Mostrando entradas con la etiqueta literatura catalana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura catalana. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de enero de 2026

Mis clásicos: "La plaza del Diamante", de Mercè Rodoreda

 


            De la ingente bibliografía que existe sobre la Guerra Civil –estudios, monografías, novelas, relatos, etc.-, una de las obras literarias que más me gusta, y que suelo recomendar, es La plaza del Diamante, de la escritora catalana Merçé Rodoreda (1908-1983). Al acabar la Guerra, se exilió en Ginebra y regresó en 1979. En el exilio publicó esta obra, en 1962, y, entre otras, La calle de las Camelias (1966), también de sus más conocidas.


          Si algo brilla en La plaza del Diamante es el personaje de Colometa, una mujer del pueblo que asiste como testigo a los desastres que provocó la guerra (especialmente en su vida) y a la dura reconstrucción de la posguerra. Hay de todo en la novela: tensión, emoción, costumbrismo, testimonio... Pero sobresale la mirada sencilla, femenina, íntima, doméstica de una mujer que se siente desbordada por las circunstancias. 




La plaza del Diamante

Mercè Rodoreda

Edhasa. Barcelona (2023)

240 págs. 9,95 €.

sábado, 16 de marzo de 2024

"La inflación alemana", de Josep Pla



        Josep Pla comenzó en 1920 su andadura como corresponsal de prensa en diferentes capitales europeas. Tras una etapa en Viena, ya en Berlín, el 1 de agosto de 1923 publica el primer artículo de los ciento veintitrés que escribió hasta el 30 de marzo de 1924, cuando fue trasladado por el periódico La Publicitat a París. En Berlín coincidió con el también periodista catalán Eugeni Xammar, quien hizo de cicerone de Pla y le introdujo en los círculos políticos y periodísticos de Berlín. Grandes amigos, Xammar viajó también en 1925 con Pla a Rusia. Para Pla, “Xamar me ha enseñado más que todos los libros juntos”.

           Cuando llega Pla, Alemania está viviendo uno de los momentos más complicados de su historia. Cinco años después del final de la Primera Guerra Mundial y de la firma del polémico Tratado de Versalles, Alemania sigue sumergida en una profunda crisis política y económica. Pla describe el caos social que se vive en las principales ciudades de Alemania motivado por las deudas de la guerra, que Alemania intenta rebajar y que los países aliados, de manera especial Francia, intenta cobrarse incluso por su cuenta, como sucede tras la ocupación minera de la cuenca del Ruhr. Este desconcierto afecta duramente a la economía y la desbocada inflación, principal tema de estos artículos, provoca la agonía de las clases medias y una crisis sin precedentes. 

           De manera divulgativa y didáctica, con mucha lucidez, Pla intenta explicar a los lectores catalanes las claves de este crítico momento. Muchos artículos están dedicados a cómo afecta la inflación a la vida cotidiana de los habitantes, que asisten mareados a un carrusel inasumible de cifras que cambia de manera drástica por horas. A la vez, escribe sobre los políticos más significativos, cuyas actuaciones parecen provocar en determinados momentos conatos de golpe de estado, enfrentamientos irresolubles o divisiones territoriales. Alemania vive en esos años un constante enfrentamiento entre las derechas, los ultranacionalistas, la izquierda más o menos moderada y los comunistas. Pla defiende las actuaciones de Gustav Stresemann y crítica abiertamente las acciones emprendidas por Gustav von Kahr y denuncia el peligroso estilo político de Hitler, cuya importancia en el futuro de la vida política alemana Pla anticipa con bastante intuición. Pla también describe cómo una parte de la sociedad considera a los judíos los chivos expiatorios de la situación que están padeciendo.

          Esta edición contiene una selección de 88 artículos. Resulta llamativo que Pla, que aprovechaba una y otra vez todo lo que escribía, decidió en esta ocasión no publicar estas crónicas en formato de libro, como sí hizo con las que escribió desde otros lugares (como, por ejemplo, las de su viaje a Rusia). En ellas, hay que destacar, como escribe Xavier Pla en una nota introductoria, “el esfuerzo insólito [de Pla] por comprender el fenómeno político, económico y social que supone la inflación”. También el trabajo periodístico de mostrar, junto con las actuaciones de los políticos y los economistas, la vida de la gente corriente, que fue la que más sufrió ese desbarajuste. 

        Un buen complemento de estos artículos son los dos libros que publicó la editorial Acantilado con las crónicas que Eugeni Xammar escribió en esos años desde Alemania. El primer volumen, El huevo de la serpiente, reúne sus colaboraciones entre 1922 y 1924; el segundo, Crónicas desde Berlín, aparecen los artículos que escribió desde 1930 hasta 1936. Los dos autores, Pla y Xammar, supieron captar en sus crónicas el enrarecido clima social y político de aquellos años en Alemania y los numerosos problemas que todavía estaban por resolver.




