viernes, 15 de mayo de 2020

"Ru", de Kim Thúy



Se publica en una nueva editorial (la anterior edición es de 2010, en la editorial Alfaguara), el primer libro de la autora, Kim Thúy, nacida en Saigón en 1968. Después, en la editorial Periférica, se han publicado otras dos novelas suyas, Mân (2016) y Vi. Una mujer minúscula (2018). Todas las novelas comparten parecidos protagonistas (la vida de los emigrados vietnamitas en Canadá y también el posterior regreso a su tierra) y una misma atmósfera literaria, pues todos están muy pegados a la propia biografía de la autora.
Quizá sea esta novela, Ru, la más personal de todas. En ella, se cuenta la forzada salida de Saigón de su familia, padres y dos hermanos, tras la victoria comunista. Consiguen abandonar el país (forman parte de lo que se llamó la boat people, la multitudinaria salida en pequeñas embarcaciones de miles y miles de exiliados) y se instalan primero en un campo de refugiados en Malasia hasta que consigue emigrar a Granby, una región de Quebec, donde rehacen su vida y está en contacto con otros vietnamitas también exiliados. 
De manera un tanto inconexa, la autora, en pasajes breves, almacena recuerdos que van del pasado al presente. Una parte destacada se refieren a su infancia –abandonó Vietnam con diez años- y salen a relucir detales nimios de su cómoda y desasosegada vida, la relación con sus padres, sus primos, el mundo de la escuela, la llegada de los comunistas… También recuerda su estancia en Malasia y las dificultades que atravesaron hasta poder viajar a Canadá. Y del presente resalta la relación con sus padres –sobre todo la tirante relación con su madre-, su matrimonio con un profesor, sus amantes y los dos hijos que tiene, uno de ellos autista.
Todo está contada con levedad y con una mirada poética que prefiere las sensaciones y los detalles al desarrollo narrativo de los hechos. Muchas escenas son apuntes biográficos que radiografían su intimidad, en la que todos estos sucesos dramáticos y fuertes han hecho mella, aunque todos, con sus dificultades, han conseguido rehacer sus vidas en Canadá, siempre con la nostalgia de lo que ha quedado atrás. 


Ru
Kim Thúy
Periférica. Cáceres (2020)
200 págs. 17 €.




miércoles, 13 de mayo de 2020

"Las claves de la edición", de Mike Shatzkin & Robert Paris Riger


“Internet lo ha cambiado todo”, escriben los autores sobre la actual industria del libro. Y no les falta razón: la irrupción de Internet ha provocado una cascada de cambios que afectan al proceso de producción de un libro, a su difusión, al marketing, a la venta y hasta las valoraciones críticas. Es cierto que los cambios están siendo radicales en muchos sentidos, pero también es verdad, como se dice en este libro, “que nadie sabe con exactitud cómo será el nuevo ecosistema editorial que tendremos dentro de un lustro, de una década, de dos”.
Mike Shatzkin y Robert Paris Riger (este falleció cuando el libro estaba a punto de publicarse) son dos experimentados asesores y consultores vinculados a la industria editorial norteamericana desde hace décadas. Conocen de primera mano todos los procesos editoriales y la historia de la edición, de manera especial la de Estados Unidos, aunque sus análisis son igual de válidos para otras latitudes. En su libro describen el proceso de edición de un libro y, a la vez, abordan cuestiones fundamentales para el desarrollo hoy día de la industria editorial. En concreto, valoran la irrupción de Amazon, y de plataformas similares en todo el mundo (aunque el caso Amazon merece en el libro un capítulo completo), modelo que ha revolucionado la venta de libros usados y nuevos y, también, la edición de libros, pues ahora ya no hace falta someterse a los criterios de una editorial para que un libro sea publicado a la mayor velocidad posible y puesto en el mercado al mismo nivel que otros miles y miles de títulos que se ofertan. 
Este modelo, y su desarrollo en Internet, ha propiciado una relación más cercana y directa con los posibles clientes. De hecho, como escriben los autores, “lo crucial de Internet es que ha organizado el mundo en microgrupos de interés”, tendencia que ha potenciado las posibilidades del marketing en el mundo editorial.
Sin embargo, en este nuevo contexto digital no todo es tan positivo, como, por otra parte, ha mostrado Jorge Carrión en su reciente ensayo titulado precisamente Contra Amazon. La extensión de la autopublicación (muy presente en Amazon) se acaba de convertir, escriben los autores, “en la primera forma comercialmente viable de saciar la vanidad literaria”. Además, se rebaja el papel de la crítica literaria y se sustituye la valoración crítica por algoritmos con un acusado predominio comercial.
Además de todo lo relacionado con Amazon, que ha provocado un terremoto en el mundo editorial, los autores analizan fenómenos muy contemporáneos como la generalización del libro electrónico (sus ventajas y sus limitaciones), el cada vez más importante sector infantil y juvenil (que transita por territorios distintos a los de la literatura de adultos en lo que se refiere a venta y marketing) y, entre otros temas, el futuro de las librerías tradicionales y el impulso que están tomando los audiolibros gracias a la extensión de móviles y tabletas. 
         Muy interesante resulta el último capítulo titulado precisamente “El futuro de la edición”, donde los autores se aventuran a realizar algunos pronósticos sobre asuntos editoriales que van a sufrir serias transformaciones y otros que parecen estar seriamente estancados. De todas maneras, también advierten que hacer profecías en este sector resulta muy peligroso porque la industria editorial “siempre ha sido un poco misteriosa, porque es muy complicada”. 


