domingo, 13 de octubre de 2019

"Historia del silencio", de Alain Corbin


“Hoy en día, es difícil que se guarde silencio, y ello impide oír la palabra interior que calma y apacigua”, escribe el autor en las primeras páginas de este ensayo que analiza la presencia del silencio en la vida y en el arte desde el Renacimiento a nuestros días. Quizás porque nunca ha existido tanto ruido como hasta ahora, que invade todas las esferas de la persona humana y su vida en sociedad, asistimos a una reivindicación del silencio, a un nuevo proceso de reaprendizaje para poder “estar con uno mismo”. Como escribe el autor no sin una cierta nostalgia, “en otros tiempos, los occidentales apreciaban la profundidad y los sabores del silencio”.
            El tema está de moda y no son pocos los libros que, desde diferentes perspectivas, han abordado la necesidad de revindicar el silencio en la sociedad actual. Lo ha hecho Pablo D’Ors en su exitoso ensayo Biografía del silencio (Siruela), donde reclama espacios de silencio que fomenten la espiritualidad; también Rafael Gómez Pérez en su libro El secreto del silencio (Rialp), en el que se profundiza en los beneficios del silencio para afrontar mejor una vida lograda; o el libro del cardenal Robert Sarah, La fuerza del silencio (Palabra), en el que el autor reflexiona sobre el misterio del silencio y los frutos espirituales de su práctica. Giovanni Pozzi alaba el silencio como la puerta de entrada del sosiego y la tranquilidad para el alma en su ensayo Tacet: un ensayo sobre el silencio (Siruela). Y hay que mencionar en este repaso los numerosos libros que se están publicando y reeditando de autores que reivindican el contacto con la naturaleza, escenario supremo del silencio, entre los que podemos destacar los de Henry David Thoreau y John Muir. El tema, pues, conecta con la necesidad del hombre contemporáneo de desengancharse del repetitivo ruido social, que enturbia el fluir higiénico del pensamiento.
            El francés Alain Corbin (1936), que ha investigado y escrito de manera especial sobre la historia de las sensibilidades, presenta en su libro el anhelo del silencio en muchos ámbitos de la vida de los hombres. En su histórico repaso, destacan las numerosas citas que proceden de muchos escritores y artistas, la mayoría franceses, donde aparece un muestrario de variados pensamientos de gran calidad que vinculan el silencio con la pluralidad de la vida. Y con un punto de partida claro: “El silencio no es solo ausencia de ruido”.
            Los capítulos abarcan temas precisos: el silencio y la intimidad de los lugares, donde aparecen excelentes citas y reflexiones tomadas de las obras de Rilke, Whitman, Julien Gracq, Paul Claudel, Marcel Proust, Zola, Bernanos, Huysmans… En otro capítulo habla de las conexiones del silencio con la liturgia, tanto la católica como la ortodoxa. O la estrecha relación entre el silencio y la naturaleza, donde destaca la obra de Thoreau, quien cuando pasea por los bosques o por el campo siente que “el sonido es casi igual al silencio… Solo el silencio es digno de ser oído”. 
            El silencio está vinculado a las ansias de soledad del ser humano, que ha llevado a personas a abandonar todo para irse a vivir al desierto, el lugar idóneo donde “se revela el infinito” (Gyu Varthélemy). Corbin explora los ecos del silencio en el mar (analizando las obras de Camus y de Conrad), en los bosques (recurriendo a los escritos de Robert Walser), al campo y a las ciudades, de manera especial al silencio de las ciudades de provincia.
            El repaso histórico que realiza el autor es muy completo, espigando también la búsqueda y necesidad del silencio en escritores religiosos a partir del siglo XVII, como Felipe Neri, San Ignacio de Loyola, Luis de Granada, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, el abate Rancé, Bousset, Charles de Foucauld… Hay también un breve capítulo dedicado a la figura de San José, maestro del silencio interior.
También se destaca el valor ético del silencio para los moralistas del siglo XVIII. Por ejemplo, para Baltasar Gracián, “hay menos riesgo en callar que en hablar”. Y para La Rochefoucauld, “el silencio es el partido más seguro para quien desconfía de sí mismo”. 
            En otro excelente capítulo se habla de la relación del silencio con la pintura, destacando a los pintores simbolistas y a un pintor del siglo XX, Hopper, quien pinta “ante todo el silencio, el de las carreteras, las casas, en particular el que se establece o impera entre las personas”. También la presencia del silencio en el mundo del cine.
            Corbin, en alguna ocasión de manera un tanto forzada, explora todas las posibilidades de presencia del silencio en la vida (el silencio amenazador, el silencio que aniquila, el silencio que resiste al ruido del mundo…), poniendo el acento en las numerosas citas que aportan luz para mostrar la necesidad vital de compartir el silencio. Sabiendo, como escribe François Mauriac, que “toda gran obra nace del silencio y vuelve a él”. 