La inflación alemana

Josep Pla

Destino. Barcelona (2024)

416 págs. 22,90 € (papel) / 8,99 € (digital). 

T.o.: La inflación alemanya

Traducción: Victoria Pradilla.

lunes, 18 de marzo de 2019

"Madrid, 1921. Un dietario", de Josep Pla


Publica la editorial Libros del K.O. una nueva edición de Madrid, 1921. Un dietario, uno de los pocos libros en los que Josep Pla (1897-1981) habla de Madrid. El otro libro recoge las crónicas parlamentarias que escribió de 1931 a 1936, durante la Segunda República. Pla contaba veinte años cuando se trasladó a Madrid desde París, a donde había sido enviado como corresponsal por el diario catalán La Publicidad, el mismo que decide trasladarlo a Madrid. Tras cursar los estudios de Derecho y realizar el servicio militar, Pla vive en Barcelona y participa en la tertulia de la Peña del Ateneo. Allí le abren las puertas para que comience a colaborar en el periódico Noticias, en el que no dura mucho, y después en La Publicidad, donde se forma como periodista. Pla hizo una primera elaboración de este libro en Estocolmo en 1928.
            Pla ejerce de flâneur y se dedica a pasear y callejear por un Madrid que se encontraba en pleno proceso de transformación no solo urbanística. Los nuevos aires de la modernidad estaban arrinconando algunas costumbres y actitudes muy instaladas en el pueblo madrileño, como por ejemplo las tertulias, que Pla frecuenta de manera asidua y describe con acierto. Como en otros libros suyos, no hay un propósito fijo ni una estructura cerrada sino que sus observaciones van de acá para allá, a su antojo. En un capítulo habla del Hotel Palace, muy frecuentado por catalanes; en otro, describe la tertulia del Café Pombo, a la que asiste Ramón Gómez de la Serna, entre otros contertulios; habla del Retiro, del Museo del Prado, de la primavera, del tiempo, de la Puerta del Sol. Pla se encuentra en un café cuando reciben la noticia del asesinato del político Eduardo Dato. Asiste a una clase en la Universidad de Ortega y Gasset. Conoce a Julio Camba, con el que entabla una buena relación de amistad. Viaja a Salamanca, donde es recibido por Miguel de Unamuno. También a Ávila y Segovia. Frecuenta diferentes pensiones. Conoce a funcionarios, periodistas, escritores. Compara constantemente Barcelona con Madrid. Pla no es complaciente con casi nadie y aplica en sus retratos una ironía que en unos casos es sutil, por ejemplo con Unamuno y Ortega, y en otros bastante más gruesa, con Ramón Gómez de la Serna.


            Pla rechaza las sobredosis de tipismo y de localismo madrileño que han salpicado la vida cotidiana de la capital, su lenguaje y hasta sus costumbres. Critica el exceso de funcionarios y opositores, que dan a Madrid un triste aire gris y oficial. En general, no le convencen las reformas urbanísticas de los últimos siglos, como la realizada por Carlos III, que han convertido Madrid en “una ciudad acabada de hacer, sin ningún vestigio antiguo, sin raíces en el pasado profundo”. Tampoco le atrae la influencia de los andaluz en las diversiones populares y hasta en el lenguaje madrileño. “En conjunto -escribe Pla-, todo esto hace que a menudo tenga la sensación de que, en Madrid, estoy muy lejos de casa”. 
            Basándose en notas personales, escribió una primera versión del libro en 1928. Pero luego lo fue rehaciendo, como buena parte de sus obras. Sin embargo, ya encontramos en este dietario las principales notas de su estilo, lleno de agudeza y amenidad. Es único en su manera de poner adjetivos distintos, como esta cita a propósito de los suburbios: “todos los suburbios que conozco producen la misma impresión de inexplicable, honda, integral, cósmica tristeza”. O esta otra sobre Madrid: “todas las cosas tienen un aspecto sediento, reseco y exhausto”. Su prosa desprende ironía y un humor socarrón. Y el género elegido, el dietario, le permite emplear una prosa personal, deslavazada, cambiante, atenta a los detalles concretos de la realidad. Un estilo que encaja perfectamente con su carácter: “soy un individualista irreductible y un solitario total”. 




