piedra al puesto, la habrá de ir a buscar con los tres ojos abiertos”; este refrán popular vino acompañada de alguna anécdota sobre la facilidad de depositar pinos ilustres que tenía un chaval de su pueblo, Hinojosa del Campo, en Soria, y una divertida anécdota del sublime cagarro de una gitana a la entrada de un colegio en Barcelona. 

A continuación, en una sección que gustaría mucho a uno de mis hermanos, hay algunas disquisiciones muy interesantes sobre las posibilidades musicales de las ventosidades, como hizo el artista francés Joseph Pujol, un auténtico crack y sobre el que se ha rodado incluso una película que estoy esperando a que repongan en la Filmoteca. Y algunas anécdotas curiosas: en 2010 se utilizaron en todo el mundo unas 28.300 toneladas de papel higiénico; el 19 de noviembre es el Día Mundial del Retrete (fiesta que ya he señalado en marrón en mi calendario); y Bill Gates ha financiado un invento de Omni Processor que convierte nuestras deposiciones en agua potable y electricidad (y tú sin saberlo).  

Acaba la exposición, que se me pasó volando, con una inteligente referencia culturalista, pues reproduce el famoso “Poema al pedo” que escribió Francisco de Quevedo, capaz de los versos más idílicos y, a la vez, de arrebatos líricos procaces. Como homenaje a Quevedo y a los científicos responsables de esta exposición, reproduzco unos cuantos versos de esta inmortal obra: “hay pedos cultos e ignorantes / los hay adultos, también infantes, / hay pedos gordos, hay pedos flacos, / según el diámetro de los tacos / hay pedos tristes, los hay risueños / según el gusto que tiene el dueño”. 

La exposición me abrió el hambre y estuve después tomando el aperitivo en un bar de la glorieta de Atocha.

 

domingo, 3 de mayo de 2026

Notas para un diario: "¿Periodismo cultural?"

 


A menudo pienso que una buena salida profesional habría sido dedicarme al “periodismo cultural”. Estar, por ejemplo, en un medio de comunicación o en una revista cultural y atender, visitar, comentar y difundir la numerosísima agenda de actos culturales que hay en una ciudad como Madrid. Hoy, inauguración de una exposición temporal en el Museo del Prado; por la noche, concierto en el Wiki Center; mañana, presentación de un libro en el Palace o una conferencia en la Fundación Juan March…, recitales, óperas y zarzuelas, exposiciones de fotografía y de arte, estrenos de cine, congresos, etc. Sí, estaría bien; visto así, sin más, tiene buena pinta; pero el periodismo llamado cultural tiene también una tétrica cara B que César S., que trabaja en la sección de cultura de una revista importante, se ha encargado de contarme enviándome unos sencillos correos electrónicos con los que me ha quedado suficientemente claro que no todo el monte es orégano.

            El primero de ellos ya me ha dejado noqueado. Se trata de un correo que explica el contenido y los participantes de la Cumbre Magdala, que tendrá lugar en Madrid y en la que se analizará la figura de María Magdalena, “del mito a la Historia”. Como especifican los organizadores, se trata de un acercamiento “no eclesiástico” que intentará dar respuestas a preguntas tan acuciantes como esta: ¿María Magdalena echó en realidad siete demonios o fueron siete chacras? La respuesta da para un Congreso. 

Otro correo contiene la presentación de una artista psicodélica, A., “una cantante compositora y entrepreneur que fusiona la música mainstream popular, la neurociencia y la física cuántica. [No me he columpiado: es lo que pone en el correo: física cuántica]. Mi objetivo es darle a la música mainstream un enfoque nuevo que sirva para mejorar el bienestar de los oyentes a través de la reprogramación mental. No son mantras sino canciones en géneros populares como pop, latin pop, etc.”. Más adelante habla de que ha creado una fundación para difundir su música, que define así: “Fusiono el genero de música popular mainstream y la neurociencia para ayudar a los oyentes a alcanzar su potencial de vida a través de afirmaciones y metacognición, utilizando el efecto de la INMI (Imaginación Musical Involuntaria) para crear nuevas conexiones neuronales (un nuevo estado de ser), prestando atención e intención a las pegadizas letras de afirmación durante el día”. [Estoy probando sus efectos escuchando con esa intensidad las canciones de Georgie Dann].

            Hay también correos que dan a conocer los resultados de informes, como el elaborado por MSC Cruceros, en el que intenta trazar la I Radiografía del Viajero actual y responder a la palpitante cuestión de si existe o no la procrastinación vacacional. Otro estudio da a conocer “las cosas que más robamos en hoteles”, aunque sus resultados no son muy sorprendentes: por este orden, robamos toallas, jaboneras y cajas de pañuelos. 

            Las novedades de libros ocupan un lugar muy importante en esta tarea cultural. El innovador libro de Gabrielle Blair, Eyaculación responsable, con increíbles teorías que no voy a detallar aquí. Otra novedad es Terapia para uno mismo, escrito por Vikrampal, una obra sobre “la meditación a través del kundalini yoga”. Se trata de una obra rigurosa y honesta que contiene 42 kriyas de kundalini yoga y 11 con gong. Lo que da más valor al libro es que su autor, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, es un “referente mundial en el uso del gong como instrumento de meditación y terapia”. 



            También le llega la noticia de la exposición “Orgullo y Prejuicio”, en la que buscan desafiar los estereotipos que existen dentro del colectivo LGTBIQ+, como la gordofobia, la plumofobia o la transfobia.  A través del arte, se busca revertirlos para fomentar la cohesión y la inclusión. Una nota de prensa informa de la presentación del centro de entrenamiento Wemov, que cuenta con unas revolucionarias bicicletas de aire especialmente diseñadas para combatir la celulitis. En otro correo hay una invitación para acudir a una conferencia sobre uno de esos temas que nos suele quitar el sueño: “¿Qué es el hipnoparto?”.

            Alucinado me he quedado con el Festival de Literatura de Jaipur, celebrado en Valladolid. Se trata, aunque no tenéis ni idea, lo sé, del festival literario más importante de Asia. Más de veinte ponentes hablaron sobre la pujanza de la literatura de la India y sus estrechas relaciones con la literatura hispana e inglesa. Durante el evento, hubo diferentes espectáculos, sesiones de yoga y talleres literarios. En Valladolid, ojo.

             Estos actos son sólo una mínima muestra, me ha contado César, de la amplitud de temas que entran dentro de “su” “periodismo cultural”. Si antes tenía idealizado este trabajo, ahora veo que, como todos, es un suplicio y un soberano coñazo.