Historia del silencio
Alain Corbin
Acantilado. Barcelona (2019)
152 págs. 14 € 
T.o.: Histoire du silence
Traducción: Jordi Bayod Brau.

sábado, 5 de octubre de 2019

"Háblame de ti. Carta a Matilda", de Andrea Camilleri


Libro póstumo de Andrea Camilleri (1925-2019) que terminó de escribir antes de su fallecimiento. Se trata de un libro directamente biográfico en el que escribe una larga carta dirigida a su bisnieta Matilda, cuando Camilleri había cumplido los noventa y dos años y ésta tenía casi cuatro años. “Estas líneas mías –escribe el autor italiano- pretenden ser un pobre remplazo de ese diálogo que nunca existirá entre nosotros”. Al comienzo del libro le dice a Matilda que espera “que puedas leerlo en la plenitud de tu juventud”.
            De manera directa, sencilla, yendo al grano, Camilleri habla de su vida sin muchas digresiones. Cuenta lo esencial. Nació en 1925 en Porto Empedocle, de la provincia de Agrigento, en Sicilia. Se crió bajo el ambiente del fascismo, en el que llegó incluso a militar. No fue buen estudiante y en ocasiones tuvo tendencias conflictivas. En 1943, se matriculó en la Universidad de Palermo. Ya había comenzado a escribir algunas poesías (consiguió incluso algunos premios) y pronto se despertó su pasión por el teatro. Tenía la obsesión de salir de Sicilia y a finales de la década de los cuarenta y comienzos de los cincuenta, realiza sus primeros trabajos teatrales en Roma. En 1953 ya ejerce como director. En esa época, conoce a la que sería su mujer, Rosetta, con la que tuvo tres hijas.
            En sus años juveniles militó en el fascismo hasta que, de la mano de la novela La condición humana, de André Malraux, conoció el comunismo, en el que militó activamente. Posteriormente, afirma, abandonó la militancia pero siguió “siendo comunista de espíritu” y “a su manera, porque no puedo dejar de reconocer el daño y el horror provocado por el comunismo italiano”.
            En Roma se dedicó al teatro y a la televisión. Comenzó a trabajar en la RAI y consiguió una estabilidad fundamental para su vida familiar y profesional. Fue también profesor de dirección e interpretación y, como escribe, “hacer teatro me cambió el carácter”.
            A partir de 1968, se plantea escribir algunos textos en prosa. Publica en la década de los setenta una fallida primera novela y en los ochenta nuevas novelas que son bien recibidas. Pero su salto a la popularidad tuvo lugar en 1994, cuando publicó sus dos primeras novelas policiacas, La forma del agua y El perro de terracota, en las que aparece por vez primera su mejor creación literaria, el inspector Montalbano. En apenas un año, y solo en Italia, estas dos novelas vendieron más de 800.000 ejemplares.
A partir de ese momento, sus obras, especialmente las policiacas, se han traducido a 36 idiomas, se han vendido más de 30 millones de ejemplares y se han hecho series de televisión y películas. A pesar de todo, Camilleri considera que lo mejor de su producción literaria no son precisamente estas novelas policiacas, que le han hecho tan popular, sino sus llamadas “novelas históricas y civiles”, la mayoría ambientadas también en Sicilia, como por otra parte todas las novelas del inspector Montalbano. Como reconoce Camilleri, “siempre he escrito lo que me apetecía, sin ningún tipo de concesión al gusto del público”. 
            Habla también Camilleri de la situación política italiana de las últimas décadas. Sus análisis, muy personales, demuestran su desencanto de la vida política a todos los niveles, y también da su opinión sobre algunos conflictos contemporáneos. Esta parte ayuda a conocer mejor las ideas de Camilleri, aunque quizás sean las páginas más débiles de este volumen.
            Háblame de ti. Carta a Matilda es un buen complemento a otro libro biográfico del autor, Mis momentos (Duomo, 2016), libro en el que el autor hacía una mínima biografía sirviéndose de los encuentros con personas del mundo del teatro, la cultura y la política italianas.