Madrid, 1921. Un dietario
Josep Pla
Libros del K.O. Madrid (2019)
272 págs. 15,95 €. 
T.o.: Madrid. Un dietario
Traducción: Alfons Sureda i Carrión.

martes, 20 de noviembre de 2018

"Otra Cataluña", de Sergio Vila-Sanjuán


Actual director del prestigioso suplemento “Cultura/s” de La Vanguardia, Sergio Vila-Sanjuán ha escrito varios novelas y unos cuantos libros, como Pasando página Código best-seller, indispensables para entender la evolución de la industria cultural y la historia literaria de las últimas décadas. En ese libro analiza la activa y continuada presencia durante más de seis siglos del catalán y del castellano, o del castellano y catalán, en la cultura catalana que se ha realizado a través de estos dos idiomas. Dejar a un lado, minusvalorar o eliminar el papel de la cultura catalana escrita en castellano, como se está haciendo últimamente por parte del nacionalismo más excluyente, supone falsificar la historia y amputar de la cultura catalana a autores fundamentales, como demuestra Vila-Sanjuán en este estudio que quiere ser una introducción a una realidad cultural que no puede empequeñecerse o convertirse en instrumento político.
            Para Vila-Sanjuán, y lo demuestra con creces en los capítulos de este libro, la cultura catalana escrita en castellano cuenta con personajes que no pueden quedar en la sombra; y por eso su libro pone en valor aquellos “hitos sin los que la cultura de Cataluña no puede comprenderse”.
            El autor divide su estudio en tres grandes capítulos cronológicos. En el primero, 1412-1700, se destaca el papel que desempeñaron poetas y escritores catalanes en la renovación de la literatura castellana, como es el caso de Enrique de Villena y Juan Boscán. En este periodo, analiza las aportaciones a la literatura religiosa de Ignacio de Loyola y se comenta el viaje que don Quijote realizó a Barcelona como símbolo de la unión cultural. El segundo capítulo abarca desde 1701 a 1900, cuando se consolida la literatura catalana y, a la vez, aparecen importantes figuras que transitan los dos idiomas o que renuevan la cultura española desde su catalanismo, como Aribau, Piferrer y Jaime Balmes.  El tercer capítulo contiene un estudio de los principales fenómenos literarios desde 1901 a la actualidad, aunque introduce tres divisiones: de 1901 a 1939, de 1940 a 1975 y de 1976 a 2018. 
Si antes de la guerra civil se destacan a escritores como Gaziel, Eugenio d’Ors y Bartolomé Soler, entre otros muchos, tras la contienda el autor señala el importante peso específico que tuvieron tres editoriales: Destino, Planeta y Barral; alrededor de estas editoriales muchos escritores realizaron en castellano una importante contribución a la literatura catalana. Es el caso, por ejemplo, dentro de la “galaxia Destino”, de Ignacio Agustí, Carmen Laforet, Ana María Matute y Sebastián Juan Arbó; dentro de la “galaxia Planeta” destaca a José María Gironella, Tomás Salvador y Mercedes Salisachs; y en la “galaxia Carlos Barral” incluye a Gil de Biedma, los Goytisolo y Juan Marsé. Por último, del periodo 1976 a 2018, Vila-Sanjuán destaca las aportaciones de un grupo de escritores fundamentales para la literatura castellana y catalana, aunque hayan escrito mayormente en castellano: es el caso de Eduardo Mendoza, Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Enrique Vila-Matas, Carlos Ruiz Zafón y Javier Cercas.
            En su estudio, Vila-Sanjuán demuestra cómo la industria cultural en castellano se consolida en Cataluña en el siglo XVI y desde entonces forma parte del mapa cultural español. Por eso, este libro, que aparece en un momento político y cultural espinoso, reivindica la tradición literaria catalana en castellano que es igual de importante, como poco, que la escrita en catalán. Para él, todos los autores estudiados no pertenecen a una segunda categoría y son igual de catalanes que los que escriben solo en catalán. Y el que escribe este libro ha sido uno de los críticos culturales que más ha hecho por consolidar el catalán como lengua cultural. 


Otra Cataluña
Sergio Vila-Sanjuán
Destino. Barcelona (2018)
366 págs. 19,99 €.

