A menudo pienso que una buena salida profesional habría sido dedicarme al “periodismo cultural”. Estar, por ejemplo, en un medio de comunicación o en una revista cultural y atender, visitar, comentar y difundir la numerosísima agenda de actos culturales que hay en una ciudad como Madrid. Hoy, inauguración de una exposición temporal en el Museo del Prado; por la noche, concierto en el Wiki Center; mañana, presentación de un libro en el Palace o una conferencia en la Fundación Juan March…, recitales, óperas y zarzuelas, exposiciones de fotografía y de arte, estrenos de cine, congresos, etc. Sí, estaría bien; visto así, sin más, tiene buena pinta; pero el periodismo llamado cultural tiene también una tétrica cara B que César S., que trabaja en la sección de cultura de una revista importante, se ha encargado de contarme enviándome unos sencillos correos electrónicos con los que me ha quedado suficientemente claro que no todo el monte es orégano.
El primero de ellos ya me ha dejado noqueado. Se trata de un correo que explica el contenido y los participantes de la Cumbre Magdala, que tendrá lugar en Madrid y en la que se analizará la figura de María Magdalena, “del mito a la Historia”. Como especifican los organizadores, se trata de un acercamiento “no eclesiástico” que intentará dar respuestas a preguntas tan acuciantes como esta: ¿María Magdalena echó en realidad siete demonios o fueron siete chacras? La respuesta da para un Congreso.
Otro correo contiene la presentación de una artista psicodélica, A., “una cantante compositora y entrepreneur que fusiona la música mainstream popular, la neurociencia y la física cuántica. [No me he columpiado: es lo que pone en el correo: física cuántica]. Mi objetivo es darle a la música mainstream un enfoque nuevo que sirva para mejorar el bienestar de los oyentes a través de la reprogramación mental. No son mantras sino canciones en géneros populares como pop, latin pop, etc.”. Más adelante habla de que ha creado una fundación para difundir su música, que define así: “Fusiono el genero de música popular mainstream y la neurociencia para ayudar a los oyentes a alcanzar su potencial de vida a través de afirmaciones y metacognición, utilizando el efecto de la INMI (Imaginación Musical Involuntaria) para crear nuevas conexiones neuronales (un nuevo estado de ser), prestando atención e intención a las pegadizas letras de afirmación durante el día”. [Estoy probando sus efectos escuchando con esa intensidad las canciones de Georgie Dann].
Hay también correos que dan a conocer los resultados de informes, como el elaborado por MSC Cruceros, en el que intenta trazar la I Radiografía del Viajero actual y responder a la palpitante cuestión de si existe o no la procrastinación vacacional. Otro estudio da a conocer “las cosas que más robamos en hoteles”, aunque sus resultados no son muy sorprendentes: por este orden, robamos toallas, jaboneras y cajas de pañuelos.
Las novedades de libros ocupan un lugar muy importante en esta tarea cultural. El innovador libro de Gabrielle Blair, Eyaculación responsable, con increíbles teorías que no voy a detallar aquí. Otra novedad es Terapia para uno mismo, escrito por Vikrampal, una obra sobre “la meditación a través del kundalini yoga”. Se trata de una obra rigurosa y honesta que contiene 42 kriyas de kundalini yoga y 11 con gong. Lo que da más valor al libro es que su autor, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, es un “referente mundial en el uso del gong como instrumento de meditación y terapia”.
También le llega la noticia de la exposición “Orgullo y Prejuicio”, en la que buscan desafiar los estereotipos que existen dentro del colectivo LGTBIQ+, como la gordofobia, la plumofobia o la transfobia. A través del arte, se busca revertirlos para fomentar la cohesión y la inclusión. Una nota de prensa informa de la presentación del centro de entrenamiento Wemov, que cuenta con unas revolucionarias bicicletas de aire especialmente diseñadas para combatir la celulitis. En otro correo hay una invitación para acudir a una conferencia sobre uno de esos temas que nos suele quitar el sueño: “¿Qué es el hipnoparto?”.
Alucinado me he quedado con el Festival de Literatura de Jaipur, celebrado en Valladolid. Se trata, aunque no tenéis ni idea, lo sé, del festival literario más importante de Asia. Más de veinte ponentes hablaron sobre la pujanza de la literatura de la India y sus estrechas relaciones con la literatura hispana e inglesa. Durante el evento, hubo diferentes espectáculos, sesiones de yoga y talleres literarios. En Valladolid, ojo.
Estos actos son sólo una mínima muestra, me ha contado César, de la amplitud de temas que entran dentro de “su” “periodismo cultural”. Si antes tenía idealizado este trabajo, ahora veo que, como todos, es un suplicio y un soberano coñazo.


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