Las claves de la edición
Mike Shatzkin & Robert Paris Riger
Trama. Madrid (2019). 176 págs. 19 €.
T.o.: The book business: what everyone needs to know
Traducción: Íñigo García Ureta.

"Confesiones de una editora poco mentirosa", de Esther Tusquets


Se cumplen 60 años del nacimiento de la editorial Lumen. Creada como editorial religiosa, se fundó en Burgos en 1940 y luego se trasladó a Barcelona. En 1960, para hacerle un favor a un familiar, Magín Tusquets, padre de la editora Esther Tusquets (1936-2012), la compró y se la regaló a su hija cuando terminó la carrera.
            En esos años, en Barcelona, el mundo editorial se encontraba bajo el magisterio de Carlos Barral, fundador con Víctor Seix de la editorial Seix Barral y, posteriormente, de Barral editores. Barral fue una persona clave para la consolidación de la industria editorial catalana, en esos años muy efervescente. De hecho, en 2019 se ha celebrado también el 50 Aniversario de otras dos destacadas editoriales, Anagrama y Tusquets. 
Esther Tusquets dirigió la editorial hasta 1996, cuando la vendió a un gran grupo editorial, Random House. Años después, con su hija Milena, fundaron en 2002 otra editorial, RqueR, ya desaparecida.
            Estas memorias sobre su experiencia como editora las publicó en 2005 en RqueR y Lumen las reedita ahora con motivo del 60 Aniversario. Se trata de un libro en que la editora resume con muchas anécdotas sus cuarenta años de directora. No son una memorias solemnes, en las que se hable “de los grandes problemas y acontecimientos de la edición” sino que se basan en pequeñas historias que tienen que ver con su trabajo en una editorial pequeña y su relación con los muchos escritores de su prestigioso catálogo. 
            Tras la compra de la editorial, y sabiendo que “si se pretendía romper moldes y arriesgarse con una literatura de vanguardia, era imposible competir con el mítico Carlos Barral”, decidieron comenzar con libros infantiles, género del que habían descubierto sus potencialidades en la Feria de Frankfurt. El primer libro que publicaron fue El saltamontes verde, de Ana María Matute, escritora que aparece frecuentemente en las páginas de estas memorias, pues mantuvo una larga y continuada amistad con la autora. También publicaron el primer libro de Gloria Fuertes.
            Luego lanzaron la colección “Palabra e Imagen”, en la que la que combinaron literatura y fotografía y con la que tuvieron mucho éxito con algunos libros de Cela, Delibea y Vargas Llosa. Poco a poco fueron editando otro tipo de libros, abriéndose a la literatura nacional e internacional. La consolidación de la editorial vino con la publicación de las tiras cómicas de Mafalda, del argentino Quino, y la novela El nombre de la rosa, de Umberto Eco, “un éxito sin precedentes”, de quien ya habían publicado sus ensayos más conocidos, como Apocalípticos e integrados. La nómina de autores españoles y extranjeros que publicó es muy extensa.
            Escribe Esther Tusquets que solamente publicaron los libros que le apetecía, sin verse sometida a los dictados comerciales. Esta línea se aprecia en su catálogo (con una destacada presencia de los libros de poesía y de literatura escrita por mujeres) y en la relación personal que tuvo con muchos autores, como se recuerda en este libro. Por ejemplo, Mario Vargas Llosa (a quien describe como un “enfermizo perfeccionista”), Pablo Neruda, Carmen Martín Gaite, Gustavo Martín Garzo (Lumen publicó su primera novela, El lenguaje de las fuentes), Miguel Delibes, Ana María Moix, Pere Gimferrer, Terenci Moix, Jaime Gil de Biedma, José María Valverde, José Agustín Goytisolo, Javier Pastor y, entre otros muchos, Carmen Martín Gaite. 
            También se abordan otras cuestiones relacionadas con su diario trabajo como editora, como los problemas que tuvo con la censura franquista, las contrariedades que le ha ocasionado su trabajo con los traductores y el difícil trato con los autores cuando había decidido no publicarles en su editorial. Además, cuenta las primeras obras que escribió: novelas, ensayos y libros de memorias.
            Este libro sobre su trabajo como editora se suma a una larga lista de títulos de un género denominado Books on Book, libros donde destacados editores repasan su historia profesional. Entre los últimos publicados, además de esta reedición, destacamos los de Jorge Herralde, Un día en la vida de un editor (Anagrama), volumen que recopila diferentes textos sobre la historia de Anagrama y que ha publicado para conmemorar el 50 Aniversario de su editorial, y Lector voraz, de Robert Gottlieb (Navona), quien fue durante veinte años editor en la editorial norteamericana Alfred A. Knopft y director del semanario The New Yorker


Confesiones de una editora poco mentirosa
Esther Tusquets
Lumen. Barcelona (2019)
224 págs. 16,90 €.

martes, 12 de mayo de 2020

"Un río en la oscuridad", de Masaji Ishikawa


            Con cuentagotas, continúan publicándose libros sobre el hermético régimen comunista de Corea del Norte, un país que ha implantado una dictadura paranoica, militarizada y obsesiva que basa su control en el omnipresente culto a la personalidad de sus tres últimos líderes, Kim Il Song, la Luz del Género Humano y Cima del Pensamiento; su hijo Kim Jung-il; y el Gran Sucesor Kim Jung-un.
            Por un lado, se han publicado libros de ciudadanos que han conseguido huir de Corea del Norte, como los de Blaine Harden, Evasión del Campo 14, y Hyeonseo Lee, La chica de los siete nombres; también se ha conseguido sacar al extranjero libros escritos desde dentro, como los relatos que forman parte de La acusación, de Bandi; además, hay testimonios de viajeros occidentales que han conseguido visitar este país y escribir sobre él, como el del portugués José Luis Peixoto en Dentro del secreto. Un viaje por Corea del Norte; y también hay novelas policiacas muy documentadas que se inspiran el la dictadura comunista de Corea, como Infiltrada, de David B. John. De muchos de estos libros hablo en mi libro Cien años de literatura a la sombra del Gulag
            Un río en la oscuridad tiene la originalidad de estar contado por Masaji Ishikawa, hijo de coreano y japonesa, que nació en Japón y que vivió allí hasta los trece años. La primera parte del libro cuenta la difícil vida de los coreanos en Japón después de la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que cerca de dos millones y medio de coreanos, que habían sido forzosamente desplazados a Japón, se encontraron en una situación desesperante, pues eran rechazados por todo el mundo. Su vida en Japón estaba repleta de privaciones, pues eran ninguneados y despreciados sistemáticamente.
            Su padre, apodado el Tigre, era un camorrista de muy mala reputación. No se le conocía ningún trabajo fijo y en su casa eran normales las discusiones y peleas por culpa de su mala vida y del alcohol. Al tener muy complicado su futuro en Japón, el Tigre sucumbió a la propaganda lanzada por organizaciones de Corea del Norte en 1959 para que se trasladasen allí para construir con su líder Kil Il-Sung el “paraíso comunista”. En 1960, Masaji, sus tres hermanas pequeñas y sus padres abandonan Japón para trasladarse a Corea del Norte.
            Ya en Corea son destinados a la aldea de Dong Chung-ri, donde al poco de llegar comprueban el control absoluto que sobre sus vidas va a tener el Partido Comunista. Además, por el hecho de proceder del Japón, son etiquetados como ciudadanos hostiles y de segunda categoría, lo que les impide desempeñar puestos de responsabilidad y acceder a estudios universitarios. Cuando Masaji se entera de esta  realidad, escribe: “Me cuesta expresar con palabras lo que supuso para mí descubrirlo. Me quedé hecho polvo, destrozado por completo. Darme cuenta de que relegaban a pasar el resto de mi vida en lo más bajo de la sociedad, sin posibilidad de escapar, me cayó sobre la cabeza como una avalancha. Perdí toda esperanza en el futuro y sentí que una parte de mí moría aquel día”. 
            Gran parte de este duro relato testimonial se dedica a contar, a ras de suelo, la vida en Corea del Norte de ciudadanos corrientes que no tienen derecho a nada. Sufren todo tipo de penalidades que afectan de lleno a la familia. Sus padres mueren pronto y también es difícil que sobrevivan los hijos por culpa del hambre y de las enfermedades. Masaji es testigo de las grandes hambrunas que vivió el país, que llevaron a la muerte a miles de sus compatriotas. Nada de esto, sin embargo, afecta a las autoridades, que siguen gobernando el país a golpe de eslóganes comunistas, con irracionales políticas económicas y agrarias donde lo importante no es la rentabilidad ni la eficacia sino obedecer ciegamente las normas dictadas por el Partido; lo único que les queda es no significarse, pues cualquier atisbo de crítica podría acarrear el ingreso en campos de trabajo o la pérdida de las miserables cuotas de alimentos que les proporcionaban.
            Uno puede pensar que el libro cuenta cosas que ya se saben. Es verdad. Pero, una vez más, sigue sorprendiendo la capacidad de mentira, adoctrinamiento, control de la población, violencia y métodos dictatoriales que sigue practicando el régimen norcoreano. La experiencia de Masaji no es tan lejana. Consiguió huir en 1996 cruzando el río Yalu, fronterizo con China. Lo hizo él solo. Mientras tanto, en Corea del Norte los niños tienen que seguir memorizando en las escuelas los Diez Mandamientos de Kim Il-Sung; los dos primeros dicen: “1. Te entregarás a la lucha por unificar la sociedad entera con la ideología revolucionaria del Gran Líder y Camarada Kim Il-sung. 2. Honrarás al Gran Líder y Camarada Kim Il-Sung con toda tu lealtad”.