Háblame de ti. Carta a Matilda
Andrea Camilleri
Salamandra. Barcelona (2019)
128 págs. 14 €.
T.o.: Ora dimmi di te. Lettera a Matilda.
Traducción: Marlos Mayor.

"Manual de Redacción", de Luis Ramoneda


Nueva edición, la tercera, de un Manual ameno y didáctico que tiene como objetivo proporcionar los rudimentos necesarios para mejorar la capacidad expresiva. Como escribe su autor, “no valorar debidamente la corrección lingüística es señal de ignorancia lamentable”. Luis Ramoneda (Cervera, 1954) es escritor, crítico literario y profesor de cursos de redacción. En su introducción, Ramoneda recomienda apreciar y cuidar el lenguaje para usarlo con precisión. La proliferación de las redes sociales, el correo electrónico, los sms y whatsapps, mensajes en diferentes formatos, etc., como señalan diferentes estudios sobre la escritura de los jóvenes, ha empeorado su capacidad para la expresión escrita. Muchas veces, se escribe como se habla, pensando que la naturalidad y la expresividad expresiva, sin normas, son síntoma de franca espontaneidad. Sin embargo, para Ramoneda, “cuando se descuida la expresión oral y escrita, o no se tiene nada que decir o se desprecia la capacidad de las personas para entenderse con los demás”. Además, en la expresión oral se admiten ciertas licencias que “no son admisibles en la expresión escrita”. Con toda la razón, concluye Ramoneda, “el empobrecimiento lingüístico lleva a la penuria social y cultural”. Los argumentos son, pues, rotundos para que todos, jóvenes y adultos, mejoren su capacidad de expresión como un signo de aprecio por la correcta comunicación y de respeto por el lenguaje.
            Manual de Redacción proporciona los contenidos básicos para repasar y mejorar muchos aspectos relacionados con el lenguaje escrito. El primer capítulo está dedicado a la Ortografía, con una especial atención a las reglas de acentuación y de puntuación, despreciadas sistemáticamente por los que escriben mensajes digitales como si se tratasen de una carga. El segundo capítulo aborda cuestiones relacionadas con la Morfología y Sintaxis y explica, con ejemplos, como corregir errores tan habituales en la expresión escrita como el leísmo, laísmo y loísmo, el queísmo y el dequeísmo, además de explicar brevemente el uso correcto de las conjunciones, adverbios y preposiciones.
            El tercer capítulo, sobre Palabras y Frases, responde al sentido total del libro: muchos ejemplos para acentuar el sentido práctico de este Manual. Y, por último, en el capítulo cuarto se describen diferentes “Tipos de textos”, capítulo en el que se proporcionan consejos para redactar correctamente textos narrativos, descriptivos, expositivos, etc., y también se dedica espacio al género epistolar y a la redacción de correos electrónicos. Luis Ramoneda aconseja también sobre cómo revisar los textos y da unas pinceladas a la importancia de alcanzar un estilo personal en nuestros escritos.
            El libro, una edición ampliada y mejorada y disponible en edición digital, es una herramienta muy útil para todas aquellas personas interesadas en mejorar su capacidad expresiva. Especialmente útil resulta para profesores de lengua y de redacción, periodistas y expertos en comunicación y para estudiantes de otros países que quieran aprender el castellano.
            Para Ramoneda, “se aprende a escribir a base de esfuerzo, de equivocarse y de rectificar”, además de usando a menudo el diccionario, la gramática y manuales de estilo. Y un último consejo del autor con el que, en forma de cita, se abre precisamente el libro: “nadie es capaz de escribir, si no ha leído mucho” (Cécile Ladjali). 


