sábado, 11 de julio de 2026

Mis clásicos: "Me voy con vosotros para siempre", de Fred Chappell.

 


                Escrita como si se tratasen de los recuerdos infantiles del narrador, esta divertida novela cuenta la infancia de Jess en una granja de Carolina del Norte. Allí viven su padre, ocurrente y gamberro, su madre, que ejerce de maestra, y la abuela, que lleva el control de la granja. La última persona que se integra en la vida familiar es Johnson Gibbs, un adolescente huérfano que contratan como bracero. Jess describe la vida doméstica en la granja, salpicada de desternillantes y ocurrentes anécdotas protagonizadas por sus familiares. 

            Y es que la monotonía de la granja se rompe de vez en cuando con la llegada de tíos y tías, parientes de su madre, cada uno más extravagante que el anterior. El tío Luden es un inocente mujeriego; el tío Zeno, un contador de historias interminables; la barba del tío Gurton parece interminable; y el Tío Runkin viaja con su lúgubre ataúd buscando la frase perfecta para su epitafio. Ésta es la primera novela que se traduce de Fred Chappell (1936), considerado uno de los mejores escritores actuales del Sur de Estados Unidos.



Me voy con vosotros para siempre 

Fred Chappell

Libros del Asteroide. Barcelona (2008)

240 págs. 17,95 €.

jueves, 2 de julio de 2026

30 propuestas de literatura para las vacaciones



    Las vacaciones de verano son un momento especialmente adecuado para lanzarse a esos libros que quizás querríamos haber leído durante el resto del año, pero no hemos tenido tiempo. Una buena intriga policiaca, un drama intimista, un libro de viajes… o quizás ese clásico al que tenemos tantas ganas.

    Para facilitar la tarea de dar con el título adecuado, ofrecemos más de una treintena de propuestas, divididas por temas o subgéneros. Para todos los gustos, y con certificado de calidad. Ver la lista en este ENLACE.


miércoles, 1 de julio de 2026

Notas para un diario: "Una canción de Nat King Cole"

 


Fue un cantante muy escuchado por toda una generación que se sabe de memoria sus canciones en inglés y en castellano. Nat King Cole es un cantante generacional, proclive hoy día a la nostalgia colectiva de gente ya mayor que asocia sus canciones a momentos muy concretos y felices de sus vidas ya gastadas. Suele pasar con casi todas sus canciones, pero hay una sorprendentemente distinta, especial, que poco, muy poco tiene que ver con “Cachito”, “Adelita”, “Las mañanitas”, “Arrivederci Roma”, “Ay, Cosita Linda”, “Perfidia”, “Yo vendo unos ojos negros”, “Quizás, quizás, quizás”… Se titula “Nadie me ama” y me gustaría saber si es una canción biográfica o no. Si lo es, el resto de sus canciones son pura mentira y una tomadura de pelo; si no lo es, ha dado en el clavo pues resulta un canto redondo a la desolación más absoluta y al irremisible fracaso vital. Suelo comentar que si tuviera que dar algún “curso de autoestima” (Dios no lo quiera), comenzaría con esta canción y con el análisis de su letra. 

A mi madre le gusta mucho Nat King Cole y siempre canta las canciones más famosas. Cuando comemos en casa de mi hermano A., suele poner estas canciones como hilo musical. Pero siempre empieza por la misma, la que quiero destacar ahora, “Nadie me ama”, que él considera el resumen de su biografía.

            «Nadie me ama / nadie me quiere / nadie me llama / nadie me es fiel». El principio es sublime: la constatación de que el desprecio que sufre su protagonista es radical, absoluto. No le quieren, ni le aman… Es un pingajo, un desecho, un cero a la izquierda. «Triste es mi vida / sin un cariño / lloro en silencio / mi desventura». Esto es una depresión de verdad, sin fisuras y sin hacerse el héroe ni el importante. Menos mal que se da cuenta y reconoce que nadie le hace ni puñetero caso y que su vida no es precisamente un parque de atracciones. Lo único que le queda es pegarse un tiro o llorar en silencio. Ha elegido llorar. 

