sábado, 21 de marzo de 2026

Notas para un diario: "Así nunca seré Stefan Zweig"

          


              Me he leído los
 Diarios de Stefan Zweig, publicados en una magnífica edición de la editorial Acantilado, donde están editadas muchas obras de un escritor muy leído en la actualidad. Es un libro que tiene mucha relación con sus espléndidas memorias, El mundo de ayer, uno de sus escritos más apreciados. Desde el nostálgico punto de vista del autor, sus memorias y diarios describen los radicales cambios que se dieron en la primera mitad del siglo XX, tras la caída del imperio austro-húngaro y las dramáticas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, aunque el autor falleció –mejor, se suicidó- en 1942 en la ciudad brasileña de Petrópolis, bastante desesperado por el rumbo que estaba tomando la guerra a favor de Alemania. Las dos guerras mundiales arramblaron con el mundo conocido hasta entonces y que Stefan Zweig, y tantos otros escritores centroeuropeos, se habían encargado de llevar a sus ensayos y novelas con suma nostalgia.

             Me ha asombrado un aspecto de Zweig que he puesto en relación con mi propia vida. En ellos habla Zweig de sus muchos amigos, la mayoría grandes personalidades de la literatura y la cultura de las primeras décadas del siglo XX. Con total naturalidad, cuenta sus encuentros y conversaciones con el Premio Nobel Romain Rolland, con Rainer Maria Rilke –que había regresado precisamente de una larga estancia en Ronda, Málaga-, de sus diferencias con el poeta Émile Verhaeren, de sus intermitentes relaciones con Franz Werfel y Alma Mahler, de su sentida amistad con Sigmund Freud (incluso pronunció un discurso en su entierro), de las tertulias que mantuvo con Hugo von Hofmannsthal y Jakob Wasermann y de sus contactos con el músico Richard Strauss. Aunque apenas salen en los diarios, Zweig era muy amigo de Joseph Roth y Ernst Toller. 

            Después de leer todo esto, he pensado ¿y a quién conozco yo? Zweig se codeaba con lo más granado de la vida cultural austriaca y alemana; yo, sin embargo, he estado esta mañana tomando un café no con Arturo P.R. sino con Julio, un antiguo alumno que trabaja de becario en un despacho de abogados cercano a mi trabajo; luego, en el trabajo, he hecho unos recados no con Camilo J. C. sino con Pablo, que vive en el barrio de Santa Eugenia, padre de familia y diseñador. Por la tarde, me he encontrado a la salida del metro no con Almudena G., sino con Marta, una conocida, y luego he coincidido en el bar tomando unos orujos no con Cristina F., sino con Javi, un vecino que es panadero. He saludado a Adrián, el peluquero, y no a Antonio M.M., y he entrado en el Chino de al lado de casa a comprar leche, donde no me he encontrado con Javier C. En el portal, salían Marga y Luis, que iban al Mercadona, pero allí no estaba Dolores R. ni María D. Me ha llamado por teléfono Pepe, que sigue ingresado, mientras he esperado toda la tarde la llamada de Luis L. Y en casa he contestado a un whatsapp de mi hermana y mis sobrinos porque sigue sin escribirme Emmanuel Carrère.

            Tengo que aceptar que me da mucha pereza llamar al técnico de la nevera (se me ha estropeado el congelador) en vez de a Paul A. Y que tengo que llevar la camisa nueva a arreglar las mangas, y no a tomarme un whisky con Roberto B. Y que me he vuelto a quedar sin yogures, con lo que le gustan a Rosa M. Así no se puede ser nunca Stefan Zweig.

 

jueves, 12 de marzo de 2026

Muere el escritor portugués António Lobo Antunes

 

    El pasado 5 de marzo, falleció en Lisboa el escritor António Lobo Antunes, uno de los escritores más relevantes de la literatura portuguesa de los siglos XX y XXI y con mucho prestigio en muchos países europeos. En España están traducidas la mayoría de sus obras. 