Manual de Redacción
Luis Ramoneda
Rialp. Madrid (2019)
310 págs. 20 €.

miércoles, 2 de octubre de 2019

"Una saga moscovita", de Vasili Aksiónov


Vasili Aksiónov (1932-2009), hijo de Evgenia Ginzburg, la autora de El vértigo, nació en Kazán y a los cinco años, cuando sus padres fueron detenidos y enviados al Gulag (su madre, a Kolymá), fue a parar a un orfanato estatal del que fue rescatado por su tío, que se hizo cargo de él. Tras trece años de separación, volvió a reencontrarse con su madre en Magadán. Este reencuentro es uno de los momentos más intensos de las imprescindibles memorias de Ginzburg. 
Luego, Vasili estudió Medicina a la vez que escribía poesías y relatos. En 1960 aparece su primera novela, Colegas, en la órbita de la literatura underground; un año después aparece Billete a las estrellas. En la década de los setenta sigue publicando novelas, relatos, obras de teatro y traducciones. Dos novelas suyas, La quemadura (1975) y La isla de Crimea (1979), fueron censuradas y no se pudieron publicar en la URSS, a la vez que se multiplicaron sus problemas con el régimen soviético Se exilió en 1980 a Estados Unidos, donde impartió clases en diferentes universidades. Fue incluso despojado de la ciudadanía soviética. 
A finales de los años 80 recibió en Estados Unidos la propuesta de escribir el guión para un proyecto televisivo sobre la vida cotidiana en la Unión Soviética desde 1924, fecha de la muerte de Lenin, hasta 1953, cuando muere Stalin. Al final, el proyecto no salió adelante (aunque sí se hizo una película años después), pero Aksiónov consiguió escribir una trilogía sobre la familia Grádov, que publicó en 1989, 1993 y 1994 y que tituló Una saga moscovita. En esta trilogía coexisten los personajes reales con los ficticios y se refleja con mucho realismo el clima moral y político de aquellos años de férrea dictadura de Stalin, que el autor y su familia padecieron directamente, como ya hemos visto.
La novela se centra en tres generaciones de esa familia de extracción burguesa. Todo comienza con la fiesta de cumpleaños de Mary Vajtángovna, esposa del médico y patriarca de la familia, Borís Nikítovich Grádov. Esta fiesta sirve de excusa para presentar a otros protagonistas, como son sus hijos: Nikita, que llegaría a ser un héroe en la Segunda Guerra Mundial; Kiril, simpatizante del régimen soviético; y la pequeña Nina, que se dedicará débilmente a la poesía. La novela es un excelente fresco de la época (Mercedes Mommany la ha definido como “auténtica Guerra y paz del stalinismo”). Aparecen personajes anónimos, políticos destacados del momento -como Mólotov, Beria (jefe del NKVD) y figuras literarias: Maiakovski, Bulgákov o Ródchenko.
Aksiónov intenta que en la novela aparezca todo lo que sucede en la URSS: la vida cotidiana, la obsesiva presencia del Partido, las constantes purgas y hasta la participación de la URSS en los Juegos Olímpicos de 1952. De manera muy verosímil, se describe la atmósfera de miedo y represión que afectaba a todos los personajes: “De las puertas de hierro de la Lubianka emergían decenas de ‘cuervos negros’, que partían en misión. A la vista de aquellos furgones, el moscovita apartaba la mirada, como cualquier hombre que desecha el pensamiento de la muerte inevitable. ‘Que no vengan a por mí, que no lo quiera Dios, que no vengan a por uno de los míos, bueno, ya está, han pasado de largo’…”
También los Grádov sienten esta persecución, y la padecen. Kiril, el más identificado con el régimen bolchevique, es detenido y trasladado a Kolymá. También Nikita  y su mujer acaban en prisión. 
El autor sabe de lo que habla, y se nota cuando describe la pena de cárcel que afrontan Nikita y su mujer, condenas que repercutirán en la siguiente generación de la familia, en particular en Borís IV Grádov, nieto del patriarca, y, además, en el hijo adoptivo de Kiril, Mitia. Al término de la Segunda Guerra Mundial, las autoridades no rebajaron el control de la población, una vez más muy bien mostrado por Aksiónov en su densa y múltiple novela. A pesar de las complicadas circunstancias sociales que tienen que soportar, tanto la familia Grádov como el resto de la sociedad intenta rescatar de esa opresión un espacio íntimo donde desarrollar sus ansias de libertad, aspiración que se topa muchas veces con la fuerza del totalitarismo. 




