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jueves, 26 de marzo de 2026

Domestic Noir, Cozy Crime, Healing Fiction, Romantasy... Guía para no perderse en el laberinto de los subgéneros literarios actuales

 

    En los últimos años estamos asistiendo en el mercado editorial a la explosión de una cierta nomenclatura paraliteraria para designar nuevos subgéneros, todos en torno a la novela, el género popular y comercial por excelencia. Romantasy, Cozy CrimeNew AdultDomestic NoirFeel-goodHealing Fiction o Chick-lit son algunas de las etiquetas que están gozando de más popularidad. La mayoría se encuadran dentro de géneros muy leídos en la actualidad, como son la literatura romántica, la novela juvenil y la novela policiaca. 

Sobre este tema, muy actual, he publicado este artículo en Aceprensa.

domingo, 22 de febrero de 2026

Mis clásicos: "Cita en Samarra", de John O'Hara

 


En una carta del autor, el periodista y guionista John O’Hara (1905-1970), escribió en 1934 a propósito de esta novela: en ella “muestro cómo el miedo a las represalias y la clase de vida que el joven ha llevado y otra serie de cosas contribuyen a su destrucción”. La novela transcurre en los años treinta, en plena Depresión, y cuenta el hundimiento de Julian English, uno de los personajes más populares de la alta sociedad de Gibbsville. Felizmente casado con Caroline, su vida entra en barrena por un desgraciado incidente en uno de los bailes y fiestas de la Navidad. A partir de ahí, Julian, destruido por la bebida y el orgullo, protagoniza una cadena de equivocadas decisiones. 

Excelente retrato social y costumbrista de la vida norteamericana de los años treinta, con unos diálogos que transmiten verosimilitud. La novela está un poco descompensada en su estructura y abusa de una visión demasiado mordaz de las relaciones personales. Pero muestra con acierto las limitaciones morales de un cerrado círculo social obsesionado con las apariencias.




Cita en Samarra

John O’Hara

Lumen. Barcelona (20228)

312 págs. 20,90 €. 

miércoles, 4 de junio de 2025

La editorial Libros del Asteroide cumple veinte años

Un sello consolidado y muy reconocible: calidad literaria, emoción y entretenimiento




Se cumplen en 2025 veinte años de la puesta en marcha de la editorial Libros del Asteroide. Se estrenó la editorial con la edición de dos libros ya clásicos que iban a ser el ejemplo de los muchos que vendrían después: En busca del barón Corvo, de A.J.A. Symons, y la novela de Nancy Mitford A la caza del amor. En sus primeros años, Libros del Asteroide se especializó en la recuperación de libros de más de diez años de antigüedad, muchos de ellos procedentes de la literatura norteamericana e inglesa, títulos que se merecían otra oportunidad en el mercado editorial español. Y acertaron.



Su fundador y actual referente es Luis Miguel Solano (1972). Gallego de nacimiento, se instaló en Barcelona después de estudiar Derecho y comenzó trabajando en el mundo editorial. Tras años de dedicación, decidió cumplir su sueño y lanzar su propia editorial. Desde el principio, prestó una especial atención al diseño, a las traducciones de calidad y al esmerado y personalizado trato con librerías y periodistas culturales (del que soy testigo). Gracias a esta perseverancia y coherencia, fue consiguiendo que poco a poco Libros del Asteroide fuera un sello reconocible por los lectores literarios, aquellos que buscan “libros literariamente valiosos”, lectores que no siguen de manera obsesiva los dictados de la actualidad literaria y a los que, además, no les satisface la literatura más comercial. “Se me ocurrió -ha dicho Solano- que tendría sentido poner en marcha una propuesta editorial coherente, entretenida y de cierto nivel, de la que los lectores se pudiesen fiar”. Sus criterios los han tenido muy claros desde el principio: “calidad literaria, emoción, entretenimiento y ampliar la visión del mundo que tiene el lector”.


 

Un trabajo coherente y perseverante

 

He sido testigo de los inicios y la evolución de esta editorial. Desde el primer momento, me atrajeron sus novedades, pues de alguna manera encajaban con mis gustos literarios y con los libros que yo estaba buscando para reseñar en las publicaciones donde colaboraba, especialmente Aceprensa. En sus inicios, como suele ocurrir con las editoriales pequeñas, los libros de Asteroide no eran fáciles de encontrar en las librerías. Recuerdo haber reseñado sus primeros títulos o incluido algunos en las recomendaciones para las navidades o el verano y escribirme la gente porque no los veía por ningún lado. Yo mismo viví esa experiencia cuando fui a buscarlos sin ningún éxito en librerías de renombre o en las de centros comerciales cercanos a mi trabajo. Sin embargo, veinte años después las cosas han cambiado y Libros del Asteroide se ha hecho un hueco en el panorama literario español y hoy día podemos ya decir que es una editorial visible, reconocible, prestigiosa, que se codea con los grandes libros de las editoriales más renombradas y que es un referente de calidad para muchos lectores, entre los que me encuentro.

Con datos proporcionados por la propia editorial, en estos 20 años Libros del Asteroide ha publicado 365 títulos, unos veinte al año. De los publicados, han hecho más de 700 reimpresiones, dato que certifica que sus libros tienen larga duración, siguen vivos y se siguen leyendo. Han traducido libros de 22 idiomas, entre los que predomina el inglés. Sus libros han conseguido 20 premios nacionales. 

Con el paso de los años, cada vez tiene más peso en su catálogo la literatura en español y, también, han abierto la puerta a los libros de no ficción, para los que incluso han creado desde 2021 un premio con el fin de descubrir “voces inteligentes que se plantean preguntas relevantes”. Algunos de los premiados han sido David Jiménez, Paco Cerdá, Andrés Cota y Ricardo Dudda. También hay que mencionar, aunque no son muchos, la publicación de algunos libros de ensayo con temas muy actuales y que han tenido su importante repercusión, como En la mitad de la vida, de Kieran Setiya, El tiempo regalado, de Andrea Köhler, Vivir con nuestros muertos, de Delphie Horvilleur y, entre otros, El gran farol, de Maria Konnikova.


 

Canadienses y norteamericanos


Si se analiza con detenimiento el catálogo de Libros del Asteroide, se verá que su campo de acción es bastante amplio y cosmopolita, aunque desde sus inicios ha habido una predilección por los autores canadienses y norteamericanos. Gracias a Libros del Asteroide hemos tenido la oportunidad de conocer al canadiense Robertson Davies, uno de los autores que ha contribuido al prestigio de la editorial, con bastantes libros publicados que han tenido una excelente acogida, como demuestra el número de ediciones de sus títulos más leídos, los que pertenecen a la Trilogía de Deptford, la de Cornish y la Trilogía de Salterton. A día de hoy, sigue siendo uno de sus autores más leídos.



Hay en su catálogo muchos autores norteamericanos que han llamado muchísimo la atención, como Wallace Stegner, autor de uno de los grandes éxitos de esta editorial, En lugar seguro, novela que ha aficionado a muchos lectores a la literatura de calidad (de este autor no se queda atrás Ángulo de reposo). A la hora de resaltar a otros autores me dejo llevar por mis impresiones personales. Aquí destacaría a estos autores: Iván Doig (y su Una temporada para silbar), Nickolas Butler (Canciones de amor a quemarropa es una espléndida novela generacional y sobre la amistad), Peter Cameron, Jetta Carleton (Cuatro hermanas, la única que publicó esta autora, siempre está en mis listas de mejores novelas), Fred Chappell, Hillel Halkin (me dejó muy tocado ¡Melisande! ¿Qué son los sueños?), Rachel Cusk, Rafael Yglesias, William Maxwell, Alice MacDemott, Elizabeth Forsythe Hailey, Norman Maclean, Philip Lopate, Sloan Wilson, Louis Auchincloss, Kevin Canty, Martin Dressler, Laurie Colwin y, entre otros muchos, Christopher R. Beha, autor de una novela poco conocida que no paro de recomendar, Qué fue de Sophia Wilder, lo mismo que otra gran novela, impactante, sorprendente, de una excelente calidad, Tallo de hierro, de William Kennedy, del que también han publicado más novelas. También sobresalen dos autores norteamericanos de novelas policiacas: George V. Higgins y John MacDonald.


 
    En el capítulo de novelas norteamericanas, resulta llamativa la cantidad de títulos que tienen en su catálogo de libros que transcurren en Nueva York, como los de Mayte López, Nora Ephron (han reunido en un volumen dos títulos muy buenos de esta autora, Ni me gusta mi cuello, ni me acuerdo de nada), Laure Colwin (cuya novela, Una escritora en la cocina, combina el recetario gastronómico con los recuerdos), Peter Cameron, Sue Kaufman, Jay McInerney, Dominik Donne, Edward Lewis Wallant (con dos novelas muy originales, Los inquilinos de Mounbloom y El prestamista), Louis Auchincloos (con La educación de Oscar Fairfax), Jenny Offill, Philip Lopate y Alice Derrmott.

Contra los totalitarismos

 

Si la literatura anglosajona tiene su peso, también quiero destacar la cantidad de libros que han publicado de autores de países del Este, muchos de ellos no publicados en castellano hasta ese momento y en los que se cuentan, en algunos casos, experiencias personales y traumáticas vividas en países comunistas: Luan Starova, Lenka Reinerová, Janusz Barnach, Gustav Herling-Grudzinski, Nicolau Grozni, Lea Cohen, Gueorgui Vladímov… De manera muy especial, quiero destacar a tres autores: Izraíl Metter, autor de La quinta esquina, un testimonio emotivo y cruel de la vida en la URSS; Heda Margolius Kovály, que contó en Bajo una estrella cruel, las consecuencias de la represión contra su marido y ella en la Checoslovaquia comunista; y Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chinkin, desternillante crónica de Vladímir Voínovich de la URSS estalinista.



En Libros del Asteroide han publicado también a autores chinos (Harry Wu, Wenguang Luang), rusos contemporáneos (Maxim  Ósipov), de Corea del Norte (Bandi), de la antigua Yugoslavia (Goran Vojnovic) y uno de los libros más impactantes y duros que he leído en mi vida, un espléndido testimonio, estremecedor, de lo vivido en Camboya con la revolución de Pol Pot, El infierno de los jemeres rojos, de Denise Affonço, libro que se encuentra también entre mis habituales recomendaciones (aunque no es una novela precisamente de sol y playa).


 

Diferentes geografías

 

Sin querer agotar todos los títulos, merecen citarse de pasada algunos autores y obras de procedencias muy variadas. Por ejemplo, de la literatura  inglesa destaco la serie de Olivia Manning sobre la Segunda Guerra Mundial y la originalísima novela de Carys Davies Despejado, toda una reciente sorpresa. De la literatura alemana a Walter Kempowski, Gabriele Tergit, Ralf Rothman; de la italiana a Antonio Scurati, Mario Calabresi, Verónica Raimo y el autor de Muerte de un hombre feliz, Giorgio Fontana, novela sobre el terrorismo de las Brigadas Rojas en Italia que me impactó. La última novela que me he leído de Libros del Asteroide ha sido Se acabó el recreo, de Dario Ferrari, con un desternillante narrador que cuenta los inconfesables secretos y pormenores de la vida universitaria y del mundo sumiso y esclavista de los doctorandos en Pisa. 



También pueden encontrarse autores que escriben en francés, como Agota Kristof, Kaouther Adimi, Dominique Bárberis, Charlotte Delbo (autora de un libro inolvidable sobre los campos nazis, Ninguno de nosotros volverá), las novelas policiacas de Maurice Druon… De Israel (Yora Pamiuk), de las antiguas repúblicas soviéticas (Kurban Said), unos cuantos autores policiacos (como Seicho Matsumoto) y autores suecos como Patrick Svensson y su sorprendente ensayo El evangelio de las anguilas, que gusta mucho a los lectores aficionados a la naturaleza y los animales. Entre los japoneses, destaco La casa de verano, de Masashi Matsuie, que transcurre en un estudio de arquitectura.


 

Creciente presencia en español

 

Libros del Asteroide ha sido uno de los artífices de la recuperación de la obra del periodista y escritor Manuel Chaves Nogales. Comenzaron publicando su novela El maestro Juan Martínez que estaba allí y después de otras recuperaciones acabaron lanzando una magnífica edición de su Obra completa, a cargo de Ignacio F. Garmendia. Han rescatado también a autores clásicos del siglo XX, de la literatura y del periodismo, como Josep Pla, Gaziel, Ramón J. Sender, Augusto Assía, Eduardo Blanco Amor, además de publicar a autores más contemporáneos como Valentí Puig, Marcos Ordóñez, Ignacio Peyró (de quien acaban de publicar la biografía del cantante Julio Iglesias El hombre que enamoró al mundo, que está teniendo un importante éxito en España y en el extranjero), Jorge Bustos, Jorge Freire, Jacobo Bergareche, Llucia Ramis, Eduard Palomares, Marta San Miguel, Jonathan Arribas, Belén Rubiano. 



De autores hispanoamericanos, hay que destacar a Pedro Mairal, los excelentes y recomendables artículos de Leila Guerriero (Teoría de la gravedad), las originales y premiadas novelas de Eduardo Halfon, el clásico de la crónica literaria de Rodolfo Walsh, Operación Masacre, y la recuperación de otra de mis novelas favoritas, Mi planta de naranja lima, del brasileño José Mauro de Vasconcelos.

 

Coda final

 

Para acabar, pues como siga así voy a reproducir el catálogo completo, destaco en primer lugar a dos autores centroeuropeos que han tenido una aceptación muy importante, como se puede ver por su número de ediciones. Angel Wagenstein es el autor de la trilogía de la que forman parte El pentateuco de IsaacAdiós, Shanghái y Lejos de Toledo. Y la excelente trilogía del húngaro Miklós Banffy que se abre con Los días contados, excelente descripción de un mundo en proceso de extinción.



Una autora que me ha hecho pasar momentos muy buenos y divertidos ha sido Nancy Mitford (1904-1973), contemporánea de Evelyn Waugh. Nancy fue una de las famosas hermanas Mitford, la que se dedicó más a la literatura y menos a la política. Libros del Asteroide ha publicado cinco novelas de esta autora, de las que recomiendo muy encarecidamente las dos primeras, A la caza del amor y Amor en clima frío, dos novelas muy entretenidas que son un excelente ejemplo de la literatura de calidad, con sus dosis de frivolidad, de esta autora, la primogénita del barón de Redesdale.



Y acabo con una especial mención a la británica Maggie O’Farrell, con la que la editorial está cosechando sus mejores éxitos. De ella han publicado seis títulos, todos ellos con muy buena aceptación, aunque quizás merezcan la pena destacarse sus dos originales novelas históricas: Hamnet (2021) y El retrato de casada (2023). Hamnet lleva ya más de 20 ediciones y cuenta una historia que tiene que ver con la familia de William Shakespeare, su mujer y su hijo; El retrato de casada va por la octava edición y cuenta el desgraciado destino de una joven de la alta sociedad en la Italia renacentista.




lunes, 9 de mayo de 2022

"Páginas de vuelta a casa", de Alexander Wolff

 


            Alexander Wolff es hijo y nieto de exiliados alemanes. Nació en Estados Unidos y se ha dedicado al periodismo. Este libro –“una historia que abarca la vida de mi abuelo y mi padre”- es fruto de un inmenso trabajo de investigación para seguir el paso, con detalle, de la vida de sus antepasados, tanto en Alemania como en Estados Unidos. Para ello, se ha entrevistado con muchos familiares, ha leído diarios inéditos y cartas íntimas, ha acudido a libros de historia, a periódicos, ensayos y a fotografías de los álbumes familiares, ha viajado a Alemania y ha buceado en los archivos familiares para conocer al dedillo la trayectoria de su familia desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. 

            Wolff sigue especialmente las vicisitudes de su abuelo, Kurt Wolff (1887-1963), un editor de fama internacional en las primeras décadas del siglo XX. Procedente de una familia germano-judía muy culta, fundó en 1913 su propia editorial, que cerró en 1930. En ella publicaron autores muy innovadores en aquellos años, como Kafka, Joseph Roth, Heinrich Mann, Karl Kraus, Franz Werfel…, autores que sirven de ejemplo para mostrar su alto concepto de la literatura y del trabajo de editor, que ha quedado también materializado en el volumen Autores, libros, aventuras, que reúne textos de diferente factura donde Kurt Wolff reflexiona sobre el mundo de la edición. Así definía su trabajo como editor: “Yo solo quiero publicar libros de los que no me avergüence en mi lecho de muerte”.

