sábado, 11 de abril de 2020

"El subrayado es mío", la autobiografía de Nina Berberova



A finales de 2017 publiqué Cien años de literatura a la sombra del Gulag, un libro sobre libros en el que recogía los testimonios publicados en castellano de personas, especialmente escritores, que habían sufrido la persecución en la URSS. Muchos acabaron detenidos, deportados, encerrados en campos de concentración o fusilados. Aunque en el libro aparecían muchas obras, cientos, era consciente de que me quedaban otras muchas obras en el tintero. Algunos lectores me han ido transmitiendo sugerencias sobre testimonios que no aparecían en el libro. Por ejemplo, Toda una vida, el diario del checo Jan Zabrana, un lúcido testimonio sobre la represión en carne viva que sufrió de las autoridades comunistas. Otro de los libros que me recomendaron son estas memorias de la escritora rusa Nina Berberova. He tardado en leérmelo, pero estas memorias constituyen un testimonio de primera magnitud sobre estos temas.
“Este no es un libro de recuerdos. Es la historia de mi vida, un intento de reconstruirla por escrito siguiendo un orden cronológico y de descifrar su sentido”, escribe la escritora al inicio de este libro autobiográfico que resume en su persona muchos de los acontecimientos históricos, literarios y personales que se dieron a lo largo del siglo XX. Perteneciente a una familia de la burguesía, recibió de manera un tanto entusiasta la Revolución, pues pensaba, como otras muchas personas, que el régimen zarista, al que critica duramente, estaba agotado y necesitado de cambios. La autora, sin embargo, no comparte la deriva totalitaria que tomó la Revolución y es de las que pensaba que tras la Revolución de febrero y la llegada al poder de Kérenski, las cosas se podían haber hecho de otra manera.
            La autora recuerda su infancia y adolescencia; sus inicios poéticos y su contacto con grupos poéticos de San Petersburgo, donde conoció a los poetas más importantes del momento, como los acmeístas Gumiliov y Anna Ajmátova. También entró en contacto con otros muchos poetas y escritores y comenzó a escribir poesías y algunos relatos. En 1922, decidió abandonar el país con el también poeta Jodasiévich, con el que vivió hasta 1932, que rompieron su relación.
            Los dos abandonaron Rusia cuando tuvieron lugar las primeras persecuciones contra la intelligentsia (vieron cómo detenían al poeta Gumiliov, más tarde fusilado con otras sesenta y dos personas) y se empezaba a imponer en Rusia un tipo de literatura teledirigida y siempre a favor del nuevo régimen. Se instalaron primero en Berlín, luego en Italia y más tarde en Francia. La autora residió en París hasta 1950, cuando se trasladó a Estados Unidos.


            Su estancia parisina coincidió con los "felices" años veinte, que ella, y tantos miles de refugiados rusos, vieron desde lejos, pues la mayoría estaban sumergidos en una pobreza brutal. Berberova se convierte en testigo de la emigración rusa y de la vida de muchos escritores que tuvieron que rehacer sus trayectorias en el extranjero. Muchos siguieron patéticamente aferrados a las formas y al estilo de la literatura rusa, lo que les llevó a recluirse en un mundo literario endogámico, donde había poco espacio para la renovación y la apertura. Otros muchos seguían instalados en la realidad rusa (aunque estuvieran en París), agarrados a sus costumbres y pendientes en todo momento de lo que estaba pasando en Rusia, denostando a los bolcheviques, aunque algunos, con desigual fortuna, decidieron regresar, incapaces de amoldarse a otro estilo de vida que no fuera el ruso.
La autora realiza excelentes retratos de personas con las que se relacionó en esos años, como Bunin, que sería premio Nobel de Literatura, Merezhovski, Zinaida Hippus, Rémizov, Marina Tsvetáieva, Andrei Bieli, Maxim Gorki, Nabókov y otros muchos artistas y escritores rusos. La autora, con constantes problemas económicos, vivió en barrios muy humildes, como el de Billancourt, donde residían muchos emigrantes rusos a los que convirtió en protagonistas de sus relatos. La autora no desea mirar todo el rato para atrás, estancándose en el tiempo, sino que tanto su literatura como su vida anhela la constante evolución que nace de la asimilación del presente, por muy crudo que fuese.
En esta parte, incluye una serie de comentarios, muy relevantes e interesantes, sobre la actitud de los intelectuales franceses en relación con las persecuciones que padecieron los escritores rusos en la URSS. Con rotundidad, Berberova escribe que “en el mundo occidental de aquella época, no había ningún escritor eminente capaz de intervenir en nuestro favor, dispuesto a levantar la voz contra los intelectuales en la URSS, contra la represión, la censura, las detenciones, los procesos y la clausura de periódicos”. A nadie les interesó. Al contrario, instalados en una izquierda estalinista, repitieron sumisos la propaganda soviética, que hablaba de que los escritores soviéticos no habían vivido nunca como lo estaban haciendo ahora. Puede ser verdad en el caso de los que vivieran, porque muchos de ellos, cientos, fueron arrestados y enviados a campos de concentración o fusilados por no someterse a los dictados del Partido Comunista. La literatura debía estar también al servicio de la Revolución, y el que no escribía al dictado del Partido Comunista se convertía en un desertor y un enemigo al que había que "reeducar". “En Francia, la prensa de izquierdas cerró filas en torno a la posición de Pravda”. Este silencio se extendió hasta la década de los sesenta y setenta. 