Un río en la oscuridad
Masaji Ishikawa
Capitán Swing. Madrid (2020). 168 págs. 16,50 €.
T.o.: A River in Darkness: One Man’s
Traducción: Esther Cruz Santaella.

sábado, 9 de mayo de 2020

"Zuleijá abre los ojos", de Guzel Yájina


Publicada en 2015, esta novela, la primera de Guzal Yájina, ha obtenido el Gran Premio de Rusia y el Premio Yásnaia Poliana. La autora, nacida en 1977, es natural de Kazán, la capital de la República de Tartaristán. Como ha confesado la propia autora, para escribir la novela se ha inspirado en la vida de su propia abuela.
            La novela se centra en un personaje excepcional, Zuleijá, que cuando comienza la novela, en 1930, tiene ya treinta años. Lleva quince casada con Murtazá, quien la dobla en edad, y aunque ha parido cuatro hijas, ninguna ha conseguido sobrevivir. Su vida consiste en servir a su marido, un campesino de Yulbash, poblado cercano a Kazán, y en cuidar de su anciana suegra, a quien ella llama para sí la Vampira, pues la trata de manera grosera y con absoluto desdén. Sin embargo, las cosas han empezado a cambiar en las aldeas con el cambio en la política del Estado en relación con los campesinos, los kulaks, a quien ahora los miembros del Partido Comunista tratan de explotadores y traidores. Las requisaciones se han multiplicado y los campesinos como Murtazá rechazan esas medidas.
            Pero el Ejército Rojo no se conforma con las requisaciones y comienzan las detenciones y deportaciones, que también llegan a la casa de Murtazá, que fallece en un enfrentamiento con el comandante del Ejército. Zuleijá y otros muchos vecinos son detenidos y comienza un largo viaje que les lleva a Kazán y luego, primero en tren y luego en barca, a los montes Urales y, cercana a las localidades de Krasnoyarsk y Maklakovo, al río siberiano de Angará, viaje dramático para Zuleijá, que descubre que está embarazada, y para la mayoría de los campesinos, que fallecen por las duras condiciones que tienen que soportar: solo llegan a su destino un pequeño grupo de campesinos y de “burgueses” de Kazán que también habían sido detenidos. El comandante Ignatov, el asesino del marido de Zuleijá, recibe el encargo de construir un asentamiento en ese lugar inhóspito al que bautizan como Semruk. Durante años, soportando los fríos siberianos, Zuleijá, su hijo Yuzuf, y el resto de prisioneros consiguen sobrevivir al hambre y las enfermedades. La novela finaliza después de la Segunda Guerra Mundial.
            Junto con los principales protagonistas, Zuleijá, Yuzuf y el comandante Ignatov, hay que destacar el importante papel que desempeñan algunos personajes secundarios, como el médico Leiben, el pintor Ikónikov y el insidioso preso común Gorelov. La novela sirve también para conocer de cerca cómo afectó a vidas concretas las políticas económicas llevadas a cabo por el Partido Comunista contra los campesinos, que fueron tratados como ganado, y contra los intelectuales, condenados a los gulag. Con precisión, se describe el férreo control que sometió en todo momento el comunismo a los ciudadanos. También muestra la autora, centrándose en Zuleijá, musulmana, el peso del mundo espiritual y mágico de los tártaros.
            Pero lo más destacado de la novela es el protagonismo de Zuleijá. Tratada como una esclava por su marido y su suegra, debe aprender a sobrevivir y buscarse la vida en medio de tantas y tantas dificultades. Y no le sale mal. Poco a poco, gracias a su carácter y sus numerosas habilidades, Zuleijá, a pesar de vivir en un espacio sin libertad, descubre que es mucho más libre que antes y que de alguna manera sus decisiones, también en el plano íntimo, están forjando su futuro y el de su hijo. 
            La autora ha realizado un excelente trabajo literario, contando con fidelidad y muchos detalles tanto la vida de Zuleijá en la aldea tártara de Yulbash como los viajes y los primeros pasos de un asentamiento que se llevó a cabo en condiciones muy primitivas. A la vez, consigue que asistamos al progresivo cambio interior de una joven sumisa y tímida que se convierte interiormente en una mujer libre. 