            Tras el ascenso de Hitler al poder y a medida que se complicó su situación en Alemania, perseguido por sus ideas, decidió abandonar el país con su segunda mujer, Helen Mosel, también editora, y tras sufrir muchas vicisitudes y contrariedades se instalaron primero en Francia e Italia hasta su traslado a Nueva York, donde reanudó su actividad editorial con la fundación de Pantheon Books. 

            En Alemania se quedaron sus dos hijos con su madre, cuya familia era propietaria del imperio farmacéutico Merck, que ya había emprendido una nueva relación sentimental. A pesar de ascendencia judía, Niko, el padre del autor, nacido en 1921, fue alistado por el ejército nazi y participó en diferentes frentes en la Segunda Guerra Mundial. Al acabar, pudo trasladarse con su padre a Estados Unidos, donde continuó sus estudios universitarios, rehízo su vida y asumió el peso de su pasado.

            Alexander escribe sobre su abuelo y su padre e, indirectamente, también sobre las raíces de su propia biografía. Pero el libro, ”una amalgama de historia, periodismo y memorias”, va más allá del recuento pormenorizado de las vidas de estos protagonistas. Wolff entra en contacto con los gérmenes de la dictadura nazi, con la actitud de tantas y tantas personas que apoyaron y justificaron ese régimen, muchos de ellos familiares suyos, dolorosas historias que ha descubierto investigando para escribir este libro. 

Por eso, Páginas de vuelta a casa, junto con el relato de la vida de un editor tan importante como fue su abuelo, se convierte también en una interesante reflexión sobre el pasado familiar, la memoria, los orígenes y cómo ha afectado todo esto a las generaciones futuras y a él mismo. Alexander se muestra preocupado por el aumento de los populismos tanto en Europa como en Estados Unidos, que pueden adulterar la memoria colectiva sobre lo acontecido en aquellos dramáticos años de antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Su libro, repleto de historias y personajes, es un buen ejemplo de cómo aquellos sucesos destrozaron países y vidas concretas como la de su abuelo y su padre. 


 

Páginas de vuelta a casa

Alexander Wolff

Crítica. Barcelona (2022)

424 págs. 23,90 €. 

T.o.: Endpapers. A Family Story of Books, War, Escape, and Home

Traducción: Efrén del Valle.

sábado, 14 de diciembre de 2019

"El ladrón de destinos", de Richard Russo


Autor de una breve pero sólida trayectoria literaria, con títulos que han obtenido mucho éxito en el cine, como Ni un pelo de tonto, la literatura de Richard Russo (1949) transita por un realismo familiar y social que refleja con acierto la vida en Estados Unidos. Russo nació en Johstown, pero vivió su infancia y adolescencia en Globersville, lugar que aparece frecuentemente en sus escritos, sobre todo en su libro de recuerdos Sobre mi madre, donde escribe sobre la relación con sus madre y sus abuelos. Con su primera novela, Empire Falls, de 2001, consiguió el Premio Pulitzer en 2002. También es autor de las novelas El verano mágico en Cape Cod y Puente de los Suspiros
            Durante años, Russo ha sido profesor de literatura creativa en diferentes Universidades. Ladrón de destinos reúne textos de diferente factura: desde el discurso que pronunció en un acto de graduación de alumnos universitarios hasta breves ensayos sobre literatura. Los primeros están dedicados a sus orígenes como escritor. En ellos, Russo recuerda cómo se inició su vocación a la escritura y los problemas con los que se fue encontrando, tanto desde un punto de vista personal como técnico, pues a menudo lo más dificultoso resulta encontrar una voz narrativa auténtica que canalice las inquietudes literarias que se tienen. Resultan muy cercanas estas reflexiones, contadas en primera persona por el autor.
            También sitúa Russo sus orígenes en medio de sus propias circunstancias vitales: sus aspiraciones universitarias, su matrimonio, su obsesión por escribir, sus lugares de residencia, etc. Con mucho sentido del humor, una de las señas de identidad de su literatura, revive aquellos momentos con la intención de proporcionar a los lectores experiencias que les ayuden a encontrar su propio camino. 
            En otros ensayos habla Russo, con referencias a anécdotas personales, a la vida profesional del escritor, las asociaciones a las que pertenece y la presión de la edición digital en el mundo literario. Son muy actuales muchas de estas observaciones.
            Otros ensayos tienen un carácter más literario y critico, como el que dedica a la escritura omnisciente, a una de las mejores obras de Dickens (Los papeles del Club Pickwick) y a la literatura de no ficción de Mark Twain. También contiene este volumen el prólogo que publicó en un libro de un amigo y colega suyo que decidió hacerse una operación de cambio de sexo y reportajes más personales, como el viaje que realizó a Bulgaria para asistir a un encuentro con escritores.
            Estos ensayos permiten conocer mejor la vida y la trayectoria de uno de los escritores más prestigiosos de la literatura norteamericana actual, a la vez que proporcionan sugerencias y reflexiones muy interesantes sobre el trabajo como escritor. 


El ladrón de destinos
Richard Russo
Larrad Ediciones. Madrid (2019)
240 págs. 21,50 €. 
T.o.: The Destiny Thief. Essays on Writing,  Writers and Life.
Traducción: Patricia Losa Pedrero.

viernes, 12 de julio de 2019

"Un árbol crece en Brooklyn", de Betty Smith


La editorial Lumen vuelve a reeditar esta novela, publicada en 1943, que gozó de mucha popularidad en la década de los 40 y 50 en Estados Unidos. Era la primera novela de una autora (1896-1972) que hasta entonces se había dedicado al teatro y que después publicó otras cuatro novelas más, con un éxito mediocre. En 1945, el director de cine Elia Kazan comenzó su carrera adaptando esta novela, que tuvo un meteórico éxito internacional. 
El libro, parcialmente autobiográfico, cuenta la vida de la niña Francie Nolan en un barrio pobre de Brooklyn en las primeras décadas del siglo XX. No estamos ante una novela empalagosa que cuenta, en plan cursi, cómo los pobres luchan para ser felices. Betty Smith se inspira en su propia vida para contar, con un tierno humanismo, las vidas de un grupo de personajes reales, sacados de la vida misma, que hacen todo lo posible por salir adelante en medio de unas circunstancias muy complicadas. A la familia de Francie no se le ahorran dificultades. Además, tienen que convivir con las lacras que germinan en barrios pobres y deprimentes. Pero Katie, la madre de Francie y el pilar de la familia, sabe que, con dignidad y apostando por la educación, se puede luchar contra la adversidad. 


