martes, 22 de abril de 2014

Periodismo y Literatura

Uno de los fenómenos editoriales más interesantes de los últimos meses es la recuperación de artículos periodísticos de los que podemos considerar grandes maestros del periodismo del siglo XX, muy bien editados en diferentes editoriales. Destaco aquí algunas de las últimas novedades dedicadas a Gaziel, Julio Camba, Pla, Chaves Nogales, Azorín, y añado varias excepciones. Una de ellas es el magnífico estudio de Rosa Sala Rose y Plàcid Garcia-Planas dedicado a la figura del periodista César González-Ruano y la antología de artículos deportivos que publicó Alfaguara de Gay Talese, uno de los grandes del “Nuevo Periodismo”.



Gaziel, De París a Monastir. Periodista por accidente, Agustín Calvet (1887-1964), Gaziel es su seudónimo, se encontraba en 1914 en París. Y esa estancia le cambió la vida, pues allí vivió en directo el inicio de la Guerra. Escribió sus experiencias en un diario personal que transformó en crónicas y publicó en La Vanguardia ese mismo año. A partir de entonces fue contratado como corresponsal. Sus crónicas se han reunido en varios libros que están viendo la luz últimamente. Diario de un estudiante. París 1914, ha sido reeditado en 2013 en Diéresis, donde también se ha publicado En las trincheras (2014), una antología de las crónicas que publicó en otros libros. Ahora se publica este libro con su experiencia como corresponsal a finales de 1915, cuando hace un viaje hasta Grecia y Serbia. Al autor le interesa describir con detalle la experiencia de ese complicado viaje, que se convierte en el motivo de las crónicas, más que el frío análisis de la guerra. (Libros del Asteroide. 308 págs. 17,95 €.).




Julio Camba, Crónicas de viaje. La vida y la obra de Julio Camba (1884-1962) se encierra en una columna periodística, género al que dedicó miles de artículos que se publicaron en diferentes periódicos, aunque fue en el diario ABC donde colaboró de manera más asidua. Este libro es una antología “amplia y diacrónica” de 150 artículos que Camba escribió desde los destinos en los que estuvo como corresponsal, aunque también se incluyen artículos que muestran su faceta sedentaria, como los dedicados a Madrid. Camba estuvo de corresponsal en Estambul, París, Londres, Suiza, Nueva York. En estos artículo aparece el Camba breve, chispeante y escueto que tanto divertía a sus lectores. Camba no escribe como el típico turista sino que se fija más en los aspectos más intrascendentes, cotidianos y domésticos, y sobre ellos aplica su mirada irónica y divertida. (Fórcola. 368 págs. 23,50 €.).




Rosa Sala Rose y Plàcid Garcia-Planas, El marqués y la esvástica. Este libro intenta desentrañar algunos desagradables misterios de la vida del periodista y escrtor César González-Ruano (1903-1965). Los autores entran de lleno en su vida desde 1933, cuando es enviado por el diario ABC como corresponsal a Berlín, hasta su regreso a España en 1943, tras ser también corresponsal en Roma, nuevamente en Berlín y por último en París. La exhaustiva investigación tiene como objetivo verificar las sospechas vertidas por algunos testigos que involucran a Ruano en el tráfico de judíos de Francia a España no precisamente con fines humanitarios. Los autores han visitado más de veinte archivos en ocho países y han invertido tres años en su preparación. En su investigación casi policiaca descubren muchas cosas que Ruano ocultó en sus memorias. (Anagrama. 512 págs. 24,90 €.).

Josep Pla, Viaje a pie. Recupera Ediciones 98 una obra menos conocida de Pla dedicada, como tantas otras, a contar algunos de sus viajes. En esta ocasión, está escrita al finalizar la Guerra Civil y cuenta en ella sus viajes a pie por su tierra, la comarca del Bajo Ampurdán. El texto está repleto de excelentes reflexiones sobre la vida, los viajes, la actualidad... desplegando esa filosofía del sentido común que es marca de la casa.”Mi finalidad –escribe Pla- es modesta: describir el país tal como es –tal como yo veo que es-, tratando siempre de hacerme lo menos pesado posible”. No transmite Pla una visión idílica de la vida en el campo. Aunque destaca muchos valores positivos, no oculta que la vida en los pueblos pequeños de aquellos años también podía resultar asfixiante. (Ediciones 98. 248 págs. 18,50 €.).

