sábado, 5 de noviembre de 2016

“Crónicas de la Primera Guerra Mundial”, de Rudyard Kipling



Rudyard Kipling (1865-1936) fue el escritor más leído y popular de su tiempo, prestigio que excedía incluso el campo de la literatura. Kipling asumió e interpretó en sus obras los valores patrióticos mejor que nadie y se convirtió en el escritor del Imperio. No es de extrañar que, cuando comenzó la Gran Guerra, el Buró de Propaganda de Guerra inglés solicitase, de nuevo, su colaboración. Como escribe Ignacio Peyró en el prólogo, “Kipling intuyó pronto que la guerra se luchaba en muy diversos campos de batalla, y en el de la comunicación apenas iba a tener rival”.
            Kipling, que ya había tenido una experiencia anterior durante la Guerra de los Bóers, desplegó su retórica patriótica y bélica en sus escritos de aquellos años y de manera muy especial en las crónicas que publicó por entregas en el Daily Telegraph y en la prensa norteamericana. Fue corresponsal de guerra en el frente francés en 1915 y en las montañas alpinas del frente italiano en 1917. De esa experiencia proceden los  artículos aquí recogidos, publicados luego en sendos libros.
            Los artículos tienen unos objetivos bien claros: destacar la lucha de las tropas aliadas contra la barbarie que encarna el ejército alemán. “No son las victorias locales de las antiguas guerras lo que perseguimos ahora –le cuenta a Kipling un oficial inglés-, sino a los bárbaros. A todos los bárbaros”. Esta tesis se repite en muchas ocasiones. Luego, los artículos describen a veces hechos menudos de la guerra, domésticos, intrascendentes, junto con otros en los que se demuestra la huella del terror y de la muerte. Aunque hay una declarada intención propagandística, Kipling no carga la mano en escenas maniqueístas. Más aún: a menudo su visión de los hechos de los que él está siendo testigo como corresponsal aparecen descritos de manera más bien fría, sin los habituales tópicos de la prosa épica. Quizás esta actitud estilística reste algo de fuerza y de interés –eso sí, más melodramático- a unos artículos bien escritos pero algo asépticos.
Las tragedias de la Gran Guerra provocaron un profundo cambio en la literatura inglesa posterior, sobre todo en la poesía, como ha descrito con detalle y con múltiples ejemplos Gabriel Insausti en su ensayo Tierra de nadie (Pre-Textos) donde brilla de manera especial la literatura del malogrado poeta Wilfred Owen, entre otros, escritor que encarna ese cambio de estilo y de intenciones y de quien la editorial Funambulista editó en 2015 su poesía completa en edición bilingüe. También sobre este tema merece la pena destacar la reedición de otra obra fundamental, La Gran Guerra y la memoria moderna (Turner), de Paul Fussell (1924-2012), profesor de literatura en la Universidad de Pennsylvania.


Crónicas de la Primera Guerra Mundial
Rudyard Kipling
Fórcola. Madrid (2016)
128 págs. 16,50 €.
T.o.: France at War. The War in the Mountain.
Traducción: Amelia Pérez del Villar.

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