domingo, 26 de abril de 2015

“Una mujer en el frente”, de Alaine Polcz


En el final de la Segunda Guerra Mundial, mientras las tropas rusas avanzaban reconquistando territorios en posesión de los alemanes en su camino hacia Berlín, muchas mujeres de diferentes nacionalidades se convirtieron en víctimas al ser violadas y utilizadas como objetos de usar y tirar, una estrategia más de la deshumanización que se apoderó de los bandos enfrentados. Hace años, impactó el diario de una mujer anónima, periodista alemana, que rememoró estos sucesos en su libro Una mujer en Berlín (Anagrama), crudísimo testimonio de los abusos que cometieron las tropas rusas contra las mujeres que se encontraron en la capital del Tercer Reich. Parecida es la experiencia que la psicóloga y escritora Alaine Polcz (1922-2007) describe en este libro de lo que vivió durante la Segunda Guerra Mundial en la zona de Transilvania, territorio fluctuante que ha pertenecido a Hungría y Rumanía. Este testimonio no lo pudo publicar hasta que las tropas rusas abandonaron en 1991 Hungría, donde residía. Desde su publicación, el libro, traducido a catorce idiomas, se ha convertido en un símbolo que ejemplifica el sufrimiento de más de 200.000 mujeres que sufrieron vejaciones similares.
            El libro comienza cuando Alaine, una joven de diecinueve años, contrae matrimonio en la ciudad de Kolozsvar con el escritor János en 1944, en los estertores de la guerra, cuando quedaba lo peor. Alaine es una joven ingenua, sin apenas experiencia ni de la vida ni del amor. La novela describe la luna de miel en la que recorren diferentes ciudades rumanas cuando los alemanes controlan el país. Pero las tornas cambian a toda velocidad y los rusos comienzan a entrar en Rumanía y Hungría. Los enfrentamientos bélicos son constantes y los lugares cambian de manos en pocos días, con las consiguientes represalias.  
            János y Alaine se refugian en diferentes lugares y cambian frecuentemente de domicilio hasta que llegan a un lugar cercano a Budapest donde, en el Palacio Esterházy, trabaja la madre de János. Allí consiguen una cierta estabilidad hasta que tienen que huir, acosados tanto por los alemanes como los rusos. En uno de estos movimientos, detienen a János, y Alaine, con su suegra, se refugian en Csákvar. Ahí es donde tienen lugar los momentos más sobrecogedores de esta novela, cuando Alaine es violada repetidamente por las tropas rusas. Más tarde conseguirá huir y reencontrarse con parte de su familia.
            Alaine se siente sobrepasada por todo lo que está pasando. Su positiva y refrescante actitud ante la vida, muy evidente en el tono de esta novela, contrasta con el desdén que muestra hacia ella su marido, quien nunca le trata con cariño ni comprensión. La actitud de Alaine, que ha hecho estudios de enfermería, es de ayudar a la gente en la medida de sus posibilidades, sobre todo a su suegra, por la que se desvive. Pero el deshumanizado ambiente de supervivencia acaba anegando todo. Aunque vemos detalles de grandeza y generosidad, también asistimos, como suele pasar en las guerras, a una amplia gama de manifestaciones egoístas y crueles. Alaine es protestante, pero en su huida se encuentra con algunos católicos que, en esos duros momentos, no dan la talla moral. Ella confiesa que las circunstancias tan duras que le tocó vivir y el ejemplo de determinadas personas la llevaron a abandonar la fe, aunque deja caer que años más tarde, durante la dictadura comunista de Hungría, volvió a replantearse el sentido de la vida viendo la escala de valores de un país comunista. Las dramáticas circunstancias que vivió durante la guerra no contribuyeron en este caso a acercarse a Dios.
            Ante las insistencia de algunos amigos, la autora recuerda estos sucesos años después de que hayan ocurrido, con su vida ya rehecha. El tono memorialístico dirige la narración hacia momentos, personajes y escenas muy concretas que aportan gran verosimilitud a su relato y mucha cercanía. No carga las tintas ni salpica su testimonio con digresiones, truculencias o valoraciones, con lo que consigue un relato sencillo, eficaz, sin florituras, a pesar de la brutalidad de algunas escenas.
  

Una mujer en el frente
Alaine Polcz
Periférica. Cáceres (2015)
240 págs. 19,50 €.
T.o.: Asszony a fronton.
Traducción: Éva Cserháti y Carmina Fenollosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario