Lo de los Días Internacionales se nos ha ido definitivamente de las manos. Hay ya un Día Internacional para todo, por muy hortera que sea el Día y los objetivos. En muchos sitios, aprovechan la efeméride que toca para hacerse publicidad o para organizar alguna tontería con la que esperan tener algún eco en los medios de comunicación. Pero también estas propuestas, a veces ingeniosas, fácilmente se convierten en supinas estupideces.
Como la que acabo de leer en un correo electrónico que me ha llegado anunciando que el 27 de febrero se celebra el Día Internacional del Cocido. Hasta ahí, fenomenal, pues si hay algo auténtico, típico, clásico, verdadero, genuino, tradicional, castizo es el cocido madrileño. Sin embargo, algunos restaurantes que van de modernos no se les ha ocurrido otra idea que incorporar a su Menú el Vegan Cocido Madrileño. Sí, no es una broma. En la publicidad sobre este plato de uno de estos locales dicen que se trata de “una comida que reúne en un mismo plato los nuevos alimentos favoritos para un cocido vegano perfecto”. Ya sé que estás pensando lo mismo que yo: que a estos sitios que ofrecen este innovador y posmoderno plato no voy a entrar en mi vida ni siquiera para tomar unas simples patatas bravas.
Para confirmar este irrevocable propósito, detallo el menú completo del Vegan Cocido Madrileño, con los tres vuelcos y el postre. Todo comienza con unos aperitivos para abrir boca: croquetas de cocido vegano y una selección de encurtidos de la tierra. Luego, el primer vuelco: sopamen vegano con fideos de trigo sarraceno. A continuación, el segundo vuelco, las verduras: nabo daikon (este no lo compraba mi madre), calabaza, zanahoria, patata y la col asiática pak choi (es para descojonarse), todo ello rehogado con aceite de ajo y pimentón. Y a la vez, el tercer vuelco: garbanzos lechosos, morcilla de calabaza, chorizo vegetal y buñuelos de la abuela. Por último, el postre: tarta de chocolate vegana y helado de vainilla.
Tendría que haberle sugerido a Paca, cuando compraba la comida que hacía en el bar La Escalera, en el Mercado del Puente de Vallecas, que sustituyese en sus rotundos cocidos la morcilla y el chorizo de toda la vida por la morcilla de calabaza y el chorizo vegetal. Y ya hay que tener morro para después de describir este elenco de comida vegana recurrir para quedar bien y sin rubor a la “abuela” de los buñuelos, cuando saben, porque lo saben, que si una abuela ve que están utilizando sus buñuelos para disfrazar un cocido vegano, va a salir corriendo.