En este sentido, la autora vivió otro episodio surrealista: lo que se llamó el "caso Krávchenko", un hombre de negocios ruso que se exilió en Estados Unidos, donde escribió Yo escogí la libertad, libro que criticaba la vida en la URSS y la existencia de campos de concentración. En París, el autor fue denunciado por esas afirmaciones. La autora escribió una serie de reportajes para un periódico, luego publicados en un libro, siguiendo el juicio. En él, destacados escritores franceses negaban la posibilidad de que existiesen en la URSS los campos que se denunciaban. El juicio lo ganó Krávchenko, pero nadie en Francia creyó que se estaba dando esa represión en un país al que tenían idealizado y al que muchos visitaban en viajes turísticos de propaganda preparados hasta el último detalle por los servicios secretos rusos.
            Tras la ruptura con Jodasiévich, Nina Berberova inició una nueva relación que volvió a romperse al acabar la Segunda Guerra Mundial. Cuando escribe sobre estos años, la autora abandona el estilo sosegado y rememorativo para incluir lo que ella llama el Cuaderno negro, una especie de diario con notas más rápidas y breves, y menos elaborados estilísticamente, en el que describe los años de la guerra, que Nina y su pareja pasaron en la casa de Longehêne, una localidad cercana a París. Tras la guerra, en la que vivió muchos momentos de tensión, decide que su etapa parisina había llegado a su fin y prepara los trámites para viajar a Estados Unidos. “Abandonaba para siempre aquellos lugares en los que había aprendido a buscar más el fervor que la felicidad”. Ella era consciente de que no solo dejaba atrás París y Francia sino que también se alejaba casi definitivamente de Europa y de la propia Rusia. “Siento –escribe- una eterna gratitud por todo cuanto me ha aportado. Sin embargo, no podía frenar mi propia evolución interior que seguía considerando más importante que todas las filosofías contemporáneas, locales o universales”.


            En Estados Unidos no lo tuvo nada fácil y lo primeros años llevó una vida sumergida en la pobreza, con constantes cambios de trabajo. Hasta que consiguió entrar en la Universidad (en Yale, Columbia y Princeton), donde fue profesora de literatura rusa. Consiguió por fin una estabilidad económica y laboral que sirvió para dedicarse también más a su literatura, aunque ya tenía a sus espaldas una amplia trayectoria desarrollada por necesidad en París.
            Nina fue siempre una mujer muy independiente, que aceptó las dificultades de la vida: “las desdichas de mi siglo más bien me han servido: la revolución me liberó, el exilio me templó y la guerra me proyectó hacia otro mundo”. Son unas memorias valientes, en las que, junto con la referencia a sucesos exteriores graves e importantes, hay también una constante radiografía de su mundo interior, sobre el que escribe con sinceridad y sin nostalgias: “hablo de mí tal como fui y tal como soy, y hablo del pasado utilizando mi lenguaje actual”. Las memorias están muy trabajadas estilísticamente –“busco la palabra exacta”- y contienen también interesantes análisis sobre la vida en la URSS antes y durante la Revolución rusa, la dura existencia de los exiliados rusos en el extranjero, la descripción de su pasión poética y literaria, las luces y sombras de escritores y artistas en momentos complicados y, de manera muy especial, equilibrados y certeros análisis literarios sobre la literatura rusa y europea y sobre la suya en particular.
            Concluyó sus memorias en 1968. En ellas, como escribe al final, “toda una época, así como los hombres que cruzaron por ella, han nutrido este libro”.


