domingo, 9 de diciembre de 2018

"El río del tiempo", de Jon Swain


Nacido en Londres en 1948, Jon Swain se alistó en la Legión Extranjera francesa antes de dedicarse profesionalmente el periodismo. En 1970 se trasladó a Indochina como corresponsal de prensa de varias agencias y medios de comunicación, donde permaneció cinco años que fueron cruciales tanto para su vida como periodista como en lo personal. Este libro, el relato de su experiencia en esos años y en su posterior trayectoria, fue llevado al cine con el título de Los gritos del silencio por Roland Joffé.
            Swain es testigo directo de la tormenta militar y policía de los sucesos de Indochina. Por un lado, la herencia francesa y la catastrófica intervención militar americana en Vietnam, que a la larga dejó al país en manos de los comunistas; por otro, la creciente amenaza de los jemeres rojos en la vecina Camboya, país que se contamina de la guerra de Vietnam y del auge de los movimientos revolucionarios comunistas. Swain fue el único periodista británico que se encontraba en la capital Nom Pen cuando la ciudad cayó en manos de los jemeres rojos y se inició un auténtico holocausto contra los partidarios del general proamericano Lon Nol y contra toda la población, convertida de golpe en enemigos de la revolución a los que había que reeducar por la fuerza.
            Las memorias cuentan la vida a ras de suelo de los corresponsales de guerra, unos 600 en suelo indochino. Swain cuenta las heroicidades de muchos periodistas, pero también las miserias personales. Muchos aprovecharon aquellas dramáticas circunstancias para llevar una vida disoluta, con mucha presencia del alcohol, el sexo, las drogas, etc. Swain es uno de ellos. Este contraste sorprende y llama la atención, pues en muchos momentos Swain se comporta como un héroe, ayudando a la población todo lo que puede y jugándose la vida. Resultan estremecedoras las páginas en las que describe la toma del poder de los jemeres rojos, que arrasaron con todo y que solo provocaron sangre y ruinas hasta el derrocamiento del régimen de Pol Pot. Estas páginas ayudan también a conocer la tiranía, de las peores de los regímenes comunistas, de unos revolucionarios que todavía hoy, vivos todavía algunos de sus líderes, apenas han recibido castigo por parte de los Tribunales Internacionales.
            Tras su salida de Nom Pen, Swain recaló en Etiopía, donde vivió también una experiencia infernal con otros grupos revolucionarios que intentaron hacerse con el poder. También relata Swain su estancia en Tailandia y su conocimiento directo de los refugiados vietnamitas que huían del régimen comunista.
            Swain es un enamorado de aquella zona, donde vivió también una intermitente y apasionada historia amorosa, condicionada por la virulencia política y militar. 
            Libro apasionante, documentado, escrito con el rigor del periodismo, al que hay que sumar las vivencias personales del autor, que también tienen su peso en el relato. Y libro muy apropiado para conocer de cerca la magnitud del terror que sembraron los jemeres rojos en nombre del comunismo y de la libertad. 


El río del tiempo
Jon Swain
Gatopardo. Barcelona (2018)
288 págs. 20,95 €.
T.o.: River of Time.
Traducción: Magdalena Palmer.

