lunes, 6 de abril de 2026

Notas para un diario: "Chamanismo a la carta"

 

    Después de leer El mal del Chamán (La Caja Books). del periodista polaco Jacek Hugo-Bader, en el que habla de sus entrevistas con muchos chamanes siberianos, me encuentro en Internet con un reportaje de la invitación a unos chamanes siberianos a participar en un Seminario dedicado a los chamanes celebrado en Barcelona. En las imágenes, salen el chamán y su ayudante. Pienso que no viajarían gratis para participar en el Seminario, que a lo mejor estaba hasta subvencionado. 

Las imágenes del vídeo los muestran con sus habituales indumentarias y puesta en escena: una capa –un caftán- llena de coloristas recortes de tela, cintas y una serie de objetos; también, el inevitable tambor, elemento indispensable en las ceremonias chamánicas, que suelen ser largas y en las que los chamanes hacen de intermediarios entre los poderes ocultos y la realidad visible. Su misión es paliar una catástrofe, ayudar en un examen, pedir por los frutos de un largo viaje o de una operación quirúrgica, que se solucionen algunos problemas económicos y, las más de las veces, que se arreglen o allanen las peliagudas cuestiones relacionadas con el corazón. 

El público catalán asistía en silencio y en actitud metafísica y observante al numerito que estaban montando el chamán siberiano (que parecía de un pueblo de Cuenca), tocando el tambor de manera repetitiva, sin gracia, emitiendo a veces cantos propios de Siberia y en siberiano para estas ceremonias (“Siberia, patria querida, Siberia de mis amores”). Mientras, su ayudante, también con la pinta de vecino de Calatayud, se dedicaba a echar trozos de madera en un pequeño fuego. 

La presentadora del evento, ceremonial y untuosa, se movía por el escenario intentando molestar lo menos posible y con una voz tenue explicaba lo que estaba sucediendo, que era siempre lo mismo: uno tocando el tambor y el de Cuenca echando ramitas al fuego. El vídeo no duraba tres minutos; era largo y monótono, y no ocurría nada fuera de lo normal, puesto que los chamanes son intermediarios, no magos ni curanderos. 

Lo que más me sorprendió es la actitud meditativa de los asistentes, como si estuviesen en extrasensorial contacto con fuerzas ocultas y misteriosas y ancestrales. Buscando, porque están buscando, no sé qué con la ayuda de los siberianos. Se acabarán comprando un tambor.

 

"Mis conversaciones con el algoritmo", de Aurelio Mendiguchía

     Reproduzco en mi blog una reseña que ha escrito Alfredo Abad del libro de Aurelio Mendiguchía Mis conversaciones con el algoritmo, en el que el autor, de manera ingeniosa, reflexiona sobre las posibilidades y limitaciones de la Inteligencia Artificial. El libro se presentó hace un par de meses y al final me resultó imposible acudir a la presentación. Agradezco a Alfredo Abad este texto que, como todo lo que escribe, rebosa sabiduría y una amena profundidad. 

    El libro es reflejo de las muchas inquietudes intelectuales de su autor, Aurelio Mendiguchía, que ha dedicado casi toda su vida profesional a las Artes Gráficas. Además de textos técnicos, ha publicado dos entretenidas novelas juveniles (El marcapáginas S.O.S. y E-Mail). Su nuevo libro aborda desde una perspectiva ingeniosa un tema de máxima actualidad.




¿Puede una inteligencia comprender lo que dice? Con esta pregunta Aurelio Mendiguchía hilvana un conjunto de conversaciones de hondo calado, mantenidas con una inteligencia artificial, que exploran las relaciones del hombre con las IA desde distintos puntos de vista: metafísicos, antropológicos, epistemológicos, morales o estéticos. Se trata de una pregunta profundamente humana, pero también incómoda porque no solo nos habla de máquinas, sino de nosotros mismos.

El autor ha manifestado desde siempre un interés profundo por la ciencia y la tecnología, no solo en el sector gráfico al que ha dedicado su vida profesional entera sino tocando otros sectores como el de la robótica o la electrónica. En este nuevo libro, el autor escapa del mundo de la novela (E-Mail, 2009; Marcapáginas, 2019) y colorea con tintes humanistas la relación hombre-tecnología desde la conciencia de que la ésta debe estar al servicio del hombre sin que implique su sometimiento irremediable: la tecnología para el hombre y en modo alguno el hombre para la tecnología.

Lo novedoso del libro no es la conversación en sí misma, sino la asimetría de los dos interlocutores que dialogan: el autor y la IA. Más que como un experto que explica, Aurelio se da a conocer como un observador inquieto que pregunta. Para ello utiliza la mayéutica socrática, dando a luz aspectos de la verdad a través de las preguntas que realiza y que acaban en respuestas de la IA de tipo aristotélico en las que el algoritmo responde con fundamento en su entrenamiento digital la realidad que conoce o, más bien, que el propio hombre le presenta en la inmensa ingesta de datos con que se alimenta cualquier motor de inteligencia artificial.

Internet nos acercó el mundo exterior, la web -el buscador- nos proporcionó la información de ayuda a la decisión, pero la IA pretende colonizar nuestras decisiones y parasitar nuestros procesos so capa de lenguaje razonable. No hablamos de futuro, ni de ciencia ficción, sino de comprensión, sentido y conciencia. Se trata de un libro sobre lo que nos pasa a los humanos cuando hablamos con una IA.

El libro se estructura en capítulos en los que se van recorriendo diferentes aspectos de la constitución intrínseca humana, ésa que la IA pretende emular. Pero la IA contesta. a modo de espejo, en función del consumidor que la interroga simulando emociones, un lenguaje, un idioma, una inteligencia personal, realizando nuevas preguntas que encadenen un diálogo mantenido, proporcionando información y satisfaciendo al interlocutor que interroga. La IA refleja una imagen especular de quien la consume, lo que no atenúa su utilidad, aunque con una identidad segregada de la del hombre.

En suma, se trata de un texto ágil que induce al lector en una reflexión sobre su propia identidad por contraste con la que exhibe el algoritmo al que interroga, descubriendo las equidistancias y fronteras entre la auténtica persona humana y la simulada personalidad del artificio. 



Mis conversaciones con el algoritmo

Aurelio Mendiguchía García

Letrame. Madrid (2026). 

174 págs. 16 €