lunes, 25 de julio de 2022

"Carne misericordia", de Juan Meseguer



En el primer poema de este libro, Juan Meseguer (Madrid, 1981) escribe a propósito de los poetas: “Saben / que la hosquedad del mundo / es la tierra / donde crece el poema”. Estos versos –su carta de presentación– sirven para definir su poesía, que nace del contacto con una realidad contradictoria en la que conviven los momentos de luz y oscuridad.

Lo dice irónicamente en un poema donde juega con estas ideas, en una especie de diálogo con otros poetas o lectores. A la pregunta de si su libro es luminoso, el poeta responde: “Todo lo luminoso / que puede ser un libro / urdido entre las sombras / de esta vida”.

        Carne misericordia es el cuarto poemario del autor. Hasta ahora ha publicado Bancos de arena (2006), Un secreto temblor (2011) y Áspera nada (2014). El primero y el tercero recibieron un accésit del premio Adonáis; Un secreto temblor fue premio Arcipreste de Hita. Ocho años han transcurrido desde su anterior poemario, tiempo suficiente para madurar los poemas que forman parte de su nuevo libro.

         Como en los anteriores, el componente humano y social es muy importante. Así lo refleja la estructura del libro. En la primera parte (“El mundo, la identidad”) destaca la reflexión poética –a veces crítica e irónica, otras compasiva– sobre algunos aspectos de la cultura contemporánea y de la propia vida del poeta. La segunda (“La gracia, la luz”) habla de la presencia constante, directa o indirecta, de Dios, que añade densidad, profundidad y suave luminosidad. Y la tercera (“El amor, el hogar”) prolonga el tono íntimo y la búsqueda de sentido –“nos salvan la ternura, / la bondad, el perdón” –, con poemas de gran belleza, como “Los pilares de la tierra” y “El don más deseado”.

            A través de poemas breves, el autor transmite una atrayente y condensada carga de humanidad y espiritualidad, muy novedosa en la poesía última. Su poesía no es ni epidérmica ni efervescente, y tampoco da rodeos: apunta a verdades profundas, como cuando escribe en “Inocencia I”: “La palabra de Dios es el silencio. / Y el silencio / se hizo carne; / se hizo misericordia”. A Meseguer, la poesía le brinda la oportunidad de reflexionar sobre verdades esenciales. En sus poemas hay certeros análisis de algunas tendencias del mundo de hoy, pero resultan más rompedoras las personales respuestas que propone.

             “Reconoce la luz. / Persiste en el asombro” es el deseo que el poeta tiene para su hija, quizás porque él mismo admite que esa actitud es la clave para que su vida sea, poética y existencialmente, más profunda, auténtica y lograda. 

Carne misericordia

Juan Meseguer

Libros Canto y Cuento

Jerez (2022).

 78 págs. 15 €.

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jueves, 7 de julio de 2022

Selección de novelas para el Verano



    Como todos los veranos, en ACEPRENSA publicamos una selección de novelas de entre lo publicado en los últimos meses. Hay de todo: novedades que han llamado mucho la atención, reediciones, recuperaciones, novelas policiacas, novelas históricas y apuestas singulares.
    La idea es ofrecer un poco de todo con el fin de salirse también del guion de lo que está más de moda, que suelen ser best-seller con escasa calidad y mucho apoyo mediático.




"Dos hijas del gran terremoto", de Cristián Sahli Lecaros

 

        Tras La agonía de Julián Baraicoa (2019) y la novela juvenil El gran rompecabezas (2020), Cristián Sahli Lecaros (Santiago de Chile, 1975) publica Dos hijas del gran terremoto, novela en la que, como en las anteriores, realiza un buen y sugestivo análisis psicológico de las protagonistas, en este caso dos adolescentes, Amelia y Erika, cuyas vidas cambian radicalmente el 22 de mayo de 1960.