    Sobre su vida y literatura he publicado en Aceprensa este artículo.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Mis clásicos: "En tierra inhumana", de Josef Czapski

 

           En tierra inhumana, del escritor y pintor polaco Józef Czapski (1896-1993), fue publicado en 1949. Se trata de un sobrecogedor diario que cuenta un trágico episodio de la Segunda Guerra Mundial. 

En 1939, Polonia fue invadida por Alemania y la URSS. Unos 15.000 oficiales polacos, entre los que se encontraba Czapski, fueron deportados a campos de concentración soviéticos. Cuando Alemania declaró la guerra a la URSS, estos militares, en principio, podían ya regresar a Polonia. Pero sólo lo hicieron unos 400; el resto habían sido asesinados por orden de Stalin en la masacre de Katin, aunque los rusos intentaron ocultar esta realidad y acusaron de los crímenes al ejército nazi. 

Czapski recibió el encargo de encontrar el paradero de estos oficiales desaparecidos. Con una excelente calidad y densidad, Czapski no sólo relata este proceso, sino que describe la sistemática maquinaria soviética de asedio y desprecio a la verdad. Para el escritor polaco Adam Zagajewski, amigo de Czapski, su libro es "un tratado sobre la impotencia de un hombre de buena voluntad ante la gigantesca maquinaria de un Estado criminal. Esta obra narra una historia colosal, estamos ante un libro que retrata el mal, pero que al mismo tiempo, busca huellas de humanismo -no tan escasas como pudiera parecer- en el desierto soviético" ((Poesía para principiantes, Acantilado, 2026). 

Tras la guerra, Czapski se integró en la comunidad polaca emigrada a Francia, donde ejerció de columnista político, editor y autor de crítica de arte y literatura.



En tierra inhumana

Józef Czapski

Acantilado. Barcelona (2008)

492 págs. 25 €.

domingo, 1 de marzo de 2026

Las claves del éxito de la serie "La asistenta"

 

    El éxito de la saga de La asistenta, y del género al que pertenece, el “domestic noir”, obedece a lo adictivo de unas intrigas teóricamente realistas –aunque con giros inverosímiles– y muy estereotipadas.

    Mi valoración de la saga en este artículo publicado en Aceprensa.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Notas para un diario: "Diminutivo asesino"

 

    Por desgracia, en las últimas semanas he frecuentado algunos hospitales para visitar a algunos amigos y parientes enfermos. Siempre tengo la misma sensación con algunas de las cosas que pasan en los hospitales en lo que se refiere a la delicada atención de las enfermeras y enfermeros. Esta es una de ellas. Cuando llega ese momento, todo está perdido.

Es el punto final, ese momento crucial y dramático de la vida en que sabes que no hay vuelta atrás. Que lo que te espera a partir de ahora, sin piedad, es la caída en la decadencia, la enfermedad, la pérdida de movilidad, el caos de los sentidos, el destrozo neuronal, la antesala de la unción de enfermos, la despedida de tus familiares y la llamada inmisericorde de la muerte. Es un momento trascendental que cuesta asimilar y del que merece la pena prepararse con cierta seriedad. Tendría que haber sesiones especializadas en enseñar a asumir ese instante para no caer en la depresión y saber sobrellevar el impacto que supone ser quien eres y no lo que tú te crees que eres. 

Te acaban de levantar de la cama del hospital para sentarte en un desangelado sillón para los acompañantes que pueblan los hospitales de todo el mundo. Te han puesto un pijama de esos que se abrochan por atrás –pero que nunca llegan a estar abrochados- y que muestran inocente y asquerosamente el culo al aire a toda la concurrencia. Tu indefensión es total: te sientes perdido, humillado, violentado, confuso, vejado, abochornado, avergonzado. Y, de pronto, todavía sofocado, entra una joven enfermera y, de sopetón, sin anestesia, te suelta con un tonito imperioso, musical e infantil a la vez: “Y ahora se va a tomar un yogurcito que le va a sentar muy, pero que muy bien”. Un yogurcito. Ese diminutivo asesino es la trompeta que anuncia el fin de los tiempos. Ya, te dices, nada tiene solución. Se acabó.




