viernes, 23 de enero de 2026

"El verano que pasamos en Sevilla", de Jesús Martínez Medina



Segunda novela que publica Jesús Martínez Medina (Madrid, 1997), como la anterior, La escolanía y el misterio del solista (2023), también dirigida al público juvenil. Martínez Medina demuestra en estas dos novelas que posee una gran imaginación y que sabe construir aventuras que contienen una intriga misteriosa e intelectual, con curiosos enigmas que los protagonistas deben resolver.

Si la anterior novela transcurría en una escolanía, ahora la acción tiene lugar en Sevilla, a donde se ha trasladado la familia González Carballo para pasar unos especiales días de vacaciones, pues sus padres, Ale y Luis, quieren celebrar sus bodas de plata de casados. Mientras los cinco hijos del matrimonio vivirán con su abuela Triana en una localidad cercana a Sevilla, los padres se alojan en el mismo hotel de la noche de bodas de su matrimonio, un hotel con solera, antigua hospedería, que cuenta con un mobiliario que fue regalado nada más ni nada menos que por Alfonso X el Sabio, el hijo de Fernando III el Santo y rey que transformó la ciudad de Sevilla.

La relación de este rey con la ciudad marca la creciente intriga de esta novela, que se sirve en su comienzo de un inesperado accidente en la habitación de sus padres en el hotel por el que uno de los hijos, Álvaro, encuentra dentro de un bargueño muy antiguo dos peones que llevan tallados en su base estos símbolos: E4 y C5. Álvaro esconde los peones sin decir nada a sus padres y a partir de ese descubrimiento empiezan una serie de aventuras para desentrañar ese misterio en el que se ven envueltos todos los miembros de la familia (Álvaro, Borja, Gonzalo, Laura y Cristina), menos sus padres y su abuela.

Avanzan en sus investigaciones gracias a la pasión de Álvaro por el ajedrez y a la ayuda de uno de los nietos de los vecinos, también aficionado al ajedrez. En sus pesquisas se encontrarán con algunos problemas, aunque también aparecen en su auxilio inesperados ayudantes. 

El autor, con mucho ingenio, plantea una intriga en la que intervienen elementos históricos de la ciudad de Sevilla, las acciones del rey sabio y la intuición de los hermanos para avanzar en la resolución del misterio. A la vez, Martínez Medina introduce en el relato las divertidas relaciones entre los hermanos, algunos espinosos hechos relacionados con el pasado familiar y los primeros escarceos amorosos de algunos de ellos.

Martínez Medina consigue que la narración avance con unos diálogos vivos y dinámicos. Acierta en la construcción diferenciada de los personajes y en la descripción del nacimiento de misteriosos e intensos sentimientos en algunos de ellos. La intriga acaba enganchando a los lectores.

Hay cuestiones que, quizás, merecerían un trabajo literario más exigente, pues algunas de los sucesos no están bien desarrollados ni explicados; también se introducen demasiadas historias paralelas que pueden acabar distrayendo al lector. Hay determinadas casualidades que no benefician a la verosimilitud de la trama. Y ciertos temas y personajes -como don Casimiro, el hermano de Triana y el joven Pablo- que no encajan en esta aventura.

Con todo, El verano que pasamos en Sevilla resulta una lectura agradable, simpática, entretenida, que combina los ingredientes familiares con los propios de una novela de intriga.



El verano que pasamos en Sevilla

Jesús Martínez Medina

Almuzara. Córdoba (2024). 

192 págs. 20 €

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