sábado, 8 de diciembre de 2018

"Un buen puñado de ideas", de G. K. Chesterton




            
El prestigio de G. K. Chesterton (1874-1936) no para de crecer. Por su agudeza, actualidad y clarividencia, para muchos lectores y escritores es una referencia constante al que no paran de citar. De hecho, no se entiende leer a Chesterton sin un lapicero a mano para señalar frases redondas, inteligentes, certeras que sintetizan la lucidez de sus argumentos. Como escribe Enrique García-Máiquez, responsable con Luis Daniel González de esta completísima selección de aforismos, “puede observarse entre los fervientes lectores de Chesterton una admiración más viva aún a las ideas, expresiones, imágenes y hasta anécdotas, que a cualquiera de sus títulos concretos”. 
            Chesterton frecuentó todos los géneros literarios menos, precisamente, los aforismos, a los que tenía en alta consideración. Sin embargo, sus opiniones, expuestas con una alta calidad literaria, escapan de sus libros y, como pequeños trozos de metralla, estallan por todas partes. En la época de twitter, Chesterton destaca especialmente por la brillantez de sus pensamientos, que suele expresar de manera breve y contundente. En esta selección hay muchísimas muestras de su increíble ingenio: “Hombre más peligroso para sus amigos que para sus enemigos”, “El honor es un lujo para los aristócratas, pero una necesidad para los porteros”, “El arte sencillamente irá a peor porque la publicidad irá a mejor”, “El silencio es la réplica insoportable”, “Entre todas las ocupaciones humanas no es posible imaginar una más pobre que ser un iconoclasta”. 
            Los dos autores son lectores asiduos y especialistas en la obra de Chesterton. Luis Daniel González le ha dedicado varios estudios, Gramática de la gratitud, completísimo estudio sobre su vida y obra en el que, además, se analizan todos sus libros; y Chesterton. Un enamorado de la verdad. En el caso de Enrique García-Máiquez, su fascinación ha contagiado su literatura y hasta sus propios aforismos. Los dos han releído las obras completas de Chesterton para extraer estos cientos de aforismos que han dividido por temas para facilitar la lectura. En el blog de Luis Daniel González, "Bienvenidos a la fiesta", aparecen unas cuantas notas que explican el proceso de composición de este libro.
En su selección, en la que figuran más de dos mil aforismos, los autores mantienen y destacan los ejes del  pensamiento de Chesterton que traspasan toda su literatura: su apasionada defensa del catolicismo y la crítica de una modernidad que se empeña en subvertir los valores del sentido común. La variedad y cantidad de aforismos seleccionados permiten disfrutar de todos los registros posibles de Chesterton, que se nos muestra ocurrente, divertido, irónico, sarcástico, demoledor, apasionado… 


Un buen puñado de ideas
G. K. Chesterton
Renacimiento. Sevilla (2018)
480 págs. 21,90 €.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Sugerencias Navidades 2018



Un caballero en Moscú
Amor Towles
Salamandra. 
516 págs 24 €.

            Aleksandr Rostov es un aristócrata que tuvo la oportunidad de escapar de Rusia después de la Revolución, pero decidió regresar a su país y se instaló en el famoso Hotel Metropol, donde se convirtió en testigo privilegiado del microcosmos del hotel, símbolo de la vida soviética durante cuatro décadas. 


La novena hora
Alice Dermott
Libros del Asteroide. 
296 págs. 19,95 €.

            Ambientada en Nueva York a comienzos del siglo XX, sus protagonistas son una familia de irlandeses emigrantes, madre e hija, que tienen que superar muchas dificultades. Para ello cuentan con la ayuda de unas monjas que viven entregadas a cuidar enfermos y personas mayores en el barrio. 


La maleta
Serguéi Dovátov
Fulgencio Pimentel.
192 págs. 19,90 €.

Con sentido del humor y mucha ironía se describe el escaso contenido que Dovlátov metió en la maleta que le acompañó al exilio cuando abandonó la URSS. Cada cosa que mete –unos calcetines, unos botines, una chaqueta, un cinturón, un traje, unos guantes…- tiene su divertida historia con la que retrata la patética realidad soviética.


Una educación
Tara Westower
Lumen.
464 págs. 21,90 €.

Tara es una niña que vive en el seno de una familia mormona fundamentalista en el Idaho rural, sin ir a la escuela ni al médico. Además es víctima del maltrato por parte de uno de sus hermanos. Con 16 años decide abandonar su casa para estudiar. Novela autobiográfica que es una impactante historia de superación.


Yo voy, tú vas, él va
Jenny Erpenbeck
Anagrama. 
336 págs. 20,90 €.

Richard es un catedrático de Berlín que se acaba de jubilar y no sabe cómo llenar el tiempo libre que tiene hasta que decide colabora como voluntario con unos refugiados africanos. La autora pone en valor la cultura, las relaciones personales, familiares, etc., de los pueblos africanos frente al materialismo individualista de occidente. 


El don de la fiebre
Mario Cuenca Sandoval
Seix Barral. 
336 págs. 18,50 €.

Novela sobre la vida del francés Oliver Messiaen, compositor de extraordinario talento musical. Junto con su ajetreada vida (estuvo incluso prisionero en un campo de concentración nazi), se describen su ferviente religiosidad, el amor a los pájaros y su trayectoria musical. 