Y todo esto, en la canción, se describe con el acompañamiento de un coro de menopáusicas que con sus lamentos subrayan todavía más la desolación de la letra. El cantante/protagonista/actante interviene ahora con fuerza en el estribillo: «Voy por el mundo cruel de fracaso en fracaso». Magnífico resumen de una existencia inútil. Sí, el mundo es cruel, lo diga o no Nat King Cole; pero a lo mejor él tampoco es la maravilla que creía ser. El adjetivo “cruel” añade aquí más dolor a su ya lacerante sufrimiento. Y el resumen de su vida es lo que quiere subrayar de modo reiterativo: “fracaso” y “fracaso”.



Oyendo esta canción uno reconoce que su vida, que piensa humillante, no lo es tanto y que, aunque cuesta ver los brotes de esperanza, alguno hay, siempre. Eso sí, nos va la tragedia y el melodrama y lloramos porque pensamos que nuestra vida es cruel hasta la extenuación. ¿Cruel? ¿De verdad? Al final, nos quejamos por auténticas chorradas. No como el protagonista de la canción, quien sigue sufriendo de lo lindo en las siguientes estrofas. Tanto sufre que busca un último refugio: «llamo a la puerta del cielo que nunca traspaso». Pero la respuesta es contundente: no le quieren ni en el cielo. Es un puñetero cenizo. Por eso, le pide a Dios que, por favor, se apiade de él. Pero ni siquiera el cielo escucha su dramática petición. 

El patético resumen de su vida vuelve a aparecer en la siguiente estrofa: «Triste es mi vida… Lloro en silencio mi desventura». No es para menos. Púdrete. Húndete. Solo ante el peligro de una vida atroz, sin ni siquiera un poquito de azúcar para pasar el trago. Para rematar las sensaciones, el estribillo vuelve a atravesarte: se convierte en una puñalada trapera para que el protagonista no levante la cabeza. Porque es evidente que estamos ante un fracasado, un pelele, una mierda, un inútil. Por eso es mejor que no haga nada y que sepa que nadie se va a apiadar de él, tampoco Dios. Si nadie quiere saber nada de él puede ser porque es un ser maltratado, pero también hay que pensar que a lo mejor es un redomado plasta. 

La canción concluye con el lamento musical que encierra su tragedia, que ha quedado clara desde el principio: «Nadie me ama, nadie me quiere». Y se acabó. La canción es ejemplar, un resumen de tantas y tantas biografías que, para disimular, parecen disfrutar de su fracaso con teorías de lo que sea. Aquí no. Nat King Cole ha hecho un monumento a la sinceridad. No eres nadie, a nadie le importas y, encima, tu vida no merece ni que se le llame tragedia. Esta canción hay que meditarla de vez en cuando. 

miércoles, 24 de junio de 2026

Literatura y fútbol, al contraataque

 


         En lo que a literatura deportiva se refiere, también el fútbol es el deporte rey. En los últimos años no paran de publicarse libros que lo abordan desde perspectivas variadas. Dentro de este peculiar género, quizás los títulos más conseguidos son los que mezclan la pasión futbolística con la sociología, algo de costumbrismo y buenas dosis de antropología.

    Con motivo del Mundial de Fútbol, he publicado un artículo en Aceprensa sobre la relación entre fútbol y literatura que podéis leer en este enlace

sábado, 13 de junio de 2026

Notas para un diario: "Se buscan extras"


            Publica la prensa una noticia divertida y dramática a la vez. Se trata de un anuncio de un autor/a que buscaba veinte extras para asistir a la presentación de su libro. Serían recompensados económicamente. Hasta ahora, habíamos visto estas tácticas, más disimuladas, en la asistencia a manifestaciones (viaje y bocadillos gratis) y en los actos multitudinarios de ciertos políticos. En este terreno, también la sofisticación tecnológica ha entrado a tope y ya circulan por ahí algunos ejemplos de cómo algunos dictadores de hoy mismo hacen simulacros de actuaciones sin público porque los técnicos ya se encargarán después de meterlo al antojo de los jefes de campaña. Patético. Populismo barato. Consagración de la mentira. Dictadores de pacotilla.