            Ese día, la ciudad de Valdivia, a casi 850 kilómetros de la capital, Santiago de Chile, sufrió el terremoto más grande los contabilizados hasta el momento: 9’5 en la escala Richter. Valdivia fue totalmente destruida y sufrió un devastador maremoto que acabó con la vida de muchos de sus habitantes.

            La novela comienza un par de días antes, lo que sirve de carta de presentación a las dos jóvenes, Amelia y Erika, pertenecientes a dos importantes familias de Valdivia. Amelia cumple dieciocho años y ha organizado una fiesta en la que estarán presentes sus mejores amigos, entre los que se encuentra Erika, una joven enamoradiza que acude a la fiesta con su última conquista, Antonio, un joven español que se encuentra trabajando en Valdivia. 

            Pero el terremoto trastoca las vidas de todos los habitantes de Valdivia. En la familia de Amelia solo se salva ella, y en el caso de Erika, agobiada por las circunstancias del terremoto y sin tener noticias de sus padres, decide apropiarse de las joyas y el dinero de su familia y emprender un larguísimo viaje con Antonio para regresar a España e instalarse allí.

          Las dos jóvenes reaccionan de manera muy distinta a la tragedia que están viviendo. Una, Amelia, asume la realidad y decide en la medida de sus posibilidades ayudar en todo lo que pueda; se convierte en voluntaria de la Cruz Roja y se dedica a cuidar a heridos y enfermos. Por su parte, Erika, que padece un ingenuo y compulsivo amor por Antonio y a quien desea acaparar de una manera infantil y enfermiza, decide comprometer su futuro al suyo, a pesar de no conocer apenas nada de la vida de él. Mientras que Amelia demuestra generosidad y preocupación por los demás, Erika solo piensa en ella, en su salvación y en sus caprichos. 

           La novela cuenta la posterior evolución de los personajes después del trágico maremoto. Las dos irán madurando, cada una a su manera, y la vida les pondrá delante de las decisiones que han ido tomando. 

        Novela realista y sencilla que muestra con acierto el mundo interior de las dos jóvenes protagonistas y su manera de enfrentarse a problemas que les exceden y que cambian radicalmente sus cómodas vidas. En su planteamiento, la novela contiene una previsible moralina que, quizás, no debería haber sido tan explícita. Pero sirve para mostrar la libertad de cada una de ellas y la base de unas decisiones arriesgadas que recibirán distintas recompensas. 



Dos hijas del gran terremoto

Cristián Sahli Lecaros

Didaskalos. Madrid (2021)

440 págs. 22 €.

sábado, 21 de mayo de 2022

"Un aire inglés", de Ignacio Peyró


            Después de la publicación de Pompa y circunstancia (2015), Ignacio Peyró (Madrid, 1980) se ha convertido en una referencia en todo lo que tiene que ver con la cultura y la política británicas, a las que sigue dedicando numerosas páginas, algunas de ellas recogidas en este volumen que lleva como subtítulo “Ensayos hispano-británicos”.  

            Peyró ha reunido en él sus colaboraciones en diferentes medios de comunicación: Nueva Revista, El Mundo, ABC, La Vanguardia, Ínsula, etc. También aparecen algunas reseñas y los prólogos que ha escrito a algunas obras de Rudyard Kipling, del norteamericano Louis Auchincloss y del periodista español Augusto Assía, para Peyró “el príncipe de los corresponsales españoles de todo tiempo”. Todos los textos reunidos tienen como hilo conductor la realidad británica, que el autor sigue muy de cerca. Desde 2017 es el director del Instituto Cervantes de Londres.

            “A veces el asunto será de actualidad, a veces será de historia”, escribe el autor en el prólogo. Y en Un aire inglésfiguran interesantes retratos de personalidades británicas vinculadas a una manera de entender todo lo inglés, como lord Leighton, James Lees-Milne, William Morris, Francis Chichester. Peyró realiza estupendos retratos de escritores británicos muy consolidados, como Evelyn Waufh Rudyard Kipling y John Galsworthy, el autor de La saga de los Forsyte. Son constantes las referencias a destacados pensadores británicos, como Edmund Burke, John Ruskin, John Lukacs, Walter Bagehot, Michael Oakeshott y Roger Scruton, entre otros. 