Un árbol crece en Brooklyn
Betty Smith
Lumen. Barcelona (2008)
512 págs. 19,90 €. 

miércoles, 26 de junio de 2019

"El amigo", de Sigrid Nunez


Novelista, profesora de escritura creativa y colaboradora en diferentes medios de comunicación, Sigrid Nunez (New York, 1951) ha conseguido con esta novela el National Book Award. En ella, con una mezcla de géneros memorialísticos, la autora se centra sobre todo en los efectos de la muerte de su mejor amigo en su alma y hasta en su vida cotidiana.
            La novela está escrita como una extensa carta que la protagonista, una escritora y profesora, escribe a este amigo en el que da cuenta de lo mucho que le ha afectado su muerte. Su amigo escritor ha decidido quitarse la vida, quizás porque pensaba que ya había cumplido con todos sus objetivos y lo único que le aguardaba era un insoportable declive físico e intelectual. La protagonista rememora muchos momentos de su vida, comenzando por el impacto que supuso para ella conocerle como profesor y como escritor. A lo largo de los años, la narradora ha asistido como testigo a los sucesivos matrimonios del escritor, a sus crisis nerviosas, a las numerosas aventuras que vivió el escritor entre sus fracasados matrimonios, a sus éxitos como autor de prestigio…
         La narradora vive con el constante recuerdo de su mejor amigo, que le ha dejado una sorpresa final. La Esposa Tres, con la que vivía cuando el escritor se suicidó, le dice que no tiene a quién dejar el perro de su marido y que ella no está dispuesta a hacerse cargo de él. Apollo es un gran danés ya mayor, que ha sido depositado en una perrera a la espera de la decisión de la narradora. Y a pesar de que en los apartamentos de alquiler donde vive está prohibido tener animales, y menos todavía un perro de esas dimensiones (que no iba a pasar precisamente desapercibido), se arriesga con la excusa de que puede hacerle pasar como un animal de apoyo terapéutico.
          En l narración se alterna la cada vez más intensa relación que tiene con Apollo, un perro desorientado, ya mayor, artrítico, que ha visto cómo se han roto todas sus costumbres, con reflexiones de la narradora sobre el pasado, su trabajo como escritora, la relación con sus compañeros y colegas, sus visitas al terapeuta, los recuerdos de su relación con los gatos, anécdotas de escritores…, siempre con la presencia del escritor planeando sobre su escritura.
          El libro se convierte en una disección del alma de la escritora que acaba canalizando su vida a cuidar de Apollo, a proporcionarle la estabilidad y tranquilidad que se supone debe necesitar un perro en medio de esas circunstancias. Por otra parte, la autora no hace nada raro, ni humaniza las reacciones de Apollo; para ella, Apollo encarna de alguna manera la presencia del escritor y estar a su lado en el declinar de su vida le parece el mayor gesto de generosidad tanto con el perro como con su amigo escritor. 


El amigo
Sigrid Nunez
Anagrama. Barcelona (2019)
208 págs. 16,90 €. 
T.o.: The Friend
Traducción: Mercedes Cebrián. 