El subrayado es mío
Nina Berberova
Circe. Barcelona (1990)
408 págs. 17 €.
Traducción: Ana María Foix.

lunes, 30 de marzo de 2020

"El asedio de Troya", de Theodor Kallifatides


En una nota final, escribe el autor a propósito de esta novela, basada casi de manera íntegra en La Ilíada: “No he pretendido reemplazar a Homero de ninguna manera”. Más aún: su libro es un acicate para leer La IlíadaLa Odisea y otros libros clásicos fundamentales para las humanidades y la cultura occidental.
            La novela comienza situando la acción: estamos en 1945, en una pequeña localidad griega donde se ha instalado un pequeño contingente de las tropas alemanas, que tienen el control de la población. Sin embargo, todo parece indicar que Alemania está perdiendo la guerra y que en cualquier momento pueden abandonar el lugar, aunque no lo van a hacer gratis. Aparentemente, intentan llevarse bien con la población civil, pero la Resistencia griega también actúa en esa zona y los militares alemanes les hacen pagar las acciones de la Resistencia.
            El narrador es un joven del que no sabemos su nombre. Tiene quince años. Vive con su madre y sus abuelos. Su padre ha sido detenido por los alemanes y no saben su paradero. Este joven va todos los días a la escuela con Dimitra, vecina y compañera de juegos de toda la vida. En la escuela tienen una maestra nueva, a quien han apodado con el nombre de la Bruja. La maestra, de la que el narrador siente que está enamorado, decide contarles en sus clases la historia que se relata en La Ilíada; lo hace todos los días, a veces en el aula y en otras ocasiones en una gruta, cuando deben protegerse de los ataques aéreos que sufre el ejército alemán. En varias ocasiones, las bombas caen muy cerca de la escuela y del pueblo, provocando muertes y heridos. Cuando la maestra les cuenta La Ilíada, no hace comentarios de ningún tipo sino que se centra exclusivamente en el contenido del libro clásico.
       Lo que parecía ser una actividad didáctica que podía convertirse en un aburrimiento se transforma en un ejercicio placentero para los alumnos. Dimitra y el narrador se meten de lleno en la historia del asedio de Troya, el enfrentamiento de los aqueos o griegos contra los troyanos, el poder de Agamenón, la sapiencia de Ulises, la fuerza de Aquiles, la amistad de Patroclo… Con un excelente ritmo narrativo, totalmente impregnado de Homero, la maestra les habla de Héctor y Andrómaca, de Paris y Helena, de Príamo y Hécuba.
            El recitado les sirve para evadirse de lo que están viviendo; también, para conocer la historia de su pueblo, más de tres mil años atrás. Los jóvenes, a la vez, descubren el amor, la fuerza de las pasiones, el desdén de la violencia gratuita, el atractivo de la piedad filial… 
            La novela es también una reivindicación de los clásicos. Como escribe el autor, “en nuestros tiempos no se nos estimula ni se nos prepara para la exigente lectura que brinda La Ilíada”. 
           El escritor Theodor Kallifatides nació en Grecia en 1938 y emigró a Suecia en 1964, donde comenzó su extensa trayectoria literaria, con más de 40 libros publicados, muchos de ellos novelas que le han hecho famoso en Suecia y también en Grecia. Su último libro, Otra vida por vivir, también lo hemos reseñado en este blog.


