lunes, 2 de marzo de 2015

“La sublime locura de la revolución”, de Indro Montanelli



Esta edición de Gallo Nero reúne más de veinte artículos que el famoso periodista italiano Indro Montanelli (1909-2001) escribió sobre la Revolución húngara de finales de 1956, aplastada sin piedad por los tanques soviéticos. El suceso provocó un importante revuelo internacional y fue una de las primeras brechas en el bloque comunista, aunque anteriormente Moscú había tenido que sortear algunos revisionismos en la Polonia de Gomulka y la actitud desafiante de Tito en Yugoslavia.
            Montanelli se encontraba en Viena cuando comenzaron las revueltas el 29 de octubre de 1956. Desde allí se trasladó a Budapest junto con otros periodistas italianos para describir lo que estaba pasando. Montanelli fue, pues, testigo directo de estos hechos y pudo comprobar quiénes protagonizaron las revueltas, que desde el poder comunista húngaro y de los partidos comunistas occidentales fueron tachados de antiguos oficiales fascistas del almirante Horthy, aristócratas, burgueses y latifundistas agrarios. Montanelli demuestra en sus crónicas la falsedad de estas acusaciones, que por otra parte responden al mantra habitual de las organizaciones comunistas cuando desean descalificar a los que van en contra de sus intereses.
            La revolución de Hungría fue protagonizada por los intelectuales húngaros (agrupados en torno al denominado Círculo Petofi), los obreros y los estudiantes universitarios. Los comienzos de estas revueltas hay que situarlos en una manifestación celebrada a comienzos de octubre en homenaje al dirigente comunista Laszlo Rajk, asesinado en 1949 en una de las habituales purgas comunistas y a quien se había procedido a rehabilitar gracias a la denuncia de Jruschov en el XX Congreso del PCUS en Moscú de los crímenes cometidos por Stalin en su propio país y en los países “hermanos”. La manifestación congregó a más de doscientas mil personas y, tras derribar una estatua de Stalin, acabó con numerosos muertos por la actividad de la policía secreta húngaro, la AVO, que disparó a los manifestantes. El clima de revuelta y los trágicos sucesos provocaron una profunda crisis en el Partido Comunista, que nombró a Imre Nagy como Primer Ministro. En pocos días, del 29 al 4 de noviembre, Hungría se levantó contra la presencia de tropas soviéticas en el país y la política represiva de los comunistas húngaros (un buen ejemplo son las memorias de Gyorgy Faludy, Días felices en el infierno), y exigieron el restablecimiento de los principios democráticos. En principio, los tanques soviéticos se retiraron, pero, con refuerzos (fueron unos 20.000 tanques), regresaron el día 4 de noviembre para imponerse por la fuerza a los sublevados.


            A partir de ese momento, la Revolución húngaro quedó como un símbolo de la lucha contra los totalitarismos, pero nada más. Imre Nagy fue sustituido por János Kádar y posteriormente detenido y ejecutado. Miles de estudiantes, intelectuales y trabajadores, como ya había sucedido durante el periodo de Rakósi, fueron también condenados. Más de doscientos mil húngaros abandonaron el país temerosos de las represalias.
            Montanelli fue capaz de contar estos hechos al público italiano, que siguió de manera muy atenta la evolución de los acontecimientos, pues la Revolución de Hungría tuvo también sus ramificaciones y consecuencias en la política occidental. En Italia, el Partido Comunista, al mando de Togliatti, se alineó con la postura de Moscú y denunció las revueltas, instigadas por los “fascistas”. Esta actitud chocó de lleno con el clima de las crónicas que Montanelli iba enviando desde Budapest, y también de otros corresponsales incluso comunistas, que mostraban una realidad muy distinta a la que repetían los partidos pro-rusos. Este enfrentamiento, que provocó una profunda crisis en el comunismo occidental, aparece descrita en estas crónicas.
            Montanelli es un hábil cronista, que aproxima la realidad de los hechos de manera muy visual y cercana. “He pasado mucho miedo en Budapest”, escribe el periodista italiano. “Todavía no he conseguido quitármelo de encima”. Y también destaca su capacidad para el análisis político, resumiendo lo que estaba sucediendo en la calle y en los despachos, además de situar el alcance de la revolución en el contexto internacional y en la propia Italia y las consecuencias que podría tener para el prestigio de la URSS la manera tan brutal de sofocar las revueltas.
            Excelente recuperación que permite conocer cómo la opinión pública italiana y occidental tuvo conocimiento de aquella revolución. Además, es una excelente muestra de la categoría periodística de Indro Montanelli, uno de los maestros del periodismo contemporáneo.
            Para aquellos que deseen conocer de manera más detallada los sucesos de octubre y noviembre en Hungría, les recomiendo el libro de Estíbaliz Ruiz de Azúa, Budapest, 1956 (Arco/Libros,Madrid. 1997), un excelente resumen histórico de esta fallida y trágica Revolución.


La sublime locura de la revolución
Indro Montanelli
Gallo Nero. Barcelona (2015)
209 págs. 18 €.
T.o.: La sublime pazzia della rivolta.
Traducción: David Paradela.

1 comentario:

  1. Ferenc Lazlo, y Sandor Petofi, baluartes de lucha en contra de esta lacra sistémita.

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