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domingo, 1 de marzo de 2026

Las claves del éxito de la serie "La asistenta"

 

    El éxito de la saga de La asistenta, y del género al que pertenece, el “domestic noir”, obedece a lo adictivo de unas intrigas teóricamente realistas –aunque con giros inverosímiles– y muy estereotipadas.

    Mi valoración de la saga en este artículo publicado en Aceprensa.

miércoles, 8 de octubre de 2025

Mis clásicos: "Cisnes salvajes", de Jung Chang


    He estado leyendo estos días "Próspero viento", las memorias políticas del escritor Andrés Trapiello. El libro rescata algunos episodios biográficos que, de manera directa o indirecta, estuvieron salpicados de política. Como experto en la Guerra Civil, sobre la que ha publicado "Las armas y las letras", dedicado a la actuación de los escritores durante esta contienda fratricida, le sorprende que a día de hoy, en la literatura y en los libros de historia, sigan imperando visiones maniqueístas que dividen a las víctimas en buenas o malas según el color político. A pesar de lo mucho publicado desde entonces, libros que cuestionan el relato inmovilista que proponen algunos escritores de izquierda, Trapiello anima a conocer más en profundidad los crímenes que se cometieron en países dictatoriales y comunistas como la URSS o China, por poner dos ejemplos (se pueden poner muchos más). En "Próspero viento" anima en concreto a leer "Cisnes salvajes", de la historiadora china Jung Chang. También las memorias de Nadiezhda Mandelstam, la viuda del poeta Ósip Mandelstam, "Contra toda esperanza", y las de Eugenia Ginzburg, "El vértigo". En esta entrada rescato una reseña del libro "Cisnes salvajes", que se publicó en España en 1991 y que todavía se sigue leyendo.

 Jung Chang es una escritora china que también ha publicado, entre otros, Mao. La historia desconocida (Taurus), una monumental, exhaustiva y demoledora biografía, escrita con su marido Jon Halliday, sobre la vida del dictador más sangriento de la historia (ahí están los datos de los más de sesenta millones de víctimas para confirmarlo). Pero antes de este libro dedicado a Mao publicó en 1991 Cisnes salvajes, libro testimonial que supuso para mí un verdadero descubrimiento literario e histórico. Chang, que abandonó China en 1978 a la edad de 26 años para continuar sus estudios de Lingüística en Gran Bretaña, consigue en este libro acercar a los lectores occidentales la realidad de lo que había acontecido en China a lo largo del pasado siglo. 

El libro fue un inmenso mazazo, pues todavía muchos tenían una visión idílica de la China de Mao, imagen adulterada a la que habían contribuido con testimonios propagandísticos y panfletarios muchos intelectuales de izquierdas, especialmente franceses (como denuncia el gran escritor Simon Leys), que ocultaron los asesinatos, los crímenes, la tortura y la obsesiva censura que se vivía en China. Mientras estos intelectuales, cuando se trasladaban a China, vivían en lujosos hoteles visitaban los escenarios preparados por los organizadores y ligaban paladeando las poesías y las consignas políticas de El libro rojo de Mao, la población china moría de hambre por culpa de los delirios de grandeza de un dictador que siempre manifestó un desprecio absoluto por el ser humano, como la reciente biografía y Cisnes salvajes ponen tristemente de manifiesto. Al que le gusten más los libros históricos, le recomiendo la reciente trilogía publicada en Acantilado de los espléndidos libros del historiador holandés Frank Dikötter.

            Cisnes salvajes no es una novela sino el relato de las vidas de tres mujeres que resumen las vicisitudes de la historia de China a lo largo del siglo XX. Primero se cuenta la vida de Yu fang, la abuela de Jung; después la de su madre, Bao Qin/De-Hong (cisne salvaje, en chino); por último, la vida de la propia narradora hasta que consigue trasladarse a Gran Bretaña.

            La vida de Yu fang explica bastante bien qué pasó en China antes de la llegada de Mao al poder. La abuela fue concubina de uno de los generales de los señores de la guerra, durante el periodo de decadencia del imperio manchú. Toda esta parte tiene un innegable sabor tradicional, y recuerda algunos de los episodios que revive también el escritor norteamericano David Kidd en su libro Historias de Pekín (Libros del Asteroide), que describe los años en los que el comunismo destrozó de manera deliberada la cultura tradicional. Pero la vida de Yu fang sufre continuos cataclismos políticos. Primero es la caída del Imperio de Manchuria; luego, la invasión de los japoneses en 1931; poco cambiaron las cosas con la llegada al poder del emperador Pu Yin, un títere de los japoneses. Con su segundo marido, el doctor Xia, Yu fang asiste también a la alianza entre el Kuomintang y los comunistas para derrotar a los japoneses.

            A partir de ese momento, el testigo pasa a la madre de Jung Chang, Bao Qin/De-Hong, quien, como tantos millones de chinos, se ilusionó con la victoria de los comunistas durante la guerra civil con el Kuomintang. Bao Qin se casó con un revolucionario comunista, uno de los personajes más entrañables del libro, una persona que mantuvo hasta el final su fe en los ideales comunistas. Sin embargo, poco a poco el matrimonio empieza a descubrir cómo el comunismo deriva en la justificación de la represión y la violencia. Durante los años de la Revolución Cultural, los padres de Jung son denunciados y sufrieron en sus carnes la política de la sinrazón. 

            Los testimonios que cuenta Jung Chang son reales y estremecedores. Y aunque resulta en ocasiones durísimo de leer, estos hechos sirven para explicar la historia colectiva del sufrido pueblo chino. Como escribe la autora, “rodeada de sufrimiento, muerte y desolación, había contemplado la indestructible capacidad humana para sobrevivir y buscar la felicidad”.




Cisnes salvajes

Jung Chang

Circe. Barcelona

540 págs. 25 €.

sábado, 4 de febrero de 2023

"Historia de San Michele", de Axel Munthe


Vuelve a editarse en una nueva editorial y con otra traducción, de Pablo González-Nuevo, Historia de San Michele, original libro autobiográfico del médico Axel Munthe (1857-1949) que se publicó por vez primera en 1929 y consiguió un espectacular éxito, vendiendo millones de ejemplares en todo el mndo. Con sus altibajos, el libro se ha seguido vendiendo después, lo que demuestra su calidad y amenidad.

            Axel Munthe fue un médico sueco que ejerció la Medicina en París y en Roma a finales del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. El libro muestra con mucho acierto la situación de la medicina en esos años y el papel de los médicos, tanto de los que atendían a la alta sociedad y a empresarios pudientes como a las personas más humiles y pobres. En ese sentido, Munthe fue un médico filántropo que intentó ayudar a todas las personas que pudo, con muchísima generosidad, aunque, como sucedía en aquellos años, también sabía que para poder vivir de la Medicina debía labrarse un prestigio entre la gente más adinerada. Sus observaciones sobre la medicina son humanitarias y están repletas de sentido común. Se interesó por experimentos hipnóticos y participó en las sesiones que organizó el psiquiatra Jean-Martin Charcot en París, aunque pronto renegó de él y de sus experimentos.