El asedio de Troya
Theodor Kallifatides
Galaxia Gutenberg. Barcelona (2020)
176 págs. 16,90 €.
T.o.: Slaget om Troja.
Traducción: Neila García.

domingo, 15 de marzo de 2020

"Al pasar de los años. Artículos periodísticos (1930-1981)", de Álvaro Cunqueiro


             Novelista y periodista, Álvaro Cunqueiro (1911-1981) publicó su primer artículo en 1930 en el seminario Vallibria de su Mondoñedo natal. Se calcula que, en total, escribió unos 20.000 artículos, muchos de ellos recogidos en diferentes volúmenes. Ahora, en una espléndida edición y con un completísimo estudio a cargo de Miguel González Somovilla, se recogen doscientos de ellos, una selección muy representativa de los principales temas que abordó a lo largo de su vida. Sesenta y ocho de los artículos elegidos no se habían publicado nunca en ningún libro. Se incluyen también tres artículos de 1981 que se publicaron de manera póstuma.
            Sus artículos desprenden amor por su tierra, su paisaje y su literatura gallegas. Para González Somovilla, “santos, milagros, poetas, mares, colores y canciones: todo el aroma de Galicia estaba, y está, en un artículo de Álvaro Cunqueiro”. Era capaz de escribir de cualquier cosa de su tierra: sobre el Camino de Santiago, las tabernas gallegas, su gastronomía, las ciencias ocultas, el mundo de la magia, de los clásicos y de la fantasía…, temas que también están presentes en su obra literaria. 
            Publicó sus artículos en cabeceras muy diversas, siempre con su inconfundible sello cultural y estilístico. 
            Esta edición incluye una completa cronología y un álbum fotográfico. También, una entrevista que le hizo Francisco Umbral en 1969 y dos artículos muy significativos: uno de Juan Cueto sobre el conjunto de su obra y el que escribió Francisco Carantoña después de su entierro en Mondoñedo. En la misma editorial, se han publicado otros dos volúmenes que reúnen sus novelas y relatos.


Al pasar de los años. Artículos periodísticos (1930-1981)
Álvaro Cunqueiro
Biblioteca Castro. Madrid (2020)
719 págs. 50 €.

domingo, 8 de marzo de 2020

"Fado para un delirio", de Ángel García Prieto y Pedro Trabajo Vega


Hay muy pocos divulgadores y escritores como Ángel García Prieto que se hayan dedicado con tanto entusiasmo a escribir sobre Portugal, un país que adora y conoce a la perfección y que siempre está redescubriendo, haciendo partícipes a sus lectores de sus diferentes miradas sobre Portugal, bien en libros solo suyos o escritos con otros amantes de Portugal afincados en Asturias y pertenecientes como él a la Asociación de Amigos del Fado de Asturias (AAFA), que organizan festivales de fado en Asturias y excursiones al país vecino, experiencias que Ángel García Prieto ha contado también en su libro Unos españoles en la corte del rey fado.
            Con el autor, hemos recorrido los lugares más emblemáticos de la denominada raya en su libro La raya permeable; hemos conocido los lugares más vistosos por los que pasan dos grandes ríos portugueses que nacen en España y mueren en el Atlántico en sus libros El río Tejo y El Douro; también hemos viajado al norte, a la rica, polivalente y verde región del Minho portugués en La region del Minho, y al sur, en su último libro Viaje con el viento portugués a la luz del Algarve, que ayuda a descubrir aspectos insólitos de uno de los lugares más turísticos de Portugal.
            Su nuevo libro, también editado en Ediçoes DG, editorial asentada en la localidad de Linda-a-Velha y que dirige un amigo de Ángel y gran experto en fado, Daniel Gouveia, tiene como co-autor a Pedro Trabajo Vega, nacido en la provincia de León pero que lleva afincado en Asturias muchos años, donde ejerce como psiquiatra. Ha sido presidente de la Sociedad Asturiana de Psiquiatría y es también una persona profundamente enamorada de Portugal, como demuestran los diferentes textos que aparecen en este libro. 


El hilo conductor de sus escritos es la admiración que siente Pedro Trabajo Vega por la figura precursora del psiquiatra y neurocirujano António Egas Moniz (1874-1955), premio Nobel de Medicina en 1949 y una eminencia en Portugal. Trabajo Vega conoció sus obras y sus ensayos médicos y se interesó tanto por su figura que viajó a conocer la Casa Museo del médico, que le da pie a hacer sugerentes comentarios sobre la vida, la medicina, la psiquiatría y Portugal. Egas Moniz hizo escuela, como se ve en otro de los capítulos, dedicado al reconocido psiquiatra Joâo Lobo Antunes, que fue asistente de Pedro de Almeida (quien trabajó con Egas Moniz) y donde conoció al famoso psiquiatra también portugués António Damásio, de fama internacional.


