jueves, 31 de enero de 2019

"Un país en crisis. Crónicas españolas de los años 30". Edición de Sergi Doria


En los últimos años se ha recuperado el trabajo periodístico de importantes figuras de la prensa escrita de los años 30. Los escritos de estos periodistas, ahora famosos, como Manuel Chaves Nogales, han demostrado la calidad que existía en los medios de comunicación de esos años, con tiradas pujantes y con ideas muy innovadoras. Las crónicas que ha seleccionado para este volumen Sergi Doria, escritor, cronista cultural y profesor de Periodismo, demuestran esta capacidad de innovación, con las posibilidades que abre el fotoperiodismo y la proliferación de semanarios, que permiten reportajes más extensos que la prensa diaria. A imitación de lo que estaba sucediendo en Francia, Alemania y en Inglaterra, aparecieron en España un conjunto de iniciativas periodísticas rompedoras, que incorporaron nuevas técnicas de redacción, algunas de ellas contaminadas por la influencia del lenguaje cinematográfico. En este sentido, hay que destacar el papel de publicaciones como Estampa, Ahora, La Libertad, La Vanguardia, La Esfera, Blanco y Negro, Nuevo Mundo, Mundo Gráfico… Todas ellas, algunas con tiradas que superaban los cien mil ejemplares, demostraban la buena salud de la prensa no solo en lo que se refiere a negocio sino también a la renovación que trajo consigo al mundo del periodismo.
            Las crónicas que aparecen en este volumen, de autores muy diversos, están escritas a partir de 1929, después de la crisis financiera que tuvo réplicas en todo el mundo occidental. En España, la crisis afectó de lleno a las clases medias, protagonistas de muchas de estas crónicas. La selección resulta muy atinada para reflejar la realidad española en un momento convulso en lo económico y en lo político-social, con las consecuencias de la crisis y la proclamación de la Segunda República. Sergi Doria intenta abarcar el mayor número posible de temas, pero con una intención muy clara de mostrar especialmente el mundo de los desheredados y de los marginados.
            Sorprenden los riesgos que corren muchos de los periodistas que escribieron estas crónicas. Pusieron en práctica un periodismo de inmersión que les llevó a compartir las desgracias y la vida de grupos sociales con los que querían describir mundos desconocidos para los lectores. Por ejemplo, una de las crónicas cuenta el viaje en autobús de uno de estos periodistas con un grupo ilegal de trabajadores murcianos que se trasladaban a Barcelona a buscar trabajo; otro reportaje cuenta desde dentro el mundo de los vagabundos y la vida que llevaban; en otro, la periodista comparte la experiencia de frecuentar los comedores sociales. Y una periodista de renombre, Josefina Carabias, se hace pasar por una de las chicas de servir que trabajan en el Hotel Palace para escribir un famosos reportaje. 
            Otra crónica describe un viaje a Las Hurdes (antes de que Luis Buñuel rodase su polémico y tramposo documental, Tierra sin pan), o la vida en el barrio chino de Barcelona, o una visita del cómico Buster Keaton a Barcelona; o la vida de la hija de Rasputín. Hay también reportajes más políticos, como el que escribió Agustin de Foxá a las checas del SIM; o el reportaje de Luis González Linares con las tropas que entraron en Oviedo tras la derrota de los sublevados en Asturias en el 34; o el reportaje de Gaziel (seudónimo de Agustín Calvet, posteriormente director de La Vanguardia) sobre los peligrosos movimientos políticos del presidente catalán Companys en 1934; hay también un reportaje de Ramón J. Sender continuación de los que escribió sobre la matanza de Casas Viejas. La nómina de periodistas es larga, unos muy conocidos –como Josep Pla, Gaziel, Josefina Carabias, Ramón J. Sender, Agustin de Foxá, César González Ruano, etc.- y otros menos conocidos pero que acertaron con los objetivos del periodismo de inmersión, como Ignacio Corral, Rosa María Arquimbau, Magda Donato, Carles Sentís, Gabriel Trillas, Vicente Sánchez Ocaña, Paulino Masip…
            Estas crónicas permiten conocer a más periodistas de esos años, todos muy buenos, que renovaron el periodismo gracias a la influencia del fotoperiodismo, la radio y el cine. 