El mismo sitio, las mismas cosas
Tim Gautreaux  
La Huerta Grande. 
302 págs. 19 €. 

             Con unos protagonistas corrientes que proceden de la realidad más real y que representan muchos rasgos de humanidad., estos relatos, muy bien escritos, muestran una delicada observación de la vida y de las personas. 


Comimos y bebimos
Ignacio Peyró
Libros del Asteroide. 
264 págs. 17,95 €. 

            El hilo conductor de esta selección de textos periodísticos es la pasión del autor por todo lo relacionado con la cocina, “una de las mejores maneras que los hombres hemos encontrado para cortejar la felicidad”. En el libro se combinan los recuerdos y las anécdotas personales con notas gastronómicas eruditas, festivas e históricas. 


Hija de revolucionarios
Laurence Debray
Anagrama. 
288 págs. 18,90 €.

            La hija de dos intelectuales muy famosos comprometidos con la izquierda revolucionaria, realiza en este libro un ajuste de cuentas sobre las relaciones nada convencionales que tuvo con sus padres, que se entregaron totalmente a la política revolucionaria en los años sesenta y setenta. 


Las ocho montañas
Paolo Cognetti
Literatura Random House. 
224 págs.  17,90 €.

            El autor narra su afición a las excursiones a la montaña, heredada de su padre, con el que mantuvo una tensa relación, que se convierte en el tema central de esta novela introspectiva y naturalista que también aborda el tema de la amistad. 

sábado, 1 de diciembre de 2018

"Españoles en la Primera Guerra Mundial", de Francisco Fernández García



El 30 de noviembre, en Madrid, en el Instituto Espacio ECOO (excelente escenario), se presentó el libro de Francisco Fernández García, Españoles en la Primera Guerra Mundial (Renacimiento). Conozco al autor desde hace tiempo y me pidió que le presentase el libro. Reproduzco a continuación lo que preparé para la presentación, que puede servir también como aperitivo de este libro de historia sobre un tema poco estudiado.

Nos hemos reunido hoy para hablar del nuevo libro de Francisco Fernández García, Españoles en la Primera Guerra Mundial, que publica la prestigiosa editorial sevillana Renacimiento dentro de su colección Espuela de Plata. Francisco, gijonés de nacimiento y madrileño de adopción, es autor también de otros dos libros: La Guerra Civil en el valle del Porma y en las cuencas de Cistierna y Sabero y también de Historia de la Pequeña Rusia (Puente de Vallecas, 1936-1939)

Fran es historiador tardío y Gestor de Patrimonio Histórico y Cultural. Pero por encima de titulaciones y libros, es, sobre todo, un apasionado de la historia a la que ha dedicado numerosas horas restándoselas al descanso y al sueño. Nadie le ha obligado a escribir estos libros, que no son producto de ningún trabajo académico ni el fruto de aprovechar trabajos o investigaciones universitarias. Los ha escrito porque le ha dado la gana, con pasión, porque sí, dejándose llevar por intuiciones y por apetencias personales. Sin apoyos de ningún tipo y buscándose totalmente la vida. Sus dos primeros libros están muy ligados a su biografía personal: la zona de sus orígenes familiares, el Valle del Porma, y su lugar de residencia y trabajo, el Puente de Vallecas. En su nuevo libro desarrolla todavía más sus capacidades de historiador al realizar un inmenso, minucioso y puntillista relato de las parciales vidas y sus circunstancias de más de mil españoles que se vieron inmersos en una contienda trágica.

            El 7 de agosto de 1914 el Gobierno, presidido por Eduardo Dato, publicó un Real Decreto, firmado por Alfonso XIII, en el que se fijaba “el deber de ordenar la más estricta neutralidad” al pueblo español en la Guerra que se acababa de iniciar. Ya se había desatado el enfrentamiento entre la Triple Alianza y la Triple Entente. España no estaba en esos años para grandes aventuras. Todavía se estaba lamiendo las llagas de las consecuencias del desastre del 98, que no solo provocó heridas militares y políticas sino también sociales y morales. Como escribe Francisco Fernández, España se encontraba sumergido como país en el “estupor”, en la apatía, en la abulia, en una crisis sin parangón. Eran momentos para la intrahistoria española, para analizar las causas de ese fracaso, para estudiar en realidad lo que era España, con sus luces y sus sombras, labor que hicieron numerosos intelectuales y escritores de la Generación del 98 y también de la Generación del 14. 