Joâo es hermano de otro psiquiatra muy famoso, António Lobo Antunes, pero no por la psiquiatría sino por la literatura: António es un prestigioso autor, muy traducido, con una obra muy exigente que muestra el devenir de la historia portuguesa en la segunda mitad del siglo XX. En las páginas que le dedica Trabajo a este escritor queda patente que António, a diferencia de su hermano, no es precisamente un apasionado de la psiquiatría.
Trabajo Vega dedica otro breve capítulo a analizar los heterónimos de Fernando Pessoa, asunto que sigue despertando mucho interés entre psiquiatras. El último capítulo es un homenaje a Lisboa, comentando los lugares que frecuentaron los protagonistas que han aparecido en los capítulos anteriores.


Por su parte, Ángel García Prieto ha reunido en este libro diferentes ensayos dedicados de manera exclusiva a Portugal. A diferencia de libros anteriores, estos textos son mucho más narrativos y en ellos tienen su peso y su valor las opiniones y comentarios del autor, que aparecen en primera persona. García Prieto, como suele hacer muy a menudo en sus libros, en los que mezcla la literatura y el libro de viajes, dedica su primer texto a la ciudad de Oporto, que recorre de la mano del periodista lisboeta Firmino, uno de los protagonistas de la conocido y recomendable novela del escritor António Tabucchi, La cabeza perdida de Damasceiro Monteiro. Tabucchi, italiano, es otro “enfermo” de Portugal, como se puede apreciar en su trayectoria literaria.


Otros capítulos están dedicados a una expedición a las curiosas ruinas del hotel balneario Águas Radium, en la Beira interior; y a Ponto de Lima, donde se describe una ciudad muy agradable con mucha historia a cuestas, bien resumida por el autor. Otro de los textos está dedicado a una figura clave de la historia portuguesa, el Marqués de Pombal. Y no podían faltar las referencias al fado, aunque se habla de fado de manera directa o indirecta también en los otros capítulos. García Prieto comenta la relación de amistad y de trabajo que existió entre el poeta Pedro Homem de Melo y la fadista portuguesa de más renombre, Amália Rodrigues. Algunos de los fados más famosos de la gran fadista tienen letra de este poeta.

Vuelvo al inicio de mi comentario: hay que destacar la labor divulgativa que está realizando Ángel García Prieto para dar a conocer las tierras, las costumbres y la música portuguesa, en especial el mundo del fado, del que es todo un experto. Gracias a él, y a la Asociación de Amigos del Fado de Asturias, un ejemplo de entusiasmo y de profesionalidad, los vecinos portugueses son cada vez más queridos, apreciados y conocidos.                   


Fado para un delirio
Ángel García Prieto y Pedro Trabajo Vega
Ediçoes DG. Linda-a-Velha (2020)
132 págs.

sábado, 7 de marzo de 2020

"Cartas y recuerdos de Vasili Grossman", de Fedor Guber


“Pido que le devuelva la libertad a mi libro”, escribió en 1960 Vasili Grossman (1905-1964) a Nikita Juruschov, secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, pocos meses después de que el KGB irrumpiese en su casa para secuestrar el original y las copias de su novela Vida y destino, que el escritor había entregado para su análisis a los responsables de la revista Znamía y que estos, a su vez, hicieron llegar al KGB por su contenido, dijeron, antisoviético. En esta ambiciosa novela, Grossman emparentaba los totalitarismos nazi y comunista en una obra que corrió muchas vicisitudes hasta su primera edición en el extranjero gracias a una copia que había guardado uno de sus mejores amigos. A partir de ese momento, Vida y destino se editó en diferentes países con un éxito espectacular que despertó además el interés por su autor y por el resto de sus obras. 


