domingo, 11 de octubre de 2026

"El oficio de escribir", de Jack London

 


En edición a cargo de Javier Fernández Rubio, El Desvelo Ediciones publica una selección de artículos que Jack London (1876-1916) escribió para la prensa entre 1888 y 1906, textos que se fueron publicando a la vez que comenzó a destacar como gran narrador. No se trata de textos teóricos sobre “el oficio de escribir” sino una serie de consejos y reflexiones que proceden de su propia experiencia como escritor y que, transformados en novela, forman parte de la trama de Martín Eden (1909), una de sus novelas más autobiográficas. Se trata de una serie de escritos inéditos.

Estos artículos, como escribe Fernández Rubio en la introducción, los fue publicando en diferentes periódicos y revistas en unos años en los que el relato corto se convirtió en el motor de la literatura. Por lo menos en la literatura norteamericana, hubo en aquel entonces un cierto cansancio del estilo de tantas novelas decadentes y los lectores cambiaron sus gustos por las historias cortas escritas a su vez con un estilo rápido, sintético y condensado. La profusión de relatos cortos alteró también el estilo, como escribe Jack London en estos artículos: “¿Por qué ha disminuido el uso de oraciones completas y la longitud de las frases? (…) ¿Por qué el ubícuo relato corto tiene tanta demanda?”. La respuesta, para London, está clara: “La sociedad quiere que el texto de lectura no sólo sea denso, compacto, sino también ágil, incisivo, conciso”. Con estas premisas, London enfocó también su propia literatura.

En estos textos, comenta el autor de La llamada de lo salvaje aspectos que él ha llevado a su propia literatura, o problemas con los que se ha encontrado a la hora de escribir. Son reflexiones sinceras, prácticas, que él ha experimentado con anterioridad.  No se va por las ramas. Es directo y claro. Y aunque no descubren ni fórmulas mágicas ni contienen reflexiones muy profundas, proporcionan a los aspirantes a escritores unas pautas esenciales y radicales.

Por ejemplo, repite London que el escritor novel debe trabajar, en primer lugar, por una filosofía de la vida que traspase sus escritos, algo así como su ADN literario. Recomienda dedicar tiempo a estudiar, “para leer el rostro de la vida con comprensión”, estudiando a la vez “los trucos de los escritores que han triunfado”. Y se debe dedicar mucho tiempo a leer, “pero lo mejor y solo lo mejor”, sin perder el tiempo con lecturas insustanciales.

Rechaza la actitud de los diletantes escribidores profesionales, donde el oficio sustituye a la auténtica vocación. Y advierte de los peligros de optar como un recurso facilón por “los líos melodramáticos” y las ficciones peligrosas, trucos baratos para atrapar a lectores que tienen una imagen degradada de la literatura y de la escritura.

En su caso, la literatura arranca en muchas ocasiones de la vida, como se aprecia en sus propios relatos que cuentan, con ficción, sus experiencias como marinero, boxeador, vagabundo o en las minas de Alaska. Pero también advierte, después de su trato con muchos editores, que “la imaginación creativa es más veraz que la voz de la vida”. 

London tuvo una formación autodidacta y eso se manifiesta en su manera de acercarse a la literatura y en los consejos que da a los escritores noveles, en los que insiste en la importancia de la tenacidad, la originalidad, la sinceridad y la personalidad. 



El oficio de escribir

Jack London

El Desvelo Ediciones. Córdoba (2026).

 64 págs. 13 € 

Traducción: Javier Fernández Rubio.

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