sábado, 21 de febrero de 2015

“Cartas de lejos”, de Josep Pla


             Nueva edición de uno de los primeros libros del escritor catalán Josep Pla (1897-1981), publicado en 1928. Es uno de sus libros de viajes más conocidos. Desde sus inicios como periodista, Pla viajó por todo el mundo como corresponsal. En algunos libros, sus crónicas están dedicadas a la actualidad política en los años convulsos anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Pero Pla, escritor muy cosmopolita, conocedor como pocos de lo que estaba pasando en Europa en aquellos años, también escribió libros de viajes en los que aparcó las preocupaciones políticas y se centró en la descripción literaria de los paisajes y los modos de vida de muchos lugares europeos. La misma técnica emplearía muchos años después, cuando en 1954 publicó sus Cartas de Italia.
            Este libro  comienza en el sur de Francia. Pla dedica unos cuantos capítulos a diferentes ciudades y zonas francesas, como Bretaña, “tierra triste, gris y callada, o la ciudad de Lyon, sumergida en el silencio nocturno, “espeso y provinciano”. La llegada a Inglaterra le provoca un sorpresivo entusiasmo. En Londres, escribe que “el placer de descubrir una ciudad enorme y desconocida, sin guías ni libros, dejando sólo flotar el espíritu en lecturas anteriores, es una de las cosas más agradables que se pueden hacer en la vida”. A Londres dedica no pocos capítulos. Escribe sobre algunos de sus barrios (Soho, Fleet Street), sobre las tabernas, sobre localidades cercanas como Oxford. Como en el resto de los lugares que recorre, entre sus observaciones preferidas destaca la gastronomía, llena siempre de valoraciones muy concretas que conectan la calidad de la cocina con el carácter de sus habitantes. En el caso de Inglaterra, no se muestra muy satisfecho: “La cocina inglesa es sana, tiene calorías, no contiene ninguna filigrana decorativa equívoca. Pero yo, francamente, preferiría que fuese más divertida y más tentadora”.
            Después de Inglaterra, regresa al contienen y recorre Bélgica, Holanda (le sorprende positivamente la manera de ser de los holandeses), Alemania… Luego, los países nórdicos: Dinamarca, Noruega, Suecia, donde concluye su periplo. Le fascina la naturaleza gris y metálica de estos países, “lacrimosa y melodramática, oscurecida por la sinfonía de los vientos y de la mar, muerta bajo el cielo de plomo, desierta,”; este paisaje “forma como un fondo adecuado para desarrollar el ansia nebulosa de perfectibilidad y de protesta de estos seres naturales, para presidir sus preocupaciones, su casuística moral complicada”.
            Como decíamos, no describe el clima político y se entretiene en analizar la actualidad. Su mirada va mucho más allá, a lo más permanente, a la fusión entre paisaje y carácter. Fiel a su máxima estilística –“escribir sobre las cosas que he visto”, estas crónicas son un prodigio de minuciosa observación. Su estilo es sencillo, claro, atento al detalle revelador (de ahí la importancia de los adjetivos en su prosa). La mirada de Pla es siempre subjetiva y literaria, no periodística (por lo menos, en esta ocasión). Gracias a su cuidado y elaborado estilo, el libro sigue siendo muy actual. Por un lado, podemos disfrutar de la prosa dúctil de Pla, una de las mejores de la literatura catalana y castellana del siglo XX; por otro, sus agudas y meditadas observaciones ayudan a comprender mejor la idiosincrasia de los lugares que visita, que retrata siempre huyendo de los tópicos literarios y turísticos.


Cartas de lejos
Josep Pla
Austral. Barcelona (2015)
288 págs. 7,95 €.
T.o.: Cartas de lluny.
Traducción: Josep Daurella.

martes, 21 de enero de 2014

“Ningún día sin línea: el catalanismo español”, de Ignacio Agustí





Coincidiendo con el primer centenario del nacimiento del escritor y periodista Ignacio Agustí (1913-1974) se reeditaron el año pasado los dos primeros volúmenes de su pentalogía La ceniza fue árbol (Mariona Rebull y El viudo Rius) y una biografía, Ignacio Agustí, el árbol y la ceniza, a cargo de Sergi Doría, responsable también de la edición de sus novelas completas. Ningún día sin línea: el catalanismo español es una antología de sus artículos periodísticos, otra de sus destacadas facetas como escritor. Sin embargo, a pesar de la importancia que tuvo en su tiempo en la vida cultural, periodística y literaria, sus ideas políticas le han pasado factura. Aunque fue el director desde 1937 hasta 1957 del importante semanario Destino, también el creador del premio literario Nadal y el fundador de diferentes publicaciones periódicas en Cataluña, Ignacio Agustí apoyó el franquismo y fue uno de los escritores que contó con el respaldo del régimen para poner en marcha sus iniciativas periodísticas en unos años de censura y de intenso control de los medios de comunicación.


El periodismo no fue una actividad marginal en su vida. Al contrario, desde sus inicios como escritor antes de la Guerra, Agustí estuvo vinculado a las redacciones periodísticas. Comenzó como colaborador cultural y ya durante la guerra, en Burgos, fue nombrado director del semanario Destino, impulsado en un primer momento por los falangistas. Tras finalizar la Guerra, Agustí desempeñó una intensa actividad cultural, literaria, periodística y política. Dirigió el semanario Destino hasta 1957, cuando se desvinculó de él e inició una nueva etapa como director de la librería y editorial Argos. Escribió habitualmente en Destino, Pueblo, Triunfo y en dos publicaciones que él mismo fundó a partir de la década del 60, Tele/eXpress y Tele-Estel.