martes, 25 de junio de 2019

"Lector voraz", de Robert Gottlieb


Después de una larga trayectoria profesional, el editor norteamericano Robert Gottlieb (1931) decidió en 2016 escribir este libro de memorias para contar con precisión algunas historias profesionales y, también, para transmitir sus ideas sobre el mundo editorial. Gottlieb ha trabajado en la editorial Simon & Schuster, ha sido director editorial durante veinte años de la editorial Alfred A. Knopft y también ha dirigido el semanario The New Yorker, a lo que hay que sumar sus colaboraciones en diferentes medios y revistas literarias.
            Su libro se suma a la larga lista ya de memorias y ensayos que forman el llamado género book on books, libros sobre cómo se editan libros, de los que merecen citarse los de Jason Epstein, André Schiffrin, Michael Korda, Bennet Cerf, Maxwell Perkins, Roberto Calasso, Giulio Einaudi, Severino Cesari, Giangiacomo Feltrinelli; también los escritos por editores españoles como Carlos Barral, Mario Muchnik, Jorge Herralde, Ester Tusquets, Rafael Borrás, Beatriz de Moura, Manuel Pimentel y libros ya clásicos de este género como los de Kurt Wolff, Siegfried Unseld, Jacobo Muchnik y Jean Echenoz. Todos ellos, la mayoría escritos con una intención memorialística, proporcionan una visión muy directa, personal y cercana sobre el arte y el proceso de editar libros.
            Casi al final de su libro, Gottlieb, resumiendo algunos de los consejos que da a los alumnos de un máster en edición con el que colabora, destaca algunas de las ideas que siempre le han acompañado: “Es el libro del escritor, no el vuestro”, “contestad a vuestros escritores de inmediato”, , “si crees en un libro hay otros que también lo harán, porque tú no eres especial”, “los lectores no son estúpidos: sus instintos demostrarán ser más sensatos que los vuestros”, “cada libro tiene su propio público potencial: intentad averiguar cuál es y tratad de llegar a él. No intentéis venderle cada libro a todo el mundo”, “el acto de editar es un proceso lento y laborioso”. Estos consejos son fruto de una larga experiencia, que el autor desarrolla en su libro contando sobre todo su trabajo y su relación con un largo número de autores, con los que ha intentado mantener un trato pacífico, aunque también ha tenido fiascos y encontronazos (como, por ejemplo, con el escritor Roald Dahl). A la vez, Gottlieb relata su propia vida personal.
            La lista de autores con los que ha trabajado es extensa: Joe Heller (de quien editó su famosa novela Trampa 22, un éxito espectacular), Jessica Mitford, Ray Bradbury, Cham Potok, James Thurber, Michael Crichton, John Cheever, Doris Lessing, Anthony Burguess, Bob Dylan, Barbara Tuchman, John Gardner, Raymond Carver, Cyntia Ozick… De manera especial, Gottlieb destaca su continuada relación con Toni Morrison y John Le Carré, “una de las relaciones más estimulantes de mi vida laboral”. Y también fue el editor de algunos libros de gente famosa del mundo del espectáculo, del periodismo y de la política, como las actrices Liv Ullman, Lauren Bacall y Katharine Hepburn, el director de cine Elia Kazan (“el hombre más complicado, interesante y exigente con el que estuve trabajando”) y hasta con Bill Clinton, a quien ayudó a escribir sus memorias y con el que mantiene desde entonces una gran amistad. 
            Al hilo de las anécdotas y encuentros con estos autores, Gottlieb habla de otros temas colaterales relacionados con el mundo de la edición, como la fabricación de una literatura popular (aquí pone como ejemplo a Michael Crichton), la versatilidad de la novela rosa, el interés de los lectores por las biografías y por historias humanas, la relación con las cadenas de librerías, el mundo de los agentes literarios…
            Y en este libro relata también los sucesos más destacados de su vida, siempre en contacto con el mundo del libro. Así condensa Gottlieb su biografía: “Lo que amábamos era el trabajo, la familia y todo lo demás era una distracción, más o menos”. Comenzó a leer desde muy pequeño gracias al ejemplo de sus padres. Destaca los libros infantiles que más le gustaron y el paso a la literatura de adultos. La lectura con dieciséis años de Emma, de Jane Austen, supuso un antes y un después en su vida como lector: “fue la primera vez en la que relacioné lo que estaba leyendo con mi verdadero yo. No habría recibido ninguna instrucción religiosa, no me guiaba más principio que el trabajo duro, y no tenía una mente filosófica. Fue en la novela, empezando por Emma, donde descubriría cierto tipo de brújula moral”. Como escribe Gottlieb, sus padres, judíos, eran ateos confesos y él también se confiesa ateo: “Mi religión es la lectura”. 
            Tras sus años universitarios, incrementó su pasión por la lectura y algunos escritores, como Henry James y Marcel Proust. Estuvo una temporada en Cambridge.  Se dedicó al teatro. Su primer matrimonio, con un hijo, se rompió a su regreso a Estados Unidos, cuando ya estaba trabajando en Simon & Schuster. Habla de su segunda mujer y de los hijos que tuvo con ella, uno de ellos, Wick, nació con una enfermedad. Sorprende el alto concepto de la amistad del autor, que la vivió con sus colaboradores y con los escritores que conoció, siempre dispuesto además a hacer favores.
            Vivió momento complicados, como su salida de Knopf y su llegada al semanario New Yorker, del que fue despedido años después, aunque siguió colaborando en Knopf, del mismo grupo, durante muchos años. A la vez, cuenta su dedicación, absorbente, a algunas de sus aficiones, como la danza, el jazz, el cine y, por supuesto, la literatura. Gottlieb cuenta desde dentro el proceso de producción de un libro, intentando destacar los hechos más sobresalientes y ofreciendo una imagen positiva, por lo general, de su relación con los autores y todo lo que rodea el mundo editorial. Las cosas algo han cambiado en las últimas décadas, pero la figura del editor siempre será necesaria para descubrir nuevos valores y para intentar sacar lo mejor de sí a los escritores con los que trabajan. Como ha escrito Gottlieb, su trabajo ha consistido en intentar “ayudar a que el libro sea una versión mejorada de lo que es; no intentéis que sea lo que no es”. 


Lector voraz
Robert Gottlieb
Navona. Barcelona (2018)
424 págs. 26 €.
T.o.: Avid Reader. A Life
Traducción: Ainize Salaberri.