          Muy certeros e interesantes resultan los artículos en los que el autor analiza el contexto político del Brexit, asunto que no se puede despachar con el recurso a los tópicos. También merecen mencionarse sus observaciones sobre la época victoriana, Winston Churchill, el conservadurismo, la reina Isabel II, la pervivencia o no de los gentleman… 

         Conviene destacar también de este volumen, además del conocimiento enciclopédico de la cultura británica y española del autor (como se puede demostrar en su breve ensayo “Una literatura confortable. Josep Pla en la tradición anglófila”), la consolidada y contrastada calidad de su estilo, que se desparrama con fluidez, agilidad y humor en sus escritos y que lo convierten en uno de los mejores articulistas contemporáneos. Peyró es también autor de un diario, Ya sentarás cabeza y un volumen dedicado a su pasión por la gastronomía, Comimos y bebimos, también presente en este volumen que comentamos. 



Un aire inglés

Ignacio Peyró

Fórcola. Madrid (2021)

400 págs. 25,50 €.

 

lunes, 9 de mayo de 2022

"Páginas de vuelta a casa", de Alexander Wolff

 


            Alexander Wolff es hijo y nieto de exiliados alemanes. Nació en Estados Unidos y se ha dedicado al periodismo. Este libro –“una historia que abarca la vida de mi abuelo y mi padre”- es fruto de un inmenso trabajo de investigación para seguir el paso, con detalle, de la vida de sus antepasados, tanto en Alemania como en Estados Unidos. Para ello, se ha entrevistado con muchos familiares, ha leído diarios inéditos y cartas íntimas, ha acudido a libros de historia, a periódicos, ensayos y a fotografías de los álbumes familiares, ha viajado a Alemania y ha buceado en los archivos familiares para conocer al dedillo la trayectoria de su familia desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. 

            Wolff sigue especialmente las vicisitudes de su abuelo, Kurt Wolff (1887-1963), un editor de fama internacional en las primeras décadas del siglo XX. Procedente de una familia germano-judía muy culta, fundó en 1913 su propia editorial, que cerró en 1930. En ella publicaron autores muy innovadores en aquellos años, como Kafka, Joseph Roth, Heinrich Mann, Karl Kraus, Franz Werfel…, autores que sirven de ejemplo para mostrar su alto concepto de la literatura y del trabajo de editor, que ha quedado también materializado en el volumen Autores, libros, aventuras, que reúne textos de diferente factura donde Kurt Wolff reflexiona sobre el mundo de la edición. Así definía su trabajo como editor: “Yo solo quiero publicar libros de los que no me avergüence en mi lecho de muerte”.

            Tras el ascenso de Hitler al poder y a medida que se complicó su situación en Alemania, perseguido por sus ideas, decidió abandonar el país con su segunda mujer, Helen Mosel, también editora, y tras sufrir muchas vicisitudes y contrariedades se instalaron primero en Francia e Italia hasta su traslado a Nueva York, donde reanudó su actividad editorial con la fundación de Pantheon Books. 

            En Alemania se quedaron sus dos hijos con su madre, cuya familia era propietaria del imperio farmacéutico Merck, que ya había emprendido una nueva relación sentimental. A pesar de ascendencia judía, Niko, el padre del autor, nacido en 1921, fue alistado por el ejército nazi y participó en diferentes frentes en la Segunda Guerra Mundial. Al acabar, pudo trasladarse con su padre a Estados Unidos, donde continuó sus estudios universitarios, rehízo su vida y asumió el peso de su pasado.

            Alexander escribe sobre su abuelo y su padre e, indirectamente, también sobre las raíces de su propia biografía. Pero el libro, ”una amalgama de historia, periodismo y memorias”, va más allá del recuento pormenorizado de las vidas de estos protagonistas. Wolff entra en contacto con los gérmenes de la dictadura nazi, con la actitud de tantas y tantas personas que apoyaron y justificaron ese régimen, muchos de ellos familiares suyos, dolorosas historias que ha descubierto investigando para escribir este libro. 