Un país en crisis. Crónicas españolas de los años 30
Edición de Sergi Doria
Edhasa. Barcelona (2018)
320 págs. 19 €.


lunes, 7 de enero de 2019

"La Dulce Ciencia", de A. J. Liebling


La “Dulce Ciencia” es el nombre con el que los anglosajones designan al boxeo. Este volumen reúne las colaboraciones que entre 1951 y 1955, el periodista norteamericano A. J. Liebling (1904-1963) publicó en The New Yorker, donde comenzó a escribir en 1935 y en el que también aparecieron sus reportajes y artículos cuando fue corresponsal durante la Segunda Guerra Mundial en África, Inglaterra y Francia (describió en directo el desembarco de Normandía). A su regreso a Estados Unidos publicó una columna en la que analizaba la prensa americana. Fue un admirador de las carreras de caballos, del boxeo y de la buena comida. 
            Liebling se considera un discípulo del inglés Pierce Egan (1772-1849), que reunió en Boxianasus artículos sobre el mundo del boxeo que aparecieron en sucesivas ediciones: la primera es de 1812 y luego aparecieron en 1818, 1821, 1824 y 1828. De Egan (a quien califica como “el Edward Gibbon y Thomas Malory de los viejos cuadriláteros de Londres”) procede el nombre de Dulce Ciencia (“¡la Dulce Ciencia de los Moratones!”) y de él toma también la idea de ver el boxeo como “un pedazo jugoso de la vida”. Sus referencias a Egan son constantes en este volumen.
            Para Liebling, estos artículos son como unas memorias que “comprenden lo que pudiera ser el último ciclo heroico en mucho tiempo. La Segunda Guerra Mundial, que comenzó a afectar al boxeo estadounidense en 1940, con la llamada a filas, detuvo el desarrollo de nuevos talentos. Esto permitió a boxeadores previos a la guerra y ya entrados en años,. Como Joe Louis y Joe Walcott, mantener un dominio más largo del que cabría esperar en circunstancias normales”. Aunque en el volumen aparecen muchos boxeadores hoy olvidados, algunos de ellos, a los que dedica Liebling magníficos artículos, son hoy día leyendas del boxeo, como el citado Joe Louis, Sugar Ray Robinson, Rocky Marciano, Archie Moore, Ezzard Charles.


            Liebling vive intensamente los días de boxeo. Asiste a los pesajes, come en restaurantes frecuentados por boxeadores y aficionados, describe el ambiente de las veladas, habla con los sparring y con los entrenadores, conoce a los propios protagonistas en sus gimnasios, suele tomarse una copa después de las veladas con otros aficionados… En sus crónicas no se trata de describir sin más y de manera técnica el desarrollo de los combates sino que Liebling reflexiona sobre el boxeo como metáfora de muchas cosas. A la vez, critica el auge de la televisión y las consecuencias que esto puede tener para el futuro del boxeo. En sus crónicas, escritas en primera persona, incluye siempre el lado humano de los boxeadores, sus aficiones, algo de su historia personal… 
            Este libro ha sido valorado como el mejor libro de deportes de todos los tiempos por la revista Sports Ilustrateden 2002. El mundo del boxeo ha sido siempre muy literario y son muchos los escritores que han escrito sobre combates y boxeadores inmortales (como Jack London, Hemingway, Gay Talese…). Liebling es considerado un maestro del periodismo, que se convirtió en el mejor cronista de la época dorada del boxeo estadounidense. 


La Dulce Ciencia
J. Liebling
Capitán Swing. Madrid (2018)
 368 págs. 20 €. 
T.o.: The Sweet Science
Traducción: Enrique Maldonado.