En España, en 2007 se hizo la primera traducción de esta obra directamente del ruso (antes se había publicado a partir de la edición francesa) y desde entonces se han traducido el resto de sus novelas (Por una causa justaTodo fluye), relatos, crónicas de la guerra y libros de viajes, como Que el bien os acompañe, lo último que se ha publicado en España del autor: el relato de su viaje a Armenia. También han aparecido biografías, como la de Carol y John Garrard, La vida y el destino de Vasili Grossman, que, sin embargo, en este libro preparado por su hijastro Fedor Guber que comentamos recibe fuertes críticas por sus inexactitudes.
Motivado por el interés que despierta el autor entre los lectores en español, el editor de Galaxia Gutenberg Jon Tarrida se puso en contacto con Fedor Guber (1931) y le propuso escribir una biografía partiendo de las cartas de Grossman y de sus numerosos recuerdos personales. Siguiendo la cronología del autor, Fedor Guber enlaza pasajes de la correspondencia con su madre, su mujer, sus hijos, sus amigos e incluye también muchos documentos relacionados con la vida y la obra de Grossman. 
Fedor es uno de los hijos de Olga Guber, que abandonó a su hijos y a su marido, Boría Guber, un escritor amigo de Grossman, para irse a vivir con él, que por entonces ya se había separado de su primera mujer. Poco tiempo después, Borís Guber, que pertenecía al grupo literario Pereval, fue detenido y ejecutado acusado de trotskista y de conspiración antisoviética. Grossman se libró por los pelos, pero no Olga, que fue detenida y condenada al destierro. En ese momento, Grossman decidió convertirse en tutor de los dos hijos de Olga, que habían sido enviados a un orfanato. Desde entonces, Fedor vivió con su padrastro (su otro hermano falleció en un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial).
Esta edición tiene también el valor de contar con un prólogo excepcional, escrito por Tzvetan Todorov (1939-2017) poco antes de su muerte. Para Todorov, refiriéndose a Grossman, “este hombre representa el caso excepcional de un individuo que logró conquistar la integridad moral viviendo en un país sometido a la dictadura totalitaria”. Grossman es para él “uno de los escritores rusos más importantes del siglo XX” y el libro preparado por Fedor Guber es “un retrato vivido y cercano del escritor” que arroja además “una nueva luz sobre diversos episodios que marcaron su existencia”. 
Guber repasa en este libro los años de estudiante de Ingeniería de Grossman y su pasión literaria, cada día más fuerte, que consiguió verse refrendada por el juicio de Maxim Gorki. Desde entonces, se dedicó a la literatura y ya en 1937 ingresó en la Unión de Escritores. Durante la guerra contra Alemania, sus crónicas como corresponsal de guerra se hicieron muy populares. Fue testigo de la batalla de Stalingrado y de la ocupación de Berlín. Después de la guerra escribió Por una causa justa, concebida como la primera parte de Vida y destino. Con esta obra comenzaron sus  problemas con la censura. A finales de los cincuenta se dedicó intensamente al proceso de redacción de Vida y destino, novela que recibió fuertes críticas del régimen. En una reunión con el secretario del Comité Central del PCUS, Suslov, se le dijo que su obra no se publicaría en la URSS hasta dentro de 250 años.


            Fedor Guber reconstruye cómo vivió en la intimidad Grossman todos estos sucesos, que le provocaron un gran sufrimiento y le llevaron a perder muchos amigos al ser señalado por el régimen. El libro, entre otras muchas cosas, cuenta los siguientes proyectos literarios de Grossman y su enfermedad y muerte.

Cartas y recuerdos de Vasili Grossman  
Fedor Guber
Galaxia Gutenberg. Barcelona (2019)
406 págs. 24 €. 
Traducción: Jorge Ferrer Díaz.