            La “estricta neutralidad” no supuso, sin embargo, que España pasase olímpicamente de la Guerra. La sociedad española se dividió entre germanófilos y aliadófilos, predominando de manera mayoritaria los partidarios de la Triple Alianza, más que nada por la “francofobia” que siempre ha caracterizado al pueblo español. La Guerra se vivió intensamente en los medios de comunicación; en el resto de la sociedad, como espectadores de la contienda, viendo los toros desde la barrera, aunque, lógicamente, fueron muchas las repercusiones de la guerra en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el plano industrial, España se vio favorecida, aunque le sacó muy pocos réditos; y también España fue en esos años destino “turístico” de un buen número de espías de los dos bandos que utilizaron España como campo de experimentación de tácticas. Y como la Guerra se desarrolló en varios continentes, España se vio involucrada a veces en diferentes frentes sin quererlo. Pero, salvo puntuales excepciones, se vivió la neutralidad que España impuso y deseaba y que las grandes potencias fomentaron, pues España en esos años, y más todavía después de la pérdida de las últimas colonias, no tenía mucho poder ni fuerza ni ganas y no se vio necesaria su participación. Éramos prescindibles.

            Sin embargo, como demuestra Francisco Fernández en su libro, fueron miles los españoles que por diferentes motivos y circunstancias participaron de manera activa en la Gran Guerra. El libro apunta que fueron unos 15.000, 12.000 de ellos en la Legión Extranjera francesa. En su estudio, conocemos el destino y los nombres de unos mil trescientos, a los que Francisco Fernández les ha seguido la pista, contando increíbles peripecias humanas e historias que, en muchos casos, darían para más de una novela.

            Hace años, cuando dieron el premio Nobel de Literatura a la escritora de Bielorrusia Svetlana Aliexevich, me entusiasmó uno de sus libros, La guerra no tiene rostro de mujer, formado por cientos de entrevistas con mujeres rusas que participaron en la Segunda Guerra Mundial. La autora, periodista, les dejaba hablar y les preguntaba sobre diferentes cuestiones de su vida en ese contexto militar. Por lo general, esas mujeres repetían lo que habían leído en los libros o escuchado a los mandos militares; no solían hablar de sus impresiones personales. Sin embargo, hay un momento en esas entrevistas en las que a las entrevistadas les salía su auténtico yo, sus profundos sentimientos y pensamientos (no lo que habían leído ni les habían dicho) y esas reflexiones íntimas son las que aparecen en ese libro, para mí muy original. La autora conseguía que nos enterásemos del desarrollo de la guerra desde una perspectiva insólita y distinta.

            Este mismo rasgo es el que quiero destacar del libro de Francisco Fernández. Hay muchos manuales e investigaciones sobre la Primera Guerra Mundial. En todos ellos se nos habla de las grandes batallas, de los grandes escenarios, de las grandes ofensivas… Pero en todos ellos siempre el hombre concreto, el militar concreto, el soldado concreto aparece visto desde lejos, como una anónima pieza secundaria de las grandes maniobras orquestales de la guerra. Es cierto que la literatura ha buscado, precisamente, ese punto de vista individual. Y lo ha conseguido en muchas grandes novelas sobre la Primera Guerra Mundial, como las de William March, Gianni Stuparich, Edlef Köppen, Emilio Lussu, que han acercado el punto de vista hasta las tragedias individuales. Y lo mismo han hecho algunos periodistas, entre los que destaco al catalán Gaziel, que llegó a ser director de La Vanguardia, que en un libro publicado hace unos años, De París a Monastir, fue capaz en sus reportajes de plasmar la guerra a ras de suelo, alejándose de la retórica épica y tópica de la literatura propagandística.