Por eso, Páginas de vuelta a casa, junto con el relato de la vida de un editor tan importante como fue su abuelo, se convierte también en una interesante reflexión sobre el pasado familiar, la memoria, los orígenes y cómo ha afectado todo esto a las generaciones futuras y a él mismo. Alexander se muestra preocupado por el aumento de los populismos tanto en Europa como en Estados Unidos, que pueden adulterar la memoria colectiva sobre lo acontecido en aquellos dramáticos años de antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Su libro, repleto de historias y personajes, es un buen ejemplo de cómo aquellos sucesos destrozaron países y vidas concretas como la de su abuelo y su padre. 


 

Páginas de vuelta a casa

Alexander Wolff

Crítica. Barcelona (2022)

424 págs. 23,90 €. 

T.o.: Endpapers. A Family Story of Books, War, Escape, and Home

Traducción: Efrén del Valle.

sábado, 2 de abril de 2022

"La alegría del exceso", de Samuel Pepys

 


Samuel Pepys (Londres, 1633-1703) es el autor de uno de los diarios más importantes de la historia de la literatura. Lo empezó a escribir con 27 años y lo mantuvo durante diez, pero lo tuvo que abandonar por sus problemas con la vista. Aunque lo escribió en el siglo XVII, su diario no se difundió hasta el siglo XIX, cuando en 1825 se consiguió transcribir, pues Pepys lo había escrito en un complicado sistema encriptado de tipografía. 

Al saber que nadie de su círculo iba a leer sus diarios, Pepys escribió con bastante libertad y con mucho atrevimiento sobre muchas de las circunstancias de su vida. Eso sí, su diario, como era frecuente en su tiempo, tenía una exclusiva finalidad de dejar constancia y contabilidad de lo que había hecho cada día, sin más pretensiones literarias. Por eso, muchas entradas son muy parecidas y se limitan a contar de manera directa y breve sus inmediatas relaciones y problemas laborales y familiares. 

A pesar de su reiterativa rigidez, encontramos en sus diarios momentos de una radical sinceridad, de ahí su novedad si comparamos su diario con los de sus contemporáneos. Pepys anotó frecuentemente sus debilidades relacionadas con su trato con familias, amigos, algunas mujeres y su voracidad gastronómica, que acabó pasando factura a su salud. Aunque en todos los diarios hay un componente vanidoso, en el caso de Pepys hay más variedad de lo habitual.




            Este volumen, que lleva por subtítulo “Diarios gastronómicos”, contiene una selección de entradas que tienen que ver especialmente con su afición a la comida y a la bebida. Así comienza esta selección: “A casa desde la oficina y luego a la residencia de milord, donde mi esposa había preparado una comida excelente, a saber: un plato de huesos con tuétano, una pierna de cordero, un lomo de ternera, un plato de pollo, tres gallinas y dos docenas de alondras, todas en una fuente, una gran empanada, una lengua de vaca, un plato de anchoas, otro de gambas y queso…”. 

Pepys, un exquisito gourmet, menciona las comidas que tiene en su casa con su mujer, con sus amigos y familiares, comidas protocolarias y sociales en diferentes estancias y, las más de las veces, sus vistas con su mujer o con compañeros de trabajo a las tabernas de Londres: Taberna del Cielo, Renana, La Cabeza del Toro, del Sol, de las Plumas, de Will, Globo, Cabeza del Rey, La Corona… En sus comidas, a pesar de los deseos de controlarse y ser más comedido que insinúa en alguna ocasión, no hay lugar para la moderación y en todas lo que se busca es la apoteosis del exceso. 