domingo, 23 de diciembre de 2018

"Comedia", de Dante Alighieri


Para Jose María Micó, responsable de esta espectacular edición, estamos ante una obra que es fruto de “la premeditación, la deliberación y la perseverancia”. Cuando Dante (1265-1321) empieza a escribirla en su destierro, ha sufrido en sus carnes el enfrentamiento entre el Imperio y el Papado, y los conflictos entre güelfos y gibelinos. Ceñida por lo tanto a su tiempo, la monumental obra es además una referencia indispensable de la literatura universal. 
Como complemento a esta edición de Comediapuede leerse el estudio Dante, poeta del mundo terrenal, del filólogo alemán, de origen judío, Erich Auerbach (1892-1957), publicado también en Acantilado, donde el autor  demuestra el conocimiento que tiene Dante de la filosofía de santo Tomás, clave para su concepción teológica de esta obra, a la vez que muestra las condiciones de vida y de cultura de los siglos XIII y XIV, fundamentales para entender mejor el alcance de este largo poema que cuenta el peregrinaje de Dante por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, acompañado en buena parte de su recorrido por el poeta Virgilio y después por Beatriz, el amor idealizado del autor. También result útil de leer la reciente y completa biografía de Dante a cargo de Marco Santagata que acaba de publicar Cátedra.
En Comedia, Dante sintetiza la cosmovisión grecorromana del mundo, con el peso de la tradición clásica, y la potencia de la cultura cristiana. Pero no es una obra alejada de los intereses de los lectores contemporáneos de Dante: hay en la obra también una crítica de la sociedad y de la política de su tiempo, en muchos momentos mordaz e irónica. 
Como escribió el crítico Luka Brajnovic en su libro Grandes de la literatura (Rialp), Dante “funde en su vida y en su obra la esencia de su época: su espíritu abarca la vieja ética enseñada por Séneca, la clásica retórica y poética creada por Virgilio, la reciente mística franciscana introducida por S. Buenaventura, la Filosofía y la Teología interpretada por Sto. Tomás de Aquino y su propio genio creador que, al mismo tiempo, anunciaba lo nuevo en el desarrollo de la sociedad, de la historia y de la cultura”.
Esta nueva traducción de José María Micó permitirá a los lectores conocer mejor tanto al autor como el significado de una obra que sigue cautivando a lectores de todo el mundo.


Comedia
Dante Alighieri
Acantilado. Barcelona (2018)
944 págs. 52 €.
Prólogo, comentarios y traducción de José María Micó.

sábado, 8 de diciembre de 2018

"Un buen puñado de ideas", de G. K. Chesterton




            
El prestigio de G. K. Chesterton (1874-1936) no para de crecer. Por su agudeza, actualidad y clarividencia, para muchos lectores y escritores es una referencia constante al que no paran de citar. De hecho, no se entiende leer a Chesterton sin un lapicero a mano para señalar frases redondas, inteligentes, certeras que sintetizan la lucidez de sus argumentos. Como escribe Enrique García-Máiquez, responsable con Luis Daniel González de esta completísima selección de aforismos, “puede observarse entre los fervientes lectores de Chesterton una admiración más viva aún a las ideas, expresiones, imágenes y hasta anécdotas, que a cualquiera de sus títulos concretos”. 
            Chesterton frecuentó todos los géneros literarios menos, precisamente, los aforismos, a los que tenía en alta consideración. Sin embargo, sus opiniones, expuestas con una alta calidad literaria, escapan de sus libros y, como pequeños trozos de metralla, estallan por todas partes. En la época de twitter, Chesterton destaca especialmente por la brillantez de sus pensamientos, que suele expresar de manera breve y contundente. En esta selección hay muchísimas muestras de su increíble ingenio: “Hombre más peligroso para sus amigos que para sus enemigos”, “El honor es un lujo para los aristócratas, pero una necesidad para los porteros”, “El arte sencillamente irá a peor porque la publicidad irá a mejor”, “El silencio es la réplica insoportable”, “Entre todas las ocupaciones humanas no es posible imaginar una más pobre que ser un iconoclasta”. 
            Los dos autores son lectores asiduos y especialistas en la obra de Chesterton. Luis Daniel González le ha dedicado varios estudios, Gramática de la gratitud, completísimo estudio sobre su vida y obra en el que, además, se analizan todos sus libros; y Chesterton. Un enamorado de la verdad. En el caso de Enrique García-Máiquez, su fascinación ha contagiado su literatura y hasta sus propios aforismos. Los dos han releído las obras completas de Chesterton para extraer estos cientos de aforismos que han dividido por temas para facilitar la lectura. En el blog de Luis Daniel González, "Bienvenidos a la fiesta", aparecen unas cuantas notas que explican el proceso de composición de este libro.
En su selección, en la que figuran más de dos mil aforismos, los autores mantienen y destacan los ejes del  pensamiento de Chesterton que traspasan toda su literatura: su apasionada defensa del catolicismo y la crítica de una modernidad que se empeña en subvertir los valores del sentido común. La variedad y cantidad de aforismos seleccionados permiten disfrutar de todos los registros posibles de Chesterton, que se nos muestra ocurrente, divertido, irónico, sarcástico, demoledor, apasionado… 


Un buen puñado de ideas
G. K. Chesterton
Renacimiento. Sevilla (2018)
480 págs. 21,90 €.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Sugerencias Navidades 2018



Un caballero en Moscú
Amor Towles
Salamandra. 
516 págs 24 €.