lunes, 7 de enero de 2019

"La Dulce Ciencia", de A. J. Liebling


La “Dulce Ciencia” es el nombre con el que los anglosajones designan al boxeo. Este volumen reúne las colaboraciones que entre 1951 y 1955, el periodista norteamericano A. J. Liebling (1904-1963) publicó en The New Yorker, donde comenzó a escribir en 1935 y en el que también aparecieron sus reportajes y artículos cuando fue corresponsal durante la Segunda Guerra Mundial en África, Inglaterra y Francia (describió en directo el desembarco de Normandía). A su regreso a Estados Unidos publicó una columna en la que analizaba la prensa americana. Fue un admirador de las carreras de caballos, del boxeo y de la buena comida. 
            Liebling se considera un discípulo del inglés Pierce Egan (1772-1849), que reunió en Boxianasus artículos sobre el mundo del boxeo que aparecieron en sucesivas ediciones: la primera es de 1812 y luego aparecieron en 1818, 1821, 1824 y 1828. De Egan (a quien califica como “el Edward Gibbon y Thomas Malory de los viejos cuadriláteros de Londres”) procede el nombre de Dulce Ciencia (“¡la Dulce Ciencia de los Moratones!”) y de él toma también la idea de ver el boxeo como “un pedazo jugoso de la vida”. Sus referencias a Egan son constantes en este volumen.
            Para Liebling, estos artículos son como unas memorias que “comprenden lo que pudiera ser el último ciclo heroico en mucho tiempo. La Segunda Guerra Mundial, que comenzó a afectar al boxeo estadounidense en 1940, con la llamada a filas, detuvo el desarrollo de nuevos talentos. Esto permitió a boxeadores previos a la guerra y ya entrados en años,. Como Joe Louis y Joe Walcott, mantener un dominio más largo del que cabría esperar en circunstancias normales”. Aunque en el volumen aparecen muchos boxeadores hoy olvidados, algunos de ellos, a los que dedica Liebling magníficos artículos, son hoy día leyendas del boxeo, como el citado Joe Louis, Sugar Ray Robinson, Rocky Marciano, Archie Moore, Ezzard Charles.


            Liebling vive intensamente los días de boxeo. Asiste a los pesajes, come en restaurantes frecuentados por boxeadores y aficionados, describe el ambiente de las veladas, habla con los sparring y con los entrenadores, conoce a los propios protagonistas en sus gimnasios, suele tomarse una copa después de las veladas con otros aficionados… En sus crónicas no se trata de describir sin más y de manera técnica el desarrollo de los combates sino que Liebling reflexiona sobre el boxeo como metáfora de muchas cosas. A la vez, critica el auge de la televisión y las consecuencias que esto puede tener para el futuro del boxeo. En sus crónicas, escritas en primera persona, incluye siempre el lado humano de los boxeadores, sus aficiones, algo de su historia personal… 
            Este libro ha sido valorado como el mejor libro de deportes de todos los tiempos por la revista Sports Ilustrateden 2002. El mundo del boxeo ha sido siempre muy literario y son muchos los escritores que han escrito sobre combates y boxeadores inmortales (como Jack London, Hemingway, Gay Talese…). Liebling es considerado un maestro del periodismo, que se convirtió en el mejor cronista de la época dorada del boxeo estadounidense. 


La Dulce Ciencia
J. Liebling
Capitán Swing. Madrid (2018)
 368 págs. 20 €. 
T.o.: The Sweet Science
Traducción: Enrique Maldonado.

miércoles, 22 de agosto de 2018

"El mismo sitio, las mismas cosas", de Tim Gautreaux


Nacido en 1947en Luisiana, Tim Gatreaux es Doctor en Literatura Inglesa y ha colaborado durante años en un Taller de Escritura Creativa. Es autor de tres novelas y dos libros de relatos. El mismo sitio, las mismas cosas fue publicado en 1996. Es la primera vez que sus relatos se traducen al castellano.
            Y estamos de enhorabuena, pues supone descubrir a un magnífico escritor de un género que tan buenos escritores ha dado, especialmente en Estados Unidos, y de los que últimamente hemos tenido la suerte en España de leer traducidos algunos no tan conocidos, como es el caso de Edith Pearlman, autora de Vision binocular (Anagrama), y de Lucia Berlin, que consiguió un espectacular éxito con Manual para mujeres de la limpieza (Alfaguara) y de quien se anuncia para los próximos meses un nuevo libro de relatos, Una noche en el paraíso, también en Alfaguara. Cada uno de estos autores y autoras tiene su voz propia y estilo muy diferenciados.
            El de Gautreaux es la naturalidad, la sencillez, la cotidianeidad. Sus relatos están protagonizados por personas normales y corrientes, la mayoría de ellos trabajadores que deben superar una situación inesperada que puede alterar de manera drástica el monótono rumbo de sus vidas. Casi ninguno llevan unas vidas cómodas y más de uno de sus protagonistas deben superar complicadas situaciones, con familias desestructuradas o con el alcoholismo de alguno de sus miembros. Todos los relatos se asientan en la realidad de Luisiana, de donde proceden los temas y los personajes. No es un autor rebuscado ni en los argumentos ni en el estilo. Pero para conseguir la naturalidad de sus relatos hay que saber mucho de humanidad y escribir, además, muy bien.
            Hay también relatos que son un ejercicio de costumbrismo, y otros en los que el argumento resulta un tanto desquiciado. Pero la mayoría se sostienen en personajes de carne y hueso que ven cómo sus vidas se complican de golpe, unas veces por casualidad y otras porque lo que ven a su alrededor no tienen solución. Sorprende la mirada compasiva de Gautreaux de esa realidad y de los dramas que viven algunos de sus personajes, muchos de ellos desorientados y que viven sin expectativas. Planea en todos los relatos una visión moral, que el autor intenta canalizar hacia un humanismo de corte cristiano. Y esquiva en todo momento la sofisticación literaria, adoptando  el punto de vista existencial de unos trabajadores que saben mucho de la vida, aunque a veces no sepan cómo encauzar sus problemas. 
Destaco también el costumbrismo de muchas escenas y de algunos relatos. Y la sensación de que lo que nos está contando el autor es un trozo desgajado y verosímil de las vidas de tantas personas que se encuentran en un momento de sus vidas con encrucijadas inesperadas. Todo ello contado con una sobriedad nada afectada. 