            El hombre concreto. El soldado concreto. La microhistoria. Eso es lo que ha hecho Francisco Fernández con un trabajo exhaustivo y muy bien documentado. De la mano de nombres concretos, de militares concretos –todos españoles que vivieron y algunos murieron-, asistimos al devenir de una Guerra que rompió con los formalismos de las guerras tradicionales y convirtió las batallas en un infernal espectáculo de muerte, en el “averno”, como define el autor la batalla de Verdún y la del Somme, en la que perdieron la vida más de 600.000 personas y resultaron heridos el doble.

            El autor nos habla en su libro del inicio y los primeros pasos de la Guerra. De la extensión y generalización del conflicto (de Dardanelos a Guinea Ecuatorial). Del primer muerto español, Santiago Brianso, que falleció al poco de iniciarse la guerra, el 13 de agosto. De las guerras de trincheras, absolutamente criminales, que provocaron que en poco tiempo los hospitales franceses se llenaran de combatientes con trastornos nerviosos. De enfrentamientos fuera de lo normal se pasó a una guerra de desgaste, con la participación de otras potencias. Gracias a la técnica, las armas perfeccionaron su eficacia y el número de muertos y heridos se multiplicó exponencialmente. En 1917, Estados Unidos entra en la Guerra. Y también ese año la abandona Rusia, tras la Revolución Rusa y el comienzo de una guerra civil en el país. En 1918 se dan grandes avances y tiene lugar la ofensiva final de los aliados en Europa, del 8 de agosto al 11 de noviembre, día en el que se firmó el armisticio. Todavía después del final de la guerra se sucedieron las muertes en campos de prisioneros, en los hospitales y en la represión que se dio en algunos países. La posguerra, además, después de un mundo que había quedado hecho añicos, siguió siendo traumática para muchos de los que participaron en la guerra.

            Pero el libro no va de esto. Aunque se cuenta a grandes rasgos el desarrollo de la Guerra, su interés, como decía antes, es atender a lo minúsculo, a lo concreto, a lo individual: al destino de los más de mil españoles que aparecen en este libro y que se vieron envueltos en todo tipo de batallas y escenarios. Estos soldados estuvieron presentes en todos los ejércitos, en algunos países casi de manera testimonial, y de manera mayoritaria en el ejército francés. Todos vivieron momentos épicos y momentos para el olvido. Para todos, ingleses, españoles, americanos, rusos, alemanes, franceses, la guerra fue una experiencia de dolor y muerte. Por eso, el libro de Francisco Fernández García es una poderosa llamada contra el olvido y para el recuerdo. 

Reseña del libro en Librerías Troa. 




Españoles en la Primera Guerra Mundial
Francisco Fernández García
Espuela de Plata. Sevilla (2018)
556 págs. 23,90 €.

martes, 20 de noviembre de 2018

"El Rastro", de Andrés Trapiello


El Rastro madrileño es, como otros mercados similares en diferentes ciudades españoles y europeas, una radiografía de la misma sociedad cuyo significado, como opina Andrés Trapiello, va más allá del simple intercambio comercial. En el Rastro se almacenan y venden cosas viejas que parecen ya inútiles e inservibles, un auténtico cementerio de cachivaches en vías de extinción, que, sin embargo, siempre encuentran un comprador, alguien interesado de verdad en ellas, a veces de manera compulsiva y obsesiva. Y es que tan interesante es lo que se vende en el Rastro como los vendedores y hasta los propios compradores. Trapiello es uno de ellos. Lo lleva recorriendo desde hace cuarenta años y ha escrito sobre el Rastro muchas páginas, la mayoría en los volúmenes de sus diarios que llevan como título genérico Salón de pasos perdidos, y de las que en este libro se ha hecho una selección. Trapiello cuenta sus descubrimientos, sus aventuras, los regateos con los vendedores, los libros y fotografías que suelen acabar en este vertedero sentimental. Pero no todo son despojos. Como él confiesa, ha rescatado del olvido auténticas joyas.