            Aleksandr Rostov es un aristócrata que tuvo la oportunidad de escapar de Rusia después de la Revolución, pero decidió regresar a su país y se instaló en el famoso Hotel Metropol, donde se convirtió en testigo privilegiado del microcosmos del hotel, símbolo de la vida soviética durante cuatro décadas. 


La novena hora
Alice Dermott
Libros del Asteroide. 
296 págs. 19,95 €.

            Ambientada en Nueva York a comienzos del siglo XX, sus protagonistas son una familia de irlandeses emigrantes, madre e hija, que tienen que superar muchas dificultades. Para ello cuentan con la ayuda de unas monjas que viven entregadas a cuidar enfermos y personas mayores en el barrio. 


La maleta
Serguéi Dovátov
Fulgencio Pimentel.
192 págs. 19,90 €.

Con sentido del humor y mucha ironía se describe el escaso contenido que Dovlátov metió en la maleta que le acompañó al exilio cuando abandonó la URSS. Cada cosa que mete –unos calcetines, unos botines, una chaqueta, un cinturón, un traje, unos guantes…- tiene su divertida historia con la que retrata la patética realidad soviética.


Una educación
Tara Westower
Lumen.
464 págs. 21,90 €.

Tara es una niña que vive en el seno de una familia mormona fundamentalista en el Idaho rural, sin ir a la escuela ni al médico. Además es víctima del maltrato por parte de uno de sus hermanos. Con 16 años decide abandonar su casa para estudiar. Novela autobiográfica que es una impactante historia de superación.


Yo voy, tú vas, él va
Jenny Erpenbeck
Anagrama. 
336 págs. 20,90 €.

Richard es un catedrático de Berlín que se acaba de jubilar y no sabe cómo llenar el tiempo libre que tiene hasta que decide colabora como voluntario con unos refugiados africanos. La autora pone en valor la cultura, las relaciones personales, familiares, etc., de los pueblos africanos frente al materialismo individualista de occidente. 


El don de la fiebre
Mario Cuenca Sandoval
Seix Barral. 
336 págs. 18,50 €.

Novela sobre la vida del francés Oliver Messiaen, compositor de extraordinario talento musical. Junto con su ajetreada vida (estuvo incluso prisionero en un campo de concentración nazi), se describen su ferviente religiosidad, el amor a los pájaros y su trayectoria musical. 


El mismo sitio, las mismas cosas
Tim Gautreaux  
La Huerta Grande. 
302 págs. 19 €. 

             Con unos protagonistas corrientes que proceden de la realidad más real y que representan muchos rasgos de humanidad., estos relatos, muy bien escritos, muestran una delicada observación de la vida y de las personas. 


Comimos y bebimos
Ignacio Peyró
Libros del Asteroide. 
264 págs. 17,95 €. 

            El hilo conductor de esta selección de textos periodísticos es la pasión del autor por todo lo relacionado con la cocina, “una de las mejores maneras que los hombres hemos encontrado para cortejar la felicidad”. En el libro se combinan los recuerdos y las anécdotas personales con notas gastronómicas eruditas, festivas e históricas. 


Hija de revolucionarios
Laurence Debray
Anagrama. 
288 págs. 18,90 €.

            La hija de dos intelectuales muy famosos comprometidos con la izquierda revolucionaria, realiza en este libro un ajuste de cuentas sobre las relaciones nada convencionales que tuvo con sus padres, que se entregaron totalmente a la política revolucionaria en los años sesenta y setenta. 


Las ocho montañas
Paolo Cognetti
Literatura Random House. 
224 págs.  17,90 €.