Irene Donate, la responsable de esta espléndida y completa edición, profesora del Centro Universitario Villanueva, cuantifica en más de mil los artículos publicados por el escritor catalán. Es cierto que algunos de ellos tienen una vertiente muy política, en los que apoya y sale en defensa del franquismo como el régimen que, según él, España necesitaba. Pero son pocos, aunque algunos crearon una potente polémica que pasó factura a su vida y a su trayectoria y contribuyeron a su escepticismo político y a su rechazo del nacionalismo catalán excluyente.


Donate divide los artículos seleccionados en cinco grupos. Pero antes, en la introducción, hace un certero y amplio resumen de su vida y actividad profesional, además de analizar sus principales rasgos como escritor y periodista. Los cinco grupos son: artículos que reflexionan sobre su quehacer periodístico, artículos políticos (casi todos publicados en la revista Destino), columnas intimistas, artículos culturales y, por último, costumbristas.


En sus artículos, Agustí se muestra como un espectador activo de los vaivenes de la vida social y cultural catalana y española, que siempre busca integrar. De su vida profesional y cotidiana suele tomar el asunto de sus columnas, todas ellas traspasadas de un suave intimismo y de una visión humanística de inspiración clásica y cristiana. Hay, en muchos de ellos, un nostálgico regreso a su infancia, a la Barcelona de antes de la guerra –la que aparece en sus primeras novelas-. También suele transmitir un costumbrismo moderado, con una notable inclinación al respeto a las tradiciones sociales y al espíritu que han dado forma a lo que él llama el seny catalán, esa visión burguesa y pacífica de la existencia que anhelaban muchos catalanes habían vivido las violentas experiencias de los años de atentados anarquistas y de la Guerra Civil. Para Irene Donate, “Agustí va a actuar como un observador atento que, además de extraer conclusiones de lo observado, utiliza la escritura como medio para mostrar con cierto desahogo su intimidad –siempre dentro del comedimiento y del pudor que le caracterizarán-, sobre todo en las evocaciones constantes del pasado y de su infancia”.


Agustí gozó de un gran prestigio en su tiempo, y eso que la nómina de columnistas de calidad no es precisamente breve. Contemporáneos de Agustí fueron, entre otros, escritores y periodistas de la talla de César González Ruano, Josep Pla, Agustín de Foxá, Wenceslao Fernández Flórez, José María Pemán, Jaime Campmany, Alvaro Cunqueiro, Manuel Alcántara, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibes, Rafael Sánchez Ferlosio y tantos otros.





Ningún día sin línea: el catalanismo español
Ignacio Agustí
Fórcola. Madrid (2013)
368 págs. 22,50 €.

jueves, 25 de julio de 2013

“Todo lo que una tarde murió con las bicicletas”, de Llucia Ramis





Periodista y escritora, Llucia Ramis (Palma de Mallorca, 1977) consiguió en 2010 el Premio Josep Pla con Egosurfing. Publicada originariamente en catalán, Todo lo que una tarde murió con las bicicletas, título tomado de un verso de Pere Gimferrer, es sobre todo una crónica familiar con la que la autora indaga en sus raíces para explicarse también muchas cosas de su propia vida.
            La autora abre el libro con una contundente afirmación: “Esto no es una autobiografía”. Es su manera de poner en aviso a los lectores para que no lean este libro como si se tratase de sus memorias familiares; también es una manera de sortear la rigidez de los géneros literarios y tomar la memoria personal y familiar como el sustrato para alimentar la ficción. Estamos, pues, ante una novela en la que el yo de la autora sirve de hilo conductor para escribir sobre sus abuelos y la relación con sus padres y para analizar también el presente, que poco tiene que ver, en sus formalismos y escalas de valores, con los de sus abuelos y sus padres.
            Cuando la autora comienza a investigar sobre sus abuelos belgas y los negocios que les trajeron a España, sabe que ha comenzado no un libro generacionales sino “una huida para retrasar el momento en el que tendré que empezar de cero”. La narradora, ya treintañera, educada para la independencia, debe regresar a la casa paterna cuando se queda sin trabajo y no tiene claro cuál va a ser su futuro. En ese momento de incertidumbre, la autora busca pausadamente sus raíces con el fin de entenderse mejor.
            La novela describe el mundo de seguridades y certezas vitales y morales en el que vivieron sus abuelos. Unos, cosmopolitas, diferenciándose significativamente del tono gris de la sociedad española de su tiempo; otros, más pegados a las tradiciones españolas, sabiendo que su mundo ha empezado a tambalearse por la presión de las posteriores generaciones, más rebeldes y menos moldeables, aunque los conatos de rebeldía en muchos casos fueran simplemente un cambio en las formas.
Los padres de la narradora forman parte ya de otro mundo y de otros valores políticos y morales, en la órbita de un progresismo que se identificó plenamente con el PSOE. Los enfrentamientos entre sus abuelos y sus padres por cuestiones políticas empiezan a ser más frecuentes, así como por cuestiones educativas y morales. Lo que no esperaban estos padres, bastante menos rígidos y más liberales, es que la relación con sus propios hijos no fuese tan placentera como ellos la habían planificado. Es frecuente que la narradora, a pesar de coincidir en el fondo con los planteamientos de sus padres, rechace sus estilos de vida, sus convicciones, sus formalismos y hasta su lenguaje. La educación de la narradora es en este sentido como la de tantos jóvenes educados en los valores de la transición, con un homogéneo aperturismo moral, ideológico y rebelde que se traslada a la vida cotidiana, a la sexualidad y al rechazo, quizá con mucho tópico, de los valores religiosos.
            La novela funciona muy bien como entretenida crónica familiar y como verosímil retrato adolescente y generacional. A este interés personal y sociológico hay que sumar el gran trabajo estilístico que realiza la autora, que acierta a retratar de manera deliberadamente deslavazada, a través de escenas y recuerdos, momentos familiares, cordiales, íntimos tanto de su vida como la de sus familiares, con una sobria y atrayente emotividad y sentido del humor, esquivando la nostalgia y la melancolía.


Todo lo que una tarde murió con las bicicletas
Llucia Ramis
Libros del Asteroide. Barcelona (2013)
220 págs. 18,95 €.
T.o.: Tot allò que una tarda morí amb les bicicletes. 

lunes, 4 de febrero de 2013

"Vida de Manolo", de Josep Pla


Se acaba de estrenar la película "La banda Picasso", de Fernando Colomo. Uno de los personajes de la película es Manuel Hugué, escultor, amigo también de Pla y a quien está dedicado uno de sus mejores libros, "Vida de Manolo", reeditado en 2008 en la editorial Libros del Asteroide. Recupero una reseña que escribí cuando se publicó.

Josep Pla conoció al escultor Manolo Hugué (1872-1925) en 1919, en la tertulia que ambos frecuentaban en el café Lyon d’Or, de Barcelona. Hugué había vivido más de una década en París, donde padeció una bohemia dura y hambrienta hasta que consiguió abrirse camino como escultor. En París convivió con Picasso, Apollinaire, el poeta Jean Moréas y otros muchos artistas españoles y extranjeros. Tras la Primera Guerra Mundial, que Hugué pasó en la localidad francesa de Ceret, regresó a Barelona ya con fama de renombrado artista.


Esta biografía es fruto de un larguísimo diálogo que mantuvieron Hugué y Pla en Prats de Molló (Francia), donde charlaron de todo tipo de temas, especialmente sobre la biografía del artista. Como contó Pla, su intención fue “provocar unas conversaciones rutilantes y sintéticas y dejar pasar las cosas entre unas preguntas intencionadas y la sinceridad del artista”. A la hora de escribir el libro, Pla elige que sea Hugué el que cargue con el peso de la narración, dejando que sea el escultor el que cuente las cosas en primera persona. En el resultado final se puede apreciar que Pla realizó un excelente trabajo literario para que la personalidad de Hugué destacase en estas páginas. La intención del libro la define Pla en el prólogo a la primera edición, publicada en 1928: “He querido hacer un libro sobre un hombre, y he intentado captar –para decirlo brevemente- la sombra de un ser vivo”. Pla consigue que desde el primer momento nos interesemos por la biografía de Hugué y por sus comentarios sobre todo tipo de temas, opiniones que recuerdan también en muchos momentos al punto de vista que Pla tiene sobre el mundo, el arte, las gentes y la cultura.

Hugé no es el prototipo de artista encerrado en su torre de marfil. Su infancia y juventud fue descarriada y azarosa; su traslado a París le lleva a vivir una bohemia cruda, duradera, pero no efectista. Consigue salir adelante. Y todo ese proceso de formación, angustioso y vital en muchas ocasiones, le lleva a ganar en humanidad, en sentido común, a identificarse con las inquietudes de sus paisanos, a llevar una vida de artista, sí, pero sin hacer de ella una sofisticada obra de arte. Hugué vive, además, un momento apasionante de la cultura europea, con la eclosión de las vanguardias, la consagración de Picasso, la explosión de París como capital artística, el mazazo de la Primera Guerra Mundial, la vida de Barcelona... Pero siendo todo esto interesante, lo mejor del libro es la capacidad de Pla para transformar todo este contenido en una prosa de calidad, una de las mejores de la literatura del siglo XX. Pla (1897-1981) se tomó muy en serio este libro, que escribió de manera febril. Esta edición recupera la versión original de la primera edición.

Vida de Manolo
Josep Pla
Libros del Asteroide. Barcelona (2008).
168 págs. 16,95 €.

martes, 22 de enero de 2013

“Ratas en el jardín”, de Valentí Puig



Escritor y articulista, Valentí Puig (Palma de Mallorca, 1949) estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona. Ha publicado en catalán y castellano numerosos libros, que abarcan diferentes facetas y una gran variedad de géneros literarios, desde las novelas y poemarios a los ensayos literarios y políticos, como, por ejemplo, Por un futuro imperfecto. Los retos políticos en el umbral del siglo XXI. Ratas en el jardín es su dietario del año 1985, publicado en catalán en 2011. Con anterioridad, había publicado otros dietarios, de los que este libro es su continuación.

Como suele ser habitual en este género, las entradas combinan las preocupaciones íntimas y personales del autor, su actividad diaria como escritor, poeta y articulista, con un amplio arco de reflexiones que van desde la literatura a la política española del momento. Todavía no ha caído el muro de Berlín, España va a ingresar en la Unión Europea y los socialistas se consolidan en el gobierno de España. En estos textos, sobresale la profundidad e independencia de Puig, un intelectual atípico también por su formación literaria y política.

En estas entradas hay agudas críticas políticas, reflexiones cargadas de sentido sobre la realidad española, muchas intuiciones y un sano distanciamiento que le permite agudizar su ironía, como cuando escribe sobre los jóvenes y la política: “Quien sabe si es del todo bueno que los jóvenes se apasionen por la política. En general, se equivocan y lo hacen de un modo dogmático, paramilitar, con la contundencia de un fascismo postadolescente, de derecha o izquierda”. Las cuestiones culturales y literarias ocupan también buena parte del libro. En ellas brilla la autonomía de pensamiento del autor, que no se pliega en ningún momento ni a lo políticamente correcto ni a la moda que impone el poder socialista, que recupera los tópicos de rigor sobre el compromiso del intelectual. Para Puig, como escribe en Ratas en el jardín, el escritor “está dotado para dar testimonio de la época o contra la época. Sobre todo, puede ayudar a observar la época, y más en nombre de la curiosidad que de una causa”. La cultura no debe tener sólo como referencia la actualidad, sino que siempre debe haber “un retorno a las cuestiones esenciales del hombre”. También se muestra contundente a la hora de opinar sobre algunos intelectuales y críticos de postín.

Además, en sus dietarios habla el escritor mallorquín de su vida personal, sus actividades literarias, sus amigos, su familia y especialmente de sus padres. No oculta las referencias a su vida íntima y sexual: sus amantes y sus frecuentes visitas a prostíbulos.

En el panorama de la literatura diarística contemporánea, un género en alza (ahí están, por ejemplo, los de José Jiménez Lozano, José Carlos Llop, Andrés Trapiello, Gabriel Insausti, Enrique García-Máiquez...), los diarios de Valentí Puig sobresalen, además de por su amplia cultura, por su capacidad crítica para el análisis social y político. Por sus intenciones estéticas, recuerdan a los de Josep Pla, autor al que Puig ha dedicado una biografía, El hombre del abrigo y varios estudios.


Ratas en el jardín
Valentí Puig
Libros del Asteroide. Barcelona (2012)
176 págs. 16,95 €.
T.o.: Rates al jardí. Traducción: Valentí Puig.

jueves, 17 de enero de 2013

“El cuaderno gris”, de Josep Pla



Josep Pla (1897-1981) es uno de los escritores clave de la literatura del siglo XX. Y de manera muy especial de la literatura memorialística, donde es todo un maestro. El cuaderno gris es una obra capital para entender la evolución de este género tanto en la literatura catalana como española, aunque no puede reducirse el alcance y la calidad de este autor sólo a esta obra. Su monumental y excelente obra periodística y literaria la componen cerca de 50 volúmenes.

Los diarios siguen siendo lo más valorado de la obra literaria de Pla. En ellos aborda todo tipo de temas con su personal maestría estilística y presenta también, de manera muy comedida, su faceta más íntima y personal, aunque a veces la autobiografía cede el paso a la autoficción (Pla no suele ser muy riguroso cuando habla de sí mismo, conviene tener esto en cuenta).

