martes, 25 de septiembre de 2018

"El misterio de la Casa Roja", de A. A. Milne


Nueva novela que aparece en la prestigiosa colección de Clásicos de la Novela Policíaca de la editorial Siruela. Estamos ante la única novela policiaca que escribió A. A. Milne (1882-1956), dramaturgo y colaborador de la famosa revista Punch, que se dedicó sobre todo a escribir obras para el público infantil. La más conocida es Winnie the Pooh, obra convertida ya en un clásico.
            El misterio de la Casa Roja la publicó en 1922. En el prólogo a la obra, Milnes se confiesa un apasionado de las novelas policiacas y explica también las condiciones que para él tiene que tener estas novelas, que él intentó aplicar en esta obra original, construida con los ingredientes clásicos de las narraciones policiacas. 
            Todas la acción transcurre en la mansión inglesa de Mark Ablett, donde se ha reunido un variopinto grupo de invitados a pasar allí unos días de descanso, entre los que se encuentran Anthony Gillingham y Bill Beverley, a la larga los auténticos protagonistas de la novela, pues, sin querer, se convierten en los investigadores de un inesperado y misterioso crimen. El anfitrión, Mark Ablett, recibe una carta en la que su hermano Robert, que lleva quince años en Australia, a donde huyó de manera secreta y precipitada, le anuncia el regreso al hogar. Mientras que Mark se codea con lo mejor de la sociedad inglesa, Robert es un tarambana zafio que lo más seguro venga a exigirle dinero. 
            Sin embargo, en las primeras páginas aparece ya lo principal de la trama. Al poco de llegar Robert a la mansión y mientras está esperando a su hermano, se oyen unos disparos y aparece muerto Robert en extrañas y misteriosas circunstancias. Cuando comienzan las pesquisas, descubren que su hermano Mark no aparece por ningún lado, circunstancia que aparentemente explica quién fue el asesino.
            Sin embargo, Anthony, casi testigo de los hechos, sospecha de la interpretación que se está haciendo del asesinato y piensa que el que está detrás de todo puede ser Matthew Cayley, sobrino de Mark y a la vez su secretario. Anthony se convierte en un nuevo Sherlock Holmes, acompañado de su servicial Bill, que hace las veces de Watson. En la propia novela, el autor realiza estas equivalencias. Al final, como era previsible, este asunto de caso cerrado, ingenioso, no es lo que parece y el asesinato lo resuelve Anthony con mucha pericia e imaginación.
            Para Milnes, “el detective no debe tener conocimientos más especiales que el lector medio”. Esto influye en la narración, que presenta avances a medida que la mente de Anthony empieza a elucubrar. Pero el autor no se saca ningún as de la manga y los lectores pueden participar de las suposiciones de Anthony, que tienen a Bill/Watson como acicate para favorecer la reflexión y para plantearse nuevas preguntas. 
            También para Milnes, las novelas policiacas que le gustan son aquellas en las que no aparece ningún investigador profesional. Anthony es un mero aficionado que “puede desenmascarar al culpable a la luz de un frío razonamiento inductivo y con la lógica impecable de los hechos”. Y Milnes rechaza la manera de actuar del investigador científico. Para él, lo más importante es el contacto humano y el debate psicológico.
            La novela se publicó en los años de máximo esplendor de este tipo de narraciones. La ambientación y los personajes son muy ingleses, y el planteamiento –un caso cerrado que transcurre en pocas habitaciones de la mansión- lleva a favorecer el trabajo mental de los lectores, que hacen sus suposiciones sobre quién puede ser el asesino y que pueden cuestionar las conclusiones a las que va llegando la rápida y metódica mente de Anthony Gillingham. 


El misterio de la Casa Roja 
A. A. Milne
Siruela. Madrid (2018)
226 págs. 21,95 €. (papel) / 9,99 €. (digital).

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