            Suele acudir al Rastro los domingos por la mañana, muy temprano. Va a la caza (o la pesca) de libros antiguos, de documentos, de imágenes..., de lo que sea. A por cosas concretas y también se deja llevar por la sorpresa. Como dice Trapiello, "yo no voy a comprar, sino a encontrar una respuesta". Y esta, sin obsesionarse, suele aparecer después de muchas vueltas y vueltas, aunque en ocasiones exija aceptar un proceso que incluye el consabido regateo y la sinuosa conversación con el vendedor. 
            En este libro, Trapiello se pregunta por qué algunas cosas viejas son tan o más importantes que las nuevas. Los vendedores acopian este tipo de mercancías descabaladas y descabalgadas porque siempre hay alguien que las busca con verdadera pasión, sabiendo que lo importante no es el precio sino el valor que tiene (para el comprador y para el vendedor). Tan es así que para Trapiello lo mejor del Rastro no es lo que acabamos encontrando sino lo que se va buscando, que no tienen por qué coincidir.


            La primera parte del libro contiene una reflexión teórica sobre el por qué de este tipo de mercados. Dice Trapiello que "hay que ir al Rastro para saber qué somos", de dónde venimos y también a dónde vamos. Es una síntesis de una vida periclitada, objetos y mercancías que están a punto de ser engullidas por la muerte. El Rastro aparece como su última oportunidad para ser rescatadas. En la segunda parte, Trapiello condensa la historia del Rastro sirviéndose de su dilatada experiencia personal. 
            El libro incluye muchas páginas inéditas y otras rescatadas de sus diarios en los que, como hemos dicho, la visita al Rastro es una cita constante, un lugar de encuentro con sus lectores habituales. También en este libro, que tiene su remoto origen en unas conferencias que impartió el autor en la Fundación Juan March de Madrid en 2015, figuran muchas fotografías suyas, que ha hecho una selección de las más de 2.500 que tiene del Rastro.


            Estamos, pues, ante una guía sentimental y subjetiva. Todo un homenaje a lo que Trapiello define como "la radiografía de la sociedad que lo alimenta". 


El Rastro
Andrés Trapiello
Destino. Barcelona (2018)
360 págs. 24,90 €.

"Otra Cataluña", de Sergio Vila-Sanjuán


Actual director del prestigioso suplemento “Cultura/s” de La Vanguardia, Sergio Vila-Sanjuán ha escrito varios novelas y unos cuantos libros, como Pasando página Código best-seller, indispensables para entender la evolución de la industria cultural y la historia literaria de las últimas décadas. En ese libro analiza la activa y continuada presencia durante más de seis siglos del catalán y del castellano, o del castellano y catalán, en la cultura catalana que se ha realizado a través de estos dos idiomas. Dejar a un lado, minusvalorar o eliminar el papel de la cultura catalana escrita en castellano, como se está haciendo últimamente por parte del nacionalismo más excluyente, supone falsificar la historia y amputar de la cultura catalana a autores fundamentales, como demuestra Vila-Sanjuán en este estudio que quiere ser una introducción a una realidad cultural que no puede empequeñecerse o convertirse en instrumento político.
            Para Vila-Sanjuán, y lo demuestra con creces en los capítulos de este libro, la cultura catalana escrita en castellano cuenta con personajes que no pueden quedar en la sombra; y por eso su libro pone en valor aquellos “hitos sin los que la cultura de Cataluña no puede comprenderse”.
            El autor divide su estudio en tres grandes capítulos cronológicos. En el primero, 1412-1700, se destaca el papel que desempeñaron poetas y escritores catalanes en la renovación de la literatura castellana, como es el caso de Enrique de Villena y Juan Boscán. En este periodo, analiza las aportaciones a la literatura religiosa de Ignacio de Loyola y se comenta el viaje que don Quijote realizó a Barcelona como símbolo de la unión cultural. El segundo capítulo abarca desde 1701 a 1900, cuando se consolida la literatura catalana y, a la vez, aparecen importantes figuras que transitan los dos idiomas o que renuevan la cultura española desde su catalanismo, como Aribau, Piferrer y Jaime Balmes.  El tercer capítulo contiene un estudio de los principales fenómenos literarios desde 1901 a la actualidad, aunque introduce tres divisiones: de 1901 a 1939, de 1940 a 1975 y de 1976 a 2018. 
Si antes de la guerra civil se destacan a escritores como Gaziel, Eugenio d’Ors y Bartolomé Soler, entre otros muchos, tras la contienda el autor señala el importante peso específico que tuvieron tres editoriales: Destino, Planeta y Barral; alrededor de estas editoriales muchos escritores realizaron en castellano una importante contribución a la literatura catalana. Es el caso, por ejemplo, dentro de la “galaxia Destino”, de Ignacio Agustí, Carmen Laforet, Ana María Matute y Sebastián Juan Arbó; dentro de la “galaxia Planeta” destaca a José María Gironella, Tomás Salvador y Mercedes Salisachs; y en la “galaxia Carlos Barral” incluye a Gil de Biedma, los Goytisolo y Juan Marsé. Por último, del periodo 1976 a 2018, Vila-Sanjuán destaca las aportaciones de un grupo de escritores fundamentales para la literatura castellana y catalana, aunque hayan escrito mayormente en castellano: es el caso de Eduardo Mendoza, Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Enrique Vila-Matas, Carlos Ruiz Zafón y Javier Cercas.
            En su estudio, Vila-Sanjuán demuestra cómo la industria cultural en castellano se consolida en Cataluña en el siglo XVI y desde entonces forma parte del mapa cultural español. Por eso, este libro, que aparece en un momento político y cultural espinoso, reivindica la tradición literaria catalana en castellano que es igual de importante, como poco, que la escrita en catalán. Para él, todos los autores estudiados no pertenecen a una segunda categoría y son igual de catalanes que los que escriben solo en catalán. Y el que escribe este libro ha sido uno de los críticos culturales que más ha hecho por consolidar el catalán como lengua cultural. 