Una saga moscovita
Vasili Aksiónov
Navona. Barcelona (2019)
1.216 págs. 39 €.
T.o.: Moskóvskaia saga
Traducción: Marta Rebón.

martes, 24 de septiembre de 2019

"Play Loud", de Federico Delgado Scholl


Federico Delgado (Madrid, 1969) no se dedica al negocio musical, "ni tiene cultura de conservatorio, ni se gana la vida como crítico". Sin embargo, como demuestra en este original ensayo, es un ferviente aficionado del rock, pasión que ha vivido y vive de manera absolutamente radical y exigente. No se trata de una afición decorativa, por horas, para quedar bien y pasar el ratón, o para ir de pedante por la vida fardando de cantantes, canciones y ritmos. Federico trabaja como editor, y de los buenos -como se nota hasta en este libro, muy bien escrito y editado (recomiendo consultar después de leer el libro la página web creada para ampliar información: www.playloudlibro.com)-, pero su afición a la música es para él lo más parecido a una enfermedad y el motor de su vida. 
            Intenta desentrañar esta desmedida afición en las primeras páginas y las últimas de este ensayo, que mezcla lo musical y biográfico: para Federico Delgado, su ya larga y persistente  experiencia es, sobre todo, "una iniciativa vitalista que logra trascender la realidad". Y es que, como escribe con una imagen que va más allá de lo que es una pasión, "hay canciones que literalmente te dan la vuelta, como un jersey", canciones que atraviesan y estremecen a quienes las escuchan, que provocan en cada uno diferentes sentimientos que van de lo reconfortante a lo sentimental y despreocupado, aunque también pueden transmitir, y hay que contar con ello, una lacerante angustia y un inquietante desasosiego. Con todo, el arte musical, difícil de explicar y de definir como cualquier arte, es, en su caso -y en el de tantos otros-, una "poderosa arma de felicidad".


Este libro, escribe Delgado, "está escrito por alguien que escucha música, colecciona discos, va a conciertos y acumula objetos relacionados" con una entrega absoluta, sin fisuras ni descansos. Es alguien que puede "tacharse de fan, o de "pirrado, o "loco", aunque de sí mismo en estas páginas preferirá considerarse un estigmatizado". Y esta palabra es el hilo conductor de un relato apasionante, ameno, culto, muy entretenido, repleto de sorpresas sobre la música, el rock y el propio autor, "un melómano melancólico", que incluye en la narración frecuentemente recuerdos personales, anécdotas y opiniones que combina con la descripción de múltiples aspectos, directos o indirectos, que tienen que ver con el mundo del rock, en un sentido amplio, escribiendo así sobre la fuerza de la música para transformar primero las personas y luego todo lo que rodea al estigmatizado, que vive por y para la música como una dicha y como una maldición. Como escribe Delgado, "este libro habla sobre un modo de entender la música ya casi extinguido, incómodo, exigente, que supone una lealtad más allá de toda duda, incondicional, que no sabe de tiempo ni de espacios".
Es consciente el autor, además, de que su biografía y su manera de vivir su pasión se encuentra en estos momentos en vías de extinción. Es cierto que él, y los de su generación, han sido testigos directos de una drástica y progresiva revolución que ha afectado a todos los campos que tienen que ver con la música, desde los difusos y múltiples géneros musicales a la personalidad y carisma de los cantantes pasando por el espectáculo de los conciertos, las catárticas actuaciones y la manera material de difundirse la música a través de sucesivos cachivaches, aparatos que han transformado completamente una manera de disfrutar, paladear, vivir y entender la música. Por eso, el testimonio de Federico Delgado puede elevarse a la categoría de generacional, pues lo que cuenta el autor el difícil que vuelva a repetirse de la misma manera y, encima, sólo va a ser "reconocible por aquellos que lo han vivido y que saben reconocer todo lo que supuso".    