Zuleijá abre los ojos
Guzel Yájina
Acantilado. Barcelona (2019)
544 págs. 28 €. 
Traducción: Jorge Ferrer.

sábado, 2 de mayo de 2020

"Hablar de Dios resulta peligroso", de Tatiana Góricheva


Tatiana Góricheva nació en Leningrado en 1947. Fue una alumna brillante que estudió Filosofía y Radiotecnia. Como tantos otros jóvenes de su generación, había recibido una educación basada exclusivamente en los valores comunistas, en donde los valores tradicionales y religiosos habían sido arrancados de raíz. Llevaba una vida intelectual muy intensa, que era compatible con la bohemia y la desinhibición sexual y el alcoholismo. Subyugada por las filosofías orientales, comenzó a practicar yoga; en una de las sesiones, uno de los ejercicios que se recomendaban era repetir sucesivamente la oración del Padrenuestro, que Tatiana desconocía. Cuando la repitió cinco o seis veces, de pronto, como cuenta ella en este libro de memorias, “en aquel instante comprendí y capté el misterio del cristianismo, la vida nueva y verdadera (…). En aquel momento todo cambió para mí”.
            Estamos en la década de los setenta en la URSS. Aunque habían cambiado algunas cosas en relación con los años del más férreo estalinismo, en cuestiones religiosas el régimen seguía encerrado en el ateísmo oficial. Los que se saltaban esta norma, corrían el peligro de encontrarse con la KGB, como le pasó a la autora. Durante años, fue detenida, interrogada y encarcelada. A diferencia de otros intelectuales y religiosos, no fue a parar al Gulag, que seguía existiendo en esos años, aunque últimamente ese tipo de casos preferían “curarlos” en las clínicas psiquiátricas que se habían puesto de moda para “convertir” a los intelectuales díscolos. Muchos de los compañeros de Tatiana acaban en esos centros.
            Tras su conversión, sin apenas formación religiosa, acude a algunos sacerdotes para recibir los sacramentos. Lentamente, fue penetrando en la Iglesia ortodoxa y dando consistencia intelectual y espiritual a la conversión drástica que había tenido practicando yoga. Tatiana alaba la labor de estos sacerdotes, la mayoría perseguidos, con años en la cárcel y en el Gulag, que tenían un profundo conocimiento de la condición humana, aunque su formación intelectual fuera escasa. Cuenta Tatiana que estos sacerdotes, humildes, sencillos, contaban con una reconocida autoridad espiritual, que valoraban intelectuales como Tatiana y otros amigos suyos.
            En su libro, cuenta sus actividades intelectuales. Participó en varios seminarios clandestinos teológico-filosóficos en los que se analizaba la teología moderna y la doctrina de los Santos Padres. Puso en marcha también varias revistas. Tatiana Góricheva fue una de las mujeres que crearon el primer movimiento femenino, libre, independiente y no oficial en la URSS, lo que provocó que fuera detenida en repetidas ocasiones; en 1980 se le ofreció la cárcel o la emigración. El 20 de junio de 1980 abandonó la URSS y se instaló en Viena. El libro finaliza el 24 de noviembre de 1983. Posteriormente, la autora se trasladó a vivir a París y, además de escribir estas memorias, es autora de La fuerza de la locura cristianaNosotros, soviéticos conversosHijas de Job y, entre otros, La incansable búsqueda de la felicidad.
            Además de hablar de su propia conversión y de su intimidad espiritual, describe el clima intelectual de la URSS a finales de los sesenta y comienzos de los setenta, cuando hubo un renacer religioso que contrastaba con lo que estaba pasando en esos mismos años en Occidente. La autora leyó mucho a los existencialistas, que para ella fueron la puerta de entrada a la religión. Destaca cómo en la URSS las almas tenían un hambre espiritual que luego no vio con la misma intensidad en Occidente. Lo que sí tenía claro es que, tras su conversión, “Dios no solo había tocado mi inteligencia, sino también el alma, el corazón y toda mi percepción”.
            En Austria, a pesar del clima de libertad, vivía sumergida en la amargura. Por un lado, echaba de menos su patria y a sus amigos, con los que había compartido experiencias tan fuertes y radicales, a pesar de la persecución; por otro, veía que en Occidente la religión había perdido fuelle y en el ambiente había un cierto temor a hablar del alma, del sentido de la vida y de la redención. En una asamblea con jóvenes católicos a la que asistió en Alemania, lo que vio le recordó más a una reunión de los komsomolses, la asociación de jóvenes comunistas, que a jóvenes preocupados por su vocación cristiana. También tuvo sus diferencias con el movimiento feminista, que apoyaba. No entendían su defensa del cristianismo y de la Iglesia, cuestiones que ella siempre trató, pues su relación con la Iglesia era para ella la clave de su pensamiento feminista. Sus reflexiones sobre la religión en Occidente han resultado proféticas en muchos aspectos: “Para la Iglesia de Occidente pintan tiempos difíciles, más difíciles de los que alumbran para la Iglesia del Este. Por doquier recorre la Iglesia el camino de la cruz. Solo que en Rusia se puede ver que la cruz triunfa. Y aquí todo está encubierto y no se puede reconocer”.
            Excelente testimonio el de la autora, que se suma a la larga lista de libros memorialísticos que han radiografiado el clima moral, intelectual y religioso de la URSS, donde “la mentira era obligatoria, la desconfianza inevitable y el miedo omnipresente” (en este sentido, en mi libro Cien años de literatura a la sombra del Gulag aparecen otros testimonios donde se describe la persecución religiosa que se vivió en la URSS y en otros países comunistas como Rumanía, Albania, China y Vietnam, entre otros).
            Estas memorias giran en torno al momento crítico de su conversión. Así lo cuenta ella en este libro: “Si alguien me pregunta qué significa para mí el retorno a Dios, qué es lo que esa conversión me ha hecho patente y cómo ha cambiado mi vida, puedo contarle con toda sencillez y brevedad: lo significa todo. Todo ha cambiado en mí y a mi alrededor”. 


Hablar de Dios resulta peligroso
Tatiana Góricheva
Herder. Barcelona (2009).
144 págs.
T.o.: Von Gott zu reden ist gefáhrlich.
Traducción: Claudio Goncho.

domingo, 19 de abril de 2020

En primera persona. Memorias del Gulag

          Recojo en esta entrada de mi blog una selección de diez libros de memorias que tienen que ver con la represión en los países comunistas y el gulag (dejo para otra ocasión otro tipo de libros sobre el mismo tema, como, por ejemplo, los de Vasili Grossman y Alexander Solzhenitsyn). Los que he elegido son testimonios en primera persona, impactantes, que muestran hasta dónde puede llegar el odio totalitario por los distintos, los diferentes, los que no piensan como los demás. Desde los inicios de la Revolución soviética, ya en 1918, comienza a extenderse una red de campos de concentración que se acabarán convirtiendo en una poderosa industria estatal que pone al servicio del régimen una ingente mano de obra totalmente esclavizada, dedicada a las obras faraónicas del régimen y a trabajar en las minas de Siberia, en la construcción de estructuras y ferrocarriles y en el campo en unas condiciones inhumanas. Además de testimonios soviéticos, incluyo de otros países del Telón de Acero y de otros países comunistas como China y Camboya. 




Shalámov sufrió condena en Siberia desde 1937 a 1953, en la época estalinista. Los Relatos de Kolimá describen, desde su dura y demoledora experiencia, la vida en los campos de trabajo soviéticos desde todos los puntos de vista y con cientos de pequeñas historias que hacen todavía más dramática la experiencia de los Gulag. Shalámov describe con una excelente calidad literaria los mecanismos de la represión comunistas de los campos de trabajos forzados. Y lo hace  como testigo, poniendo nombres, anécdotas, rostros, historias personales que encarnan la arbitrariedad de la justicia. El terror tiene víctimas concretas que el autor rescata del olvido. Se trata, sobre todo, de un testimonio literario y humano de primera magnitud. De los seis volúmenes, recomendamos especialmente el primero de ellos, que se titula también Relatos de Kolimá.

Relatos de Kolimá
Varlam Shalámov
Minúscula. 370 págs. 



Ginzburg (1904-1977), militante activa del Partido Comunista, sufrió en sus propias carnes la deriva totalitaria del régimen de Stalin. Profesora de historia y de literatura en la Universidad de Kazán, fue esposa de Pavel Aksiónov, miembro destacado del Comité Central de la URSS, y madre del también escritor Vasili Aksiónov. De nada le sirvió su proximidad al régimen. Fue condenada a diez años en Siberia y ocho de deportación perpetua. También condenaron a su marido; y a su hijo, como era habitual en estos casos, lo enviaron a un orfanato. 
En su relato, difundido primero en la URSS en samizdat y luego publicado en Italia en 1967 en ruso e italiano, habla, perpleja, de lo que tuvo que padecer. Si duras fueron las torturas y persecuciones que vivió en Magadán, lo que peor llevó fueron las traiciones de sus compañeros de Partido. Sus memorias son muy interesantes, pues están escritas por una autoridad del propio Partido que, además, no reniega de él, ni siquiera después de haber estado detenida y condenada, aunque, lógicamente, tras esta experiencia, se cuestionó muchas cosas. 