martes, 3 de marzo de 2020

"Otra vida por vivir", de Theodor Kallifatides


El escritor Theodor Kallifatides nació en Grecia en 1938 y emigró a Suecia en 1964, donde comenzó su extensa trayectoria literaria, con más de 40 libros publicados, muchos de ellos novelas que le han hecho famoso en Suecia y también en Grecia. También ha sido traductor. Ha recibido numerosos premios.
            Este libro es el relato memorialístico de algunos episodios de su vida actual. Cuando cumple setenta y cinco años, Kallifatides empieza a notar que se está agotando, que ya no se le ocurren ideas, que se siente como bloqueado. Decide vender el estudio en el que se dedicaba a escribir y realiza un viaje con su mujer a Grecia, para recibir un homenaje, circunstancia que le provoca para volver a escribir, esta vez directamente en griego. 
            Pero este ensayo es mucho más porque está lleno de recuerdos y más cosas. Por un lado, Kallifatides repasa algunos momentos de su vida como escritor, de la relación con algunos de sus amigos y también de su vida familiar, especialmente con su mujer, Gunilla. Los dos han mantenido una higiénica independencia que, sin embargo, últimamente amenaza con resquebrajarse. El viaje que programan a Grecia les sirve a los dos para afrontar de otra manera sus vidas. A la vez, el libro es un homenaje a Grecia, la patria del autor, quien saborea en este libro, de manera nostálgica y más humana, sus raíces familiares y personales. 
Y todo ello en medio de una Europa que está viviendo dramáticos episodios de crisis que se han cebado especialmente en la crisis económica que padece Grecia y que el autor comprueba en vivo y en directo en sus habituales viajes a Grecia. “El mundo estaba cambiando. Todo estaba cambiando”, escribe Kallifatides, muy escéptico con la deriva que han tomado algunos países de miedo al emigrante –él lo es- y las inhumanas consecuencias de una crisis que parecen pagar siempre los mismos. Aunque estos comentarios adolecen de una cierta superficialidad y demagogia, le sirven al autor griego para sentirse más cerca de los demás. 
            Libro que se lee muy bien, que analiza también la mente de un escritor que se encuentra en un proceso de parálisis creativa y que realiza una elegía a un mundo que se encuentra en proceso de transformación. 


Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides
Galaxia Gutenberg. Barcelona (2019)
160 págs. 14,50 €.

lunes, 2 de marzo de 2020

"De lo maravilloso y lo real. Antología", de Joan Perucho


Mercedes Monmany es la responsable de la introducción y la selección de textos que forman parte de esta antología tan bien titulada “De lo maravilloso y lo real”, volumen que aparece en la cuidada y meritoria “Colección Obra Fundamental”, que edita la Fundación Santander. Y esta antología aparece en un excelente momento, pues se cumple este año el primer centenario del nacimiento en Barcelona de Joan Perucho, que falleció en 2003. 
Perucho fue, en el mundo de la cultura de todo –cuentista, novelista, ensayista, articulista, crítico literario y de arte y poeta-, además de juez en diferentes juzgados de Cataluña. Comenzó a publicar a partir de la década de los cincuenta y desde entonces sorprendió por su moderno concepto de la literatura, en las antípodas de lo que se pondría de moda en los años cincuenta y sesenta en España: un realismo social para el que solo valían las formas narrativas tradicionales.
            Perucho escribió 40 novelas, 21 libros de poesía e infinidad de ensayos y artículos con los que rompió con esa manera realista de entender la literatura y se acercó a sus modelos, entre los que destacan Lovercraft, Borges y Calvino; además, mantuvo una gran amistad con el escritor gallego Álvaro Cunqueiro, con el que le une su aprecio por lo fantástico y lo maravilloso aplicado a la literatura.
            Como escribe Mercedes Monmany en la introducción, que centra muy bien la original obra de Perucho, sus libros, entre los que podemos destacar Libro de CaballeríasLas historias naturalesLas aventuras del caballero KosmasBotánica ocultaLa guerra de la Conchinchina…, están poblados de “sabios, ocultistas, eminentes zoólogos y exploradores, caballeros errantes, poetas, inventores, místicos, anacoretas, inflamados patriotas liberados exiliados en París o Londres, adoradores del diablo, eruditos de lo maravilloso, médiums”. Detrás de todo este mundo insólito repleto de eruditas historias apócrifas, late una poética de lo invisible y lo intemporal, una literatura que abre a lo desconocido y que tiene pocos puntos en común con lo cotidiano y lo real.
            La literatura culta de Perucho, gran lector, siempre a la caza de libros antiguos, se apoya en historias vinculadas con el pasado (no con el futuro); su enorme capacidad de fabulación le pone en el camino de buscar lo que hay detrás de los espejos y del mundo, otras realidades que se acercan a lo maravilloso con las que combate “la racionalidad excesiva de la vida” y, como escribe Monmany, “el uniformismo corrosivo de las tendencias y las modas”.



De lo maravilloso y lo real. Antología
Joan Perucho
Fundación Santander. Madrid (2020)
410 págs. 20 €.