La lista de platos que menciona es inabarcable, además de ser una buena muestra sociológica de lo que comían en Londres los burgueses y altos funcionarios de su tiempo: pecho de carnero, pierna de venado, caballa, costillas asadas, paletilla de cordero, barril de ostras (no pocas veces), espinazo de ternera, redondo de jabalí, carpas estofadas, cangrejo, cecina, gachas con ciruela, guiso de cordero y conejo, ganso salvaje, asadura de cerdo, entrañas de venado, anguilas, lamprea, fricandó de conejo y pollo y, para no agotar, unos pajarillos. Todo ello acompañado de los mejores vinos, que también en esto se nota el buen paladar de Pepys, preocupado por tener una buena bodega con los mejores caldos nacionales e internacionales y suficientes contactos para adquirir siempre los mejores productos.

Después de entregarse a tanto exceso, son frecuentes las molestias estomacales, las noches en blanco y los numerosos estados de embriaguez: “Toda la noche y toda la mañana con dolor de cabeza por los excesos de ayer”. Además, esas comidas abundantes le provocan algunos problemas de salud, que afectan sobre todo a sus deposiciones, una de sus principales inquietudes y a las que dedica algún comentario, como cuando escribe en una entrada de su diario las que deben ser las principales reglas para su salud, entre las que destaca “ya sea mediante un purgante, una lavativa, o ambos, ventosear y lograr una deposición fácil y abundante”. 



También son frecuentes los problemas de conciencia que le provoca su entrega desmedida a la comida y a la bebida. En alguna ocasión menciona que ha comenzado la Cuaresma, momento de penitencia y sobriedad, pero lo normal es que concluya este tiempo sin haber cambiado nada sus hábitos: “Hoy es el primer día de Cuaresma. A ver si soy capaz de respetarla”, para después escribir: “Es la única vez que hemos comido de vigilia en toda la Cuaresma”. También es consciente de que se pasa muchos pueblos bebiendo y que debe de tener cuidado. En ocasiones se muestra arrepentido: “Por la mañana el señor Mills pronunció el mejor sermón que he oído en mi vida sobre la embriaguez”, lo que no quita para que a los pocos días anote: “Estaba tan borracho que no me atreví a leer mis oraciones” o “Bebí tanto que no estaba en condiciones de trabajar” o “Me acosté muy achispado”. Algunas observaciones sobre la bebida son muy divertidas. Por ejemplo, cuando habla de la señora Shippman: “nunca en mi vida he visto a una mujer pimplar así”.



            A la vez que menciona todas estas cosas, habla además de su matrimonio, problemas domésticos, los criados, sucesos familiares (algunos trágicos, como la muerte de su hermano), viajes, cuestiones laborales y, más bien de pasada, alude también al pavoroso incendio que sufrió Londres en esos años y de los estragos que provocó la peste. Samuel Pepys llegó a ser un reputado escritor, fue miembro del Parlamento británico y presidente de la Royal Society.

Esta selección quizás defina de manera injusta al personaje, pues aparece exclusivamente obsesionado con los placeres de la comida y la bebida, aunque también se hable mínimamente de su afición a la poesía y a la música (sale cantando frecuentemente y tocando algún instrumento). El resultado de esta edición, a cargo de Robert Latham y William Matthews, es una entretenida radiografía de los gustos culinarios de la época y de la ambición y pequeños placeres de un personaje frívolo, orgulloso, superficial que sigue siendo tan actual y que siempre tiene hambre.




Samuel Pepys

La alegría del exceso

Nórdica. Madrid (2022)

118 págs. 

16,50 € (papel) / 7,99 € (digital).

T.o.: The Joys of Excess

Traducción: Íñigo Jáuregui. 

domingo, 20 de marzo de 2022

"El mal del chamán", de Jacek Hugo-Bader

 


No se entiende El mal del chamán (1), el nuevo libro del periodista Jacek Hugo-Bader (Polonia, 1957), sin conocer sus libros anteriores, de manera especial los tres que ha dedicado a describir las ruinas de la antigua URSS, de la que es todo un especialista, tres espléndidos libros (El delirio blancoDiarios de KolimáEn el valle del paraíso) que reúnen reportajes muy variados todos ellos con un mismo hilo conductor: las huellas del comunismo en personas la mayoría anónimas que han sido trágicas víctimas de un utopismo delirante. Hugo-Bader escribe en el diario polaco Gazeta Wyborcza.