El vértigo
Evgenia Ginzburg
Galaxia Gutenberg. 864 págs. 



“Esta es la historia de mi lucha contra las ciegas fuerzas de la naturaleza que intentaron arrasarme a mí y a los pobres trozos de papel que conservaba”, escribe la viuda de Ósip Mandelstam, poeta que murió en un campo de trabajo. Este libro es el intento por rescatar de la memoria la vida de un poeta fundamental, que se enfrentó a la maquinaria del terror que impuso Stalin. Junto con el relato de los últimos años de la vida del poeta y la reivindicación de su persona y su obra poética, son especialmente brillantes sus consideraciones sobre la vida cotidiana en un régimen de terror. 

Contra toda esperanza
Nadiezhda Mandelstam
Acantilado. 642 págs. 




La autora de estas memorias fue la esposa de Nikolái Bujarin, uno de los grandes líderes de la Revolución de Octubre, amigo personal de Lenin y uno de los candidatos a sucederle tras su muerte. Las publicó en 1989 y en ellas, Anna Lárina (1914-1996),  una joven intelectual educada en la órbita del Partido Comunista, cuenta su vida privilegiada como miembro de la aristocracia del Partido. Pero más que las memorias personales de la autora, que también lo son (especialmente en lo que se refiere a su relación con su marido), este libro se centra en rehabilitar la figura del filósofo y economista, Bujarin, político que desempeñó importantes puestos en el Régimen hasta 1929. 
Desde ese año, ya con Stalin con todas las riendas del poder, fue acusado de opositor y cesado como miembro del Politburó, aunque siguió ocupando destacados cargos. En uno de los famosos juicios de Moscú en 1937, fue condenado y luego ejecutado. Anna, con la que había contraído matrimonio en 1934, fue detenida, deportada a Astraján y luego condenada a Siberia, donde permaneció hasta 1959, año en que pudo regresar a Moscú. Aunque algo se habla de su vida en el Gulag, el objetivo principal de estas memorias es rescatar todo lo que tiene que ver con Bujarin. 

Lo que no puedo olvidar
Anna Lárina
Galaxia Gutenberg. 528 págs.




Este relato autobiográfico revive los años que pasó el autor en el Gulag soviético. Esta edición incluye el prólogo que Jorge Semprún escribió en 1985 para la edición francesa. En Francia tuvo problemas para publicarlo, porque su denuncia de las atrocidades de la Unión Soviética no cayó bien en algunos intelectuales influyentes. 
Herling cuenta con gran lucidez lo que vivió, junto con otros presos políticos y comunes -hombres y mujeres-, rusos la mayoría, pero entre los que había también polacos, alemanes, ucranianos, finlandeses..., de las más variadas procedencias: intelectuales, militares, obreros, etc. El resultado es un testimonio estremecedor del desprecio a la persona, de la degradación humana, de la tortura física y psicológica, de la ruina moral, de la que muy pocos prisioneros se salvaron.

Un mundo aparte
Gustaw Herling
Libros del Asteroide. 360 págs. 



Las memorias de la autora (Praga, 1919-2010) fueron escritas en 1973 y comprenden desde 1941 hasta 1968, años en los que en la ciudad de Praga sufre primero el terror nazi y luego el estalinista. De origen judío y de familia culta y acomodada, Heda fue llevada con su familia al gueto de Lodz, en Polonia, en la gran deportación judía de Praga de 1941. Junto con otras amigas checas, logra huir y regresar a Praga. Al final de la guerra, con la llegada del Partido Comunista al poder, Heda se casa con Rudolf Margolius, un idealista que cree en el comunismo y que acabará cayendo en desgracia en una de las primeras purgas. Heda y su hijo pequeño sufrieron desde entonces innumerables vejaciones por parte del régimen comunista. 

Bajo una estrella cruel
Heda Margolius Kovály
Libros el Asteroide. 272 págs. 