El mismo sitio, las mismas cosas
Tim Gautreaux
La Huerta Grande. Madrid (2018). 
302 págs. 19 €. 
T.o.: Same Place, Same Things.
Traducción: José Gabriel Rodríguez Pazos.

sábado, 7 de julio de 2018

"Carreteras azules. Un viaje por Estados Unidos", de William Least Heat-Moon


            En 1982, para superar una crisis personal y profesional, el autor se embarcó en un viaje en una furgoneta por Estados Unidos. Recorrió 13.000 millas por las carreteras secundarias, pintadas de azul en los mapas de carreteras, de ahí el título del libro. El autor recorre la otra cara de Estados Unidos, los lugares apartados que apenas salen en los libros ni en los mapas, sin atracciones turísticas y lugares de interés salvo para los que viven en estos pueblos y pequeñas ciudades donde uno se puede encontrar con todos los tópicos de la América profunda.


            No estamos ante una guía de viajes, que se centre de manera prioritaria en los lugares que visita el narrador. El interés reside en las entrevistas que tiene el autor con lugareños, a los que se encuentra por casualidad en una gasolinera, en un restaurante, en la calle, en una tienda… Con ellos mantiene breve conversaciones, naturales, espontáneas, en las que se habla del tiempo, de cómo se vive allí, de política, de conflictos sociales y a veces de cuestiones mucho más serias, como el sentido de la vida… Sorprende la naturalidad con la que el autor engarza este tipo de encuentros, que hacen muy amena la lectura de este libro que recorre lugares insospechados y muy poco conocidos. Esta perspectiva puede echar para atrás también a muchos lectores, pues vendría bien conocer algo más la realidad norteamericana para diferenciar el carácter de los habitantes de los diferentes estados y algunas cuestiones culturales e históricas que se dan por conocidas; si no, el libro puede tener un un carácter repetitivo al sucederse encuentros similares y entrevistas a las que puede faltar una dosis de localización.
            El autor se pone a la altura de las personas que se encuentra; no hay en ningún momento ni afán de notoriedad ni de mirar por encima a nadie. Tampoco abruma el autor con lecciones de historia –que las hay- ni detalles costumbristas –que abundan en el libro-. Insistimos en que el componente humano se lleva la palma de la mano, también en lo que se refiere a la propia vida del autor. Aparecen una gran variedad de personas y de situaciones, que ayudan a conocer de otro modo, quizás mucho más auténtico y pegado a la realidad, la vida en Estados Unidos, con sus paisajes distintos y las lógicas diferencias de los habitantes de tantas ciudades y estados. A su manera, una excelente radiografía del país.
            El viaje lo realizó en 1982 y el libro que publicó con su experiencia se convirtió en un exitoso manual de referencia. Sirve también para comprobar los cambios que se han dado en muchos estados en las últimas décadas.




Carreteras azules. Un viaje por Estados Unidos
William Least Heat-Moon
Capitán Swing. Madrid (2018)
615 págs. 27 €.

martes, 15 de mayo de 2018

"Nueva York. El color de una gran ciudad", de Theodore Dreiser


El escritor Theodore Dreiser (1871-1945) es uno de los máximos representantes de la novela naturalista norteamericana, con obras de crítica social en las que describió las injusticias de la sociedad de su tiempo. Es autor de las novelas Nuestra hermana Carrie (1900), El financiero (1915), El titán (1914), The genius (1915) y, entre otras, Una tragedia americana (1925). Una constante en sus obras literarias y en sus ensayos políticos y filosóficos, como destaca Miguel Ángel Martínez-Cabeza en el prólogo, sobre la que da vueltas constantemente es que el ser humano está a merced de las fuerzas sociales inexorables y que la vida es una batalla desigual entre los fuertes y los débiles. Toda su obra tiene un marcado componente moral y político.
            De formación autodidacta, ejerció como periodista en diferentes medios de comunicación. Sus años de periodista, ha confesado, modularon su estilo y condicionaron su manera de ver y entender el mundo. Tras vivir en diferentes ciudades, se instaló en Nueva York en 1894. En sus primeros años, solía pasear frecuentemente por los distintos barrios, desde los más ricos y aristocráticos, hasta los más populares y deprimentes, como la calle Bowery, en la que se daban cita mendigos, pobres y marginados. Años después, entre 1910 y 1915, escribió la mayoría de los artículos que componen este libro, que publicó en 1923.

            “Para Dreiser –escribe Martínez-Cabeza-, el color de la gran ciudad es el sepia con los contrastes de los tonos oscuros y brillantes de las viejas fotografías”. Conviven las escenas de miseria y pobreza con la descripción de lugares más refinados, como Brodway y la Quinta Avenida. Pero hay en Dreiser una predilección por mostrar el reverso del lujo y el esplendor.


            “La gloria de Nueva York está en su variedad y el drama se encuentra en sus extremos”. Por sus páginas desfilan inmigrantes de muchas nacionalidades, oficinistas, trabajadores portuarios, ferroviarios… También los lugares que muestra presentan esta variedad, alejándose de manera deliberada de los lugares más turísticos para mostrar la dura vida en una ciudad que multiplicaba las injusticias y donde en esos años eran todavía más sangrantes las diferencias sociales.


            Dreiser comenta también en el prólogo que escribió para esta edición que el Nueva York que él conoció a finales del siglo XIX sufrió después radicales transformaciones, y que sus artículos también querían fijar no sólo lugares físicos sino también un modo y un estilo de vida que cambió con el paso de los años. Con un estilo detallista, con una mirada objetiva y distanciada –aunque se notan sus preferencias y frecuentemente se inmiscuye en los artículos-, Dreiser describe las zonas más extrañas, peculiares e interesantes de un Nueva York en proceso de cambio donde tenían una destacada presencia los mendigos, los granujas y los perdedores.


Nueva York. El color de una gran ciudad
Theodore Dreiser
Abada. Madrid (2018)
432 págs. 17 €.
T.o.: The Color of a Great City.
Traducción: Miguel Ángel Martínez-Cabeza.