 

Una realidad marcada por el pasado

 

El primero, El delirio blanco (2016), publicado en España por la editorial Dioptrías, cuenta cómo se imaginaban en 1957 algunos escritores y analistas soviéticos que sería la URSS en el siglo XXI; el “mundo perfecto” y distópico que ellos creían con la férrea fe comunista en el progreso, dio paso cincuenta años después a una realidad rota y a un mundo fracasado. Para demostrarlo, Hugo-Bader viaja en 2007 por Rusia, desde Moscú a Vladivostok, en un Citroën 4x4 y describe una sociedad con múltiples y visibles lacras personales y colectivas, entre las que destaca el alcoholismo y la locura. 

En Diarios de Kolimá (2018), publicado ya en La Caja Books, Hugo-Bader vuelve a viajar a la antigua URSS para recorrer en 2011, ahora en autostop, los 2.025 kilómetros de la llamada Autopista de Kolimá, una ruta que comunica Magadán, la capital, con Yakutsk, y en donde se calcula que hubo más de 160 campos de concentración donde murieron más de tres millones de personas de los más de 30 millones que fueron deportados a los gulag de Siberia. El autor cuenta en este libro un viaje plagado de encuentros con todo tipo de personas y al hilo de estas conversaciones sale a relucir el doloroso pasado de esta tierra. Pero el libro atiende al presente, a los modos de vida actuales, a la capacidad de sobrevivir en circunstancias tan extremas.


 

Entrevistando por todo el país

 

El tercer volumen, En el valle del paraíso, publicado en España en 2021 también en La Caja Books, contiene un conjunto de reportajes de sus viajes desde 1990 hasta el año 2000. Lo que les une es mostrar las persistentes huellas del comunismo y, de manera especial, las cicatrices que todavía son bien visibles en la manera de funcionar tanto en la vida política y social como en las relaciones humanas. Salen tártaros anónimos que fueron perseguidos a partir del año 1945; mujeres chechenas que buscan a sus hijos desaparecidos en la guerra; generales soviéticos que fracasaron en Afganistán; judíos que fueron deportados a Jabarovski del Amur…

Entrevista también al camarada Kaláshnikov, un comunista férreo que no admite ninguna duda en su irracional patriotismo. Lo mismo le pasa con Alexandr Lebed, antiguo Secretario de Seguridad de Rusia, quien afirma que “quien no añora la URSS no tiene corazón”. Viaja también a la sede de Grazpon, en la ciudad de Yámburg; a Kirguistán, donde conoce en directo el tráfico de drogas. En Kazajistán, comprueba las consecuencias de las más de 400 explosiones nucleares que se llevaron a cabo entre 1949 y 1989; y viaja a Vorkutá, en la República de Komi, 160 kilómetros más allá del círculo polar.


Heredero de Kapuscinski

 

Los tres volúmenes citados tienen en común una misma técnica periodística, similar a la que emplea la premio Nobel de literatura Svetlana Alexiévich, por ejemplo en uno de sus libros más difundidos, El fin del “Homo sovieticus”(2015, ver Aceprensa 20 Enero 2016). Como ella, Hugo-Bader construye sus reportajes con conversaciones con infinidad de gente anónima; no son entrevistas convencionales sino una selección de momentos especiales de las largas conversaciones que ha mantenido con ellos. Es la misma técnica que también emplea otra periodista polaca de reconocido prestigio, Margo Rejmer (Varsovia, 1985), autora de Bucarest. Polvo y sangre (2019) y Barro más dulce que la miel (2020), este último dedicado a la Albania comunista. 