domingo, 22 de febrero de 2026

Mis clásicos: "Cita en Samarra", de John O'Hara

 


En una carta del autor, el periodista y guionista John O’Hara (1905-1970), escribió en 1934 a propósito de esta novela: en ella “muestro cómo el miedo a las represalias y la clase de vida que el joven ha llevado y otra serie de cosas contribuyen a su destrucción”. La novela transcurre en los años treinta, en plena Depresión, y cuenta el hundimiento de Julian English, uno de los personajes más populares de la alta sociedad de Gibbsville. Felizmente casado con Caroline, su vida entra en barrena por un desgraciado incidente en uno de los bailes y fiestas de la Navidad. A partir de ahí, Julian, destruido por la bebida y el orgullo, protagoniza una cadena de equivocadas decisiones. 

Excelente retrato social y costumbrista de la vida norteamericana de los años treinta, con unos diálogos que transmiten verosimilitud. La novela está un poco descompensada en su estructura y abusa de una visión demasiado mordaz de las relaciones personales. Pero muestra con acierto las limitaciones morales de un cerrado círculo social obsesionado con las apariencias.




Cita en Samarra

John O’Hara

Lumen. Barcelona (20228)

312 págs. 20,90 €. 

jueves, 19 de febrero de 2026

"Primeras iglesias y ermitas de Vallecas", de José Luis García Heras

 

Publica José Luis García Heras el cuarto volumen de la Historia de Vallecas que está escribiendo desde hace años. Matemático e historiador, García Heras está aportando en estos libros una escrupulosa documentación que permite acudir a las fuentes, nada fáciles de descubrir, de muchos de los sucesos históricos, lugares emblemáticos y personajes de Vallecas, barrio en el que nació y vivió durante décadas el autor y al que sigue ligado familiar y emocionalmente, como se comprueba en sus libros. 

Soy testigo del escrupuloso y metódico trabajo de José Luis García Heras, siempre dependiendo de las fuentes, de documentos históricos que ha rastreado por activa y pasiva. Su objetividad -conviene no olvidar que es matemático- le lleva a escribir siempre basándose en fechas, en datos, en fuentes fiables. En su blog www.unvallecano.blogspot.com, pueden consultarse más escritos del autor dedicados al barrio de Vallecas.

Y, como ya he escrito en otras ocasiones, ojalá que aquellas personas interesadas en la historia de Vallecas tengan la oportunidad y posibilidad de conocer los libros de José Luis García Heras. Los pueden encontrar en algunas librerías del barrio, como Muga, Mashe, Amaya, Librería Verde y Karmela, además de poder conseguirlos a través del correo electrónico que figura más abajo. Merece la pena conocerlos y difundirlos, para agradecer así a su autor el gran trabajo que está llevando a cabo en beneficio del barrio.

 

En este blog he publicado reseñas de los tres primeros volúmenes:

1.- De Balecas (1202) a la Anexión a Madrid (1950).

2.- Alcaldía de Vallecas.

3.- Lugares de Vallecas.

 

El cuarto lleva por título Primeras iglesias y ermitas de Vallecas. El autor habla de las ermitas más antiguas que estaban localizadas en los alrededores del pueblo de Vallecas. Muchas han desaparecido; de otras quedan algunos restos. La que mejor se ha conservado es la ermita de la Virgen de la Torre. En varios capítulos, el autor cuenta su historia, las del resto de ermitas y sus previsibles localizaciones (aunque hay dudas con algunas). Sus nombres eran la ermita del Santo Cristo, del Humilladero, Nuestra Señora de la Piedad, San Roque, San Antonio de Padua, Santísimo Cristo del Sepulcro…



Antes de 1427 ya existía una iglesia en Vallecas, probablemente mudéjar, de pequeñas dimensiones. De esa época es también la ermita de la Virgen de la Torre. Y ciertos documentos notariales del siglo XV nos hablan de la iglesia de San Pedro Ad Víncula, en el Pueblo de Vallecas. Ha sido muy remodelada, sobre todo en el siglo XVIII. En el libro se explica muy bien esta evolución arquitectónica y sus imágenes y otros componentes estéticos.

