lunes, 7 de junio de 2021

"Vivir", de David Wagner

 

David Wagner, uno de los novelistas alemanes de más prestigio, autor de Cosas de niños, narra en esta ocasión su experiencia de pasar una larga temporada en un hospital. Primero, como consecuencia de la enfermedad que padece, una hepatitis autoinmune crónico-agresiva, que le lleva a frecuentes crisis en las que siempre acaba en el hospital con peligro de desangrarse. Luego, tras un trasplante de hígado, meses y meses de hospitalización y de incertidumbre hasta comprobar que todo ha encajado bien.

            El narrador habla de su experiencia como enfermo crónico, que debe aceptar su destino y su intensa relación con la vida hospitalaria. Mediante párrafos cortos, el narrador transforma en literatura su enfermedad y su vida como enfermo, sabiendo que los meses de ingreso en el hospital son una vida paralela. Es cierto que con el trasplante las cosas cambian, y aparece algo de esperanza en su futuro, lo que se nota en el estilo y en los deseos del autor de escribir sobre la dura experiencia pasada, que resume así: “Y todas las ruinas, los recuerdos, la desesperación, las vergüenzas, las pequeñas alegrías de la clínica, quizá deberían ser escritas”. 

            Aunque los textos que escribe abarcan variedad de temas, la mayoría están centrados en su enfermedad y en la vida en el hospital. Pero también habla de sus padres, de sus viajes, de su actividad profesional y de sus amoríos. El narrador está separado con una hija, ahora tiene novia, recibe muchas visitas…, pero curiosamente de esto apenas habla. Centra su relato en cómo le afecta la enfermedad y la larga estancia en el hospital, en sus compañeros de habitación, en la relación con los médicos y las enfermeras. Con esta elección, el autor parece como si quisiera eliminar del libro cualquier referencia humana para mostrar una crónica fragmentaria distante, fría, objetiva. Esta sensación coincide con los sentimientos que aparecen en el texto, a menudo desolados, aunque sin hacer aspavientos: “los días terribles, interminables, vacíos, desesperados, vuelven”. 

            No hay en sus evocaciones muchas reflexiones de tipo existencial, pero en alguna ocasión menciona la perspectiva del suicidio o resume sus inquietudes con una apuesta por la nada. Lo que domina es el aburrimiento: “Aquí no puedo hacer nada, no tengo que hacer nada, aquí soy un niño, puedo, debo, tengo que y sólo consigo estar tumbado”. Su vida transcurre tomando medicamentos, la principal ocupación del día a día: “a veces tengo la sensación de que escucho la sinfonía farmacológica de mis medicamentos susurrando en mi interior, de que oigo cómo tocan juntos, un barullo colosal”. Y el absurdo, también, de tomar “cada vez más medicamentos contra los efectos secundarios de los medicamentos, que a su vez tienen efectos secundarios”. 

            Resulta difícil mantener amistad con el resto de los enfermos, con los que coincide a menudo en sesiones de rehabilitación. Aunque exista una sana solidaridad, las conversaciones tienen un único tema: “siempre se habla de enfermedades, sin escrúpulo ni vergüenza, como si se tratara de ver quién gana”. Aunque en estas conversaciones pueden oírse interesantes historias porque “el hospital es una casa de historias, una y otra vez nuevas historias, cada paciente trae una consigo”.

            Interesante relato que tiene como objetivo contar  de manera un tanto aséptica y a veces técnica la vida de un enfermo que ha tenido la suerte de poder tener un trasplante de hígado (muchas conversaciones se dirigen a esa persona anónima que lo ha donado, imaginándose el narrador su vida y las circunstancias de su muerte). A la vez, la estancia en el hospital le sirve para hacer recuento de su vida, en la que la enfermedad ha tenido un peso muy importante, pues las crisis que ha padecido han sido frecuentes. 




Vivir 

David Wagner

Errata naturae. Madrid (2021)

311 págs. 21,50 €.  

T.o.: Leben

Traducción: Ibon Zubiaur.

No hay comentarios:

Publicar un comentario