            Como buen médico, conocía muy bien la condición humana, clave para tratar a sus numerosos enfermos, muchos de ellos víctimas de sugestiones o de un aburrimiento existencial. Sus observaciones de la vida de París y de Roma son muy certeras y amenas. Lo mismo que de sus compañeros médicos tanto en París como en Roma.

            Otro ingrediente destacado de estas memorias es su amor a los animales, una novedad en su momento. A Munthe le encantaban los perros y los monos. También ejerció en plan de aficionado como veterinario, precisamente por su amor a los animales. En su casa tuvo de todo: pájaros, perros, monos, tortugas, etc. Son absolutamente actuales sus reivindicaciones sobre el cuidado y el respeto a los animales.

            El hilo conductor de estas memorias es su pasión por Capri, donde se hizo construir en 1887 una casa en una antigua capilla, San Michele, que levantó sobre ruinas romanas de la época de Tiberio. Con la ayuda de los aldeanos y vecinos, con los que Munthe congenió muy bien, fue verano tras verano construyendo con muy buen gusto y unas vistas espectaculares una casa que sigue existiendo, convertida hoy día en museo y hotel. 


            No estamos ante unas memorias literarias, ni existenciales. Lo más importante de este libro es la capacidad que tiene Munthe para contar cosas: operaciones, disputas, preparación de remedios, epidemias de difteria y cólera, peleas, terremotos, viajes… Con frecuencia introduce algunos elementos fantásticos en su narración, que dan a algunos capítulos un toque exótico. También hay que destacar los numerosos personajes que aparecen y las historias, algunas peregrinas, de las que son protagonistas. 

Sus descripciones de la vida en San Michele, su refugio, son muy emotivas, lo mismo que los retratos que hace de sus vecinos, llenos de una filantropía y humanidad nada pretenciosas. Aunque habla mucho de los demás, también aparecen sus inquietudes como médico y su generosa actitud ante la vida, intentando ayudar a los pobres todo lo que pudo, además de su proverbial amor a los animales.


Historia de San Michele

Axel Munthe

Siruela. Madrid (2023). 

452 págs. 22,95 €.

T.o. The Story of San Michele.

Traducción: Pablo González-Nuevo.

martes, 25 de junio de 2019

"Lector voraz", de Robert Gottlieb


Después de una larga trayectoria profesional, el editor norteamericano Robert Gottlieb (1931) decidió en 2016 escribir este libro de memorias para contar con precisión algunas historias profesionales y, también, para transmitir sus ideas sobre el mundo editorial. Gottlieb ha trabajado en la editorial Simon & Schuster, ha sido director editorial durante veinte años de la editorial Alfred A. Knopft y también ha dirigido el semanario The New Yorker, a lo que hay que sumar sus colaboraciones en diferentes medios y revistas literarias.
            Su libro se suma a la larga lista ya de memorias y ensayos que forman el llamado género book on books, libros sobre cómo se editan libros, de los que merecen citarse los de Jason Epstein, André Schiffrin, Michael Korda, Bennet Cerf, Maxwell Perkins, Roberto Calasso, Giulio Einaudi, Severino Cesari, Giangiacomo Feltrinelli; también los escritos por editores españoles como Carlos Barral, Mario Muchnik, Jorge Herralde, Ester Tusquets, Rafael Borrás, Beatriz de Moura, Manuel Pimentel y libros ya clásicos de este género como los de Kurt Wolff, Siegfried Unseld, Jacobo Muchnik y Jean Echenoz. Todos ellos, la mayoría escritos con una intención memorialística, proporcionan una visión muy directa, personal y cercana sobre el arte y el proceso de editar libros.
            Casi al final de su libro, Gottlieb, resumiendo algunos de los consejos que da a los alumnos de un máster en edición con el que colabora, destaca algunas de las ideas que siempre le han acompañado: “Es el libro del escritor, no el vuestro”, “contestad a vuestros escritores de inmediato”, , “si crees en un libro hay otros que también lo harán, porque tú no eres especial”, “los lectores no son estúpidos: sus instintos demostrarán ser más sensatos que los vuestros”, “cada libro tiene su propio público potencial: intentad averiguar cuál es y tratad de llegar a él. No intentéis venderle cada libro a todo el mundo”, “el acto de editar es un proceso lento y laborioso”. Estos consejos son fruto de una larga experiencia, que el autor desarrolla en su libro contando sobre todo su trabajo y su relación con un largo número de autores, con los que ha intentado mantener un trato pacífico, aunque también ha tenido fiascos y encontronazos (como, por ejemplo, con el escritor Roald Dahl). A la vez, Gottlieb relata su propia vida personal.
            La lista de autores con los que ha trabajado es extensa: Joe Heller (de quien editó su famosa novela Trampa 22, un éxito espectacular), Jessica Mitford, Ray Bradbury, Cham Potok, James Thurber, Michael Crichton, John Cheever, Doris Lessing, Anthony Burguess, Bob Dylan, Barbara Tuchman, John Gardner, Raymond Carver, Cyntia Ozick… De manera especial, Gottlieb destaca su continuada relación con Toni Morrison y John Le Carré, “una de las relaciones más estimulantes de mi vida laboral”. Y también fue el editor de algunos libros de gente famosa del mundo del espectáculo, del periodismo y de la política, como las actrices Liv Ullman, Lauren Bacall y Katharine Hepburn, el director de cine Elia Kazan (“el hombre más complicado, interesante y exigente con el que estuve trabajando”) y hasta con Bill Clinton, a quien ayudó a escribir sus memorias y con el que mantiene desde entonces una gran amistad. 
            Al hilo de las anécdotas y encuentros con estos autores, Gottlieb habla de otros temas colaterales relacionados con el mundo de la edición, como la fabricación de una literatura popular (aquí pone como ejemplo a Michael Crichton), la versatilidad de la novela rosa, el interés de los lectores por las biografías y por historias humanas, la relación con las cadenas de librerías, el mundo de los agentes literarios…
            Y en este libro relata también los sucesos más destacados de su vida, siempre en contacto con el mundo del libro. Así condensa Gottlieb su biografía: “Lo que amábamos era el trabajo, la familia y todo lo demás era una distracción, más o menos”. Comenzó a leer desde muy pequeño gracias al ejemplo de sus padres. Destaca los libros infantiles que más le gustaron y el paso a la literatura de adultos. La lectura con dieciséis años de Emma, de Jane Austen, supuso un antes y un después en su vida como lector: “fue la primera vez en la que relacioné lo que estaba leyendo con mi verdadero yo. No habría recibido ninguna instrucción religiosa, no me guiaba más principio que el trabajo duro, y no tenía una mente filosófica. Fue en la novela, empezando por Emma, donde descubriría cierto tipo de brújula moral”. Como escribe Gottlieb, sus padres, judíos, eran ateos confesos y él también se confiesa ateo: “Mi religión es la lectura”. 
            Tras sus años universitarios, incrementó su pasión por la lectura y algunos escritores, como Henry James y Marcel Proust. Estuvo una temporada en Cambridge.  Se dedicó al teatro. Su primer matrimonio, con un hijo, se rompió a su regreso a Estados Unidos, cuando ya estaba trabajando en Simon & Schuster. Habla de su segunda mujer y de los hijos que tuvo con ella, uno de ellos, Wick, nació con una enfermedad. Sorprende el alto concepto de la amistad del autor, que la vivió con sus colaboradores y con los escritores que conoció, siempre dispuesto además a hacer favores.
            Vivió momento complicados, como su salida de Knopf y su llegada al semanario New Yorker, del que fue despedido años después, aunque siguió colaborando en Knopf, del mismo grupo, durante muchos años. A la vez, cuenta su dedicación, absorbente, a algunas de sus aficiones, como la danza, el jazz, el cine y, por supuesto, la literatura. Gottlieb cuenta desde dentro el proceso de producción de un libro, intentando destacar los hechos más sobresalientes y ofreciendo una imagen positiva, por lo general, de su relación con los autores y todo lo que rodea el mundo editorial. Las cosas algo han cambiado en las últimas décadas, pero la figura del editor siempre será necesaria para descubrir nuevos valores y para intentar sacar lo mejor de sí a los escritores con los que trabajan. Como ha escrito Gottlieb, su trabajo ha consistido en intentar “ayudar a que el libro sea una versión mejorada de lo que es; no intentéis que sea lo que no es”. 


Lector voraz
Robert Gottlieb
Navona. Barcelona (2018)
424 págs. 26 €.
T.o.: Avid Reader. A Life
Traducción: Ainize Salaberri.

jueves, 1 de marzo de 2018

“Mar Blanco”, de Claudio Giunta


Al igual que Umberto Eco, con quien se le compara, Giunta es un escritor que procede del mundo universitario. Ha publicado numerosos trabajos de investigación literaria, algunos de ellos sobre la obra de Dante.
            Mar Blanco es una novela que combina el thriller con la novela psicológica y costumbrista. La trama de la novela se centra en la desaparición de tres italianos en las Islas Solovkí, en Rusia, famosas por su famoso monasterio ortodoxo y por ser uno de los primeros gulag del comunismo soviético. Los tres, metidos en la treintena, amigos de toda la vida, van a pasar unas semanas como voluntarios en un proyecto que patrocina la UNESCO para reconstruir el famoso monasterio. Sin embargo, cuando tienen que regresar, no aparecen y nadie sabe absolutamente nada de su paradero.
            “No se puede desaparecer sin dejar rastro, sobre todo en una isla”. En Italia, el caso se convierte en uno de esos sucesos mediáticos que salen por todos los lados. Pero las investigaciones no avanzan nada y poco a poco la gente se olvida del destino de las tres víctimas. Solo un periodista, Alessandro Capace, intenta mantener vivo este asunto con sus colaboraciones en la revista Fatti. Incluso viaja a la isla para comprobar la realidad que vivieron los desaparecidos y explicar mejor qué es lo que ha podido haber pasado.
            Pero la trama de la novela es la excusa para lo fundamental de la novela: el análisis que hace el autor de un personaje que representa un arquetipo generacional. Capace, licenciado en Políticas, ha publicado alguna novela y ahora trabaja como periodista ocasional, sin que consiga la estabilidad profesional que necesita para asentarse en la vida. Está separado de Gaia y tiene un hijo pequeño, al que apenas hace caso, aunque durante la novela le atormenta ese desapego que no sabe cómo solucionar. Vive en Florencia, ciudad asediada por los turistas donde hay también una acomodada clase burguesa y un mundo universitario gris y estéril. Ahora tiene una relación con Julia, antigua compañera de universidad, de origen ruso, quien también le acompaña a su viaje a las islas Solovkí.
Giunta, sirviéndose de la voz de Capace, realiza un ajuste de cuentas con el periodismo sensacionalista, con los anhelos de su generación, con las tibias relaciones personales, con los intereses egoístas camuflados. El tono es ácido y no se libra casi nadie de la sátira: la vida matrimonial, su propia familia, su exmujer, su suegro católico, el periodismo, la vida universitaria… Capace se presenta como un francotirador cultural descreído de casi todo que busca a su alrededor comprensión, coherencia y autenticidad.
            Al final, con la excusa de buscar el oscuro destino de Fabio, Francesco y Enrico, Alessandro Capace intenta encontrarse a sí mismo, viajar a su desasosegado y deslavazado mundo interior.



Mar Blanco
Claudio Giunta
Alfaguara. Barcelona (2018)
328 págs. 19,90 €.

viernes, 7 de julio de 2017

“La sustancia del mal”, de Luca D'Andrea


Con esta su primera novela para adultos (antes había publicado libros juveniles), Luca D'Andrea (Italia, 1979) está cosechando un espectacular éxito internacional. En poco tiempo, ya se ha traducido a 35 idiomas y ya se ha hecho incluso una serie televisiva.
            La novela está concebida como un thriller y como una investigación pseudopoliciaca. Su protagonista es el norteamericano Jeremiah Salinger, famoso guionista de documentales, casado con Annelise, una joven de origen italiano con la que tiene una hija, Clara. El matrimonio tiene un papel muy importante en el desarrollo de la novela.
            Tras la buena aceptación de algunos de sus documentales, la familia decide pasar un año sabático en Italia. Se trasladan al pueblo de donde es su mujer, Siebenhoch, en el Alto Adigio, en el Tirol del Sur, una zona de los Alpes italianos fronteriza con Austria donde la mayoría de la gente habla alemán. Allí vive Werner, el padre de Annelise. Ahora es un lugar muy turístico, con hoteles y museos para los visitantes, pero hace décadas era un lugar muy pobre y aislado, lo que determinaba el carácter y las posibilidades laborales de sus habitantes. Aunque Salinger está de vacaciones, no puede olvidar su trabajo como guionista y entusiasmado por el trabajo que realiza el Socorro Alpino de los Dolomitas, decide hacer sobre ellos un documental. Sin embargo, en una de las acciones de este grupo, cuando iban a rescatar a una turista en una zona peligrosa  se produce un accidente en el que fallecen unos cuantos miembros del Socorro Alpino y en el que Salinger, testigo directo de los hechos, consigue salvarse.
            La experiencia de la imprevisible fuerza de la naturaleza en esas montañas le deja marcado. Sufre una profunda crisis de la que sale adelante gracias a su mujer, su hija Clara y su suegro Werner. Pero en pleno proceso de recuperación, conoce otro trágico suceso de esa localidad, de 1985, que acabó en una masacre en la que estuvieron implicados su suegro y otros vecinos de esa pequeña localidad.
            Salinger empieza a conocer los pormenores de aquellos sucesos sobre los que nadie quiere hablar y que se convierten en el nudo de esta novela. Sin embargo, poco a poco, descubre detalles que le abren algunas puertas que cambian la interpretación oficial. Sabe que nadie le quiere contar la verdad e intuye que se está metiendo en un avispero que salpica negativamente a su matrimonio y a la relación con sus vecinos. Conocer qué es lo que pasó en aquel trágico suceso, que acabó con la apocalíptica muerte de unos jóvenes, se convierte en una peligrosa obsesión.
            D’Andrea ha acertado con el personaje de Salinger, un original protagonista, muy alejado de los habituales protagonistas de los thriller psicológicos y terroríficos. Salinger implica a su familia en la investigación que realiza, poniendo en  peligro el futuro del matrimonio, condicionado a la resolución del caso, no sin fuertes crisis ni agudos problemas. La novela avanza a golpe de pequeñas revelaciones que amplían y a la vez enmarañan las posibilidades de encontrar al auténtico culpable de aquella masacre. En el desarrollo de los hechos, que acontecen en la zona montañosa de Bletterbach, hoy convertida en un parque temático para turistas, tiene mucha importancia la naturaleza y las leyendas antiguas que todavía persisten en las creencias de sus habitantes.
            Escrita en primera persona por el propio Salinger, la técnica elegida (el autor reconoce la influencia de Stephen King) y el estilo son muy cercanos a los lectores, que acompañan al protagonista en sus numerosas dudas, avances y obsesiones. Todo se complica con naturalidad, aunque el autor amplifique de manera artificial la intriga y exagere algunos ingredientes novelescos.


La sustancia del mal
Luca D'Andrea
Alfaguara. Barcelona (2017)
472 págs. 20,90 €.
 T.o.: La sostanza del male.
Traducción: Xavier González Rovira.

lunes, 23 de noviembre de 2015

“Una pasión rusa”, de Reyes Monforte


La periodista y escritora Reyes Monforte ha publicado, entre otros libros, Un burka por amor (2007) -un reporte novelado sobre la historia de amor entre un hombre afgano y una española-, y las novelas Amor cruel (2008), La rosa escondida (2009), La infiel (2011) y Besos de arena (2013). Su nueva novela, Una pasión rusa, con la que ha obtenido el XIV Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio, arranca de una placa que recuerda el nacimiento en Madrid de Lina Prokoiev (1897-1989) y que le sirvió a la autora como acicate para conocer la apasionada y agitada vida de una mujer que estuvo casada con el compositor ruso Serguéi Prokófiev (1891-1953) y que vivió los agitados, emocionantes y trágicos sucesos del siglo XX.
            Carolina Codina era hija de un tenor catalán, Juan Codina, y de una cantante rusa de origen noble, Olga Nemivskaia. Pasó su infancia con sus abuelos maternos en Rusia, en el Cáucaso, hasta que se trasladó a vivir con sus padres a Nueva York, en 1908, donde comenzó a estudiar para dedicarse también a la música. En 1918, conoció en un concierto a Serguéi Prokófiev, de quien se enamoró y con quien decidió compartir su vida. En 1919 viajó a París para seguir al lado de Prokófiev, quien ya se había convertido en un músico de prestigio internacional. Se casaron en 1923, en Ettal, una localidad alemana.
            Lina, que aspiraba también a ser una estrella en el mundo de la música, acompañó a Prokófiev en sus años parisinos, para ella los más importantes de su vida. Convivió con otros grandes músicos rusos de la época e importantes artistas, como Rachmáninov y Serguéi Diáguilev. Fue amiga de Coco Chanel, Arthur Rubinstein, Maurice Ravel, Gertrude Stein, Hemingway, Picasso, Matisse, Raymond Radiguet, Jean Cocteau…
            Serguéi Prokófiev había abandonado su país natal en plena Guerra Mundial, al poco de iniciarse la revolución rusa. En el exilio, siguió al tanto de lo que ocurría en su país, aunque siempre mostró poco interés por la política. Prokófiev estaba obsesionado con la música y con la fama. Tenía un carácter ensimismado, pasional y orgulloso, y aunque conocía muchas historias deplorables sobre lo acontecido en su país natal, anhelaba volver a su patria. Los servicios de propaganda soviéticos lanzaron sus redes para que viajase a la URSS, y lo consiguieron. Primero el matrimonio estuvo dos meses en 1927, donde fueron recibidos con gran entusiasmo. Luego, en contra de la opinión de Lina, se instalaron definitivamente en Moscú.
            A los pocos años, sin embargo, el matrimonio se resintió. Prokófiev, que seguía absorbido completamente por su trabajo, rompió con Lina, abandonó a sus dos hijos y se fue a vivir con Mira Mendelssohn, con quien se casó años después, en 1948. También en la década de los 40 comenzaron los problemas de Prokófiev con el régimen soviético. A pesar de los éxitos iniciales, fue acusado de “formalista”, el peor insulto para los artistas que eran rechazados por el régimen por no poner su música al servicio del pueblo. Estas acusaciones solían traer, además, fatales consecuencias tanto para ellos como para sus familiares. Lina, que hablaba cinco idiomas y que contaba con amistades con escritores polémicos (como Pasternak y Maiakovski) y con extranjeros que residían en Moscú, la mayoría diplomáticos, fue detenida, acusada de espía alemán, encarcelada en la Lubianka, la prisión de la KGB, y condenada a veinte años de trabajos forzados en Komi, en el distrito de Intinsk, en la aldea polar de Abez, muy cerca de la ciudad de Vorkutá, a apenas cincuenta kilómetros del Círculo Polar Ártico.
En Siberia conoció la muerte de Stalin y de su exmarido, los dos el mismo día, el 5 de marzo de 1953. Después de la muerte de Stalin, los jueces revisaron su causa y pudo abandonar el campo de concentración en 1956. La novela finaliza con su regreso a Moscú con sus hijos y la visita al cementerio moscovita de Novodévichi, donde estaba enterrado Prokófiev. En una nota final se cuenta la posterior vida de Lina. Vivió en Moscú hasta que en 1974 consiguió salir de la URSS para instalarse en Londres, donde vivió hasta su muerte dedicada a la memoria de su exmarido.
            Reyes Monforte ha realizado un gran trabajo literario para reconstruir con verosimilitud la agitada y apasionante vida de Lina Prokófiev. Se ha documentado muy bien sobre el ambiente artístico de Nueva York y París, lugares donde también vivieron otros muchos exiliados rusos. Describe con soltura la espumosa vida en la capital parisina, la efervescencia por todas las manifestaciones artísticas y la variedad multicultural de sus artistas. También resulta muy certera y equilibrada la narración del paso de Lina por el gulag.
            La novela tiene siempre como hilo conductor el mundo interior de Lina. Fue una mujer culta, exquisita, de gran belleza, que supo renunciar a sus pretensiones artísticas para entregarse en cuerpo y alma a Prokófiev y su música. Una pasión rusa es una novela de amor que mantiene el interés gracias al fuere carácter de la protagonista, a los artísticos ambientes que frecuentó, a la extraordinaria fama musical de su marido y a los dramáticos sucesos que tuvo que enfrentarse para sobrevivir.


Una pasión rusa
Reyes Monforte
Espasa. Barcelona (2015)
600 págs. 19,90 €.

miércoles, 3 de junio de 2015

“Sumisión”, de Michel Houellebecq


Desde hace ya años, las novelas que publica el francés Michel Houellebecq (La Reunión, 1956) vienen acompañadas de encendidas polémicas que van más allá de lo literario, polémicas que salpican y contaminan las valoraciones literarias que pueden hacerse de unas novelas en las que los ingredientes extraliterarios tienen un considerable valor, como sucede en las más conocidas -Las partículas elementales (1998), Plataforma (2003) y, entre otras, El mapa y el territorio (2010)-. Le ha sucedido con la mayoría de ellas, recibidas de manera entusiasta por unos y vapuleadas sin contemplaciones por otros. Y es que cada nueva novela de Houellebecq provoca acalorados debates y hasta escándalos. Con mucho cinismo y un agudo sentido de la provocación, sus libros se convierten en un espectáculo mediático que salpica la vida social y política francesa (y no sólo francesa). En Sumisión ha dado incluso otra vuelta de tuerca a este afán iconoclasta al utilizar directamente el islamismo como el argumento de su novela.
            El narrador y protagonista es François, un profesor de literatura de la Universidad París III-Sorbona, de cuarenta y cuatro años y experto en la obra de Joris-Karl Huysmans (1848-1907), escritor al que dedicó su tesis y del que recibe incluso el encargo de preparar la edición de sus obras para la editorial Plèyade. Su vida y la de Huysmans, referente constante también de su vida, tienen muchos paralelismos, como escribe François: “mi vida, por su previsible uniformidad y banalidad, seguía pareciéndose a la de Huysmans un siglo y medio atrás”. A la misma edad, Huysmans se convirtió al catolicismo y se refugió en la abadía de Ligugé, en Poitiers, lugar al que viajará el autor en un momento de crisis con el fin de encontrar un sentido a todo lo que está sucediendo a su alrededor, aunque François, soltero empedernido, no tiene ni el más mínimo interés por la religión. Su vida intelectual está en dique seco y su vida amorosa, con frecuentes y esporádicas relaciones amorosas, se encuentra en crisis tras su ruptura con Myriam, una joven judía que con su familia, y ante el devenir de los acontecimientos políticos en Francia, han decidido trasladarse a vivir a Israel. Pero el sexo ocupa un lugar importante en la vida de François, por encima de otros intereses, y se vuelca en su afición a la pornografía y los prostíbulos, experiencias que el autor describe ampliamente en la novela.
            Sumisión transcurre en 2022 en pleno proceso de elecciones presidenciales. El Frente Nacional es el partido más votado en la primera ronda; el segundo, el partido de los Hermanos Musulmanes, que ante el declive de la civilización occidental de las últimas décadas, ha ocupado un privilegiado espacio político, social y religioso en Francia y en otros países europeos. La alianza entre el Partido Socialista y los Hermanos Musulmanes provoca que en la segunda ronda el candidato musulmán, el moderado Mohammed Ben Abbes, se convierta en presidente de la República, que gobernará con los socialistas. Los cambios no se hacen esperar y de manera normal, sin grandes traumas, comienza el proceso de transformación de Francia hacia los valores musulmanes.
Los cambios afectan también a la Universidad en la que trabaja François. Ahora se llama Universidad Islámica París III-Sorbona. Gracias al dinero procedente de Arabia Saudí, las condiciones materiales y salariales de los docentes han mejorado, pero se les exige su conversión al islam. François rechaza en principio esa conversión y decide anticipar la jubilación, aunque recibe jugosas ofertas que le hacen dudar.
            Lo más interesante de la novela, a mi juicio, es cómo la novela refleja la crisis a la que ha llegado la civilización occidental, sobre todo en Francia, que ha renegado de sus principios identitarios para entregarse a un capitalismo consumista y laicista repleto de experiencias vitales light. En este sentido, las referencias al escritor francés Huysmans, a su cansancio y hastío de la vida moderna y a su refugio en los valores espirituales, resultan muy acertadas para describir el clima moral de Francia que sienten algunas personas, sobre todo católicos, aunque el narrador no se identifica con ellos. Los únicos que han combatido estos modos de vida han sido los judíos, los católicos y los musulmanes. Para Houellebecq, no sin ironía, son los musulmanes los que han final han sido más coherentes y prácticos y han acabado por hacerse con las riendas del mundo.
            En el análisis de la situación política y social que hace el autor hay mucho, lo hemos dicho, de provocación, pues su diagnóstico narrativo es simplista, lo mismo que los efectos de los cambios y resultados. Su distopía no se plantea en un futuro muy lejano sino dentro de pocos años, con lo que su novela gana en eficacia y en inmediatez, pues tanto los protagonistas de la vida política y social son reconocibles.
Sumisión es, pues, una novela de circunstancias que aprovecha el actual debate apocalíptico sobre el futuro de la civilización occidental y el auge del terrorismo islámico para reflexionar, de manera superficial pero con inquietantes aciertos, sobre la realidad actual. Con un calculado pesimismo, Houellebecq muestra el agotamiento de unos valores (también los del “mayo del 68”, blanco de sus muchas críticas), el vacío de una sociedad cada vez más hedonista, el desencanto de la política y el desgaste de unos modelos políticos y existenciales que parecían perdurables.


Sumisión
Michel Houellebecq
Anagrama. Barcelona (2015)
288 págs. 19,90 €.
T.o.: Soumission
Traducción: Joan Riambau.

lunes, 20 de abril de 2015

“La sustancia invisible de los cielos”, de Ulises Bértolo


Abogado de profesión, la primera novela de Ulises Bértolo (1967) es un derroche de imaginación y fantasía en la que se dan cita la música, la historia, una sociedad secreta de raíces pitagóricas y las ansias de inmortalidad. El autor ha acertado a construir con estas piezas un puzzle interesante, con un ingenioso y atrevido argumento que engancha, a pesar de recurrir a algunos ingredientes y escenas tópicas y a que, en ocasiones, se nota la falta de pericia del autor para resolver algunas cuestiones técnicas y narrativas. 
El resultado de La sustancia invisible de los sueños es satisfactorio, una trepidante novela de aventuras, sobre todo en su parte final, donde los protagonistas tienen que revelar el misterio que esconde un mensaje cifrado y que se supone contiene una inquietante y peligrosa clave de la que depende el futuro de la humanidad. A la vez, el autor, con buenas dosis de documentación, acierta a la hora de describir el mundo de la música, con la aparición de creadores e intérpretes reales (como Franz Listz, que tiene su peso en el desarrollo de la trama), junto con otros personajes que son fruto de la imaginación del autor pero que responden muy bien a los diferentes momentos históricos en los que transcurre la novela, en el París actual, en un Monasterio gallego -el de Oseira, en Orense, muy bien recreado por el autor- y en el París anterior a 1889, en plena ebullición artística y musical.
            El protagonista es Ignacio Pascal, hijo de unos emigrantes gallegos que nunca regresaron a su tierra. En París, Ignacio trabaja como profesor titular del Departamento de Historia de la Música de La Sorbona y se encuentra en plena crisis existencial, pues hace pocos meses ha perdido a su mujer en un accidente de tráfico. Ahora, vive sumergido en su trabajo y con muchos remordimientos de conciencia sobre su vida matrimonial.
            Un día, como por casualidad descubre en una de sus investigaciones una referencia al músico francés Jean Vanier, un niño prodigio de la música que, sin embargo, ya adulto, desapareció en un momento dado sin dejar rastro, aunque las escasas referencias que se tienen de él le citan como un auténtico genio de la música. Nada se conserva de Vanier, ni siquiera una partitura, aunque se sabe que las escribió. Atrapado por esta historia, Ignacio se entrega en cuerpo y alma a esa investigación con el fin de descubrir qué es lo que ha pasado con este frustrado compositor y cuál ha sido su destino. Para ello, cuenta con la ayuda de una alumna, Davinia Laforet, quien, como Ignacio, se entrega compulsivamente a las investigaciones. Tirando de algunos hilos, empiezan a dar con algunas vías de investigación. En concreto, descubren el paradero de uno de los íntimos amigos de Jean Vanier, el también músico Marcel Gerard, aunque apenas les da noticias de su paradero. Pero ni Ignacio ni Davinia se rinden y sus pesquisas empiezan a dar resultado.
            La parte central de la novela está dedicada al encuentro que tienen en el Monasterio gallego de Oseira el propio Ignacio y Jean Vanier, quien se recluyó allí hace ya bastantes décadas y vive en el anonimato y la soledad. Jean le cuenta su historia a Ignacio, una historia aparentemente inverosímil, pues relata cómo Jean Vanier, en un momento determinado de su vida, cuando se encontraba componiendo algunas de sus creaciones, sumergido en un estado casi de éxtasis musical, ve cómo se traslada a otro tiempo, al París de finales del siglo XIX, donde conoce al músico y fabricante de pianos Henri Herz, quien presenta a Vanier al genial músico Franz Listz y a Marie Trautmann, también compositora, otro de los grandes personajes de esta novela, y por la que Vanier, desde el primer momento siente una arrebatadora pasión. Cuando Vanier acaba de contarle su vida a Ignacio, éste intuye que detrás se esconde un peligroso secreto cuya relevancia va mucho más allá del mundo de la música.
            Y es entonces cuando empieza el thriller futurista, científico y policiaco. Ignacio y Davinia son perseguidos por una sociedad secreta que parte de Pitágoras y que extiende sus tentáculos hasta el presente más actual. Persecuciones, secuestros, accidentes, muertes… todo ello para preparar un ingenioso final que el autor resuelve con pericia, y eso que no lo tenía fácil.
            La evolución del argumento es muy verosímil, lo mismo que los ingredientes que aparecen, aunque haya algunas exageraciones. La estructura chirría en alguna ocasión, pues ensamblar tantos temas, personajes y situaciones tiene su complicación. Pero la novela, si se admiten sus presupuestos en la órbita del best-seller, se lee con ganas, pues el ritmo de la novela y el interés no decaen. A garantizar su solidez contribuyen los ingredientes históricos y musicales.


La sustancia invisible de los cielos
Ulises Bértolo
Espasa. Barcelona (2015)
328 págs. 
19.90 €. (papel). 9,99 €. (digital).

viernes, 10 de enero de 2014

“La ladrona de libros”, de Markus Zusak



Markus Zusak, joven escritor australiano que hasta la aparición de La ladrona de libros sólo había publicado libros para niños, obtuvo en 2007 un gran éxito con esta novela, llevada recientemente al cine, dirigida por Brian Percival. A juicio de José María Aresté, crítico de cine de Aceprensa, la película es fiel al original, aunque el resultado final es “demasiado frío y cerebral” y “no acaben de aflorar las deseadas emociones”.

Concebida como una novela juvenil, la historia traspasa las edades y los géneros. Cuenta la vida de la niña Liesel Meminger, que es acogida por una familia de una localidad cercana a Munich al final de la década de los años treinta. Liesel encaja perfectamente con su nueva familia, especialmente con el padre, Hans, un pintor en paro que toca el acordeón y que no se encuentra cómodo con la ideología ni con la parafernalia del régimen nazi. Hans enseña a Liesel poco a poco a leer, y la relación de la niña con los libros es uno de los atrayentes temas de esta emocionante novela, pues la acción transcurre durante la segunda guerra mundial, cuyos efectos serán ciertamente dramáticos en ese pueblo.

La estructura de La ladrona de libros es original, con una técnica que anticipa continuamente lo que más adelante se relata y que interrumpe la narración de los hechos para fijar la atención en algún asunto; la narradora es la Muerte, despojada de resonancias macabras, aunque no se oculta esa realidad ni sus consecuencias (y menos en una época como aquella).

La novela está escrita con un estilo sencillo, ingenuo, coloquial y a veces poético. Tiene unos personajes con los que es fácil identificarse –especialmente interesantes son el matrimonio Hans y Rosa y el judío Max- y el mensaje de la novela, duro pero emotivo, llega directamente al corazón. Hay momentos intensos (los bombardeos durante la guerra y la vida del judío Max), otros divertidos (la amistad con Rudy), otros muy atractivos (la relación de Liesel con su padre y con Max). El autor aprovecha sentimentalmente los gravísimos momentos que Liesel tiene que vivir y padecer, pasajes dramáticos que dan a la novela un énfasis de melodrama. Pero por encima de todo se destacan los valores humanos de la mayoría de los personajes, que intentan vivir dignamente en unas circunstancias que conducían a todo lo contrario. Y también destaca el valor que el autor –y los personajes- dan a los libros y la lectura.


La ladrona de libros
Markus Zusak
Lumen. Barcelona (2007)
540 págs.
T.o.: The Book Thief.
Traducción: Laura Martín de Dios.

lunes, 2 de diciembre de 2013

“Y las montañas hablaron”, de Khaled Hosseini


 
Tercera novela que publica Khaled Hosseini, escritor afgano residente en Estados Unidos, donde tras el éxito de Cometas en el cielo y Mil soles espléndidos ha puesto en marcha la Fundación Khaled Hosseini con el fin de proporcionar ayuda humanitaria a Afganistán.

Y las montañas hablaron, como las anteriores, está ambientada en Afganistán, en una pobre aldea inventada, Shadbagh, y en la capital, Kabul, aunque la acción transcurre también en California, París y Tinos, una pequeña localidad griega.

El arranque es lo mejor de la novela, cuando el padre, Sabur, cuenta una leyenda a sus dos hijos pequeños, Abdulá y Pari. La leyenda encierra buena parte del mensaje que el autor desea transmitir y que, como en las dos novelas antes mencionadas, tiene mucho que ver con la realidad que padece Afganistán desde hace ya años, sometida a enfrentamientos, tensiones y guerras que padece una población sumida también en el desbarajuste político, social y religioso.

Sabur ha perdido a su mujer en el parto de Pari y ha vuelto a contraer matrimonio con Parwana. Pero la madastra no atiende con el mismo esmero a sus hijos y a sus hijastros, lo que incrementa los problemas familiares y ahonda las consecuencias de la pobreza en la que viven. Nabi, un hermano de Parwana, que vive en Kabul, propone que vendan a la niña Pari a la adinerada familia afgana para la que trabaja como cocinero y chófer. Acuciado por la necesidad de sacar adelante a la familia, Sabur accede y Pari, de apenas tres años, se va a vivir con el matrimonio Wahdati, sin que vuelvan a saber nada de ella, pues sus nuevos padres nunca le revelaron que era una niña comprada. Esta traumática separación deja muy tocado a Abdulá, pues estaba llamativamente unido a su hermana pequeña.

A partir de este suceso, que funciona como hilo conductor de la narración, se desatan diferentes historias que tienen como protagonistas a personas relacionadas directa o indirectamente con la historia de Abdulá y Pari. Entre ellas, ocupa un lugar destacado Nabi, el hermano de Parwana, testigo directo de aquel trueque que ni Sabur ni Abdulá consiguen superar. Nabi relata tanto su vida en Kabul como la del matrimonio Wahdati, Nila y Suleimán, roto después de que Suleimán cayese gravemente enfermo. Con su hija Pari, Nila decide poner tierra de por medio y trasladarse a París, donde rehace su vida. Parwana, la nueva mujer de Sabur es otro personaje que tiene su protagonismo. Lo mismo que la de algunos vecinos de Suleimán Wahdati, emigrados a Estados Unidos cuando la situación política se complica y que han regresado a Afganistán para reencontrarse con sus raíces y, si pueden, hacer negocio. O la historia de Markos, el médico griego que trabaja en una organización solidaria y que ahora vive en la antigua residencia de los Wahdati en Kabul y que, gracias a Nabi, conoce la verdadera historia de Pari...

Las páginas que transcurren en Afganistán son las más intensas y en ellas el autor despliega su afectivo conocimiento del país, sus costumbres y tradiciones, contadas con realismo y cordialidad. Describe también la situación caótica que se vive en Afganistán y los negocios turbios relacionados con las drogas de algunos prestigiosos dirigentes. Pero los sucesos del pasado siguen arañando y condicionando el presente, como sucede con las vidas de Abdulá y Pari, a las que el autor quizá debería haber prestado más atención, sobre todo a la de Abdulá. El argumento de la novela se despliega en demasiados meandros y en tramas secundarias que distraen la atención. Las historias que se suceden añaden diferentes perspectivas a la hora de reflexionar sobre lo que está pasando en Afganistán; sin embargo, restan fuerza a la narración y arrastran al argumento a un final de tintes melodramáticos.


 
Y las montañas hablaron
Khaled Hosseini
Salamandra. Barcelona (2013)
384 págs. 20 €.
T.o.: And the Mountains Echoed.
Traducción: Patricia Antón de Vez y Rita da Costa.

martes, 18 de diciembre de 2012

"El tango de la Guardia Vieja", de Arturo Pérez-Reverte



Dejando a un lado sus novelas sobre el capitán Alatriste, en sus últimos libros parece como si Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) quisiera quitarse el sambenito de mero escritor de novelas de aventuras. Tanto El pintor de batallas como El asedio son novelas en las que hay un proceso de indagación sobre la condición humana desde una perspectiva desencantada y crítica, actitud que el popular escritor reitera también en sus artículos periodísticos. Para conseguir este efecto, suele basarse en personajes que poseen muchos de los rasgos del propio autor: actitud crítica pero desapasionada ante la vida, visión negativa de la condición humana y total ausencia de certezas más o menos existenciales y trascendentes. Así, sus habituales protagonistas –el fotógrafo y pintor Andrés Faulques, el inspector Rogelio Tizón, el marino Pepe Lobo y también la armadora Lolita Palma, a los que hay que sumar los de esta novela: Max Costa y Mecha Inzunza- son seres descreídos, autosuficientes, desengañados, cansados de la vida, cínicos, desafiantes con lo que les rodea y pesimistas ante el destino que les ha tocado vivir. Esta fidelidad a un estereotipo, marca de la casa en Pérez-Reverte, añade a sus novelas dramatismo, pesimismo y desengaño, pero también las hace, en sus planteamientos existenciales, planas, reiterativas, previsibles y vacías.

A estas alturas, nadie discute la capacidad de Pérez-Reverte para construir argumentos y para sacar el máximo partido a la ambientación. Como demuestra en esta novela, Pérez-Reverte es un escritor obsesionado con los detalles y la verosimilitud ambiental. Suele documentarse al máximo, y en esta novela más que en ninguna otra. El tango de la Guardia Vieja transcurre en diferentes momentos históricos, en 1928 en un crucero que finaliza en Buenos Aires; en 1937 en la ciudad francesa de Niza; y en 1966, en la ciudad italiana de Sorrento. Con un meritorio puntillismo, Pérez-Reverte carga la mano en las diferentes ambientaciones en las que se mueven los protagonistas, intentando captar en su novela –y lo consigue con creces- la atmósfera de cada uno de estos tiempos y lugares. Hay, pues, un elaborado y perfeccionista trabajo de reconstruir una época con referencias a la moda, la música, el cine, los lugares, las costumbres, los objetos y las maneras. Desde este punto de vista, hay que reconocer que Pérez-Reverte ha realizado un excelente trabajo.

Sin embargo, este realismo y esta verosimilitud, impecables y necesarios, no bastan para construir una buena historia. Más aún, en esta ocasión, esta obsesión por pintar aquellos tiempos acaba arrinconando y hasta agobiando a los personajes y a la evolución de la propia trama.

Los principales protagonistas de esta novela son Max Costa y Mecha Inzunza, quienes se conocen en un viaje en barco a Buenos Aires. Max trabaja en el crucero como bailarín profesional y Mecha, una joven adinerada, es la esposa del compositor español Armando de Troeye. Entre Max y Mecha surge una atracción que arranca de la habilidad de Max para bailar tangos. Ya en Buenos Aires, se ofrece de guía al matrimonio para enseñarles algunos lugares que frecuentó durante su infancia y adolescencia, antes de su traslado a España. En esos lugares, Max les enseña el nacimiento del tango auténtico, arrabalero, nada turístico ni cosmopolita, el tango de la Guardia Vieja, que se cantaba y bailaba en locales de mala muerte. Luego la acción se traslada nueve años después a Niza, donde Max vuelve a coincidir con Mecha, ahora en otras condiciones, pues Max ha dejado de ser bailarín para convertirse en un gigoló que vive de robar y dar sablazos a damas adineradas de la alta sociedad. Max se ve envuelto en Niza en un peligroso asunto de espías, con maniobras ocultas del gobierno fascista de Mussolini. Y tras casi treinta años sin verse, se reencuentran en 1966 en Sorrento, donde Max, con más de sesenta años, ha asentado la cabeza como chófer de un prestigioso médico. Sin embargo, Max se presenta ante Mecha como un galán elegante y adinerado, que ha triunfado en la vida.

La novela cuenta de manera alterna los sucesos de 1928 y 1937 y los de 1966. En los dos casos, para introducir alguna intriga en la trama, además de la intensa relación que mantienen los protagonistas, Max se ve envuelto en peligrosos asuntos. Si en el primero era el mundo de los espías con el telón de fondo de la Guerra Civil española, en el segundo se encuentra con el largo brazo de la KGB, que protege al campeón del mundo de ajedrez, el soviético Sokolov, quien se enfrenta en Sorrento a un campeonato contra la promesa chilena Jorge Keller, hijo de Mecha Inzunza.

Pero lo más importante de esta historia no son estas aventuras sino la intermitente y alambicada relación que mantienen Mecha y Max. La ausencia de una realización que vaya más allá de la satisfacción sexual –algo que se da en otras novelas del autor- se traslada en ésta al confuso trato afectivo que mantienen sus protagonistas, donde el autor quiere añadir, ahí sí, el toque de originalidad y extrañeza, pues lo que más les une es la actitud que los dos mantienen ante el sexo. Mecha, con el consentimiento de su marido, mantiene relaciones sexuales con otros amantes y, por supuesto, con Max. Y a lo largo de los años, en sus sucesivos reencuentros y situaciones personales, la relación mantendrá su complejidad y sus deliberadas ramificaciones oscuras y turbias con las que Pérez-Reverte, ante la ausencia de otras inquietudes, quiere convertir su trama en una desasosegante variante de la insatisfacción existencial.



El tango de la Guardia Vieja
Arturo Pérez-Reverte
Alfaguara. Madrid (2012)
498 págs. 21 €.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

“Misión Olvido”, de María Dueñas



Tras el espectacular éxito de El tiempo entre costuras con más de un millón de ejemplares vendidos en España y traducida ya a más de treinta idiomas, María Dueñas (1964) publica su segunda y esperada novela. El tiempo entre costuras, muy valorada por la crítica y lectores, es un best seller de calidad muy superior a la habitual que, además, en su concepción y desarrollo, no sucumbió a algunos de los casi obligatorios ingredientes de los best seller contemporáneos, más obsesionados por seguir el guión de lo políticamente correcto en lo moral y argumental que por buscar, con algo de riesgo, la calidad literaria.
Misión olvido no supone ningún cambio brusco en estos objetivos literarios: entretenimiento, una pasión humana, interesantes tramas secundarias y, por qué no, unas gotas de melodrama y romanticismo.

Blanca Perea es una profesora de universidad que ha sufrido un importantísimo revés en su vida. Casada, con dos hijos ya con los estudios terminados, es abandonada por su marido, que se ha enamorado de una mujer más joven que ella. Para poner tierra por medio, encajar las piezas de su vida y enfrentarse a un nuevo futuro personal y familiar, Blanca decide solicitar una beca en una universidad extranjera, cuanto más lejos de casa mucho mejor.

A las pocas semanas se traslada a la Universidad de Santa Cecilia, en California, donde tiene que hacerse cargo de poner orden al legado de un antiguo profesor de origen español, Andrés Fontana, fallecido hace ya más de treinta años. Blanca se entrega a su tarea con profesionalidad, con el fin de que el trabajo intenso y el paso del tiempo sean la mejor terapia para las cicatrices de su alma.

Andrés Fontana se trasladó a Estados Unidos para estudiar un curso, pero cuando estaba a punto de regresar a España estalló la Guerra Civil y decidió quedarse para siempre en Estados Unidos. La novela cuenta su vida especialmente hasta ese trascendental viaje; el resto hasta su muerte, va saliendo a retazos gracias a las investigaciones de Blanca y a la relación con antiguos compañeros del profesor, de manera especial con Daniel Carter, discípulo de Andrés, a quien un viaje a España para investigar sobre la obra del escritor exiliado Ramón J. Sender, también acaba por cambiar su vida.

Los últimos años de Andrés Fontana estuvieron dedicados a investigar sobre las misiones fundadas por los franciscanos en la Alta California; Andrés intuye que en las fundaciones llevadas a cabo en lo que hoy se conoce como El Camino Real falta una, que él llama Misión Olvido, y cuya ubicación puede tener algo que ver con Los Pinitos, un antiguo parque donde, con la oposición de los vecinos y de la propia Universidad, quieren levantar ahora una gran superficie.

Blanca realiza al principio su trabajo de una manera un tanto distante; tampoco se implica mucho, al principio, en la vida universitaria ni fomenta ningún tipo de relación social a su alrededor. Sin embargo, poco a poco, las dudas e incógnitas de la vida de Andrés Fontana, su periplo personal, su destino, sus ideas, lo que ha vivido... rompen el caparazón de Blanca hasta identificarse al máximo con el alma de ese compatriota. A la vez, algunas dudas sobre su existencia empiezan a clarificarse gracias al apoyo de Daniel Carter, personaje clave en la novela, quien arrastra una vida con dramas y contrariedades sin resolver. La amistad con Daniel y con la secretaria de la Universidad, Rebecca Cullen, arrastran a Blanca a salir de sí misma y a intentar olvidarse de sus problemas personales. Al final de una serie de aventuras que dejan profunda huella en su alma, Blanca entiende que su vida merece pasar página y afrontar una segunda oportunidad.

La autora maneja un estilo sencillo, funcional y didáctico a la hora de explicar algunos de los ingredientes históricos y sociológicos de la novela. A diferencia de El tiempo entre costuras, quizás la trama no sea tan directa y clara y eso puede llevar a dudar sobre cuál es su hilo conductor; algunas historias secundarias –como el viaje a España de Daniel Carter- las trata la autora con una excesiva prolijidad, mientras que otros aspectos que merecían un mayor detallismo y aclaración apenas son descritos. Desde el punto de vista estructural, la novela resulta débil e hinchada en exceso, sobre todo en la primera parte, la más floja, aunque poco a poco la principal intriga, la relacionada con el devenir del mundo interior de Blanca, acaba por focalizar mejor la novela. Desde el punto de vista sentimental, la autora se mueve en ocasiones en una red de relaciones superficiales, sin llegar a penetrar con profundidad en la vida interior de los personajes, aunque lo que describe siempre resulta emotivo y verosímil.

Y conviene dejar bien claro que Misión Olvido, para lo bueno y para lo malo, pertenece a ese género que promocionan de manera un tanto obsesiva algunas editoriales, las más comerciales: un best seller que entretiene, sencillo, ameno, fácil de leer, con sus buenas dosis de didactismo, y al que pueden acceder sin complejos lectoras y lectores muy variados.

 
Misión Olvido
María Dueñas
Temas de Hoy. Madrid (2012)
512 págs. 21,90 €.