En el Puente de Vallecas también existieron algunas ermitas y lugares de culto, pero ya hay que remontarse a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando Vallecas se desarrolla más en esta zona. La más conocida de todas es la ermita de la Virgen del Carmen, la patrona del llamado barrio de Nueva Numancia (luego Puente de Vallecas). Está ligada a la familia Presilla y Calás, claves en la evolución del Puente de Vallecas. El matrimonio Francisco de la Presilla y Antonia Calás donaron en 1880 unos terrenos para la construcción de la ermita en lo que hoy es el inicio de la calle Monte Igueldo. Poco después fallecieron y la ermita se construyó gracias a Josefina, una de sus hijas. Por delante de la ermita, como se ve en los mapas que reproduce el autor en el libro, pasaba La Maquinilla. El local es en la actualidad una tienda de ropa. Esta ermita dedicada a la Virgen del Carmen fue el principal lugar de culto del Puente hasta la apertura de la Iglesia de San Ramón Nonato en 1907, a donde se trasladó la imagen de la Virgen, ya en 1910, desapareciendo así la ermita. 



La iglesia de San Ramón también está ligada a la misma familia. Francisco y Antonia tuvieron dos hijas, Josefina y Ramona. Josefina, casada con Pedro Bosch, fue la que mantuvo la ermita. La parroquia de San Ramón lleva ese nombre como homenaje al hijo de Ramona de la Presilla e Isidro Villota. Ramón nació en 1871 y falleció en 1895. Resulta muy interesante el papel que desempeñó esta parroquia en el barrio, especialmente a partir del párroco Emilio Franco, quien promovió la apertura en 1930 del complejo parroquial Acacia, al otro lado del Arroyo Abroñigal, en Pacífico. Allí inauguró un Comedor Social y una Casa Cuna. El párroco y su coadjuntor fueron fusilados en Paracuellos al poco de empezar la Guerra Civil.

Otro lugar de culto a inicios del siglo XX fue la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, que regentaban la Asociación Católica de Señoras, germen de lo que más tarde sería el colegio Ave María, que estuvo en esta sede desde 1928 hasta 1968 cuando se trasladó a su ubicación actual, en la calle Doctor Salgado. También existía, al lado de esta iglesia, y con carácter privado, la capilla del Niño Jesús de Praga, de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, que contaba además con una escuela en la que cursaban estudios, de manera gratuita, más de cien alumnos. Y otro lugar de culto, en la calle Melquíades Biencinto, fue la iglesia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa, posteriormente denominada Divina Pastora, que también contaba con un colegio que en 1931 se trasladó a la calle Emilio Ortuño, donde sigue existiendo. Resulta muy interesante también la historia de la capilla y posterior parroquia del Dulce Nombre de María, en el barrio de Doña Carlota.



El libro aborda los difíciles años de la II República y el inicio de la Guerra Civil para estos lugares de culto y colegios religiosos. Después de la Guerra, se abrieron las iglesias de San Diego de Alcalá, San Carlos Borromeo (en Entrevías), San Francisco de Asís, Santo Ángel de la Guarda y San Buenaventura. De todas ellas se describe en este libro cómo surgieron.

Interesante libro que, nuevamente, como en el resto de volúmenes del autor, explica, con el imprescindible apoyo documental, las raíces de las ermitas y las iglesias más antiguas de Vallecas. Un libro, pues, muy trabajado que tiene el objetivo de dar a conocer, de manera exhaustiva, la historia de Vallecas.



Primeras iglesias y ermitas de Vallecas

José Luis García Heras

PV Ediciones. Madrid (2025) 

176 págs. 16 €


CORREO DE CONTACTO Y PEDIDOS: jlghPV15@gmail.com