            El autor narra su afición a las excursiones a la montaña, heredada de su padre, con el que mantuvo una tensa relación, que se convierte en el tema central de esta novela introspectiva y naturalista que también aborda el tema de la amistad. 

sábado, 1 de diciembre de 2018

"Españoles en la Primera Guerra Mundial", de Francisco Fernández García



El 30 de noviembre, en Madrid, en el Instituto Espacio ECOO (excelente escenario), se presentó el libro de Francisco Fernández García, Españoles en la Primera Guerra Mundial (Renacimiento). Conozco al autor desde hace tiempo y me pidió que le presentase el libro. Reproduzco a continuación lo que preparé para la presentación, que puede servir también como aperitivo de este libro de historia sobre un tema poco estudiado.

Nos hemos reunido hoy para hablar del nuevo libro de Francisco Fernández García, Españoles en la Primera Guerra Mundial, que publica la prestigiosa editorial sevillana Renacimiento dentro de su colección Espuela de Plata. Francisco, gijonés de nacimiento y madrileño de adopción, es autor también de otros dos libros: La Guerra Civil en el valle del Porma y en las cuencas de Cistierna y Sabero y también de Historia de la Pequeña Rusia (Puente de Vallecas, 1936-1939)

Fran es historiador tardío y Gestor de Patrimonio Histórico y Cultural. Pero por encima de titulaciones y libros, es, sobre todo, un apasionado de la historia a la que ha dedicado numerosas horas restándoselas al descanso y al sueño. Nadie le ha obligado a escribir estos libros, que no son producto de ningún trabajo académico ni el fruto de aprovechar trabajos o investigaciones universitarias. Los ha escrito porque le ha dado la gana, con pasión, porque sí, dejándose llevar por intuiciones y por apetencias personales. Sin apoyos de ningún tipo y buscándose totalmente la vida. Sus dos primeros libros están muy ligados a su biografía personal: la zona de sus orígenes familiares, el Valle del Porma, y su lugar de residencia y trabajo, el Puente de Vallecas. En su nuevo libro desarrolla todavía más sus capacidades de historiador al realizar un inmenso, minucioso y puntillista relato de las parciales vidas y sus circunstancias de más de mil españoles que se vieron inmersos en una contienda trágica.

            El 7 de agosto de 1914 el Gobierno, presidido por Eduardo Dato, publicó un Real Decreto, firmado por Alfonso XIII, en el que se fijaba “el deber de ordenar la más estricta neutralidad” al pueblo español en la Guerra que se acababa de iniciar. Ya se había desatado el enfrentamiento entre la Triple Alianza y la Triple Entente. España no estaba en esos años para grandes aventuras. Todavía se estaba lamiendo las llagas de las consecuencias del desastre del 98, que no solo provocó heridas militares y políticas sino también sociales y morales. Como escribe Francisco Fernández, España se encontraba sumergido como país en el “estupor”, en la apatía, en la abulia, en una crisis sin parangón. Eran momentos para la intrahistoria española, para analizar las causas de ese fracaso, para estudiar en realidad lo que era España, con sus luces y sus sombras, labor que hicieron numerosos intelectuales y escritores de la Generación del 98 y también de la Generación del 14. 

            La “estricta neutralidad” no supuso, sin embargo, que España pasase olímpicamente de la Guerra. La sociedad española se dividió entre germanófilos y aliadófilos, predominando de manera mayoritaria los partidarios de la Triple Alianza, más que nada por la “francofobia” que siempre ha caracterizado al pueblo español. La Guerra se vivió intensamente en los medios de comunicación; en el resto de la sociedad, como espectadores de la contienda, viendo los toros desde la barrera, aunque, lógicamente, fueron muchas las repercusiones de la guerra en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el plano industrial, España se vio favorecida, aunque le sacó muy pocos réditos; y también España fue en esos años destino “turístico” de un buen número de espías de los dos bandos que utilizaron España como campo de experimentación de tácticas. Y como la Guerra se desarrolló en varios continentes, España se vio involucrada a veces en diferentes frentes sin quererlo. Pero, salvo puntuales excepciones, se vivió la neutralidad que España impuso y deseaba y que las grandes potencias fomentaron, pues España en esos años, y más todavía después de la pérdida de las últimas colonias, no tenía mucho poder ni fuerza ni ganas y no se vio necesaria su participación. Éramos prescindibles.