Manuel Chaves Nogales, La República y sus enemigos. Continúa recuperándose la obra periodística de Manuel Chaves Nogales, uno de los grandes y felices redescubrimientos literarios de los últimos años. Sólo en la editorial Almuzara se han publicado ya un buen puñado de títulos –Bajo el signo de la esvástica; Andalucía roja y “La Blanca Paloma” y otros reportajes de la República; La España de Franco; Ifni, la última aventura colonial española...-, a los que hay que sumar otros libros publicados en Libros del Asteroide y en la editorial Renacimiento. Los dos últimos títulos en publicarse contienen los reportajes periodísticos que Chaves Nogales escribió durante la II República sobre Cataluña -¿Qué pasa en Cataluña?- y los que el periodista, comprometido con la II República, consideraba los peores enemigos para conseguir la estabilidad política: los delirios revolucionarios anarcosindicalistas, que protagonizaron no pocos sucesos violentos que pusieron en jaque a la II República, como escribe en La República y sus enemigos. (Almuzara. 240 págs. 17 €.).



Azorín, Libros, buquinistas y bibliotecas. Con el subtítulo “Crónicas de un transeúnte: Madrid-París”, se reúnen 50 textos de Azorín dedicados al mundo del libro, las librerías y las bibliotecas. La antología contiene artículos publicados en prensa, prólogos y capítulos de libro dedicados a este tema, algunos de ellos es la primera vez que se publican en forma de libro. El libro está dividido en cuatro partes: sobre la edición y difusión del libro, las bibliotecas y su variedad, las librerías de viejo y las ferias del libro y, por último, “el complejo universo del lector y de la lectura”. Azorín habla de sus pesquisas en los baratillos, en los mechinales y puestos de París, en bibliotecas y librerías... En los artículos suelen aparecer anécdotas personales, con las que el autor demuestra el alto concepto del libro y de la lectura que tiene. (Fórcola. 240 págs. 21,50 €.).

Ignacio Agustí, Ningún día sin línea: el catalanismo español. El autor de Mariona Rebull y El viudo Rius fue también un constante articulista. Agustí fue el director desde 1937 hasta 1957 del semanario Destino, también el creador del premio literario Nadal y el fundador de diferentes publicaciones periódicas en Cataluña y colaborador de Pueblo y Triunfo. Irene Donate, la responsable de esta edición, cuantifica en más de mil los artículos publicados por el escritor catalán y los divide en cinco grupos: los que que reflexionan sobre su quehacer periodístico, artículos políticos (casi todos publicados en la revista Destino), columnas intimistas, artículos culturales y, por último, costumbristas. En sus artículos, Agustí se muestra como un espectador activo de los vaivenes de la vida social y cultural catalana y española, que siempre busca integrar. De su vida profesional y cotidiana suele tomar el asunto de sus columnas, todas ellas traspasadas de un suave intimismo y de una visión humanística. (Fórcola. 368 págs. 22,50 €.).


Gay Talese, El silencio del héroe. Alfaguara ha reeditado varios títulos del norteamericano Gay Talese, junto con Tom Wolfe, los máximos representantes del Nuevo Periodismo, género en el que se dan la mano los mecanismos de la ficción y la no ficción. El silencio del héroe recoge las colaboraciones periodísticas de Talese dedicadas al deporte. No se trata de las habituales y tópicas crónicas sino de unos reportajes que se basan en el lado humano de los deportistas. Talese escribe sobre boxeadores, jugadores de fútbol, baloncesto y béisbol y sobre muchos personajes secundarios de otros deportes, aproximándose a ellos desde una perspectiva insólita y muy poco convencional. En ocasiones, se detiene en sus vidas cuando ya han perdido el esplendor del triunfo o cuando transitan por ese territorio tan literario –pero no deportivo- como es el fracaso. (Alfaguara. 350 págs. 19,50 €.).


