sábado, 18 de marzo de 2017

“Retiro”, de Serguéi Dovlátov


La editorial Fulgenio Pimentel inicia con Retiro la publicación de las obras del escritor ruso Sergué Dovlátov (1941-1990). Nació en la localidad de Ufa (en los Urales), aunque se educó en Leningrado. Su padre, judío, fue director de teatro y su madre, armenia, fue actriz. Dovlátov estudió en una Escuela de Arte, trabajó en una imprenta y se matriculó en la Facultad Estatal de Leningrado para estudiar finés. Estuvo apenas dos años en esa facultad, de la que fue expulsado; a continuación, fue llamado a filas. Estuvo tres años de soldado, uno de ellos como guardián de un campo de prisioneros en la República de Komi (experiencia que sería la base autobiográfica para su novela La zona). En 1965, vive en San Petersburgo y ya ha decidido ser escritor. Son años de bohemia y precariedad, de múltiples empleos ocasionales. Ha decidido, además, sobrevivir –como escribe Lino González Veiguela en el ensayo biográfico que acompaña esta edición- en los márgenes del sistema, evitando la confrontación directa con el régimen pero sin plegarse a sus imposiciones artísticas e ideológicas”. A la vez, comienza también su autodestructiva relación con el alcohol.
            A pesar de ser un escritor de reconocido prestigio, no recibe la autorización para que se publiquen ninguna de sus obras. Como no estaba afiliado al Partido Comunista, era un escritor sospechoso y disidente. Sus obras circulan clandestinamente en samizdat., también en el extranjero. En 1971, se divorcia de su mujer, con la que ha tenido una hija, Katia. Para ganarse la vida, se traslada a Estonia para trabajar como periodista (este es el tema de su divertidísima novela El compromiso, “un alegato contra la estupidez”, en palabras de Pedro de Miguel, autor de la reseña publicada en Aceprensa). Allí está a punto de publicar algunos de sus relatos, pero el KGB interviene y prohíbe su publicación. Cuando es despedido, regresa a Leningrado, donde siente muy cerca la persecución del KGB. Para poner tierra de por medio, decide trasladarse una temporada para trabajar como guía en el museo Pushkin, argumento de esta novela.
            En 1977 se exilian a Estados Unidos su exmujer y su hija. Poco tiempo después, es detenido por el KGB. Gracias a una campaña de apoyo en Occidente, pudo abandonar la URSS a finales de 1978. Tras seis meses en Viena, se reunió en Nueva York con su exmujer, su hija y con el escritor también exiliado Joseph Brodsky, amigo suyo, quien le facilitó que el prestigioso The New Yorker publicase algunos de sus relatos. Murió en 1990 de un ataque al corazón.
            En España se habían publicado ya algunas de sus obras, como Los nuestros, La maleta, El compromiso y La extranjera. A pesar de recibir elogiosas críticas, y aunque su prestigio no para de crecer, sigue siendo un escritor muy minoritario. Confiemos en que la reedición de sus obras en esta editorial de Logroño sirva para que Dovlátov ocupe el lugar que se merece en la literatura rusa contemporánea. Su obra, de gran calidad literaria, entronca con lo mejor de Pushkin y Chéjov y conecta con la larga tradición de escritores satíricos rusos: Nikolái Gógol, Iván Goncharov, Ilf y Petrov, Mijaíl Zóschenko, Isaak Bábel, Mijaíl Bulgákov y, entre otros, Vladímir Voinóvich. Dovlátov optó por la ironía y el sarcasmo para enfrentarse con la realidad.
            En Retiro, como en la mayoría de sus obras, se inspira en su propia vida. Como hemos dicho, Dovlátov trabajó durante unos meses en el museo Pushkin como guía, un lugar a donde Pushkin tuvo que exiliarse durante dos años por orden del zar Alejandro I, entre 1824 y 1826, como condena por haber escrito unos versos satíricos. En su novela, su protagonista, Borís Alijánov, álter ego del autor y protagonista también de una novela anterior, La zona, cuenta las peripecias vitales para encontrar este trabajo y para vivir en una zona muy apartada, donde esperaba ahorrar algo de dinero y, también, interrumpir su entrega obsesiva al alcohol (lo que no consigue). El relato de sus días en este apacible museo se interrumpe con la llegada de su mujer, que le cuenta que ha decidido emigrar a Estados Unidos.
            La peripecia narrativa es mínima, pero suficiente para que se desplieguen las habilidades narrativas de Dovlátov; lo mejor es el estilo, diáfano y familiar, totalmente despojado de la habitual retórica comunista, que había creado un estilo paraliterario, muy presente en la literatura del realismo socialista. También hay que destacar su sentido del humor y sarcasmo para retratar a personajes que proceden de la realidad sociológica de su país, donde son bien visibles las huellas del comunismo más rancio. Para Dovlátov, “el horror del estalinismo no es tanto que millones de personas fueran asesinadas. El horror del estalinismo consiste sobre todo en el hecho de que una nación entera fuera corrompida moralmente”.  
            Dovlátov quiso en esta novela, escribió a su editor,  “representar a un personaje literario cuyos problemas son similares a los que tuvo Pushkin: el dinero, su mujer, el trabajo creativo y el Estado”.


Retiro
Serguéi Dovlátov
Fulgenio Pimentel. Logroño (2017)
218 págs. 19,90 €
T.o.: Zapovednik.
Traducción: Tania Mikhelson y Alfonso Martínez Galilea.

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