En su último libro, El mal del chamán, aparecido en Polonia en 2020, recurre a esta misma manera de contar, que ya empleó en tantas obras el periodista y viajero polaco Ryszard Kapuscinski (1932-2007), a quien Hugo-Bader considera su maestro. Como afirma en un pasaje concreto de este libro, a la pregunta de qué clase de libros escribe, contesta: libros “que no me los invento, que tengo que ver, oír o, mejor todavía, probar, participar, apuntarlo todo, grabarlo, fotografiarlo”. Para escribir este libro, que transcurre en diferentes repúblicas y ciudades de Siberia, “recorrió en tren, autobús y autostop nueve mil setecientos kilómetros”. El periodista polaco no hace un periodismo intelectual, reforzado y ampliado por un abundante aparato bibliográfico de los sitios que recorre y los temas que frecuenta; al contrario, intenta no leer apenas nada para no perder “energía y curiosidad” en sus entrevistas y en su acercamiento al mundo que ha elegido. 

 

Auge de los servicios mágicos en Rusia

 

A diferencia de los otros libros, de contenido más amplio, El mal del chamán está centrado exclusivamente en los chamanes, figuras muy populares en toda la antigua URSS, pero de manera especial en las repúblicas siberianas de Yakutia, Jakasia, Altái, Tuvá y Buriatia. Hugo-Bader entra en contacto con personas vinculadas con el chamanismo: pacientes, familiares, curiosos, los propios chamanes o estudiosos del tema. Su manera de contar es la descripción concreta de lo que hacen y dicen sus interlocutores, sin aportar, salvo casos aislados, mucho contexto teórico al tema. Se trata de mostrar la presencia de los chamanes y el papel que desempeñan en la sociedad actual. Tras el largo paréntesis del comunismo, donde el chamanismo fue perseguido (lo mismo que otras religiones), existe hoy día un deseo especial de volver a las raíces y recuperar las creencias antiguas de pueblos que habitaron estos territorios.


 

Sin lugar a dudas, lo que Hugo-Bader llama “servicios mágicos” –donde se incluye el chamanismo y los videntes, brujos, quirománticos, esotéricos, astrólogos, ocultistas, espiritistas…- vive un momento de
esplendor en Rusia. Si en toda la Federación de Rusia trabajan más de 640.000 médicos, los que se dedican a estas artes “extrasensoriales” son más de 800.000 mil. En Siberia, los chamanes, a los que se llama tengristas (porque dan culto al dios Tengri, el soberano del mundo superior), están intentando que se les apruebe como la quinta religión, lo que les está llevando a organizarse en diferentes federaciones, algo insólito en la larga historia del chamanismo. 

Hugo-Bader critica esta tendencia del chamanismo de querer aparecer como una religión “oficial”: “el chamanismo –escribe-, cuando pretende demostrar que es una religión, se vuelve increíblemente chillón, vulgar y desordenado, muchas veces directamente sucio. Cuando intentan hacer algo monumental, les sale una grotesca Disneylandia de plástico al estilo chino”. Como se aprecia en este libro, no hay entre los chamanes ni liturgia, ni jerarquías, ni dioses, ni teología…, aunque algunos están intentando recientemente dar al chamanismo un cuerpo doctrinal y espiritual y practicarlo hasta en lugares específicos.

 

El caftán y el tambor

 

Vistas las posibilidades de negocio, que lo hay (como pasa en todo el mundo con los fenómenos esotéricos), últimamente hay personas que se presentan como chamanes sin haber sido estrictamente “elegidos”. Y es que el chamán no se hace así mismo sino que, en un momento concreto de sus vidas, reciben lo que ellos denominan “el mal del chamán”, una señal de que han sido elegidos. Desde entonces, no pueden dar la espalda a este destino y asumen su condición de ser una referencia y una ayuda para su gente, sus vecinos y compatriotas. Y no se convierte uno en chamán porque posea una trayectoria vital intachable y virtuosa. Al contrario, la mayoría reciben la llamada después de vidas azarosas, con problemas con la ley, las drogas y el alcohol, como se puede comprobar en los numerosos testimonios de estos reportajes. 