            Sin embargo, como demuestra Francisco Fernández en su libro, fueron miles los españoles que por diferentes motivos y circunstancias participaron de manera activa en la Gran Guerra. El libro apunta que fueron unos 15.000, 12.000 de ellos en la Legión Extranjera francesa. En su estudio, conocemos el destino y los nombres de unos mil trescientos, a los que Francisco Fernández les ha seguido la pista, contando increíbles peripecias humanas e historias que, en muchos casos, darían para más de una novela.

            Hace años, cuando dieron el premio Nobel de Literatura a la escritora de Bielorrusia Svetlana Aliexevich, me entusiasmó uno de sus libros, La guerra no tiene rostro de mujer, formado por cientos de entrevistas con mujeres rusas que participaron en la Segunda Guerra Mundial. La autora, periodista, les dejaba hablar y les preguntaba sobre diferentes cuestiones de su vida en ese contexto militar. Por lo general, esas mujeres repetían lo que habían leído en los libros o escuchado a los mandos militares; no solían hablar de sus impresiones personales. Sin embargo, hay un momento en esas entrevistas en las que a las entrevistadas les salía su auténtico yo, sus profundos sentimientos y pensamientos (no lo que habían leído ni les habían dicho) y esas reflexiones íntimas son las que aparecen en ese libro, para mí muy original. La autora conseguía que nos enterásemos del desarrollo de la guerra desde una perspectiva insólita y distinta.

            Este mismo rasgo es el que quiero destacar del libro de Francisco Fernández. Hay muchos manuales e investigaciones sobre la Primera Guerra Mundial. En todos ellos se nos habla de las grandes batallas, de los grandes escenarios, de las grandes ofensivas… Pero en todos ellos siempre el hombre concreto, el militar concreto, el soldado concreto aparece visto desde lejos, como una anónima pieza secundaria de las grandes maniobras orquestales de la guerra. Es cierto que la literatura ha buscado, precisamente, ese punto de vista individual. Y lo ha conseguido en muchas grandes novelas sobre la Primera Guerra Mundial, como las de William March, Gianni Stuparich, Edlef Köppen, Emilio Lussu, que han acercado el punto de vista hasta las tragedias individuales. Y lo mismo han hecho algunos periodistas, entre los que destaco al catalán Gaziel, que llegó a ser director de La Vanguardia, que en un libro publicado hace unos años, De París a Monastir, fue capaz en sus reportajes de plasmar la guerra a ras de suelo, alejándose de la retórica épica y tópica de la literatura propagandística.

            El hombre concreto. El soldado concreto. La microhistoria. Eso es lo que ha hecho Francisco Fernández con un trabajo exhaustivo y muy bien documentado. De la mano de nombres concretos, de militares concretos –todos españoles que vivieron y algunos murieron-, asistimos al devenir de una Guerra que rompió con los formalismos de las guerras tradicionales y convirtió las batallas en un infernal espectáculo de muerte, en el “averno”, como define el autor la batalla de Verdún y la del Somme, en la que perdieron la vida más de 600.000 personas y resultaron heridos el doble.

            El autor nos habla en su libro del inicio y los primeros pasos de la Guerra. De la extensión y generalización del conflicto (de Dardanelos a Guinea Ecuatorial). Del primer muerto español, Santiago Brianso, que falleció al poco de iniciarse la guerra, el 13 de agosto. De las guerras de trincheras, absolutamente criminales, que provocaron que en poco tiempo los hospitales franceses se llenaran de combatientes con trastornos nerviosos. De enfrentamientos fuera de lo normal se pasó a una guerra de desgaste, con la participación de otras potencias. Gracias a la técnica, las armas perfeccionaron su eficacia y el número de muertos y heridos se multiplicó exponencialmente. En 1917, Estados Unidos entra en la Guerra. Y también ese año la abandona Rusia, tras la Revolución Rusa y el comienzo de una guerra civil en el país. En 1918 se dan grandes avances y tiene lugar la ofensiva final de los aliados en Europa, del 8 de agosto al 11 de noviembre, día en el que se firmó el armisticio. Todavía después del final de la guerra se sucedieron las muertes en campos de prisioneros, en los hospitales y en la represión que se dio en algunos países. La posguerra, además, después de un mundo que había quedado hecho añicos, siguió siendo traumática para muchos de los que participaron en la guerra.