Desde su publicación en castellano en 1975, el prestigio de El cuaderno gris no ha cesado de crecer. Pla comenzó a escribirlo en 1918, el día que cumplía 21 años, y lo finalizó en septiembre de 1919, poco antes de marchar como corresponsal de prensa a París. Sin embargo, hasta su publicación en catalán en 1966, el libro fue reelaborado completamente. Esto se aprecia especialmente en la madurez de su estilo y de sus opiniones. Pla escribe en él que “este cuaderno obedece a la necesidad de tomar posición ante mi tiempo”. Y así sucede. Por sus páginas desfila, sin retórica, su vida, sus lecturas, el paisaje del Ampurdán, sus amigos y familiares, los vecinos de Palagrufell, los comentarios de la tertulia a la que asistía, sus reflexiones críticas sobre la vida universitaria, apuntes sobre cómo el clima determina los estados de ánimo, las mujeres, las pensiones, la soledad... Pla maneja una prosa natural, realista, atenta al detalle, donde destaca la asombrosa utilización de los adjetivos –todo un maestro- y su facilidad para retratar en pocas líneas a los personajes que van apareciendo. No faltan en estas páginas la ironía, la socarronería y el buen humor.

Durante toda su vida Pla luchó por conseguir un estilo sintético, directo, que definiese su concreta manera de entender la realidad. Por eso Pla huye de la afectación, de la verborrea, del estilo barroco y recargado, de la complicación…, en definitiva, de la grandilocuencia. Además, aunque se empeñó toda su vida en aparentar no ser un intelectual, se aprecia en sus escritos un profundo conocimiento de las corrientes filosóficas, históricas, culturales y políticas más en boga en su tiempo. Este conocimiento, más sus viajes que contribuyeron a conocer la realidad de cerca, hacen de Pla un autor escéptico con aquellas doctrinas que intentan cambiar drásticamente todo. Su oposición al fascismo y al comunismo, en boga en aquellos años, fue tajante.

Uno de los estudiosos de Pla, Josep Maria Castellet, lo definió como conservador liberal, escéptico y pesimista. Pla era un individualista radical, enemigo acérrimo de cualquier forma de fanatismo y convencido de la absoluta banalidad de la existencia humana. Hay que felicitarse por el tirón que tiene Pla entre los lectores contemporáneos: por encima de tópicos y de baratas politizaciones, aprecian en Pla la calidad de su prosa, la actualidad de sus comentarios, la amenidad de sus opiniones y la agudeza e independencia de sus observaciones.

El cuaderno gris
Josep Pla
Destino. Barcelona (2012)
848 págs. 22 €.
T.o.: El quadern gris. Traducción. Dionisio Ridruejo y Gloria Ros.

domingo, 2 de septiembre de 2012

"Cartas de Italia", de Josep Pla



Reúne este volumen, prologado en 1954, diferentes escritos del escritor catalán Josep Pla (1897-1981) sobre Italia, uno de sus destinos favoritos y país al que viajó en numerosas ocasiones, con diferentes motivos. Italia, para Pla, “ofrece un temario vastísimo y suscita reacciones inagotables”. En el prólogo dice que es un “libro de sensaciones organizadas alrededor del color verde fresco con que se pintan las ventanas de Italia”. El tono de familiaridad es constante, ya que, como comenta el autor de El cuaderno gris, viajar a Italia nunca le ha hecho sentirse extranjero y no hay en ella “nada de insípido”.

No se trata de una guía turística al uso, aunque sus apreciaciones son muy agudas y ayudan a conocer mucho mejor las ciudades que visita, casi todas las importantes (Milán, Turín, Bari, Nápoles...), con la excepción de Roma, ciudad que considera un caso aparte y por eso no aparece en este libro. Junto con interesantes observaciones sobre el carácter de los italianos, destacan algunas impresiones personales de Pla sobre su propia escritura: “los escritores que adolecemos de una falta de imaginación casi ridícula necesitamos para escribir, más que formas conocidas y familiares, fuertes estímulos externos”.

Hay un hilo conductor, y ese es el propio Pla, su aguda capacidad de observación, sus espontáneos comentarios y su facilidad para trasladar al papel sensaciones, descripciones, hitos históricos, anécdotas, encuentros ocasionales, etc., con un lenguaje brillante y con esos adjetivos suyos tan sorprendentes. Describiendo la ciudad de Asís, dice: “Lo cierto es que Asís reúne todas las bondades que exige un temperamento místico: es un pueblo pobre, reseco, calcinado, de color marfil, perfumado de hierbas secas y muy limpio”. Y el capítulo dedicado a la ciudad de Génova concluye de la siguiente manera: “Génova, soberbia y mísera, trituración frente al mar, angostura bajo el cielo azul, graderío implacable de la vida, ojo fatigado ante el transatlántico ocasional, rosa y verde entre la montaña pelada y arenosa y el mar glauco, aceitoso y cansado”.

Su prosa, límpida, evocadora, funcional, subjetiva, socarrona y periodística es la gran protagonista del libro. Y como infatigable viajero, incluye Pla una obligatoria recomendación: “Lo primero que es necesario para viajar es un buen estómago”.


Cartas de Italia
Josep Pla
Austral. Madrid (2011). 254 págs. 7,95 €. T.o.: Cartes de’Italia. Traducción: Pedro Gómez Carrizo.