Las memorias del poeta, periodista, traductor, György Faludy (1910-2006), uno de los máximos representantes de la literatura húngara del siglo XX, se publicaron en Londres en 1962, en inglés. Contienen un excepcional testimonio sobre los campos de trabajos forzados en su Hungría natal durante los años de gobierno del Partido Comunista. En 1965 se publicó su traducción francesa y hasta 1989 no se pudo publicar en húngaro. 
            En la década de los treinta, Faludy era un escritor incómodo para el régimen de Horthy y para el partido filonazi de la Cruz Flechada, lo que le llevó al exilio en París. En la capital francesa, sobrevive como puede al asedio y avance de las tropas nazis. Al final, huye a Casablanca y en 1941 se traslada a Estados Unidos. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, decide regresar a Hungría, donde encuentra un clima político muy enrarecido: el Partido Comunista había implantado una dictadura similar a la de la URSS. En 1949 fue detenido, acusado de ser agente de los servicios secretos americanos, trotskista, implicado en la organización de un movimiento armado para acabar con la república popular, autor de numerosos sabotajes y tachado de espía del imperialismo por tener amigos clericales y reaccionarios. Fue ingresado en el campo de Recsk, del que pudo salir en 1953 tras la muerte de Stalin.

Días felices en el infierno
Györgi Faludi
Pepitas & Pimentel. 624 págs.



Otro relato sobre la vida en un campo de concentración ruso, con todos los ingredientes de desprecio por la dignidad humana bajo la máscara de la reeducación comunista. Escrito por el polaco Bardach (1919-2002), describe su periplo vital marcado por la invasión nazi de Polonia. Judío educado en las ideas socialistas, se identifica totalmente con la Unión Soviética. Sin embargo, y así comienza el libro, ya soldado en el Ejército Rojo, le condenan a muerte por tener un accidente con el tanque que conducía. Al final le conmutan la pena por diez años de trabajos forzados, que pasó en los temibles campos de Kolimá. 

El hombre, un lobo para el hombre
Janusz Bardach
Libros del Asteroide. 478 págs.




En 1960, el autor, un estudiante de Pekín, fue detenido acusado de derechista. Wu pensó que pasaría tres años como prisionero. Sin embargo, al final pasó casi veinte años hasta que fue liberado en 1979. A mediados de los ochenta se exilió de China. En 1992 fundó en Estados Unidos The Laogai Research Foundation, una ONG dedicada a denunciar la falta de derechos humanos en China. El libro describe la vida en los secretos campos de concentración chinos, con el desprecio y la violencia habituales, y es también una denuncia de los crímenes cometidos por el Partido Comunista chino.

Vientos amargos
Harrry Wu
Libros del Asteroide. 376 págs. 




“Con este libro –escribe la autora-, quiero hacerme testigo de cargo del monstruoso régimen de los jemeres rojos y rendir homenaje a quienes me liberaron, los soldados del ejército regular vietnamita que estaba en guerra contra la ideología más sanguinaria de la época, el comunismo maoísta que inspiró a Pol Pot”. Este libro es el testimonio personal de la barbarie vivida en directo. La autora vivía en Phnom Penh, la capital de Camboya, cuando el 17 de abril de 1975 los jemeres rojos se apoderaron de la capital y la vaciaron de sus tres millones de habitantes, que fueron trasladados a campos de trabajo por todo el país. En 1979, tras cuatro años de trabajos forzados, fue liberada. 

El infierno de los jemeres rojos
Denise Affonço
Libros del Asteroide. 256 págs.



Y, para todos aquellos que estén interesados en leer más libros sobre este tema, os recomiendo un libro que publiqué en 2017, en el primer centenario de la Revolución comunista. En el figuran muchos títulos de libros publicados en castellano. Pero no se trata de una selección de libros de historia, que analizan de manera fría aquellos dramáticos hechos. Lo que intenté fue ofrecer un amplio muestrario de novelas, diarios, libros de memorias, relatos, poemas, libros de viajes, artículos periodísticos que presentan de manera individual y en carne viva la represión y el modo de vida en muchos países comunistas, una represión que llegó a ser en algunos casos brutal.
Mucho se ha escrito, y se sigue escribiendo sobre los campos de exterminio nazis. Y también sobre la represión y los Gulag en la URSS y en otros países comunistas. Sin embargo, por diferentes causas, la magnitud del terror soviético no ha conseguido penetrar en el imaginario colectivo. ¿Por qué se recuerdan constante y justamente los crímenes nazis, lo que me parece muy bien, y se olvidan los que cometieron los comunistas en tantos países, como demuestran estos libros?
Mi libro aborda esta cuestión y desgrana los principales títulos que han visto la luz en España sobre esta materia. Más de cien libros sobre el Gulag y los asesinatos en la URSS, en los países del Telón de Acero (Rumanía, Polonia, Checoslovaquia, Albania..),  y en otras geografías de la barbarie: China, Camboya, Corea del Norte.
Los libros aquí seleccionados y comentados forman una biblioteca de la memoria con la que el autor reivindica que las numerosas víctimas no caigan en el agujero negro del interesado olvido".

Cien años de literatura a la sombra del Gulag
Adolfo Torrecilla
Editorial Rialp. 490 págs.