            Pero el libro no va de esto. Aunque se cuenta a grandes rasgos el desarrollo de la Guerra, su interés, como decía antes, es atender a lo minúsculo, a lo concreto, a lo individual: al destino de los más de mil españoles que aparecen en este libro y que se vieron envueltos en todo tipo de batallas y escenarios. Estos soldados estuvieron presentes en todos los ejércitos, en algunos países casi de manera testimonial, y de manera mayoritaria en el ejército francés. Todos vivieron momentos épicos y momentos para el olvido. Para todos, ingleses, españoles, americanos, rusos, alemanes, franceses, la guerra fue una experiencia de dolor y muerte. Por eso, el libro de Francisco Fernández García es una poderosa llamada contra el olvido y para el recuerdo. 

Reseña del libro en Librerías Troa. 




Españoles en la Primera Guerra Mundial
Francisco Fernández García
Espuela de Plata. Sevilla (2018)
556 págs. 23,90 €.

martes, 20 de noviembre de 2018

"El Rastro", de Andrés Trapiello


El Rastro madrileño es, como otros mercados similares en diferentes ciudades españoles y europeas, una radiografía de la misma sociedad cuyo significado, como opina Andrés Trapiello, va más allá del simple intercambio comercial. En el Rastro se almacenan y venden cosas viejas que parecen ya inútiles e inservibles, un auténtico cementerio de cachivaches en vías de extinción, que, sin embargo, siempre encuentran un comprador, alguien interesado de verdad en ellas, a veces de manera compulsiva y obsesiva. Y es que tan interesante es lo que se vende en el Rastro como los vendedores y hasta los propios compradores. Trapiello es uno de ellos. Lo lleva recorriendo desde hace cuarenta años y ha escrito sobre el Rastro muchas páginas, la mayoría en los volúmenes de sus diarios que llevan como título genérico Salón de pasos perdidos, y de las que en este libro se ha hecho una selección. Trapiello cuenta sus descubrimientos, sus aventuras, los regateos con los vendedores, los libros y fotografías que suelen acabar en este vertedero sentimental. Pero no todo son despojos. Como él confiesa, ha rescatado del olvido auténticas joyas.


            Suele acudir al Rastro los domingos por la mañana, muy temprano. Va a la caza (o la pesca) de libros antiguos, de documentos, de imágenes..., de lo que sea. A por cosas concretas y también se deja llevar por la sorpresa. Como dice Trapiello, "yo no voy a comprar, sino a encontrar una respuesta". Y esta, sin obsesionarse, suele aparecer después de muchas vueltas y vueltas, aunque en ocasiones exija aceptar un proceso que incluye el consabido regateo y la sinuosa conversación con el vendedor. 
            En este libro, Trapiello se pregunta por qué algunas cosas viejas son tan o más importantes que las nuevas. Los vendedores acopian este tipo de mercancías descabaladas y descabalgadas porque siempre hay alguien que las busca con verdadera pasión, sabiendo que lo importante no es el precio sino el valor que tiene (para el comprador y para el vendedor). Tan es así que para Trapiello lo mejor del Rastro no es lo que acabamos encontrando sino lo que se va buscando, que no tienen por qué coincidir.


            La primera parte del libro contiene una reflexión teórica sobre el por qué de este tipo de mercados. Dice Trapiello que "hay que ir al Rastro para saber qué somos", de dónde venimos y también a dónde vamos. Es una síntesis de una vida periclitada, objetos y mercancías que están a punto de ser engullidas por la muerte. El Rastro aparece como su última oportunidad para ser rescatadas. En la segunda parte, Trapiello condensa la historia del Rastro sirviéndose de su dilatada experiencia personal. 
            El libro incluye muchas páginas inéditas y otras rescatadas de sus diarios en los que, como hemos dicho, la visita al Rastro es una cita constante, un lugar de encuentro con sus lectores habituales. También en este libro, que tiene su remoto origen en unas conferencias que impartió el autor en la Fundación Juan March de Madrid en 2015, figuran muchas fotografías suyas, que ha hecho una selección de las más de 2.500 que tiene del Rastro.


            Estamos, pues, ante una guía sentimental y subjetiva. Todo un homenaje a lo que Trapiello define como "la radiografía de la sociedad que lo alimenta". 


El Rastro
Andrés Trapiello
Destino. Barcelona (2018)
360 págs. 24,90 €.