    
            Junto con sus certeras y personales observaciones sobre el rock y sus protagonistas, repletas de sabiduría al hablar de cosas de las que tiene criterio y le conciernen de manera especial, destaco de este ensayo el ingrediente memorialístico, ya que todo está apoyado en vivencias individuales. Por ejemplo, recomiendo especialmente el capítulo "El principio de todo esto", donde el autor cuenta sus iniciáticos contactos con la música en su casa familiar, bajo la influencia de su hermano. Lo señala el autor de manera explícita: "este libro describe una trayectoria vital de alguien que ama la música, que no entiende la vida sin ella". La casa familiar, sus hermanos, los viajes en coche... "No puedo determinar en qué momento la música pasó a ser algo más en mi vida". La evolución es diáfana: primeros tanteos adolescentes, su trabajo en un bar, la vida universitaria (estudió Filología) que le dio la oportunidad de abrirse a otros estilos y géneros más "aristocráticos", su etapa bilbaína, el regreso frustrado a Madrid... Estamos a finales de los 90 y Federico Delgado ya "siente palpitar un estigma" que le "aleja de la masa". 


En capítulos sucesivos, con elementos que van de lo general a lo particular, y con mucha ironía y humor, Delgado disecciona los principales rasgos del estigmatizado, como por ejemplo su irracional obsesión por coleccionar todo tipo de materiales y objetos, desde entradas a vinilos pasando por camisetas y cedés. Habla también de conciertos míticos y de los conciertos personales: "todos tenemos nuestros "woodstocks particulares, generacionales incluso". Él destaca como muy especial su asistencia en 1985 al concierto de The Smiths en el Parque del Oeste de Madrid. Luego, la universalidad del rock, que no entiende de fronteras, aunque sí de patrias (Gran Bretaña y Estados Unidos, especialmente). Repasa y destaca la proliferación de cantantes femeninas y las líneas principales de las letras de las canciones (donde todo tiene cabida, desde "la intelectualidad más críptica hasta la zafiedad o la intrascendencia más absoluta"). 
En su repaso por los infinitos recovecos e ingredientes del mundo del rock salen a relucir las dramáticas consecuencias que en algunos casos ha tenido el culto a la imagen y a la transgresión, con demasiados suicidios a cuestas y con un elenco de vidas rotas que idealizaban la autodestrucción.  Habla el autor de los nombres de los grupos, donde siempre hay algún tipo de mensaje secreto, de las trabajadas portadas de los vinilos y de los cedés, de la atracción del rock por el mundo del cine... "Mi autobiografía -escribe- está repleta de antros en los que he visto todos los modos posibles de entregas a la danza", otro de los fieles acompañantes del rock. Viajes a Londres y a Oporto, y a otros muchos sitios, para asistir a conciertos únicos, la apoteosis de los festivales y la increíble velocidad de la tecnología a la hora de reproducir la música hasta la llegada de Internet, que abre infinitas y distintas posibilidades y también interrogantes.


Dedica un divertido capítulo a los y las fans, los sufridos e impenitentes seguidores que buscan unas migajas de gloria de su admirado artista. Muy interesante resulta el capítulo sobre la crítica musical, pues es evidente que este ensayo es también, y a su manera, una personalísima apuesta por la práctica de la crítica musical, clave para deslindar el grano de la paja. También resultan agudos sus comentarios sobre la piratería.
Como decía, hay opiniones e intuiciones en este ensayo que demuestran la sabiduría, la calidad y el exhaustivo conocimiento del rock que tiene el autor. Por ejemplo, cuando opina que "si la música sirve solo para ambientar no es verdadera música", o su crítica a recientes y populares programas televisivos musicales, donde se disfraza "de videoclip lo infame". O con esta clarividente apreciación sobre Mark Knopfler, "un mago de la guitarra, pero que ha creado los discos más irritantes de la historia del rock". O su atrevida opinión sobre Leonard Cohen, "una de las voces más profundas y personales del globo, pero sus estructuras musicales son a menudo cursis".