Libros para el Día del Libro


Hemos preparado en Aceprensa una selección de sugerencias para el Día del Libro. En total, 25 títulos que destacamos de entre lo que se ha publicado en los últimos meses. Los puedes consultar en este enlace. Si quieres pasar de la actualidad, en este otro enlace puedes consultar la selección que preparamos para las pasadas navidades. Tampoco ha pasado tanto tiempo.

jueves, 17 de abril de 2014

Reseña de "Dos gardenias para ti" en UNIR - Revista


El 17 de abril, en la revista de la UNIR, publican una reseña de mi libro de relatos "Dos gardenias para ti", que apareció hace unos meses en una edición digital. La reseña, firmada por Francisco M. Marqués, dice que "si algo une estos relatos es el sentido del humor, que el autor emplea como un recurso indispensable para analizar diferentes situaciones actuales con las que se busca mirar o juzgar de otra manera la realidad". Aquí podéis leer la reseña completa en la revista digital de la UNIR. Y aquí podéis acceder a más información del libro.

miércoles, 16 de abril de 2014

“Libros, buquinistas y bibliotecas”, de Azorín




Continúan recuperándose la obra de los grandes maestros de la literatura y del periodismo de la primera mitad del siglo XX: Josep Pla, Manuel Chaves Nogales, Julio Camba, Gaziel... Libros buquinistas y bibliotecas es el segundo volumen que publica la editorial Fórcola con textos de José Martínez Ruiz (1873-1967), más conocido por su popular seudónimo, Azorín. El anterior, ¿Qué es la Historia? Reflexiones sobre el oficio de historiador, contenía una selección de artículos sobre una faceta a la que Azorín dedicó muchas páginas. Ahora, con el subtítulo “Crónicas de un transeúnte: Madrid-París”, con prólogo de Andrés Trapiello y en edición de Francisco Fuster, responsable también del volumen anterior, se reúnen 50 textos de Azorín dedicados al mundo del libro, las librerías y las bibliotecas. La antología de Fuster contiene artículos publicados en prensa, prólogos y capítulos de libro dedicados a este tema, algunos de ellos es la primera vez que se publican en forma de libro. Para Fuster, este volumen “constituye la más completa y documentada exposición de la personal filosofía de Azorín sobre el libro y la lectura de todas las publicadas hasta la fecha”.

El libro está dividido en cuatro partes: artículos sobre la edición y difusión del libro, las bibliotecas y su variedad, las librerías de viejo y las ferias del libro y, por último, “el complejo universo del lector y de la lectura”. Azorín se pasó toda la vida rodeado de libros; escribe, por tanto, desde su experiencia personal, que siempre sale en unos artículos que esquivan el tono ensayístico para hacerlos más personales, íntimos y periodísticos. Azorín habla de sus pesquisas en los baratillos de libros viejos, en los mechinales y puestos de París, en diferentes bibliotecas y librerías... En los artículos suelen aparecer anécdotas personales. Y todos están escritos con ese inconfundible estilo que revela, como escribe Andrés Trapiello en el prólogo, “a un escritor metódico que no dejó de escribir con puntillismo ejemplar”.

Azorín tiene un alto concepto del libro y de la lectura. Vivió en un momento de modernización de la industria editorial y de expansión de la prensa escrita. Cada vez había más librerías y libros. En sus artículos reivindica Azorín la lectura de los clásicos y la edición de calidad: “Vale la pena que el libro sea construido con arte, con simpatía, con fervor”. Y algunas de sus reflexiones están repletas de sabiduría y sentido común: “El joven lo lee todo y de todo aprovecha poco. El anciano lee poco y de lo poco lo aprovecha todo. Con la edad las lecturas se van reduciendo. Decía un filósofo que lo grave es saber no lo que se ha de leer, sino lo que ‘no’ ha de ser leído”.