Otra Cataluña
Sergio Vila-Sanjuán
Destino. Barcelona (2018)
366 págs. 19,99 €.

lunes, 22 de octubre de 2018

“En Troa Librerías salimos al encuentro de los lectores buscando su complicidad”. Entrevista a María Crespo, Directora General de Troa Librerías



Desde hace ya casi cinco años, María Crespo Garrido es la Directora General de Troa Librerías, que cuenta con una cadena de librerías distribuidas por toda España. Troa Librerías es, para muchos lectores, un referente en el terreno del mundo del libro y de la cultura. La dilatada experiencia de Troa (más de sesenta años) avala a sus librerías como un habitual lugar de encuentro de libros, autores, lectores, buscando que se cumpla aquello que decía Marcel Proust: “El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma”. Hablamos con María Crespo para que nos explique el trabajo que se realiza en Troa.  
1.- Troa Librerías nace en diciembre de 1951. ¿Con qué objetivos?
            Son muchos años de trabajo y de experiencia, muchas décadas en contacto con numerosos lectores y con el mundo del libro, viviendo buenos momentos y también difíciles, pues de todo ha habido en estos años. Troa nace con la intención de fomentar la cultura y de hacer más accesible el mundo del libro a todo tipo de personas. Y este objetivo sigue estando de plena actualidad. Queremos que la gente lea porque estamos convencidos de los saludables beneficios de la lectura en todas las personas. Leer sigue siendo la mejor herramienta para mejorar como personas y para fomentar la formación cultural. En definitiva, con el amor a la lectura construimos entre todos un mundo mucho mejor. A eso nos dedicamos.

2.- ¿Cuántas librerías forman parte de Troa? ¿Qué servicios prestan?
            Forman parte de Troa unas veinte librerías que están diseminadas por toda la geografía española. Cada una tiene su sello personal y todas aportan la experiencia de un grupo con muchos años de trabajo en torno al libro. Además de las selecciones de libros para adultos y para un público infantil y juvenil, Troa está muy asentada en muchos colegios, con los que trabaja codo con codo. Contamos con un experimentado departamento de libros de texto, de libros institucionales, asesoramiento personalizado a empresas, etc. Trabajamos todas aquellas facetas y ámbitos donde tiene presencia el libro. 

3.- Una de las señas de identidad de Troa Librerías es el nivel profesional de sus libreros. ¿Cómo definiría el trabajo que realizan?
            Vivimos en una época en la que más que información (de la que tenemos sobredosis) hace falta orientación. Teniendo en cuenta la cantidad de libros que se publican, no es fácil moverse en este mundo. Los libreros de Troa están al tanto de las novedades y ofrecen a los lectores, si se lo piden, sugerencias, posibles alternativas, recomendaciones. Todo ello basado en su experiencia humana y profesional y en su formación cultural. No se trata de vender un libro al precio que sea sino de facilitar el encuentro satisfactorio de cada lector con un libro. Por eso huimos de las recetas mágicas y de los consejos generales. Son muchos años trabajando en esta dirección y nos ha ido bien esta política de ponernos a la altura de los lectores y buscar su complicidad.