            "La fuerza de una simple canción puede desencadenar la leyenda", afirma resumiendo y concretando la trascendental potencia de la música, que es de lo que se trata. Su ensayo es, por tanto, un recorrido personalísimo por el mundo del rock para "acercar al neófito la realidad de ese enfermo de música que es el estigmatizado". Todo un homenaje, pues, a la música, al rock y al constante terremoto de una irremediable pasión.


Play Loud
Federico Delgado Scholl
Huerga&Fierro Ediciones. Madrid (2019)
344 págs. 22 €.

domingo, 22 de septiembre de 2019

"Bucarest. Polvo y sangre", de Margo Rejmer


Margo Rejmer (Varsovia, 1985) es una prestigiosa periodista polaca que escribe en los principales periódicos y revistas de su país. Con este libro, traducido ya a varios idiomas, consiguió el premio TVP Kultura. La misma editorial publicará próximamente el último libro de la autora, dedicado a la Albania postcomunista. Su manera de hacer periodismo está en conexión con otros periodistas polacos muy prestigiosos, como por ejemplo Ryszard Kapucinski, el maestro de una generación de periodistas, y Jacek Hugo Bader, autor de dos espléndidos libros de reportajes periodísticos sobre sus viajes a la URSS: Delirio blanco(2016) y Diarios de Kolimá. También es visible la influencia en sus escritos de la bielorrusa Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura en 2015.
La autora dedica este libro a la ciudad de Bucarest, “visceral, instintiva e ilógica”, capital de una Rumanía ya capitalista que vive instalada en la corrupción y la desidia moral actual, donde siguen siendo muy visibles las cicatrices de las décadas de gobierno del Partido Comunista y de su líder máximo, Nicolae Ceausescu, apodado el Padre de la Nación y el Genio de los Cárpatos. La técnica del reportaje lleva a Margo Rejmer a hablar con muchos rumanos que le van contando su opinión del presente y del pasado.


            Nicolae Ceaucescu tiene un protagonismo especial en este libro, pues todos los rumanos actuales son hijos de la Rumanía que el gobernó con mano de hierro y un populismo vergonzante que, sin embargo, despierta hoy muchas simpatías entre la población. “Según una encuesta de 2010 –escribe la autora-, el 46% de los ciudadanos tiene un recuerdo positivo del gobierno de Ceaucescu. Sólo el 2% asocia los tiempos pasados con la miseria”. Para la autora, la explicación a estos resultados, al igual que ha sucedido con otros dictadores más o menos carismáticos, es que “cuanto más difícil se vuelve la vida ahora, tanto mayor es la nostalgia de los tiempos pasados, cuando la gente era joven, fundaba familias y el Estado les proporcionaba vivienda y un lugar en la lista de espera de un coche, un televisor o un teléfono”. 
El pasado de Ceaucescu se encuentra en proceso de blanqueamiento, a pesar de los numerosos testimonios y estudios que demuestran con una apabullante documentación el alcance de sus políticas represivas, de la propaganda y de la miseria en la que se instaló el país y de la que aparecen en este libro algunas historias significativas. La autora menciona la omnipresencia de la Securitate en la vida cotidiana de los rumanos y la dureza de los campos de trabajo rumanos, como el de Pitesti, como recuerda uno de sus supervivientes: “Creo que los métodos empleados en Pitesti no existen ni siquiera en el infierno. Ni siquiera allí. Hay cosas que la mente humana es incapaz de imaginar”. Una ampliación de lo sucedido en el campo de Pitesti y la crueldad con otras víctimas rumanas aparece en el libro de Guido Barella La tortura del silencio. 
            Rejmer describe las consecuencias del Decreto 770, aprobado en 1966, que tenía como objetivo que la población rumana creciese hasta los veinticinco millones de habitantes en el año 2000, una política que dio origen a los que se llaman “decretáneos”, hijos de aquellos años que crecieron en unas condiciones penosas y miserables a la sombra de la ridícula propaganda oficial. 