A diferencia de otros escritores que se están reeditando y recuperando, el paso del tiempo ha hecho más mella que otros en la literatura de Azorín. Sus referencias culturales (sobre todo la literatura francesa, citada a menudo en estos artículos), su estilo periodístico (alejado de la actualidad), sus comentarios y reflexiones... pueden transmitir una estética lejana a los lectores contemporáneos. Por eso es de agradecer esta antología, magníficamente editada, en la que Francisco Fuster ha seleccionado los mejores artículos de un tema, el mundo de la lectura, de los más íntimos de un escritor que vivió en permanente contacto con los libros.



Libros, buquinistas y bibliotecas
Azorín
Fórcola. Madrid (2014)
240 págs. 21,50 €.

viernes, 11 de abril de 2014

“Vamos a calentar el sol”, de José Mauro de Vasconcelos




Tanto Mi planta de naranja lima como Vamos a calentar el sol están inspirados en la propia biografía del brasileño José Mauro de Vasconcelos (1920-1984), autor que conecta su literatura con la narrativa popular, en la que tienen una especial presencia los más desfavorecidos.
            Vamos a calentar el sol (1974) tiene como personaje principal también a Zezé, el inolvidable niño que protagonizó las tiernas e inolvidables aventuras de Mi planta de naranja lima (1968), obra muy leída que se ha convertido por méritos propios en un clásico contemporáneo por su sugestiva capacidad de reflejar la alegría y el dolor de la infancia. Aunque el protagonista es un niño, es un libro para todas las edades, como esta novela, que comienza cuando Zezé tiene once años y ha sido adoptado por una familia de buena posición que viven en la ciudad brasileña de Natal. Su nueva familia le proporciona los medios necesarios para que estudie, se prepare bien y así pueda ayudar después a su pobre familia.
            Pero Zezé no es feliz. La madre le obliga a estar horas y horas ejercitándose en el piano, lo que Zezé odia con todas sus fuerzas. El padre, por su parte, mantiene con Zezé una actitud distante y fría, lo mismo que su hermana mayor. Al igual que en Mi planta de naranja lima, Zezé sigue siendo un niño triste y solitario que utiliza la imaginación para suplir el cariño que no recibe por parte de los que le rodean. En este caso, se inventa unos confidentes muy originales a los que abre su alma y su corazón, el sapo cururú Adán y el actor Maurice Chevalier. También es un niño con una exquisita sensibilidad, estudioso, amante del cine, la lectura y la natación. Y esto es compatible con planear cada dos por tres travesuras de las que son víctimas sus compañeros del colegio de los hermanos maristas donde estudia.
            Desde la perspectiva ingenua e infantil de un niño como Zezé, el narrador, el libro cuenta su vida en casa y en el internado, las clases, los castigos, los compañeros, las devociones, las trastadas... Uno de los religiosos, el hermano Feliciano, es de los pocos que le entienden y le tratan con cariño. Esta amistad, duradera, es uno de los ingredientes más emotivos del libro.
            Lo más destacado del libro es la evolución que vive Zezé desde la infancia hasta la adolescencia. Aunque sigue siendo un niño con muchas carencias afectivas, la vida, los libros, la amistad con el hermano Feliciano y las afectuosas conversaciones que tiene con sus confidentes le han enseñado a madurar y a ser más fuerte, a pesar de seguir haciendo de vez en cuando de las suyas. Esta progresiva transformación del carácter se traslada al estilo, cada vez menos inocente, y en los interrogantes que se le abren cuando entra de lleno en los 15 años, edad en la que descubre por fin el amor, sabe que tendrá que abandonar la casa familiar y decidir por fin qué va a estudiar en el futuro. El último capítulo, escrito muchos años después, explica la nostalgia de aquella infancia que siente el protagonista, al que le asaltan tantos y tantos recuerdos.
            Aunque no tiene la fuerza emotiva ni literaria que Mi planta de naranja lima, más centrada en unos cuantos episodios de la vida del niño Zezé, Vamos a calentar el sol es una novela que también reivindica la fantasía y la imaginación de la infancia. Como se recoge en una cita de Jean-Jacques Rousseau que figura en los créditos finales de esta edición, “la infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender restituirlas por las nuestras”. Describir este particular mundo desde dentro es el gran acierto de estas dos novelas.