Pues bien, volviendo al anuncio, he intentado asistir como extra a esa presentación pero me ha sido imposible contactar con los responsables. Hubiese ido encantado y hasta gratis para acompañar de manera entusiasta al autor/a a ese momento tan especial. Aunque se trate de una estrategia triste, confirma que el autor/a no es tonto/a. Por desgracia, he estado en algunas presentaciones en las que estábamos cuatro gatos y la sensación era de desolación absoluta, como en un tanatorio. 

Los extras, en las presentaciones, conferencias y también en los tanatorios, dan color, brillo y humanidad. De todas maneras, y lo digo por experiencia, la mejor táctica para llenar una presentación es anunciar siempre que al final habrá un vino español. Sé de profesionales de estos eventos que suelen ir a merendar gratis casi todos los días. Ya se conocen las rutas y los lugares más codiciados. Saben dónde ponerse para tener a mano las bebidas y los canapés. En Madrid, la oferta es variada y hasta exótica. 

jueves, 28 de mayo de 2026

Libros para la Feria

 


Hemos publicado en Aceprensa una selección de libros que pueden venir bien para la Feria del Libro de Madrid. Son, sobre todo, novedades de los últimos meses. En la selección se ha intentado que aparezcan cuantos más géneros literarios, mejor. Hay de todo. Y, como pasa siempre, faltan muchos.

VER ARTÍCULO.

sábado, 23 de mayo de 2026

Mis clásicos: "El baile", de Irène Némirovski

 


            La publicación en Francia de Suite francesa, a comienzos del siglo XXI, provocó un auténtico boom literario que colocó a la escritora de origen ruso Irène Némirovky, asesinada en Auschwitz en 1942 en la primera línea de las recuperaciones editoriales. Pronto apareció otra de sus grandes novelas, El baile, que la autora publicó en Francia en 1930, donde su familia había fijado su residencia después de la Revolución rusa. En España, la editorial Salamandra ha publicado la gran mayoría de sus obras. 

            Al parecer, la historia que se cuenta en El baile tiene su origen, en parte, en la propia biografía de la autora, que mantuvo durante toda su vida unas relaciones muy difíciles con su madre, quien educó a su hija a distancia. El bailecuenta la sibilina venganza de una hija hacia su madre. Antoinette tiene catorce años y tampoco se lleva muy bien con su madre. Ésta ha organizado un majestuoso baile para presentarse a la alta sociedad parisina. El matrimonio Kampf son unos nuevos ricos que, gracias a un golpe de suerte, han conseguido hacerse millonarios. Rosine, la madre de Antoninette, oculta como puede un pasado que no se corresponde con el ritmo de vida que ahora lleva, basado en el culto a las apariencias y la ostentación de las riquezas. 

El baile es para ella su carta de presentación en sociedad y, también, la orgullosa manera de decir a toda su familia y antigua amigas que ahora está en un nivel distinto. 

            La novela es breve pero muy intensa. Némirovsky acierta en la descripción de los personajes, en especial de la histérica Rosine, una arribista con sueños de grandeza. Todo en la historia está muy medido. Más que la sorpresa del argumento, que se ve venir, sorprende la habilidad de la autora para describir la psicología de un taimado, pero cruel enfrentamiento entre una madre enferma de éxito y una hija adolescente que sabe dónde herir a su caprichosa madre.




El baile

Iréne Némirovsky

Salamandra. Barcelona (2006)

94 págs. 

14 € (papel) / 5.99 € (digital)