               También recuerda el proceso de construcción de la Casa del Pueblo, un edificio que muestra la paranoia y los delirios de grandeza de Ceaucescu y que es en la actualidad el segundo edificio más grande del mundo (detrás del Pentágono). Inspirado, como la reformas de hizo en toda la ciudad de Bucarest, en la arquitectura de Corea del Norte y de China, la construcción a toda velocidad de la Casa del Pueblo obligó a derruir más de nueve mil trescientos edificios (incluidos hospitales y monasterios, algunos considerados los mejores tesoros de Bucarest) y a buscar residencia para 57.000 familias. 
            Para mostrar la vida cotidiana y la variedad y complejidad de Bucarest, la autora recurre a historias relacionadas con su historia remota y reciente, cuestiones de carácter, costumbres, la pasión por las supersticiones, conversaciones con los taxistas, personajes que parecen fantasmas que pululan por una ciudad llena de perros abandonados… 


          Y como telón de fondo, que no se olvida, la violenta muerte de Ceaucescu en 1989, la clave para entender la vida en Rumanía y el principio, así lo parecía, de una nueva época para los rumanos, después de décadas de padecer un totalitarismo implacable: como cuenta uno de los entrevistados, “creíamos en un cambio. Creíamos en que por fin alguien ventilaría esta estancia estancada y rancia llamada Rumanía, pero han pasado ya muchos años y seguimos con el aire viciado”. 


Bucarest. Polvo y sangre
Margo Rejmer
La Caja Books. Valencia (2019)
248 págs. 18,90 €. 
T.o.: Bukareszt. Kurz i Kren
Traducción: Ernesto Rubio y Agata Orzestek.

martes, 17 de septiembre de 2019

"Baroja en París", de Francisco Fuster


Profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Valencia, Francisco Fuster ha escrito ya muchos estudios sobre los escritores e intelectuales de la Generación del 98. En esta ocasión, toca un tema del que ya se sabían cosas; sin embargo, su ensayo aporta nuevas fuentes y testimonios que ofrecen un panorama mucho más completo y detallado de los años que Pío Baroja (1872-1956) pasó en la capital francesa durante la Guerra Civil española. 
            Su estudio amplía, además, el conocimiento del pensamiento de Pío Baroja en una etapa clave, demás de aportar muchas citas de la obra del autor vasco que conectan con los años, los peores de su vida, que pasó en París, la mayoría como residente en el Colegio de España. Comienza su libro destacando la importancia que París tuvo en el pensamiento y en la literatura de Baroja, especialmente los primeros viajes que realizó a finales del siglo XIX, que le sirvieron para comprobar en directo la efervescencia cultural que se vivía en Francia, el clima cosmopolita y la repercusión que cualquier cosa que se hiciese en Francia tenía a nivel internacional. 
            Sin embargo, los años pasados durante la Guerra Civil no tuvieron ninguna finalidad cultural ni literaria, aunque Baroja, como solía hacer, aprovechó esa instancia para escribir algunas novelas y para redactar numerosas colaboraciones periodísticas, muchas de ellas publicadas en el diario argentino La Nación, principal fuente pecuniaria de Baroja durante los penosos años de la Guerra Civil. Fuster analiza también de manera pormenorizada sus posicionamientos políticos que le llevaron a renegar de muchos aspectos de la II República, aunque eso no significase que se identificase plenamente con el bando nacional. No lo tuvo fácil. Tenía, además, que sobrevivir y, a ser posible, sacar a su familia adelante, que se encontraba en Navarra y en Madrid y que dependía en parte de sus ingresos económicos. Baroja tuvo que calibrar sus posicionamientos pensando también en su futuro (incluso se planteó emigrar a Estados Unidos). 
            El libro de Fuster contiene muchas citas del autor que proceden de sus libros memorialísticos, de su único poemario (muy interesantes los poemas que se reproducen en este ensayo, muy vinculados a su peripecia vital francesa) y de testimonios de amigos, conocidos, de escritores, de intelectuales, de políticos que compartieron con Baroja inquietudes sobre el futuro de su país. 


Baroja en París
Francisco Fuster
Marcial Pons. Madrid (2019)
182 págs. 16 €.