4.- Troa Librerías cuenta, además, con un asesoramiento profesionalizado. ¿En qué consiste esta faceta?
            Como comentaba, el mercado literario es inabarcable y hacen falta profesionales que sepan moverse en el proceloso mundo de la edición. Nosotros estamos para servir al público aceptando sus sugerencias y propuestas; también nos fiamos completamente de las editoriales; además, contamos con un equipo de profesionales que nos ayudan a conocer mejor los libros que se publican con el fin de poder aportar a los posibles lectores nuestra valoración y nuestra selección. Nuestro deseo que que estos lectores lean, primero, los buenos libros, ya que es imposible leerlos todos. Es lo que se hace en todas las librerías, que seleccionan, con la ayuda de este equipo, lo que consideran más apetitoso para sus posibles lectores. No resulta un trabajo fácil porque el nivel de las editoriales españolas es mayúsculo. Contamos con un mercado editorial variado y completísimo, lleno de constantes sorpresas. No es precisamente un mundo aburrido, plano o parado. Hay multitud de iniciativas editoriales que demuestran la vitalidad de una industria en constante movimiento. Lástima que este entusiasmo por el libro no venga acompañado de un mayor número de lectores, como confirman las estadísticas cuando se habla del lugar que ocupa la lectura en España. 

5.- ¿Se nota en las librerías el peso de lo digital? ¿Sigue teniendo futuro el libro en papel?
            Claro que se nota. Muchos lectores, por comodidad o por lo que sea (prefiero no poner calificativos a la gente que piratea libros como si tal cosa), han optado por el libro digital. Estamos ante un mercado creciente que, sin embargo, no está suponiendo, como algunos habían previsto apocalípticamente, el arrinconamiento y muerte del libro en papel. Sigue habiendo un tipo de libros que solo se publicarán en formato papel y sigue habiendo un tipo de lectores que continúan apegados al papel. Menos mal. Nuestra apuesta es vender de todo, pero está claro que nuestro modelo de negocio se basa fundamentalmente en el trabajo en vivo y en directo de nuestras librerías.

6.- En los últimos días han cerrado importantes librerías en nuestro país. ¿Se ha acabado el modelo “tradicional”? ¿Tienen que reinventarse las librerías?
            Es un negocio espinoso y en crisis, como tantos otros. El auge de lo digital, el retroceso cultural (no lo digo yo, está ahí) y la pérdida del valor del libro como objeto de cultura y sabiduría han relegado el papel del libro y de las librerías. Algunas no han tenido más remedio que cerrar, lo que resulta una pena y aumenta la sensación de que vivimos en un páramo cultural, a pesar de otras apariencias. Por eso las librerías no deben hoy esperar a que vengan los clientes sino salir a su encuentro. Para ello, deben reinventarse constantemente y dejar volar la imaginación para ampliar su oferta de actividades. En este sentido, un importante reto es la mejora de la formación de los libreros. Tenemos bastantes muy competentes, y estamos procurando que todos conozcan bien las novedades y otros muchos libros más o menos recientes que pueden interesar a los clientes. Si el librero conoce los libros acertará mas fácilmente, y si además conoce a los clientes más aún.
Además, seguimos promoviendo clubes de lectura, que sirven para que muchos lectores entren en contacto entre ellos y descubran buenos libros; pero también hemos multiplicado las presentaciones de libros y los actos culturales que tienen al libro como protagonista. Además, hay que facilitar a los lectores, con diferentes iniciativas, que conozcan títulos ya olvidados y otros que han pasado quizás sin pena ni gloria. En nuestro caso, estamos constantemente hablando de libros, novedades, selecciones… Publicamos trimestralmente una revista y todas las semanas seleccionamos una serie de títulos que nos ha llamado especialmente la atención. Con esto estamos consiguiendo la fidelidad de los lectores (una buena noticia para nosotros), que ven que no solo despachamos (que hay que hacerlo, y bien) sino que también proponemos y sabemos hablar de libros.*