Vamos a calentar el sol
José Mauro de Vasconcelos
Libros del Asteroide. Barcelona (2014)
328 págs. 16,95 €.
T.o.: Vamos Aquecer o Sol.Traducción: Carlos Manzano.

viernes, 4 de abril de 2014

“Tres actos y dos partes”, de Giorgio Faletti


Al final del libro, Giorgio Faletti (1950), polifacético artista italiano, autor también de, entre otras, dos exitosas novelas, Yo mato y Apuntes de un vendedor de mujeres, confiesa que no sabe mucho de fútbol y que para ambientar bien la novela ha hablado con algunos futbolistas famosos, como Del Piero, y con algunos entrenadores, como Alberto Zaccheroni. La verdad es que al final ha conseguido describir muy bien el ambiente que se vive en torno a partidos de fútbol de máxima intensidad, a la vez que se ha acercado de manera bastante verosímil a los turbios negocios que, por desgracia, aparecen a veces vinculados al fútbol y que lo desprestigian como insuperable espectáculo de masas. Junto con el fútbol, el autor también se ha documentado bien sobre el mundo del boxeo, otro deporte que también tiene su lado turbio.
Y es que el protagonista de esta breve e intensa novela, Silvano Masoero, fue un boxeador famoso en su juventud, pero el éxito y el dinero fácil trastocaron su escala de valores. Su ingreso en prisión por amañar algunos combates le ha pasado factura durante toda su vida. Pero ha aprendido bien la lección. Ahora es el jefe de utilleros de un equipo de fútbol de la segunda división italiana que está a punto de ascender a la Primera División. La ciudad está en estado de efervescencia, pues el empate o la victoria colocarían a su equipo entre los más grandes del fútbol italiano. La estrella del equipo es, precisamente, su hijo Roberto, con el que mantiene unas difíciles relaciones y que le recuerda a él mismo cuando era un boxeador famoso. Roberto también ha sucumbido a la tentación del dinero y de la vida lujosa para alejarse de las estrecheces que vivió cuando era chaval. Sin embargo, Silver, como se le conoce, descubre que su hijo puede estar implicado en un asunto relacionado con las apuestas y el resultado de este trascendental partido de fútbol. Y decide no quedarse de brazos cruzados y actuar.
            Silver es el narrador. Todo transcurre en pocas horas, las previas al partido y las del desarrollo de un intenso encuentro en el que está en juego algo más que el resultado. Mientras Silver cuenta los pormenores de estos sucesos, a la vez, va recordando su vida y explicando su actual escala de valores, fuerte y rotunda. Aunque no gana mucho dinero, Silver es ahora una persona estable y feliz a su manera, aunque la muerte de su mujer, a la que estaba muy unido, le ha pasado factura y le ha hecho tambalear en sus convicciones.
La novela es, por un lado, el intenso y agradable retrato de un excelente personaje; por otro, es también una novela de intriga, pues Silver debe intervenir para que las cosas no ocurran como algunos han calculado. Al autor se le va un poco la mano en algún recurso para que la novela gane en emoción, como la repentina muerte del entrenador del equipo, y esto condiciona el posterior desenlace de la trama, un tanto forzado. Pero estos defectos de estructura no son lo más importante de una novela escrita con buen pulso, sencilla, que plantea un conflicto ético, universal y muy humano. Y todo ello con la ambientación frenética de un partido de fútbol en el que están en juego los frutos de toda la temporada.