De pronto hay en ellos una transformación “mágica” de sus vidas, y desde ese momento son capaces de provocar alteraciones en su estado de conciencia y con la ayuda de unos ritos más o menos parecidos, por lo menos en Siberia (los  inevitables caftanes repletos de cintas y lazos, el omnipresente tambor, las velas, las ofrendas, los cánticos…), descubren las claves de las vidas de los pacientes que acuden a sus consultas, que lo hacen por motivos muy variados (como se acude a los videntes en las sociedades europeas): por una catástrofe vital o sentimental, enfermedades, problemas matrimoniales, dificultades con los hijos, depresiones, etc. Con estos pacientes también tiene el periodista polaco increíbles conversaciones.

 

Mostrar una realidad viva y omnipresente

 

Como decía, no hay teorías, ni valoraciones en estos reportajes. No es la intención de Hugo-Bader desenmascarar a nadie, ni discutir sus contradicciones, ni cuestionar sus peregrinas ocurrencias: por ejemplo, para el chamán Artiom Ignatenko, “no se debe dejar en la peluquería el pelo cortado, porque primero se queda en el suelo, donde todo el mundo lo pisa, y luego va a parar a la basura. Debéis tener en cuenta que es parte de vuestro cuerpo. Hay que llevárselo y quemarlo”. Otro chamán organizó una surrealista y famosa caravana rumbo a Moscú para expulsar a Putin del Kremlin, procesión a la que se sumó Hugo-Bader durante unas jornadas. 

Él se dedica sin más a recopilar informaciones y a mostrar de manera objetiva esta presencia activa y bien visible de los chamanes en todas las capas sociales de Siberia, en unas repúblicas y ciudades más que en otras. Aaunque el chamanismo tiene cada vez más presencia en las ciudades, es sobre todo un fenómeno rural que requiere de los chamanes un asiduo contacto con la naturaleza, en su caso la taiga, lugar donde viven o a donde se retiran algunos de los que circulan por este libro. 

 

Nada es casual

 

Para el chamanismo, no hay casualidades. Todo tiene un sentido y una explicación. El pasado se mezcla con el presente y los espíritus con los vivos y los muertos. Cada criatura del mundo vegetal y animal tiene su propia alma. Los mundos paralelos se entremezclan. Hace falta alguien que se ponga en contacto con las otras realidades e interprete los hechos. A eso se dedican los chamanes, a librar al mundo del mal. Suelen alternar sus consejos (muchas veces, repletos de imágenes y conceptos nebulosos o apocalípticos) con la elaboración de ancestrales recetas medicinales, como las que recomienda el chamán Antoni Ondar, entre las que se incluye grasa de tejón para la tos, bilis de oso para las úlceras de estómago y lo que llama el castóreo, que es la secreción de las glándulas anales del castor, líquido que se puede untar por las piernas o beberlo, dependiendo de la enfermedad.  

 

La antítesis del ateísmo

 

En El mal del chamán, Hugo-Bader realiza un detallista y exhaustivo trabajo de campo con el fin de dar voz a unos personajes que son los que tienen la palabra y el protagonismo.

Libro muy ameno, a veces un tanto reiterativo (salvo excepciones, el discurso de los chamanes suele ser muy parecido) que presenta una consolidada realidad antropológica que sirve para visualizar cómo una parte de la sociedad siberiana se enfrenta hoy día a los problemas y dificultades que les sobrepasan y que no tienen una fácil y rápida solución. El recurso a este singular animismo que practican los chamanes es también una reacción a tantos años de una educación soviética que imponía el ateísmo y el culto a la ciencia. 


            

(1) El mal del chamán. Jacek Hugo-Bader. La Caja Books. Valencia (2022). 364 págs. 21,90 € (papel) / 9,99 €. T.o.: Szamanska choroba. Traducción: Ernesto Rubio y Agata Orzeszek.