Tres actos y dos partes
Giorgio Faletti
Anagrama. Barcelona (2014)
145 págs. 114,90 €.
T.o.: Tre atti e due tempi.
Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona


miércoles, 2 de abril de 2014

“Los mártires de Pyongyang”, de Richard E. Kim




Richard E. Kim nació en Hamhung, Corea, en 1932. Participó como militar en la guerra de Corea (1950-53), que acabó con la división del país en Corea del Norte y del Sur. Al acabar la guerra decidió emigrar a Estados Unidos, donde se dedicó a la literatura. Esta novela, publicada en 1964, es su obra más conocida. Falleció en 2009.

El autor se inspira en su propia biografía para ambientar la novela. Los hechos transcurren en 1950, casi al inicio del enfrentamiento entre Corea del Sur contra los comunistas del Norte, que cuentan como aliados a China y la URSS. Pyongyang, una de las ciudades más codiciadas por los dos ejércitos, ha sido recuperada por el ejército del Sur, aunque la situación es crítica ante el constante asedio del ejército del Norte apoyado por tropas chinas.

El narrador es el capitán Lee, un profesor universitario enrolado en el ejército. Cuando llega a su nuevo destino, recibe el encargo del coronel Chang de investigar lo sucedido con unos sacerdotes protestantes que habían sido salvajemente asesinados por las tropas comunistas. Los comunistas detuvieron a catorce sacerdotes, asesinaron a doce y dos quedaron en libertad. Las tropas de Corea del Sur quieren utilizar estos trágicos sucesos como parte de su campaña propagandística para desacreditar al ejército comunista, enemigo de la religión (al acabar la Guerra de Corea en 1953, más de diez mil cristianos fueron martirizados por el régimen de Kim II-sung de Corea del Norte).

Lo que tiene que hacer el capitán Lee es indagar qué es lo que ocurrió realmente y cuál es la versión de los hechos que tienen los dos sacerdotes que salvaron la vida, uno joven, que ha perdido la cabeza, y un sacerdote mayor, Shin, enfermo y con un gran carisma personal. Entre los sacerdotes asesinados se encuentra el padre de uno de sus mejores amigos, el capitán Park, quien acaba viajando también a Pyongyang para conocer con detalle la muerte de su padre, a pesar de que padre e hijo, por cuestiones religiosas, habían renegado públicamente el uno del otro. El capitán Lee se encuentra en medio de una complicada encrucijada, pues los motivos religiosos le impiden analizar los hechos de una manera fría y objetiva.

Con un contexto dramático y bélico, el autor plantea un interesante y profundo conflicto existencial y religioso, contado al principio de manera morosa y un tanto enrevesada para los lectores, pues no tienen todavía la necesaria información para valorar el alcance de esos sucesos y sus consecuencias. La novela contiene muchos diálogos densos, en los que los personajes aportan su visión de lo que pudo haber sucedido, cada uno desde su perspectiva. Pero el capitán Lee, a medida que conoce mejor los hechos, sabe que la clave de todo reside en la conciencia del sacerdote Shin, con el que ha entablado una inesperada amistad.

Resulta muy atrayente el personaje del sacerdote Shin, testigo directo de unos hechos que podían volverse en su contra cuando le acusan de traidor. Pero la valiente confesión de Shin ante sus feligreses sobre lo sucedido y su ejemplo de entrega y abnegación ante los cristianos supervivientes le han convertido en un símbolo de la resistencia y de la grandeza de la religión. Shin, sin embargo, esconde un demoledor secreto que sólo conocerá el capitán Lee, no creyente y quien no acaba de entender los mecanismos de la fe.

Su autor, Richard E. Kim, ha sido comparado con Dostievski y Albert Camus. Con los dos comparte el sentido trágico de la existencia. En la novela esta sensación se agrava más todavía por la dura realidad en la que transcurren los hechos, con la virulencia de una guerra fraticida. Con este contexto trágico y también religioso, la respuesta que ofrece Kim está en la línea agónica y atormentada que ofrecieron tantos escritores europeos también en los años sesenta, cuando el existencialismo era la moda imperante.



Los mártires de Pyongyang
Richard E. Kim
Sajalín. Barcelona (2014)
284 págs. 20 €.
T.o.: The Martyred.
Traducción: Damià Alou.